II. La programación: tipología y abanico de programas






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II. La programación: tipología y abanico de programas
Aquella radio excitaba la imaginación mediante juegos, programas dramáticos, concursos, un espectáculo para compensar aquella España apolillada” (Iñaki Gabilondo)

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La publicidad es la que te paga y es parte importante de la radio” (Pepe Domingo Castaño)
Norit el borreguito, Serpentinal, pastillas Juanola, lubricantes Yaco, tintes Jevi. No se entiende la radio sin publi-cidad, ya que patrocinaba programas (La hora Ford, cadena Unión Radio, CS y buen viaje, Radio España, El verano, la música y Terry en la SER), concursos (Avecrem llama a su puerta, La gran quiniela Soberano, El auto de la fortuna de La Casera), seriales o está inserta en Carrusel Deportivo -Osborne es cosa de hombres-).

En los años 30 se oían anuncios como "... pluma irrompible Conklin Nozac, que escribe 5.000 palabras por 50 pesetas", "... los mejores aparatos de radio (Musical Monarch, de General Electric Company)", o "...ese invento maravilloso para volver los cabellos blancos a su color primitivo a los quince días de darse una loción diaria... que no mancha ni la piel ni la ropa, hace que la caspa desaparezca rápidamente y evita la caída del cabello", para Agua de Colonia La Carmela. La fuerza de los soniquetes de los anuncios del remedio sin igual o Almacenes San Mateo han permanecido hasta hace bien poco. Incluso otros como “El negrito de Cola-Cao” (1950 en radionovela, 1956 en campaña publicitaria) se recuerdan todavía: “Lo toma el futbolista para entrar goles”. En 1952 se puso fin al racionamiento y la publicidad mantuvo su rigor con los productos como Netoll, La Aspirina, los chocolates Matías López, el dentífrico Kolinos o el jabón Lux. En 1965 la popular Carmen Sevilla protagoniza un anuncio que llegó a ser el más conocido de la televisión y radio de la época: el producto era los electrodomésticos Philips.

Los anuncios eran, casi siempre, a cambio de cosas. Anunciábamos La Perla y nos enviaban pasteles, anunciábamos a Martínez Rücker y nos daba los discos”. Comenzó con los llamados textos, frases breves -se cobraba por palabra- leídas por los locutores que daban el mensaje del anunciante. Un conjunto de textos era leído a dos voces cada media hora (Radio Córdoba). En un primer momento se regularizó (1932), con un máximo de 10 mn por hora radiada y el Estado cobraba el 20% de los ingresos de cada emisora. Durante la II República se introduce el patrocinio o venta de programas. Esto se da sobre todo en el mercado catalán, donde destacan marcas comerciales como Nestlé, Bayer, Coca Cola o Gallina Blanca. Los patrocinadores casi siempre eran productos alimenticios, que incluían la marca en el título del programa (La ayudita de Koipe) y aparecían eslóganes como sintonías de programas tales como “Nescafé es nada más que café” (sintonía de Teatro Breve), “Eupartol alivia el dolor de los problemas de la mujer“ (sintonía del consultorio de Montserrat Fortuny), “Muebles La fábrica es sinónimo de solvencia y calidad” (sintonía de las emisiones de radioteatro de R. Barcelona) y empresas locales "Calzados Montilla, siempre a sus pies” (Radio Córdoba). Llegan nuevos anunciantes que se hacen muy populares: Aceites Ybarra, Nestlé, Marie Claire, Nescafé, Trinaranjus, Sombra, Lanas Pingüin Esmeralda, SEAT, Boquillas Tar Gard, Galerías Preciados, Heno de Pravia, El Corte Inglés … Son productos enlatados, es decir, vienen grabados, y las Agencias de Publicidad, a través de las distribuidoras, los hacen llegar a la emisora previa planificación acordada.

Había una publicidad muy famosa: “Quien calcula compra en SEPU”. Los almacenes SEPU estaban -y están- en los bajos de Radio Madrid. Tiene dos entradas. Una por Gran Vía (entonces Avenida de José Antonio) y otra por Desen-gaño. Por eso a SEPU la llamaban “La Falange”, porque se entra por José Antonio y se sale por Desengaño.

