Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA”




descargar 79.56 Kb.
títuloEstrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA”
página1/3
fecha de publicación12.11.2015
tamaño79.56 Kb.
tipoDocumentos
p.se-todo.com > Documentos > Documentos
  1   2   3
ESTRATEGIAS DISCURSIVAS DE LEGITIMACIÓN FRENTE AL INVESTIGADOR ANTE LA CONSTRUCCIÓN DEL “PROBLEMA SOCIAL”: EL CASO DEL “RACISMO EN ALMERÍA”.
Pedro Malpica Soto.

Universidad de Sevilla.

pedromalpica@yahoo.com

Abstract:

Toda técnica influye en la investigación y en sus resultados. Labov analiza el efecto del empleo de las técnicas y cómo éstas inciden en la respuesta del sujeto estudiado –en tanto que la técnica construye una situación social para los participantes.

El grupo de discusión es un “grupo situacional” goffmaniano: sus miembros no son grupo fuera de la situación. En tal situación artificial cada participante desarrolla estrategias o “jugadas” para parecer aceptable ante el resto. La técnica –la propia investigación- supone un elemento que interviene en el mercado de interacción. Esta influencia es relevante en el aspecto situacional, pero también en la construcción de un “problema social”: si los participantes sienten que la investigación en la que colaboran les estigmatiza, es preciso que observemos un nivel específico de “jugada” reactiva, más vinculada a la presencia del investigador que al grupo.

Acudo a una investigación cualitativa estructural en cuyo equipo de investigación participé, y concretamente, a los grupos celebrados en Níjar (Almería). Tras los disturbios del año 2000 en El Ejido, tuvo lugar en ciertos municipios almerienses un proceso al que se le puede aplicar el análisis de Lenoir sobre la relación entre el objeto de estudio y la aparición del “problema social”: distinguimos una inicial fase de reconocimiento que visibilizó cierta situación que se convertiría en foco de atención pública produciendo una nueva categoría social; y una posterior etapa de legitimación, que promovió la inserción del problema entre los temas de preocupación, enunciándolo y formulándolo públicamente. La influencia de los mass media –y su eco inmediato en sectores políticos, administrativos, científicos y académicos- propició no sólo una resonancia mayor de los sucesos (“Caza del hombre en El Ejido”), sino la producción de un nuevo “problema social”: el “racismo en Almería”. Martín Criado subraya la relevancia del especialista y su función en los procesos de cambio o mantenimiento cultural y en la producción de bienes simbólicos; y los efectos prácticos inherentes a toda categorización, en la medida en que ésta logra conformar las representaciones y prácticas de los agentes sociales. Nuestra “inspección” en Níjar interviene en la construcción del “problema de racismo en Almería”, cuyo estudio supone una “representación mental” de la realidad que se está elaborando mediante formas “encarnadas” (expertos): agentes que contribuyen a convertir las categorías en instituciones influyentes, al mismo tiempo que crean la demanda de sus servicios y fortalecen la importancia de las funciones de su conocimiento especializado. Nuestra presencia en el contexto del “problema social” no sólo recopilaba discursos: los producía.

Según nuestra hipótesis, aparecen discursos “reactivos” cuando los discursos socialmente legitimados se quiebran o dejan de bastar en su función legitimadora. La acusación difusa, representada por un “ellos” inicialmente impreciso, les lleva a romper con los marcos discursivos habituales y especialmente con los emanados de los mismos periodistas en los que finalmente la personifican. Ante la censura externa, desarrollan dos estrategias: una, reinterpretar la legitimidad para acercarla a la práctica (coartada discursiva “local” o vivencial); otra, la construcción social de un discurso legítimo.

Palabras clave: Grupo de discusión. Análisis de discurso. Problema social. Racismo. Estrategias de legitimación.

