La protección penal del derecho al honor en los delitos por injurias y calumnias




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4. Los sujetos del derecho al honor

4.1. Las persona individuales vs personas colectivas

Tanto el Tribunal Supremo, Sala 1ª, en sentencias como la de 24 de octubre 198818 y 9 de febrero 198919, como el Tribunal Constitucional en sentencia como la de 8 de junio de 198820, han hablado del "significado personalista" del derecho al honor, señalando que el honor es un valor que se refiere a personas individualmente consideradas, y no a instituciones públicas, clases determinadas del Estado o grupos sociales. Sin embargo, con la famosa STC 214/199121, de 11 de noviembre, se recoge un cambio jurisprudencial al reconocerse el amparo a favor de una persona judía superviviente de un campo de exterminio nazi y cuyos familiares murieron allí, frente a declaraciones de odio de un nazi contra los judíos en general. Con esto, se recoge también una vertiente colectiva del derecho al honor.

4.2. Las personas jurídicas

En este apartado cabe plantearse si las persona jurídicas tienen honor. Esta cuestión es problemática porque ha sufrido la multiplicidad de opiniones doctrinales, vacilación jurisprudencial y un frecuente mal planteamiento. Es verdad que tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional reconocieron el derecho al honor y la correspondiente tutela a personas jurídicas ( STS de 31 de diciembre de 1983 y STC de 15 de diciembre de 198322), pero luego sus pronunciamientos fueron negativos o vacilantes.

Las últimas sentencias son las que claramente reconocen el honor de las personas jurídicas estrictu sensu. La STC 139/199523, reiterada posteriormente por la STC 183/9524, señala que "el significado del derecho al honor ni puede ni debe excluir de su ámbito de protección a las personas jurídicas". En estas sentencias del Tribunal Constitucional se expone una doctrina que se resume así: ninguna norma constitucional ni de rango legal impide que las personas jurídicas puedan ser sujetos de los derechos fundamentales; la Constitución contiene un reconocimiento de derechos fundamentales para determinados tipos de organizaciones; aunque el honor es un valor referible a personas individualmente consideradas, el derecho a su propia estimación no es patrimonio exclusivo de las mismas; el significado del derecho al honor ni puede ni debe excluir de su ámbito de protección a las personas jurídicas; la persona jurídica puede ver lesionado su derecho al honor a través de la divulgación de hechos concernientes a su entidad, cuando la difame o la haga desmerecer en la consideración ajena25.

Por lo tanto, el honor, fama o prestigio de una persona jurídica es indudable e indiscutible; no se puede ofender a una persona física ni tampoco a una jurídica. Así las cosas, una persona jurídica que es atacada en su buena fama, su prestigio o su honor, tiene indudablemente acción para su protección, sea persona jurídica de tipo personalista (universitas personarum), sea de tipo patrimonialista (universitas bonorum). Por lo tanto a partir de la doctrina sentada a partir de la STC 139/1995, se puede afirmar que de la propia sistemática constitucional el significado del derecho ni puede ni debe excluir de su ámbito de protección a las personas jurídica.

5. Problemas en la formulación del concepto honor

Sin embargo, y siguiendo lo señalado por VIVES ANTÓN, la formulación del concepto jurídico de honor de este modo implica una serie de dificultades como la determinación del contenido general de la dignidad de la persona, la explicación de las diferencias individuales de tratamiento respecto a los ataques del honor y la justificación de la injerencia estatal en el mismo.

No obstante, y a pesar de la democratización del honor por parte de la Constitución, cabe indicar que esto no implica una igualdad de tratamiento respecto a los ataques del honor de todos los ciudadanos. En este sentido, BERDUGO señala que "hay una parte del honor, en cuanto deriva del componente dinámico de la dignidad, que depende del nivel de participación del individuo en el sistema social y que, por tanto, es graduable y diferente en cada uno ; mientras que hay otra parte, emanación de la dignidad misma, que es igual para todos".