En el país ya hay una representación de agencias considerable en estos años: Los Tiroleses, Helios, Hijos de Vale-riano Pérez, Publicitas, JWT, Gisbert, Domínguez, Matute, Pijoan... Se cimenta pues una industria que tendrá también otras agencias y empresas del sector.
La censura tras la guerra limitó su duración a un máximo de 5 mn por hora. Basilio Gassent recuerda cómo el censor adscrito a la Cadena SER, Manuel Zabala, prohibió la publicidad de los caramelos “Chupa Chups” por “pornográficos”. A Eloy Lara, de Radio Asturias, tras dos horas ininterrumpidas grabando cuñas publicitarias un sábado por la noche, concluyó exhausto diciendo “Al carajo, albañiles, que ya son las doce”. El técnico dejó el magnetófono en marcha y al día siguiente se oyó el mensaje, que a punto estuvo de costarle el puesto y una sanción administrativa.

A los Supermercados Tiburón le salió el tiro por la culata al anunciarse en La radio al sol (Radio Barcelona), cuando en directo la reportera Rosa Caparrós pregunta a una clienta que le comenta que “quería tomates, pero estaban más podríos que yo”



anuncio de Unión Radio (1926) - boletín de R. Castellón (1935) – tarifas de R. Zaragoza – R. Ciudad Real – libro sobre publicidad

Los distintos anuncios, agrupados en guías comerciales, con fondo de música ligera o bailable,

tenían un horario fijo y se emitían a diario. Fantasía radiofónica (Radio Barcelona, 1946) desarrolla el concepto de anuncio publicitario con dramatización: para anunciar “Dátiles Barceló” se cuenta una historia sobre el asalto árabe a la fortaleza de Agadir.

En los años 40 fueron éxito la canción del Cola-Cao, Norit el borreguito y el masaje facial Kamel.

En 1952 se puso fin al racionamiento y la publicidad mantuvo su rigor con los productos como Netoll, La Aspirina, los chocolates Matías López, el dentífrico Kolinos o el jabón Lux. En Radio Requeté de Pamplona: Locutora.- ¡Jabones Chimmmmboooo…! - Locutor.- ¡Redios, que jabón!.

Esta popular locutora para ajustar el tiempo hasta que llegara El Parte, un día dijo... "Y mientras esperamos para sintonizar con el Diario Hablado de Radio Nacional de España... escuchen ustedes unas chorradicas de Chaicosqui").

Un anuncio que se emitía en Radio Madrid después de El Parte de las dos y media de la tarde. Anunciaba un famoso Cabaret: Felipe ¿ande te metes? En la cá del Tribulete ¿Es que te vas con la panda? Amos anda. Ojo, que voy al Molino Rojo. ¿Molino Rojo? Siiiiii… ¡la sala castiza de Madrizzzzz!

Se reservaba para los programas estelares la publicidad de grandes firmas como Cola-Cao, La Lechera-Nestlé o Avecrem-Gallina Blanca. En los años 60, la publicidad suponía 1/3 de los contenidos de los programas hablados (el 40% en las emisoras comarcales, cabeceras de cadenas). Tal es su importancia que la SER crea su propia agencia de publicidad (CID. SA) y que el director del Departamento de Publicidad asumirá competencias de Jefe de Programas.

Gallina Blanca patrocinaba en 1959 cuatro programas semanales que se emitían por 40 emisoras de la SER.

Era tan fundamental la publicidad en la radio, que muchos programas estaban basados en publicidad. Sobre todo en aquellas mañanas de Radio Madrid con Carmina Pérez de Lama y el compañero de turno. Tanto es así que un día no pudieron meter una cuña de Joyería Enrique Busián y el productor del programa se enfadó mucho con ella: ¡Te empeñas en dar la hora!. Cuenta Basilio Gasent en el libro “Historias de la Radio” que un censor de cabecera que tenia la S.E.R., prohibió el anuncio de “Chupa Chus” porque le parecía una publicidad con tinte pornográfico.

Ejemplo de tarifas: 150 pts la cuña de 15 segundos, 450 a 2000 pts los programas, y 2,2 a 4 pts los anuncios por palabras (R. Popular de Zaragoza, 1971). El cartucho fue, desde los años 60 hasta los 90, el soporte que imperó en la radio para insertar las cuñas durante la emisión.