El grupo de discusión es un “grupo situacional” en la acepción de Goffman: “grupos reunidos en determinadas ocasiones sociales, pero que no son grupo fuera de la situación” (Martín, 1997). La construcción del objeto del discurso está determinada por las condiciones de producción del discurso y por las condiciones de reconocimiento que caracterizan las “jugadas” (en el sentido goffmaniano del término) de los receptores. Dado que “todo análisis de discurso sólo puede ser una puesta en relación con sus condiciones de producción” (Verón, 1987), la atención del análisis pasaría de los enunciados a sus esquemas de producción e interpretación de los mismos, puestos en relación con el espacio social y las condiciones sociales de los participantes. Cada persona, en función del grupo social al que pertenece “adquiere el sentido de su economía comunicativa: de los tipos de sitios, situaciones y acontecimientos sociales que en cada uno se dan y del tipo de conducta que hay que presentar en cada uno de ellos” (Martín, 1998. p. 59). En esta dialéctica entre individuo y situación se requiere la implicación del primero en la segunda (alejado así aquél de toda estrategia consciente de participación premeditada), y además con un grado de intensidad apropiado (ni en exceso ni en defecto), manteniendo la normalidad (sin incurrir en “delincuencias interaccionales” que pongan en peligro el orden de la situación).
La capacidad de un individuo en definir la situación (y establecer así, entre otras cosas, una limitación de lo decible, influyendo sobre la censura estructural que se aplicará) tendrá que ver con su posición en la estructura social, y con su competencia comunicativa del sujeto, que podemos equiparar a una suerte de capital lingüístico (Martín, 1998) y que emana de “esa especie de sentido personal del propio valor social que regula la relación práctica con los diferentes mercados (timidez, desenvoltura, etc.) y, más generalmente, toda la manera de comportarse en el mundo social” (Martín, 1998. pp. 65-66). Este factor entronca con la concepción bourdieana del habitus del individuo y de su propio valor social, con el que, en contraste con el esquema de Goffman, se profundiza en el carácter histórico de la encarnación del grupo social al sujeto. En el modelo propuesto por Bourdieu, los discursos han de entenderse como “prácticas mediante las que las personas negocian su valor en el mercado de la interacción” (Martín, E., 1998. p. 65), por lo que han de cumplir un umbral de aceptabilidad definido por las normas que rigen una interacción determinada, emanada de los sujetos participantes y de la propia situación, estableciéndose censuras estructurales y condiciones de recepción que prescriben las condiciones de producción. En suma, la producción discursiva ha de enmarcarse en la relación existente entre campo y sujeto estratégico; en éste, a su vez, hemos de considerar tanto su habitus como su posición.
Analizar un discurso debe por tanto incluir el estudio de la tensión entre ese ámbito de las legitimidades y las prácticas concretas en un momento dado (Martín, 1998. p. 70). El sujeto transporta desde el pasado (desde los distintos momentos de su recorrido vital) una serie de esquemas prácticos “propios” –y las legitimidades inherentes a ellos-, y, ante cada situación dada que ha de afrontar, encuentra unas legitimidades externas a las que ha de adaptar su actuación. El alcance de la investigación no será el de distinguir la verdad de la mentira, sino distinguir lo posible (lo legítimo, lo aceptable, lo decible, lo pensable) de lo que no lo es, en función de la relación entre la situación concreta y los esquemas generativos (a su vez integrados en distintos marcos, a veces opuestos entre sí, lo que nos permite hablar de un sujeto escindido, y no compacto u homogéneo), pudiendo además detectarse contradicciones en el mismo sujeto. Por ello, han de reconstruirse los marcos y los esquemas generativos junto a los esquemas desde los que se distinguen e identifican las diferentes situaciones sociales.
Pero el grupo de discusión es, también, una situación “artificial”, excepcional, convocada ex profeso para una finalidad de investigación social. Ello, y la influencia que ello puede tener en la actitud de los participantes, supone un factor que no debemos obviar y que, de hecho, queda de manifiesto en el seno de la metodología misma de dicha técnica, la cual asume aspectos como la formalidad que existe al principio de la discusión, las “jugadas” iniciales de los miembros del grupo para dar una impresión aceptable ante el resto de participantes desconocidos, la posterior aparición de cierta espontaneidad, etc. No es baladí tener en cuenta tales aspectos, dado que toda técnica influye en el proceso de investigación y en los resultados que obtenemos de él (Labov, 1983; 1985). Labov analiza el efecto que tienen las técnicas empleadas y la forma en la que éstas inciden en la respuesta del sujeto que se estudia y en los resultados de la investigación –en tanto que la técnica construye una situación social para las personas que participan en ellas. Es decir, la técnica –la propia investigación- es un elemento que interviene en el mercado de interacción, y supone un segundo nivel de interpretación de la interacción.
Pero existe un tercer nivel en el que contextualizar las “jugadas” y estrategias de los participantes y su producción discursiva. La posible función de condicionante o de factor de influencia del grupo de discusión no sólo es relevante en el aspecto específicamente situacional, sino también en la construcción de un “problema social” a la que la investigación puede estar contribuyendo, ante lo cual emanan de forma reactiva determinados discursos. En función de lo observado en el estudio de caso que se propone en el presente texto (estudio de tres grupos de discusión de población rural almeriense hablando sobre inmigración en zonas de alta concentración de trabajadores extranjeros), dichos discursos “reactivos” aparecen cuando los discursos socialmente legitimados se quiebran o dejan de bastar en su función legitimadora. El carácter “fiscalizador” que, según pueden interpretar los participantes, tiene la investigación en la que están colaborando lleva al grupo a reformular la legitimidad discursiva frente a un señalamiento externo, real o percibido. Es ésta una producción discursiva cuyo sentido es responder al señalamiento, y sin éste tal producción no tendría lugar. La investigación no sólo recopila discursos, sino que incide en la necesidad de producirlos. Obviar la formulación del “problema social” y el papel de la investigación en dicho proceso significaría por tanto realizar un análisis descaminado y desacertado.

