Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los






descargar 144.73 Kb.
títuloEste libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los
página1/5
fecha de publicación08.01.2016
tamaño144.73 Kb.
tipoDocumentos
p.se-todo.com > Biología > Documentos
  1   2   3   4   5
El Varón Domado: http://www.scribd.com/doc/14924789/Vilar-Esther-El-Varon-Domado
EL VARÓN DOMADO
Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los seres afortunados que no tienen valor mercantil, por se demasiado viejos, demasiado feos o demasiado enfermos E. V.

De la felicidad de los esclavos

... sobre la sencilla base de que el hombre es un hombre y ella es algo enteramente distinto, a saber, una mujer hace sin el menor escrúpulo que el varón trabaje para ella siempre que se presenta la ocasión”

“Las mujeres hacen que los varones trabajen para ellas, piensen por ellas, carguen en su lugar con todas las responsabilidades. Las mujeres explotan a los hombres. Y, sin embargo, los varones son robustos, inteligentes, imaginativos, mientras que las mujeres son débiles, tontas y carecen de fantasía”

“¿Será, tal vez, que la fuerza, la inteligencia y la imaginación no son en absoluto condiciones del poder, sino de la sumisión? ¿Q ue el mundo esté gobernado no por la capacidad, sino por los seres que no sirven más que para dominar, o sea, por las mujeres?”

¿Qué es el varón?

“La mujer llama masculinas o viriles a todas las cualidades del hombre que son útiles para ella, y femeninas a todas las que no le sirven para nada ni sirven para nada a nadie”

“Pero es que en esas ocasiones el peligro de ensuciarse no es grande y, además, el negro contribuye a realzar la gloria cromática del vestido de la mujer”

“..., se acepta gustosamente en estas fiestas la presencia escasa de hombres vestidos de verde o hasta de rojo, porque contribuyen a que resalte la negra virilidad de los varones verdaderos que asisten a la fiesta”

“Y aunque el varón llevara ondas, mechones o tinte y aunque le sentaran muy bien, no aumentarían su éxito entre las mujeres, pues éstas a diferencia de lo que hacen los varones con las mujeres no estiman nunca a los hombres desde puntos de vista estéticos”

“Un varón viril no lleva joyas (aparte del anillo de bodas, indicador de que ya hay una mujer determinada que lo utiliza de un modo determinado)”

“... un observador de algún astro lejano tendría que sospechar que ponen el mayor celo en parecerse como las gotas de agua, el modo como los varones ponen a prueba su virilidad o sea, su utilizabilidad para los fines de las mujeres suele diferir grandemente”

“Un destino despiadado ha dispuesto que los del último grupo, los varones más pobres de la tierra, sean encima explotados por las mujeres menos atractivas del planeta. Pues, como lo único que en hombre importa a las mujeres es el dinero y lo único que de las mujeres importa a los varones es el aspecto externo, las mujeres más deseables del ambiente de los hombres de mono y bocadillo les son siempre arrebatadas por varones de mayor renta personal”

“Un varón, tendrá siempre en común con todos los

demás una cosa: pasa el día humillado. Y acepta la humillación no por sí mismo, para la manutención de su sola vida pues para eso le bastaría con un esfuerzo muy inferior (ya que los varones no dan ningún valor al lujo),..”

“..., el varón es constantemente parte de un gigantesco sistema despiadado dispuesto única y exclusivamente para su explotación máxima; y hasta su muerte queda entregado a este sistema”

“Un hombre que cambia de modo de vida o sea, de oficio, puesto que vivir es para el varón trabajar se considera poco de fiar. Y si cambia varias veces de vida-oficio, la sociedad le excluye y le deja solo. Porque la sociedad son las mujeres”

“Lo hacen porque fueron domados, domesticados, amaestrados para ello: toda su vida es una desconsoladora sucesión de gracias de animal amaestrado. El varón que deja dominar esas gracias, que empieza a ganar menos dinero, ha “fracasado” y lo pierde todo: mujer, familia, casa, hasta el sentido de la vida. Y, desde luego, todo cobijo del alma en el mundo”

“Dicho de otro modo: el varón busca siempre alguien o algo a que poder esclavizarse, pues sólo se siente cobijado si es esclavo”

¿Qué es la mujer?

“La existencia humana ofrece la elección entre un ser más animalesco bajo, pues: parecido al de los demás animales y un ser espiritual. La mujer escoge sin discusión la existencia animalesca. Para ella los bienes supremos son el bienestar físico, un nido y la posibilidad de practicar en él, sin molestias, sus reglas de incubación y crianza”

“...: las mujeres no ejercitan sus disposiciones intelectuales, arruinan caprichosamente su aparato pensante y, tras unos pocos años de irregular training del cerebro, llegan finalmente a un estadio de estupidez secundaria irreversible.