En los años de la dictadura se emitía publicidad política, así en Radio Gredos se recordaba que el cabeza de familia debía votar en las elecciones a Cortes (“Vota a Adolfo Suárez”). Hubo también programas de compra-venta con partici-pación de los oyentes (Agenda informativa, La Voz de Alicante, y recientemente Sexta planta, Fórmula Uno). En 1986 R. Popular de Vigo premió con 75.000 pts a la mejor cuña publicitaria en gallego.

No hace tanto, en las agencias de publicidad se daba un valor mínimo a la creatividad en radio. Especialistas en insertar anuncios fueron el narrador Elías Rodríguez, Encarna Sánchez, Juan de Toro, Luis Ignacio González y es Pepe Domingo Castaño (al parecer quien patentó la fórmula de poner música a los anuncios) en Carrusel Deportivo, y la voz más característica en las últimas décadas, la de Primitivo Rojas. Hoy en día la cuña es el formato dominante, y no deja de ser paradójico que tras criticar en una tertulia una cuestión, el corte publicitario se encarga de volver a ponerlo en candelero.

e:\cd\gi\radio_olot_09.jpg Radio Vitoria plantillas de Radio Alicante y Radio Gredos Radio Vic Radio Olot Radio Melilla

Otro medio de financiación son los llamados radio clubs, nacidos en 1922, o club de amigos (Radio Tárrega, y programa en R. Ulldecona), con otras denominaciones (club de socios en R. Requeté, club del oyente en R. Juventud de Cartagena, Radio Club, con 5000 oyentes de R. Langreo).

Al socio de R. Córdoba se le dedicaba semanalmente una canción y podía asistir a los programas cara al público, en R. Popular de Zaragoza se sorteaban entradas para el cine y se ofrecían descuentos, además de tener una Tertulia, donde se conversaba con los socios, y un boletín; el de R. Juventud de Cartagena tenía derecho a discos dedicados, descuentos en viajes o reparación de equipos de radio y el de R. Popular de Noreña -que no emitía publicidad- pagaba una cuota de 5 pts mensuales, con derecho a discos dedicados y al anuncio de entierros y funerales de toda la familia; en R. Requeté, la cuota era entre 2 y 5 pesetas al mes.; los del club de R. León, que llegó a contar con 6500 socios, tenían cine dos días a la semana, unos discos dedicados gratis al mes, también se emitían de forma gratuita las pérdidas y otros avisos, una esquela, y organizaba excursiones.

Entonces no había publicidad y los segovianos mantenían la que era su emisora con pequeñas aportaciones mensuales, una costumbre que se mantuvo hasta los años setenta”, señala el actual director de Radio Segovia.
Tampoco se entendería la radio sin música. En 1925, Radio Barcelona transmitió el cuarto acto de “Los Maestros cantores de Nuremberg el 11 de enero, Radio Madrid emitió la zarzuela “La Bejarana” el 4 de mayo, Unión Radio el 20 de noviembre a la Orquesta Filarmónica de Madrid, mientras Radio Club Sevillano dedicaba espacios al "cante y la guitarra" con actuaciones directas de grandes figuras. La música se haría presente a través del concierto, las varietés, los conjuntos instrumentales de café, la banda o las veladas de salón. Se recurría a ella para llenar parte de la programación (Radio Alicante): se hacía con tal minucio-sidad que además del título y del cantante, se indicaba el autor y en ocasiones hasta la marca del disco. La censura franquista aboga por la música popular española, música militar, música clásica con predi-lección patria (Albéniz, Falla, Granados), prohibiéndose el jazz “salvo honrosas y muy meritorias excep-ciones”, las rumbas y los tangos argentinos.
Los primeros programas eran esencialmente los discos dedicados, existentes desde 1931 en Unión Radio y popularizados tras la guerra por Radio Andorra.

