2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo






descargar 135.85 Kb.
título2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo
página1/3
fecha de publicación03.01.2016
tamaño135.85 Kb.
tipoDocumentos
p.se-todo.com > Documentos > Documentos
  1   2   3
MEDICIÓN DE LA PARTICIPACION SOCIAL ON-LINE.

Juan Sebastián Fernández Prados

Isabel Fernández Prados

Alexandra Ainz Galende

María José González Moreno


  1. Introducción.

La protesta electrónica o ciberactivismo consistirían en las acciones políticas no-convencionales que se realizan a través de Internet. Cabe en este momento, la definición que Ructh (1992) daba a la acción política no-convencional que la entiende como una serie de comportamientos muy amplios que no corresponden con las normas y costumbres definidas bajo un régimen particular; entre las expresiones más importantes estarían las sentadas, los bloqueos, las campañas, las concentraciones, las reivindicaciones, los sabotajes, las marchas o la desobediencia civil... que obviamente predominan en el ámbito de los nuevos movimientos sociales como feministas, ecologistas, pacifistas o alternativos”. Es la protesta electrónica o e-protest la que concita nuestra atención y que en principio consideraremos sinónimo de activismo digital y de ciberactivismo (Fuentes, 2007). Concretamente Fuentes (2007) utiliza de manera intercambiable los conceptos de activismo digital y ciberactivismo en el contexto de la Encyclopledia of Activism and Social Justice.

En este texto plasmamos algunos de los principales hallazgos referidos a una parte de nuestra investigación en la que la temática principal es el ciberactivismo y la cultura cívica on-line. En concreto en próximas líneas vamos a exponer un repaso teórico de las principales teorías de la temática en cuestión que nos ocupa.

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo

En esta materia son múltiples los trabajos que se han realizado a nivel internacional. Además, se han comenzado a realizar trabajos en nuestro país, que denotan un reciente interés por el objeto de estudio. Así pues, en el presente apartado se desarrolla una relación de los diferentes estudios en la materia ordenados cronológicamente. Nos centraremos en concreto en cuestiones como el concepto operativo de ciberactivismo del que parte el estudio, así como las hipótesis de trabajo, metodologías seguidas y principales resultados obtenidos.

Para realizar la revisión, se parte del trabajo realizado por Boulianne (2009), que elabora un análisis de estudios sobre la relación entre el uso de internet y la participación social y política. Su investigación incluye 38 estudios realizados en EEUU y Canadá. En nuestro caso, se incluyen en este trabajo los estudios que esta autora menciona y se completa el listado incorporando los estudios posteriores a 2009, así como estudios hechos en otros países, especialmente aquellos que han sido realizados en España.

Si bien multitud de teorías se han referido a la conexión entre el uso de internet y la participación social y política, los modelos teóricos podrían agruparse en cuatro conjuntos diferenciados en función de la respuesta que dan a la pregunta: ¿El uso en internet tiene algún efecto significativo en la participación social y política? De un lado se encontrarían aquellos autores que consideran que el uso de internet tiene un impacto negativo en la participación. En el polo opuesto se encontrarían los estudiosos del tema que consideran que internet incentivaría a aquellas personas que están interesadas en la política a tomar parte en procesos políticos, incluso, la facilidad de acceso a la información despertaría el interés acerca de estas cuestiones a personas que en principio no presentaban inquietudes políticas (Boulianne, 2009:193-195). Por último, se encontrarían posiciones que mantienen que el uso de internet no incide en una mayor o menor participación política, así como también aquellos que consideran que los efectos del uso de internet pueden cambiar con el transcurso del tiempo.

  1. Los estudios pioneros sobre participación social on-line

En este apartado se hace referencia a los primeros trabajos que se localizan sobre el objeto de estudio. Los estudios que se aúnan en esta fase parecen tener un carácter exploratorio, estando más centrados en el cambio político que supone la nueva era de la información que en el análisis del aumento de la capacidad de participación ciudadana que proporcionan las nuevas tecnologías.