La aparición de un nuevo “problema social”: “el racismo en Almería”.
La gestación de “el racismo en Almería” como “problema social” sigue las fases señaladas por Lenoir: en primer lugar hay una fase de reconocimiento (hacer visible una situación y convertirla en foco de atención pública, produciendo una nueva categoría social); y en segundo lugar, hay una etapa de legitimación, en la que se promueve la inserción del problema entre los temas que más preocupan, enunciándolo y formulándolo públicamente (Lenoir, 1993. p. 80). En efecto, en el caso que nos ocupa, y una vez ocurrido el detonante noticioso de las persecuciones de inmigrantes por parte de grupos de autóctonos, el proceso descrito por Lenoir corrió principalmente a cargo de los medios de comunicación, que mientras informaban del suceso acuñaban un nuevo foco de atención: la “caza del hombre” en El Ejido (Goytisolo y Naïr, 2000). Un sector de la población de El Ejido, de hecho, amenazó a algunos periodistas y políticos que se desplegaron en el municipio (Goytisolo y Naïr, 2000) por percibirlos como hostiles a sus intereses y por considerarlos responsables de la animadversión que se iba forjando en la opinión pública. La influencia de los medios de comunicación, junto al eco inmediato que tuvo en sectores políticos, institucionales, científicos y académicos (con los consiguientes pronunciamientos públicos, visitas de expertos al terreno, etc.) propició una formulación del problema y una resonancia mayor del mismo. SOS Racismo describió lo ocurrido como uno de los “más graves hechos racistas sucedidos en Europa en los últimos años” (SOS Racismo, 2001. p. 107).
Para ilustrar cómo surge y de dónde procede el discurso legítimo ante la construcción de un “problema social” en situaciones como la descrita, he revisitado una investigación social que realicé en el año 2003 bajo la dirección de Hilario Sáez, en la que se acometía el análisis de discursos sociales de la población andaluza ante la inmigración extranjera, principalmente mediante la técnica cualitativa estructural. Esta investigación no es la única en la que los miembros de dicho equipo de investigación han constatado a lo largo de los últimos años reacciones similares a las aquí analizadas; y ello en investigaciones dirigidas tanto a población autóctona como a población inmigrante, así como indistintamente en investigaciones sobre temas relacionados con el foco de tensión como sobre aspectos sociales en absoluto relacionados con la inmigración. La elección de este caso de estudio, de entre otros, se debe principalmente a la claridad con la que se percibe en él la producción de estrategias discursivas en presencia del investigador como respuesta a la conformación del “problema social”.
En dicha investigación, la muestra se componía de ocho grupos de discusión celebrados en cuatro municipios andaluces, seleccionados en función de diversas variables, siendo una de ellas el diverso grado de presencia de inmigrantes. Como se ha anticipado ya, tres de dichos grupos de discusión tuvieron lugar en el municipio de Níjar (Almería) en tanto que localidad rural con alta concentración de población trabajadora extranjera, los cuales son los que abordamos aquí como caso de estudio. Para cada uno de los tres grupos nijareños se convocó a un perfil de población distinto, según diferentes rasgos de edad, sexo y situación socioeconómica: uno estaba formado por hombres de clase media y media-alta; otro, por mujeres de clase media y media-baja; y un tercero, por adolescentes estudiantes de secundaria.