¿Por qué no utilizan las mujeres el cerebro? No lo utilizan porque no necesitan capacidad intelectual alguna para sobrevivir. En teoría es posible que una mujer hermosa tenga menos inteligencia que un chimpancé, por ejemplo, y que, sin embargo de ello, triunfe en el medio humano.

No más tarde de los doce años edad a la cual la mayoría de las mujeres ha decidido ya emprender la carrera de prostituta (o sea, la carrera que consiste en hacer que el hombre trabaje para ella a cambio de poner intermitentemente a su disposición, como contraprestación, la vagina), la mujer deja de desarrollar la inteligencia y el espíritu”

“...pues el varón se cree que una mujer que se ha aprendido algo de memoria sabe de echo alguna cosa (dicho de otro modo: un diploma eleva el valor de la mujer en el mercado), pero en realidad los caminos de los dos sexos se separan aquí definitivamente. Toda posibilidad de comprensión entre el varón y la mujer se corta en este punto, y para siempre”

“Pero en todas esas percepciones e inferencias el varón

se rige por su propia escala de valores. El varón

sabe qué haría él, qué pensaría y qué diría puesto en la situación de ella. Y cuando contempla el resultado de su observación resultado deprimente a tenor de sus propios criterios, se ve forzado a concluir que tiene que haber algo que impide a la mujer hacer lo que él haría gustosamente en su lugar. Pues el varón se considera medida de todas las cosas, y con razón, si es que hay que definir al ser humano como un ser capaz de pensamiento abstracto”

“...cuando se da cuenta de que su mujer se pasa tantas horas al día guisando, limpiando la casa y lavando los platos, no infiere que esas actividades satisfacen a su mujer porque corresponden idealmente a su nivel espiritual. Piensa que esa cantidad de horas es precisamente lo que impide a su mujer dedicarse a otras cosas, ..”

“¿qué varón da verdadero valor a una ropa interior planchada, a calcomanías florales o a pasteles que no vengan de la pastelería? Pues, que todo eso es necesario para la vida o, por lo menos, para la cultura del vivir, el varón inventa para la mujer el planchador automático, la pasta para dulces ya amasada y con levadura puesta, el papel higiénico industrialmente floreado. Más no por eso se pone ahora la mujer a leer: sigue sin ocuparse de la política y la investigación espacial la tiene absolutamente sin cuidado”

“Falta le hacía el tiempo que ha ganado: por fin se va a poder ocupar de sí misma. Y como, según se sabe, no sufre de ansia alguna de cosas espirituales, ocuparse de sí misma quiere decir, naturalmente, ocuparse de su apariencia externa”

“El varón, que ama a su mujer y desea por encima de todo la felicidad de ésta, la acompaña también en éste estadio: produce para ella el lápiz de labios beso-resistente, el make-up lágrima-resistente para los ojos, la permanente doméstica, los volantes inarrugables y la ropa interior one-time, que se usa una vez y se tira. En todo eso sigue teniendo presente el mismo objetivo: que termine de una vez, que se satisfagan todas las necesidades vitales “superiores” de la mujer a la que él cree “más sensible y delicada por naturaleza” y que la mujer pueda hacer finalmente de su vida lo único que él mismo considera digno de ser vivido: la vida de un varón libre

“El varón la anima a que ejerza su derecho electoral, para que pueda cambiar según sus ideas el sistema de administración del estado, inventado por los varones. (Es posible que el varón se prometa incluso la paz por la intervención de la mujer en la política, pues le atribuye un carisma pacificador.)”

“El varón cumple tan consecuente y tenazmente su supuesta tarea que no se da cuenta de lo ridículo que se pone. Ridículo, por supuesto, según los criterios varoniles, no según los de la mujer: ésta es incapaz de cobrar distancia respecto de los acontecimientos y, por lo tanto, carece totalmente de sentido del humor”

“No, las mujeres no se ríen de los hombres. A lo sumo se enfadarán un día con ellos. Las viejas fachadas con que disimulan su renuncia a toda

existencia espiritual el cuidado de la casa, el de los

niños no manifiestan aún suficientemente su ruina como para no ser capaces de justificar, alo menos ro forma, el abandono prematuro de la universidad por las jóvenes o la renuncia a las profesiones más ambiciosas”

“Que la mujer, aunque sin duda es cada día más pulida, cuidada y “cultivada”, sigue presentando a su vida reivindicaciones cada vez más elevadas, pero siempre materiales, nunca espirituales”

“Es muy natural que el varón que considera a la mujer como igual a él y tiene que contemplar la estupidez de la vida que ella leva a su lado crea que es él el que la oprime a ella. Pero la memoria concreta no recuerda que la mujer se haya visto en estas épocas obligada a sumisión alguna a la voluntad del varón. Al revés: se ha reconocido a la mujer todas las posibilidades de independizarse. Por lo tanto, si en tanto tiempo no se ha liberado de su “yugo”, es que ese yugo no existe.