Por otra parte, estos derechos han adquirido una dimensión pública y un importante cambio cualitativo al quedar desbordado de forma progresiva el carácter privatista e individualista que los mismos tenían, por su inserción en la actual realidad social y en el complejo de relaciones con que se interfieren, en la siguiente forma y consecuencias :

  1. Con otros intereses y valores sociales preeminentes (libertad de expresión y de información, derecho de la sociedad a una información veraz), lo que determinará un difícil equilibrio y recíproca limitación entre unos y otros derechos fundamentales.

  2. La necesidad de protección de este derecho frente al posible abuso en la utilización de datos e información relativa a las personas por parte de quien la posee, y al uso ilegal de la informática (grave peligro en la sociedad moderna, donde la información constituye poderosa palanca de poder efectivo).

IV. La regulación de los delitos de injuria y calumnia en el Código Penal

1. Introducción

La anterior regulación de los delitos contra el honor los ubicaba en el Título X del Libro II del Código Penal, detrás de los delitos contra la vida, la salud, la honestidad y delante de los dirigidos contra el estado civil y la libertad y la seguridad. Sin embargo, el Título X del Libro II no recogía todos los delitos contra el honor porque los ataques al honor de personas revestidas de especiales privilegios venían recogidos en otros lugares, véanse como ejemplo los artículos 146, respecto al Jefe del Estado ; artículo 161, respecto a los altos órganos de la Nación ; artículos 240 y ss. respecto a las autoridades y funcionarios, etc.

En cambio, la regulación que establece el Código Penal del 95 de los delitos contra el honor los ubica en el Título XI, aunque, al igual que la regulación anterior, en este Título no recoge todos los delitos contra el honor26.

Además, en anterior Código Penal también reconocía al honor como motivación que podía atenuar y agravar la responsabilidad del delincuente (artículos 9 y 10, atenuantes pasionales y agravantes deshonrosas), y servía para crear específicos tipos penales (infanticidio, art. 410 ; aborto "honoris causa", art. 414).

Debemos señalar que, aunque en el Código Penal vigente, al igual que en el anterior, se regula en primer lugar el delito de calumnia, hemos creído más conveniente comenzar a analizar, en primer lugar, el delito de injuria porque es el tipo básico de estas infracciones, mientras que la calumnia es un supuesto específico y agravado de la injuria.

2. El delito de injurias

2.1. Regulación

El actual Código Penal regula el delito de injurias en los artículos 208 a 210, mientras que el Código anterior regulaba este tipo de delito del artículo 457 al 461.

2.2. Concepto

El concepto típico de injurias actualmente viene recogido en el artículo 208 del Código Penal, el cual dice expresamente que "es injuria la acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación. Solamente serán constitutivas de delito las injurias que, por su naturaleza, efectos y circunstancias, sean tenidas en el concepto público por graves. Las injurias que consistan en la imputación de hechos no se considerarán graves, salvo cuando se hayan llevado a cabo con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad"27. En esta nueva redacción, el legislador para delimitar el concepto de injurias se centra en los objetos de la lesión que determinan la especialidad del honor en el conjunto de los derechos fundamentales : la fama y la autoestima.

En el antiguo Código Penal, el concepto de injuria estaba recogido en el artículo 457, donde se decía que "es injuria toda expresión o acción ejecutada en deshonra, descrédito o menosprecio de otra persona".

Visto esto, podemos decir que la actual definición es mucho más precisa y estricta que la anterior porque nos permite delimitar mejor el objeto al hablar de fama, autoestima y dignidad de la persona que son menos ambiguos de determinar que los conceptos deshonra, descrédito o menosprecio.

Se puede cometer el delito mediante la palabra o el escrito, y también a través de caricaturas, gestos, imágenes y actitudes desdeñosas28. Por ende, la manifestación injuriosa debe tener un claro contenido ofensivo o denigratorio para otra persona que socialmente se pueda considerar que la deshonra o desacredita, es decir, se requiere un contenido ofensivo a la dignidad de la persona. No obstante, no es suficiente con que la expresión sea objetivamente injuriosa y el sujeto lo sepa, sino que se requiere un ánimo especial de injuriar. En el fondo, la injuria no es más que una incitación al rechazo social de una persona o un desprecio o vejación de la misma, lo que sólo puede realizarse intencionalmente, con dolo.