El primer trabajo que se ha localizado en la materia es el publicado por Norris y Jones (1998). En su texto, los autores reflexionan acerca del aumento en el uso de internet y si este cambio en las formas de comunicación supondría un empoderamiento de los ciudadanos en la vida pública. Se analiza una muestra sobre usuarios de internet para comprender la forma en la que utilizan la red. En sus resultados muestran que uno de los perfiles de usuario común sería el denominado “political expressive”, que se caracterizaría por su interés en el debate y participación en actividades sociales y políticas.

Tan sólo un año después se realizó otro trabajo en materia de democracia digital. Se trata de una recopilación de textos coordinados por Hague (1999). En dos de los capítulos que contiene el texto se hace referencia a las nuevas formas de participación social on-line. El primero de ellos, realizado por Lenk (1999:88), no se centra en algunas acciones de ciberactivismo propiamente dichas, sino que observa la participación ciudadana en cuestiones políticas de forma amplia y trata de analizar las facilidades que ofrece internet para aumentar la participación. Parte de la premisa de que los sistemas de información pueden apoyar y promover la participación ciudadana en la acción pública1. Es más, localiza y comenta lo que considera posibles ventajas del uso de internet para estas cuestiones. Entre ellas se encuentran:

  1. La posibilidad de proporcionar al ciudadano información sobre el problema (incluyendo multitud de soportes como formularios interactivos y multimedia, técnicas de “realidad virtual”, etc.).

  2. También se analiza el importante apoyo que ofrece internet como medio de comunicación, puesto que permite mantener una conversación entre personas distantes espacialmente.

  3. Otra cuestión que analiza el autor es las facilidades que proporciona internet para la estructuración de los debates.

  4. Por último, se plantea que internet también permite la participación directa en los procesos de decisión, por ejemplo, mediante la votación on-line.

El segundo texto que se analiza es el realizado por Locke (1999). En este caso, el autor realiza una revisión sobre las comunidades en red y como estas han comenzado a plantearse objetivos de carácter civil, social y político. Mantiene que una de las obras pioneras en Reino Unido sobre netactivismo fue realizada por Ed. Schwartz2, que analizaba las aplicaciones de internet para el activismo político. En sus conclusiones, Locke menciona que internet no debe considerarse como un fin en sí mismo, sino como un medio a disposición de los usuarios.

Posteriormente, en el año 2000, encontramos un trabajo de Diane, en el que se analizan los movimientos sociales virtuales y reales. El autor manifiesta que como consecuencia del aumento en la comunicación a través de internet, se han desarrollado tres tipos diferentes de organización en los movimientos sociales: aquellos que se centran en la movilidad de la organización y sus recursos de participación, otros focalizados en los recursos profesionales y, por último, aquellos que se centran en las redes trasnacionales. El autor no define el ciberactivismo, sino que, partiendo de su definición de movimientos sociales, la traslada a la nueva situación espacial que supone internet (Diane, 2000:2). A lo largo de su trabajo, el autor va situando nuevas formas de participación social basadas o apoyadas en internet. En sus conclusiones advierte acerca de que internet aumenta la capacidad de los movimientos sociales al facilitar “comunidades virtuales”, aunque su capacidad de movilizar para acciones más “radicales” es bastante más limitada (Diane, 2000:13).

El trabajo realizado por Beckery y Slaton (2000) tiene un objeto de estudio más amplio. En esta publicación se realizan una revisión sobre los componentes de lo que denominan “el nuevo paradigma de la democracia”. La segunda parte de la publicación se refiere a la teledemocrácia, incluyendo en este término tanto los mítines a través de internet, como las votaciones on-line, entre otras acciones. Estas nuevas posibilidades supondrían que la población esté más informada sobre las acciones políticas y, por tanto, mantengan posiciones más críticas. Por último, en la tercera parte de su obra se refiere a las futuras líneas de investigación. Otro término que se utiliza para nombrar estas nuevas realidades por parte de los estudios pioneros en el tema será “Ciberdemocrácia”. En concreto este concepto es encontrado en el trabajo de Wilhelm (2000). Con este concepto el autor se refiere al uso de las nuevas tecnologías para mejorar la democracia. En su libro analiza cómo en EEUU la política comienza a sufrir un cambio a causa del uso de las nuevas formas de comunicación.