El varón ama a la mujer, pero también la desprecia, porque un ser humano que se pone en marcha por la mañana para conquistar, lleno de energía, mundos nuevos cosa, desde luego, que pocas veces se consigue, a causa de la necesidad de ganarse el pan desprecia al ser humano que no se propone eso”

“Lo que el varón no sabe es que las mujeres no conocen esa curiosidad, esa ambición, ese impulso activo que a él le parecen tan naturales. Las mujeres no intervienen en el mundo de los varones porque no quieren: no necesitan ese mundo. El tipo de independencia que buscan los varones no tiene el menor valor para las mujeres, porque ellas no se sienten dependientes”

Las mujeres pueden elegir, y eso es lo que hace tan infinitamente superiores a los varones. Cada una de ellas puede elegir entre la forma de vida de un varón y la forma de vida de una criatura de lujo tonta y parasitaria. Casi todas ellas optan por la segunda. El varón no tiene esa posibilidad de elegir”

“En Suiza un determinado cantón hizo que las mujeres mismas votaran acerca de la instauración del voto femenino: la mayoría votó en contra. Los varones suizos se sintieron angustiados, porque creyeron ver en ese indigno comportamiento de las suizas el resultado de la secular opresión a que habrían estado sometidas.

Se equivocaron de medio a medio: la mujer no se siente en absoluto tutelada por el varón. Una de las muchas verdades deprimentes acerca de la relación entre los sexos consiste sencillamente en que el varón no existe prácticamente en el mundo de las mujeres. Para la mujer, el varón no es lo suficientemente importante como para rebelarse contra él. La dependencia de la mujer respecto del varón es sólo material, es, por así decirlo, de un tipo perteneciente a la ciencia física. Es la dependencia de un turista respecto a la compañía aérea con la que viaja, la de un camarero respecto de la máquina de café express, la del automóvil respecto a la gasolina, la del televisor respecto de la electricidad”.
El horizonte femenino

“Hagan lo que hagan para impresionar a las mujeres los varones no cuentan en el mundo de éstas. En el mundo de las mujeres no cuentan más que las mujeres.

Cuando una mujer observa que un varón se vuelve para mirarla, se alegra muy naturalmente. La alegría es tanto mayor cuanto más caro el traje o el coupé. Es una alegría comparable con la que siente un accionista por la lectura de unas cotizaciones positivas”

“Pero si esa mujer nota que otra mujer se vuelve para mirarla lo cual, a decir verdad, no ocurre más que en casos extremos, pues los criterios con que se miden recíprocamente las mujeres son mucho más despiadados que los que usan los varones sabrá que ha llegado a la culminación. Para eso vive: por el respeto y la admiración, por el “amor” de las demás mujeres”

“Las mujeres se miden a sí mismas con lo que piensan las demás mujeres, no con lo que piensan los varones; lo único decisivo para ellas es el juicio de las demás mujeres,..”

“Un varón no tiene sensibilidad para eso; ni siquiera tiene cultura alguna en el terreno de la máscara femenina; consiguientemente, es incapaz de estimar de un modo adecuado, según toda su grandeza, esas obras de arte ambulantes. Para poseer esa cultura hace falta tiempo, dinero y una pobreza intelectual infinita, presupuestos que sólo se dan en las mujeres. Dicho de otro modo: una mujer nunca querrá impresionar a un varón más que en la medida necesaria para que se quede con ella y la alimente (desde luego que en el sentido más amplio de esa palabra). Todo lo que, por encima de eso, invierte en sí misma apunta a las demás mujeres: la mujer no atribuye al hombre más valor que el de su función alimenticia”

“Cuando una empresa intenta contratar un especialista destacado le echa pacientemente cebo tras cebo hasta que pica. La empresa sabe que, una vez firmado el contrato, recuperará con creces todo lo invertido. El contrato le mantendrá siempre en la mano el mango de la sartén. Lo mismo pasa con las mujeres: no sueltan las riendas a su hombre más que lo justo para que éste prefiera por escaso margen quedarse a su lado que ver denunciado el contrato”