Así, acciones objetivamente injuriosas, pero realizadas sin ánimo de injuriar, sino de bromear, criticar, narrar, etc., no son delitos de injurias29. No obstante, como dice VIVES, "la concurrencia de ánimos distintos del de injuriar no siempre desplazará a éste, sin perjuicio de que la conducta pueda resultar justificada. Acciones que podrían considerarse injuriosas, pero que tienen una intencionalidad meramente informativa o de crítica constructiva (animus narrandi o criticandi) o en un contexto humorístico o festivo (animus jocandi) no constituyen delito"30.

2.3. Penalidad

Existe una despenalización importante en la regulación del Código Penal de 1995 frente a la que se recogía en el anterior Código. En este sentido, cabe resaltar que :

  1. Sólo podrán ser perseguibles en vía penal aquellas injurias que revistan el carácter de graves. Las que sólo consisten en imputaciones de hechos no se considerarán graves, excepto cuando se hayan llevado a término con conocimiento de su falsedad o con temerario desprecio a la veracidad.

  2. En cuanto a la gravedad de la pena, la actual regulación sustituye las penas privativas de libertad por la pena de multa (des 6 a 1 4 meses para las graves, y de 3 a 7 para las leves).

Un punto aparte merece la regulación de las injurias que se hace en el artículo 620.2º del actual Código Penal, el cual podría entenderse como una penalización de las injurias leves a título de falta. Sin embargo, VIVES ANTÓN entiende que "es posible interpretar el precepto de otro modo, dado el contexto en que se menciona la injuria : al referirse el legislador a causar "injuria o vejación", pudiera sostenerse la tesis de que la referencia a la injuria en dicho contexto se hace impropio, es decir, entendiendo que se usan dos modos de mencionar las vejaciones (que, de suyo, son más bien atentados contra la integridad moral que contra el honor). A favor de esa interpretación milita la dificultad de distinguir entre injurias leves y el ejercicio de la crítica legítima y, también, el efecto de desaliento que sobre la libertad de expresión pudiera representar el recurso a la vía penal en caso de injurias leves"31.

2.4. Criterios de clasificación

Las injurias pueden clasificarse de conformidad con los siguientes criterios:

2.4.1. Por la gravedad

En el anterior Código Penal se distinguía entre :

  1. Injurias graves. Éstas venían reguladas en el artículo 458 y en él se realizaba una numeración de lo que debía entenderse por injurias.

  2. Injurias leves. Éstas se regulaban en el artículo 460 y se las consideraba delito cuando eran hechas por escrito y con publicidad. En caso contrario eran consideradas injurias livianas (artículo 586.1º) y se consideraban falta.

En la actual regulación, el legislador ha optado por prescindir de cualquier enumeración de las injurias que se consideran graves. Actualmente se hace referencia al concepto público. Así, "lo grave representa un momento normativo pendiente de elaboración , para cuya concreción el texto de la ley remite al Juez a las valoraciones que, efectivamente, realice la sociedad en su conjunto. No puede, pues, el aplicador del Derecho utilizar su propio criterio ni el ámbito social en que se desenvuelva ;sino que ha valorar qué es lo que la sociedad como tal considera grave y lo que no. De ahí la importancia de la sugerencia del Consejo General del Poder Judicial relativa al enjuiciamiento de esos delitos por parte del Jurado"32.

2.4.2. Por el objeto de la imputación

Esta clasificación es la más importante y la que más quebraderos de cabeza ha conllevado a la doctrina, y porque divide a la injurias entre las que implican una falaz imputación de hechos y las que implican simplemente juicios de valor.