En el mismo año, el estudio realizado por Gibson et al. (2000) vuelve a retomar el objetivo de medir hasta qué punto internet afecta en la participación política y el capital social. Para ello, tiene en consideración los años de uso de Internet así como los usos más frecuentes para los internautas. Un aspecto interesante del estudio es la “escala de socialización” realizada por los autores, que pretende medir las posibilidades que ofrece internet para aumentar el capital social, (con cuestiones como conocer gente on-line, sentirse parte de una comunidad…).

A pesar de que en el análisis sobre estudios pioneros abundan los estudios que analizaban diferentes formas de participación política de manera amplia, también se han localizado trabajos más específicos. Entre ellos encontramos los realizados por Norris (2000) y Bimber (2001). En ambos se analiza la obtención de información on-line de sobre una campaña política, analizando como afecta el uso de las nuevas tecnologías en el voto, la presencia a mítines y las donaciones a los candidatos.

En la misma línea de trabajo iniciada por Diane (2000) y Gibson et al. (2000) se sitúa el estudio realizado por Coleman y Gotze (2001), sobre la participación pública on-line en las decisiones políticas. En este estudio se enumeran tres formas de participación pública; aquellas que consisten en acciones informativas, las consultas y la participación activa (Coleman y Gotze, 2001:13). Es más, se ejemplan multitud de actividades que se incluirían dentro del concepto, tales como los foros, las encuestas de opinión, referéndums, peticiones, consultas a organismos oficiales, etc. Posteriormente se señalan una serie de problemas comunes a la participación social on-line, como la falta de información pública o la exclusión digital. Al final de su estudio, presentan una revisión de casos sobre participación política on-line en diferentes países, entre ellos Italia, Reino unido, Estonia, Finlandia, Alemania, Suecia Australia, Países Bajos, Canadá, Escocia, Francia y Dinamarca.

Similares objetivos tiene el estudio elaborado por Wellman et al. (2001), en el que analizan el potencial de internet para aumentar la participación social. Para ello realizan una encuesta on-line entre usuarios de internet canadienses y estadounidenses. El estudio incorpora una escala de participación social que incluye acciones como firmas on-line, escribir peticiones, artículos, comenzar una discusión política en internet, etc. Los resultados muestran que hay relación entre el tiempo de uso de internet y la escala de participación política. Parece que esta cuestión fue intensamente estudiada en estos primeros trabajos sobre participación social on-line. De hecho, los autores comenzarán a cuestionarse acerca de las diferencias en el uso de internet entre los países del centro y la periferia y cómo esas diferencias inciden en las actuaciones políticas. Ejemplo de ello es el trabajo de Zinnbauer (2001).

En España también se comienzan a estudiar estas cuestiones. Entre los trabajos realizados en nuestro país se encuentra el elaborado por Mochi (2001), en el que se analizan las organizaciones de la sociedad civil y sus redes electrónicas. Considera que el uso de estas nuevas tecnologías es fundamental ya que además de aumentar las posibilidades de influencia para el logro de sus objetivos, permiten un vínculo de participación ciudadana más intenso. Entre las tecnologías incluye tanto el teléfono, como el fax, internet etc. (Mochi, 2001:6). El autor analiza diferentes experiencias en el uso de las TIC por parte de ONGs y proyectos a nivel nacional e internacional. Concluye su trabajo exponiendo una serie de problemas como las dificultades de acceso a internet para determinados sectores de población.

Otra manera de enfocar el alcance de algunas acciones de ciberactivismo sería la utilizada por Shah et al. (2001a; 2001b). Estos autores realizan dos estudios en los que se analizan los usos de internet. Entre ellos se encuentran algunas acciones propias del ciberactivismo como el trabajo de los voluntarios y las ayudas a los trabajos de la comunidad. La diferencia principal entre ambos estudios sería que el segundo realiza un análisis longitudinal, observando los datos de la misma encuesta realizada en diferentes momentos.