La cautela ante la interpretación que pudiera hacerse por parte de la población local ante nuestra investigación fue determinante desde las primeras fases de la misma: ya en el diseño de la muestra se tuvo en cuenta tal posibilidad. Para minimizar las actitudes de desconfianza o rechazo se recurrió a dos factores: al transcurso del tiempo –el lapso de algunos años transcurridos desde aquellos sucesos hasta nuestro trabajo de campo- y a la elección de Níjar, por ser un municipio “periférico” al epicentro del conflicto: si bien mantenía gran similitud con El Ejido y a tal efecto era representativo, no revestía en cambio los inconvenientes derivados de una excesiva explotación de investigaciones sociales, reportajes periodísticos e intervenciones administrativas que, de forma masiva, tuvieron lugar en el municipio ejidense con posterioridad a los sucesos aludidos, y que de alguna forma distorsionaban la validez de dicha localidad como campo de estudio. Y en efecto, ya en las entrevistas exploratorias realizadas en el Poniente almeriense previas a los grupos de discusión, se obtuvieron testimonios que aludían a otros sucesos ocurridos en las fechas siguientes a dichos disturbios: entre ellos, el despliegue en la comarca de periodistas nacionales e internacionales, representantes políticos y asociativos, trabajadores sociales, mediadores culturales, sociólogos… Nuestra visita a Níjar, en este contexto de las “inspecciones” que periódicamente realizan los científicos sociales, periodistas, funcionarios, etc., interviene se quiera o no en la construcción del problema y en la repercusión del mismo. El estudio del “problema de racismo en Almería” supone una “representación mental” de la realidad que se está elaborando mediante formas “encarnadas” (expertos, profesionales): agentes que, junto a otras formas de construcción de la realidad, contribuyen a convertir las categorías en instituciones con influencia y eficacia sobre la realidad, al mismo tiempo que crean la demanda de sus servicios y fortalecen la importancia de las funciones de su conocimiento especializado (Lenoir, 1993. p. 97). Nuestro equipo de investigación, en tanto que asimilable a tal categoría, ha de convertirse en parte del objeto de estudio, así como también han de serlo las reacciones (discursivas) de la población local en la construcción de nuevos marcos de legitimidad. En tanto que “describir la génesis de un problema social supone el estudio de esos intermediarios, culturalmente favorecidos, que cumplen la función de portavoces” (Lenoir, 1993., p. 81), debemos analizar los discursos que hemos recopilado sin olvidar que son también producto de nuestra presencia. Como indica Lerena (en Martín, 1999) “toda categorización produce, en la medida en que logra conformar las representaciones y prácticas de los agentes sociales, efectos prácticos”. Las reacciones que encontraremos en los grupos de discusión ante un “ellos” externo y acusador (un “ellos” en ocasiones no delimitado, a veces impersonal, y otras veces encarnado en una determinada periodista, como veremos) han de explicarse por tanto a la luz de lo expuesto.
  1   2   3

similar:

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconConstrucción semiótica del tiempo y comunidades discursivas

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconManual para la Construcción de la Teoría del caso

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconLos latinoamericanos somos víctimas del racismo y a la vez somos...

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconLa construcción social de la identidad a través del Facebook. El hombre 0

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconMisterioso matrimonio”: Mariano Grondona y las lógicas liberal-conservadoras...

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconErnesto Villavicencio Atienza Investigador Social con estudios de...

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconANÁlisis bíblico-pastoral frente al problema de las sectas
«lobos rapaces con disfraces de ovejas» (Mt. 7, 15) alertándonos acerca del engaño y de los prodigios que obrarían usurpando su divino...

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconCare dentro de la construcción europea y el Plan Marshall
«gobernanza mundial». Julien Teil analiza este fenómeno a partir del estudio de un caso, el de la asociación caritativa care

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconDel Patronato Municipal de Deportes del Excmo. Ayuntamiento de Almería...

Estrategias discursivas de legitimación frente al investigador ante la construcción del “problema social”: el caso del “racismo en almeríA” iconLibro I titulo I del propósito del desarrollo, principios, objetivos,...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
p.se-todo.com