Al realizar esta distinción debemos tener en cuenta un sin fin de doctrina constitucional relativa a la diferenciación entre libertad de expresión y derecho a la información, la cual radica entre la distinción entre hechos y opiniones. Las opiniones y valoraciones no vienen sujetas al límite de la veracidad, sino al canon de proporcionalidad de acuerdo con lo que se recoge en las SSTC 6/198833, 107/198834 y 105/199035, y tampoco son susceptibles de una comprobación objetiva, por lo que, respecto a ellas, no rige la exceptio veritatis. Además, el vigente Código Penal refleja la posibilidad de que se puedan incardinar en la injuria imputaciones de hechos que no sean delictivos. Así se desprende del último párrafo del artículo 208 al hacer referencia a las injurias que consistan en la imputación de hechos sólo se considerarán graves cuando se realicen "con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio de la verdad".

2.4.3. Por la forma de las injurias

Esta tercera clasificación responde a si las injurias se hacen con o sin publicidad.

  1. Las injurias sin publicidad son las que recoge el artículo 208 del Código Penal y que es el concepto típico de injuria visto anteriormente.

  2. Las injurias con publicidad son las que vienen reguladas en los artículos 209 y 211 del nuevo Código Penal. Es el artículo 211 el que nos dice cuando se entiende que existen injurias con publicidad : "La injuria se reputará hecha con publicidad cuando se propaguen por medio de la imprenta, la radiodifusión o por cualquier otro medio de eficacia semejante". Es decir, coinciden los supuestos en los que se entiende que existirá injurias con publicidad con las calumnias porque el artículo 211 es una disposición de aplicación común a ambas figuras delictivas contra el derecho al honor constitucionalmente recogido. El artículo 209 recoge la penalidad.

Respecto a esta última clasificación, hemos de indicar que también existía en la anterior regulación. Sin embargo, dicha diferenciación se daba tanto en las injurias graves como en las leves. Como hemos visto en la actual regulación, el legislador ha optado por castigar sólo las injurias que se consideren graves. La anterior regulación distinguía entre :

  1. Injurias graves :

sin publicidad ( artículos 458 .

por escrito y con publicidad ( artículo 463). Se reputaban hechas por escrito y con publicidad "cuando se propagaren por medio de papeles impresos, litografiados o grabados, por carteles o pasquines fijados en los sitios públicos, o por papeles manuscritos comunicados a más de 10 personas. Se equiparan también las emitidas ante un concurso de personas, o por discursos o gritos en reuniones públicas, o por radiodifusión, o en circunstancias o por medios análogos".

  1. Injurias leves :

sin publicidad (artículo 586.1º). En este caso no se consideraban delito sino como falta. Eran las ya mencionadas injurias livianas.

por escrito y con publicidad ( artículo 460). Éstas si que eran consideradas delito.

La forma como se realizan puede ser un criterio útil para distinguir entre injurias graves o leves. Según maría teresa castiñeira "junto al significado objetivo de las manifestaciones, la forma de realizarlas puede tener una gran importancia en el marco del delito de injurias. Especialmente en el momento de decidir de qué clase de injurias se trata. Hay formas de expresión intolerables en el marco de una sociedad democrática incluso, antes que eso, en el de la convivencia civil -civilizada-. Aunque la posibilidad de realizar una distinción clara entre forma y contenido no es pacífica, hay muchos modos y maneras posibles de decidir las mismas cosas ; una manifestación con el mismo significado puede dar lugar a injurias graves o leves según cómo se realice. Aquí hay que aplicar un criterio restrictivo y reducir las injurias graves a aquellos supuestos formalmente inadmisibles. sólo el insulto grave debe ser considerado como tal". La misma autora considera que también ha de tenerse en cuenta el estado de ánimo y los motivos del injuriante a al hora de calificar la gravedad de la injuria. "Otro dato que puede tener una gran importancia es la situación anímica del sujeto activo en el momento de la realización del hecho. Se trata de algo que incluso puede trascender a la distinción entre injurias graves y leves y dar lugar a la inexistencia de delito"36.
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