Relacionadas con el tema se encuentran las nociones de “cibercultura” y “organización virtual” de Gerlach y Hamilton (2001). Estos autores comentan nuevas realidades que se producen a causa de la aplicación de las nuevas tecnologías al campo de los negocios. Pese a que no se trata directamente el objeto de estudio que nos ocupa, es de alto interés la manera en la que definen la cibercultura, concepto que a su vez es extraído de Dery (1993)3. Para este autor, el término cibercultura es más amplio que el concepto de ciberespacio. Cuando habla de cibercultura se refiere a un amplio complejo de superposición de subculturas cuyo proyecto común es el uso subversivo de la tecno-comodidad. El término se dividiría en diferentes dimensiones como la tecnología visionaria, la ciencia alternativa, el arte de vanguardia y la cultura pop.

En el ámbito nacional, se realiza un trabajo por Hernandez (2001) acerca de los Hacker4 que no nos deja vislumbrar los inicios del Hacktivismo. En este estudio, el autor analiza las acciones que son capaces de realizar los hacker a principios del siglo XXI, mostrando los objetivos que perseguían con las mismas. Hernández (2001:115) manifiesta que la mayoría persiguen con sus acciones fines egoístas, de hecho, manifiesta muy claramente su opinión sobre este colectivo al afirmar que “buenos, lo que se dicen buenos, los hay bien pocos” (ídem.16). En su trabajo decide no catalogar las acciones como éticas o no. Al revisar los ejemplos no se incluye ninguno de hacktivismo propiamente dicho, puesto que la finalidad que impulsó a los hacker a realizar estas acciones no era un fin social ni político.

El aumento del interés por el tema que se analiza comienza a vislumbrarse a lo largo del año 2002. Entre las investigaciones que analizamos se encontraría la desarrollada por Bartlett (2002), que realiza un análisis de páginas web que contienen noticias alternativas (incluyendo cuatro ejemplos), contenidos políticos (cinco ejemplos) y multimedia (dos ejemplos). El objetivo de esta recopilación es informar sobre lugares en el ciberespacio donde la gente pueda aprender libremente y de forma gratuita. Considera que la distribución de este contenido puede considerarse en sí misma una práctica política.

De otro lado, Inglehart y Catterberg (2002) analizan si lo que denominan“participación política no convencional”, que se encuentra cada vez más generalizada en las sociedades industriales avanzadas, siendo parte de un cambio inter-generacional profundo. Para ello analizan los datos de la Encuesta Mundial de Valores obtenidos durante cuatro olas. Esto supone una revisión sobre los 70 países que contienen más del 80% de la población mundial. Sus resultados muestran que las formas de acción directa no convencionales están convirtiéndose en acciones normales para una gran parte de la ciudadanía de las sociedades postindustriales. Por tanto, la forma de hacer política de los ciudadanos en las sociedades avanzadas ha cambiado.

Con objetivos similares, Gibson et al. (2002) analizan una encuesta realizada a ciudadanos en el Reino unido para conocer la participación política on-line. El estudio muestra que la participación en red se suele producir por parte de colectivos con un nivel educativo y económico alto. No obstante, también encuentran que internet está abriendo nuevos espacios de participación política en otros colectivos y, especialmente en los jóvenes. De otro lado, se observa cierta pasividad y lentitud por parte de las organizaciones políticas en la utilización de la red para difundir sus mensajes. Afirman que es posible que la reticencia por parte de las organizaciones políticas a aprovechar mejor los nuevos canales de comunicación se deba al miedo a provocar efectos negativos.