“Del mismo modo que una empresa es un sistema neutro para la maximización de las ganancias, así también la mujer está vinculada sin amor personal, sin maldad y sin odio al varón que trabaja para ella”

“Por lo tanto, ese miedo no tiene nada que ver con las sensaciones de un varón que se corroe a sí mismo con celos, sentimiento de inferioridad o autocompasión”

“Como un varón no abandona nunca a una mujer más que por otra mujer, y jamás para ser libre, la mujer no tiene motivo alguno para envidiarle, y aun menos para ponerse celosa”

“La amargura del amor es, pues, para la mujer en el mejor de los casos el sentimiento de haber perdido un buen negocio”

“Su mujer no le engaña con otros varones de su

ambiente que en opinión de él mismo son mucho más

atractivos. ¿Y por qué va a engañarle, mientras él trabaje bien para ella y le posibilite así las satisfacciones que realmente importan? La fidelidad de la mujer no tiene en principio nada en común con la fidelidad de un hombre”

“Como gracias al dinero que ganan los varones para ellas las mujeres tienen más capacidad adquisitiva que los varones (las estadísticas al respecto son concluyentes)”

“Esta circunstancia ha podido quedar oculta a los varones porque éstos asisten constantemente a la difamación de una mujer por otra”

“La interpretación es, naturalmente, errónea: se consideraría loco al empresario que constantemente elogiara ante sus empleados las empresas competidoras. Sin duda perdería pronto a sus mejores trabajadores. Los políticos tienen que representar ese mismo tipo de comedia de las mujeres y declararse recíprocamente diabólicos; y, si embargo, no hay duda de que, si tuviera que ir desterrado a una isla desierta Nixon preferiría mil veces la compañía de Kossygin o la de Fidel Castro que le del contadísimo hombre de la calle que le ha procurado su mandato. Pues Nixon no tiene absolutamente nada en común con el hombre de la calle.

Si se lo pudieran permitir económicamente, las mujeres convivirían sin duda con otras mujeres antes que con los varones”

“Lo que pasa es que los dos sexos no tienen prácticamente ningún interés en común. ¿Qué, pues, mantiene a las mujeres junto a los varones, si no el dinero? Estando entre ellas tendrían mucha comunidad, pues el intelecto y la vida emocional de las mujeres se han tenido en un estadio primitivo, o sea, general, y apenas hay mujeres individualistas o de tendencia extravagante. Es fácil imaginar qué estimuladora vida tendrían entre ellas: tal vez fuera incluso una vida paradisíaca, aunque a un nivel espantosamente bajo. Pero ¿a quién iba a molestarle la escasa altura de ese nivel?”

El bello sexo

“La mujer facilita esa tendencia con un truco especial: como el ideal supremo de la mujer vivir sin trabajar y sin responsabilidades coincide con el de del niño, la mujer imita al niño. Los niños son “conmovedores” en su indefensión, tienen un
  1   2   3   4   5

similar:

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconM ontes debuta en la ficción con esta historia de mujeres en guerra...
«Los tacones rojos son un signo de seguridad en las mujeres para saltar los charcos de la vida», dice el autor en relación con el...

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconPrincipal de los Libros presenta
«Esta novela es una revelación: por su inventiva, por el humor, por la nobleza de los personajes, por la reflexión sobre el amor...

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconLo que las mujeres enseñaron a los hombres El trabajo no lo es todo en la vida

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconResumen esta investigación se divide en dos partes diferenciadas....
«profesionalmente interesados». Las personas se preguntan cuáles son sus posibles repercusiones, una vez que se han producido. Por...

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconEl programa está dedicado al público externo considerando las necesidades...

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconEs explicar, de forma detallada y ordenada, cómo son las personas,...

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconLas mujeres llegamos al vino de forma más espontánea, con menos bajos...

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconDescribir es explicar, de forma detallada y ordenada, cómo son las...

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconUna de las novelas más emocionantes del añO
«En un lugar donde se convive con el rencor, las líneas del campo de fútbol son las fronteras contra la barbarie. Rafael Jiménez...

Este libro está dedicado a las personas que no aparecen en él: a los pocos hombres que no se dejan amaestrar y a las pocas mujeres que no son venales. Y a los iconEsther Vilar El varón domado Este libro está dedicado
«Como contra­prestación» le pone «la vagina a su disposición a intervalos regulares»






Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
p.se-todo.com