Iban acompañados de dedicatorias para celebrar eventos familiares (nacimientos, comuniones), por lo que en ciertas emisoras se denominaban Ecos de sociedad (R. Murcia y R. Salamanca), Discos solicitados (RNE, R. Falange de Alicante, R. Miramar, R. Montblanc), De oyente a oyente (R. Vitoria), Peticiones del oyente (RNE Cuenca), Programa del radioyente (R. Gandía), Felicite con música (R. Santander), Discoteca del oyente (R. Gijón), Club de amigos (R. Popular de Albacete), Emisión del oyente (R. Sevilla), El oyente hace su programa (RNE Sevilla), Programa del oyente (R. Cádiz). Famosos fueron los de Radio Andorra, R. Intercontinental (Peticiones del oyente), Radio Exterior (De orilla a orilla), Radio Barcelona (Nocturno) o Radio Langreo, cuyo Radio Club: Discos Dedicados y Solicitados, llegó a ocupar prácticamente las doce horas de emisión en fechas señaladas como San José, el Día de la Madre y en las épocas de celebración de la Primera Comunión. En R. Juventud de Mazarrón constaba de dos sesiones de ocho o diez canciones cada una; el de R. Ciudad Real duraba una hora antes de la radio-novela y la sintonía era un pasodoble (El Niño de Jerez); Radio Juventud de Bilbao lo emitía por la noche; en R. Córdoba Discos dedicados se mantuvo en antena más de treinta años, soliendo comenzar con unas jotas, y se dio el caso de leer 45 minutos de dedicatorias para un disco de 3 mn. previo pago de una cuota; su precio era una peseta en 1955 (R. Juventud de Cartagena) y 1961 (R. Juventud de Mazarrón), un radio-aficionado de Igualada los cobraba a 3 pts en 1944, un duro en R. Ciudad Real hasta su desaparición de la programación. En Música para los que trabajan (R. Ulldecona, 1960-80) se escuchaba la música solicitada por carta en horario matinal, mientras El Club de amigos de Radio Gredos (años 70) consistía en dedicatorias telefónicas, lo que conllevó el declive de Discos dedicados, sustituido por Buzón musical (años 80). Supuso un alivio económico para las emisoras locales de entonces, y hoy en día El Disco Dedi-cado pervive en Radio Contadero…

En zonas rurales donde apenas había teléfono se utilizaba la radio para informar a la familia sobre algún acontecimiento como el sorteo de la mili. En Radio Galicia se suspendió la emisión de discos dedicados para anunciar solemnemente el fallecimiento del cardenal Muñiz, tras lo cual suena la dedicatoria que tocaba, “Se va el caimán”, suscitando posteriores protestas por considerar Incompatibles una necrológica con tal canción. Sonaban Antonio Machín (“Dos gardenias”, “Madrecita”), Juanito Valderrama (Su primera comunión”, “Madre hermosa“ ), “Doce cascabeles “ (Joselito), “Toito te lo consiento” (Pepe Pinto), “Soy minero“ (Antonio Molina), “La novia“ (Antonio Prieto), Manolo Escobar (“El Porompompero“, Madrecita“), “La de la mochila azul” (Pedrito Fernández en los 70) … “Rascayú” (Rudy Ventura) y “Quiero ser libre” (Teen Tops) fueron censurada por creerse que podían aludir a la muerte de Franco, las letras decían: “Rascayú…tú serás un cadáver nada más” o “Qué feliz sería yo si tú te fueras”, mientras “Se va el caimán” fue adoptada por sus oponentes esperando su “partida”.

Un oyente de una emisora vasca de Radio Popular aprovechó un programa de discos dedicados para hacer un llama-miento ala huelga. Años antes, con motivo de una protesta por la radiación de un “disco antirreligioso”, una inspección a la discoteca de Radio Algeciras encontró el Himno de Riego y La Internacional, prohibidos por los Bandos publicados. Desde 1957 y hasta bien entrados los 60 se censuraron discos, eran los “no radiables” (El preso número 9, El hombre es como un auto, Sabrá Dios, Bésame mucho, A París, Itsy bitsy petit bikini, Be Bop A Lula, etc). Y se tuvo que cambiar “Apoyá en el quicio de la mancebía” (Ojos verdes).

En R. Requeté, los Beatles fueron prohibidos durante varios meses en 1966 por su director ante la afirmación de Lennon de que el grupo de Liverpool "era más famoso que Dios".
http://www.teacuerdas.com/images/nostalgia-personajes-rocio2.jpg http://www.manoloescobar.net/discografia/eps/belter1174.jpg

No sólo se emitían grabaciones de discos: Programa del oyente era el soporte musical del cuadro de actores en Radio Jerez,
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