Otra cuestión relacionada con las nuevas formas de participación on-line serían las motivaciones que las impulsan. En este sentido, es interesante el trabajo de Brunsting y Postmes (2002), que proponen una comparativa sobre los motivos para participar en acciones colectivas tradicionales y on-line. Los autores comienzan el texto reflexionando sobre el potencial de Internet para organizar actividades colectivas. La muestra que utilizan en su trabajo de campo está compuesta por activistas, simpatizantes y personas no interesadas en cuestiones medioambientales en los Países Bajos. Mediante un modelo de ecuaciones estructurales, los autores observan que el activismo on-line fue predicho por factores diferentes al activismo tradicional. Los resultados permite afirmar que, en comparación con las acciones tradicionales, la participación on–line fue más motivada por cálculos cognitivos (eficacia) y menos por factores afectivos (identificación).

El primer texto localizado que hace referencia a la expresión “ciberactivismo” es el realizado por Illia (2002). No obstante, para la autora, el ciberactivísmo es un fenómeno cibernético sin un significado o definición clara. La Illia manifiesta que el ciberactivismo es mucho más que piratería y que el desarrollo de los activistas en la red. Se trataría de un fenómeno nuevo, que crece fuera del activismo y que presiona a las empresas5. La autora menciona diferentes ejemplos de ciberactivísmo, como las nuevas páginas web con discusiones sociales y políticas, el hacktivismo, el cibergrafiti, entre otras. En el resto del trabajo, Illia (2002) se cuestiona la manera de controlar y gestionar el ciberactivísmo, proponiendo diferentes estrategias.

Entre los estudios realizados en 2002 mencionados por el análisis de Boulianne encontramos los desarrollados por Katz y Rice (2002a; 2002b) basados en una encuesta teléfonica a usuarios y no usuarios de internet. Con su investigación pretenden conocer la influencia de la red sobre el voto y las donaciones a partidos políticos. El estudio de Krueger (2002) persigue una finalidad muy similar, es decir, observar las relaciones entre el uso de internet y la intención de voto e interés despertado hacia campañas políticas. Price y Capela (2002) persiguen también conocer la intención de voto pero utilizan otra metodología, puesto que la encuesta se realiza on-line. De otro lado, Kraut et al. (2002) analizan la relación entre el uso de internet y la participación en trabajos comunitarios y el sentimiento de pertenencia a la comunidad en un conjunto de familias voluntarias en Pittsburg. Un trabajo similar realizan Shah et al. (2002), que analizan la incidencia de internet en la participación en trabajos de la comunidad, esta vez cambiando el método, y realizando la encuesta sobre una lista comercial de voluntarios en USA. Respecto a la relación entre el uso de internet y otras cuestiones propias del ciberactivismo, tales como peticiones on-line, escribir cartas o artículos sobre temas políticos, donaciones, debates políticos en internet…, también se encuentran estudios realizados en el año 2002. En concreto se señala el realizado por QuanHasse et al. (2002) compuesto por una encuesta on-line a usuarios de internet que residían en EEUU y Canadá y el estudio de Scheufele y Nisbet (2002) que utilizaron una encuesta telefónica realizada en Nueva York.

Por último, durante este periodo se encuentran otros trabajos sobre temas relacionados con la participación política on–line. Entre ellas se señalan las publicaciones sobre ciberterrorismo y hacktivismo (Ballard et al. 2002; Embar-Seddon, 2002; Denning, 2002). Tambíen se localiza el trabajo de Webster (2002), acerca de la sociedad de la información.
  1   2   3

similar:

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconConexiones nacionales e internacionales

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconEl presente Boletín, es una compilación de las noticias que durante...

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconEl presente Boletín, es una compilación de las noticias que durante...

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconNormas jurídicas nacionales e internacionales

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconLa repercusión de Fenavin se refleja en la amplia cobertura de los...

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconEl fica reúne un año más los mejores cortometrajes nacionales e internacionales

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconPropuesta “ establecimiento de politicas publicas especiales para...

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconInstituto de estudios internacionales economía política global

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconBoletín del Núcleo de Estudios sobre Memoria

2, Estudios nacionales e internacionales sobre el alcance del ciberactivísmo iconDel alcance de la aplicación de este manual






Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
p.se-todo.com