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Medea, La mujer moderna y La experiencia subjetiva

Ernesto Perez
Las aguas de los ríos sagrados corren hacia arriba,

y el justo orden de todas las cosas se ha trasmutado.

Son engañosas las decisiones de los hombres y está perdida la fe

proveniente de los Dioses.

Pero los anuncios acerca de la condición de la mujer se darán vuelta

para que mi vida tenga gloria: llega el honor al linaje femenino.

Ya no tendrán las mujeres una reputación maliciosa”

Medea en Eurípides
Hay infinidad de interpretaciones de la tragedia Medea, yo la voy a tomar solo como posición mujer, cuya voluntad de llevar adelante una decisión deseante no tiene límites.
Fornicar y matar de Laura Klein y La mujer en cuestión de María Teresa Andruetto son dos libros de mujeres escritos por mujeres. Por lo tanto vamos a ubicarnos en la perspectiva de la mujer en la época. Se trata de textos que dan cuenta de actos realizados por mujeres al margen o en el límite con la Ley, por eso aparece Medea en mi reflexión.
El primer libro Fornicar y Matar es un ensayo sobre el espinoso problema del aborto. Allí Laura Klein plantea que esta decisión trágica, no es una elección libre, y hace un listado: Aborto terapéutico, eugenésico, alegre sádico, hipotético, fallido, sentimental, autónomo…pero también está el elegido. Lo cual pareciera que en algún caso se juega la elección en el verdadero sentido de la palabra, es decir libertad y responsabilidad.
El segundo libro La mujer en cuestión es una novela, allí María Teresa Andruetto trata de acercarnos a una mujer en particular, el relato nos traslada a los años setenta, donde una mujer llena de deseos quiere vivir su existencia en libertad mental, corporal, social y política, con todos los desgarradores problemas que esto le trae en plena dictadura militar que en esos años destrozó a la Argentina.
El libro de Klein abre un debate muy actual. “El aborto es una materia moralmente problemática, pastoralmente delicada, legislativamente espinosa, constitucionalmente conflictiva, sanitariamente confusa, humanamente angustiosa, radicalmente provocativa, periodísticamente explotada, personalmente sesgada y ampliamente ejecutada” citado por Lara Klein creo sintetiza este debate.

De entrada ubica su posición mas allá del facilismo: aborto si, versus aborto no. En este sentido toma pero deja de lado la controversia entre ideales y derechos contradictorios. ¿Que es más importante el derecho de la mujer? (donde se identifica todo el feminismo) o ¿el derecho a la vida? (donde se identifica la corriente religiosa conservadora).

Trata de meterse con el nudo humano de experiencia subjetiva, más allá de los ideales de la época o de discutir cuales derechos son de primera o segunda generación.

Así lo primero que nos preguntamos siguiendo su lectura, y esto también vale para la novela de Andruetto, es si el sentido de la experiencia, y aún más de la experiencia trágica, son todavía posibles en el mundo actual.
Tomando a Lacan, el hombre moderno es alguien que ha perdido el sentido de la tragedia, porque es incapaz de leer en el dolor los signos de la verdad. Laura Klein intenta recuperar algo de estos signos en la experiencia del aborto, por eso se opone tajantemente al aborto que llama alegre. “Lamentablemente tengo que decirles que si, que hay abortos alegres. ¿A que llamo aborto alegre? A una mina que en cuatro años se hace ocho abortos, eso es un aborto alegre. Vos podes tener un traspié, dos traspiés y no querer tener más hijos pero no podes tener ocho abortos. Contra eso estoy yo”: de Mabel Manzotti citada en su libro y nos dice “Que lo no justificado sea frívolo. Y para que la indignidad de la muerte no se cobre en nuestra vida su venganza, las mujeres tendrían que hacerse responsables”.
Pero el problema y volvemos a la pregunta inicial es el problema de si el mundo actual deja lugar a la experiencia. Giogio Agamben, un autor citado por la autora al final de su libro, plantea en Infancia e historia que “la expropiación de la experiencia estaba implícita en el proyecto fundamental de la ciencia moderna. La experiencia, si se encuentra espontáneamente se llama: caso, si es expresamente buscada toma el nombre de experimento”. Lo cual quiere decir que todos somos casos y experimentos en el discurso científico que nos rodea.
Por lo tanto tendríamos que preguntarnos si en una mujer que aborta es posible la experiencia en el sentido trágico de la existencia, porque la ciencia con su saber en el discurso que nos domina, nos dice que es la vida hoy. La nuda vida, como plantea Laura Klein tomando justamente a Agamben, vida desnuda, aparece ante nosotros como un embrión o zigoto y ya no nos preguntamos por la vida, en tanto digna de ser vivida. La vida para el discurso científico tecnológico es vida sin marcas, ¿los sujetos son eso?
Entonces hoy las mujeres no creo que tengan abortos alegres, pero sí pueden abortar como un trámite, como sacarse un grano, porque se trata de un acto médico o de planificación familiar o algo incompatible con el proyecto de una mujer exitosa. En este caso el sentido de la experiencia estará perdido.
Por eso creo que Laura Klein en su libro se pone en relación a lo que los psicoanalistas llamamos experiencia en el sentido de la verdad subjetiva en juego, porque de todas maneras quedan marcas en el cuerpo como tal. Y ella intenta dejar el debate por un momento del derecho de la mujer a su propio cuerpo, o el derecho a la vida desnuda del embrión, con todas las implicancias ideológicas, políticas, sociales y de salud pública que esto tiene. Debate de los antiguos pero siempre presentes Dioses, ideales del supremo bien fuera del sujeto.
La experiencia si es tal implica un punto de real que pone al sujeto cara a cara con su deseo inconciente, no puede escapar, su acto lo precipita sin saber. Sólo después de realizado debe hacerse responsable, lo cual no quiere decir culpable. Pero aquí más allá de la despenalización del aborto, como ley universal por venir, su responsabilidad no es generalizable. Cada mujer, cada una, deberá hacerse cargo de su acto, de pasar por sus propios fantasmas y por esta vía acceder a poder afirmarse en su propia decisión que ha tomado, y que la hace libre: “Me hago cargo del tiempo y de las circunstancias que me tocó vivir es decir: actuar”
Laura Klein nos invita a internarnos por este camino, mas allá de su posición de despenalización, nos invita a recuperar el sentido de lo trágico, de la posición Medea que cada mujer tiene. Nos dice al final de su extenso y minucioso recorrido:

“Las mujeres ejercen un poder al que no tienen derecho, tienen el poder de infringir la ley. En él reside la fuerza que hace valer la lucha por su legalización… Quienes rechazan esa fuerza niegan la parte de la leona que las mujeres tenemos en la experiencia, desconocen ese poder como si fuera peligroso. Y lo es”.
Esta parte de Leona que tiene cada mujer es la parte que estoy tratando de pensar con el personaje de Medea, no porque no haya otros verdaderamente tremendos, pero en este lugar sin límites me parece que Medea es la que va más lejos, primero entregando todo por su esposo Jasón en un amor loco, donde llega a traicionar a su familia, a su padre y a su propia tierra, y luego en su acto de matar a sus propios hijos con tal de vengarse para siempre del mismo Jasón.
La mujer en cuestión de María Teresa Andruetto es este tipo de mujer, porque desde esta perspectiva nos anuncia la autora “If I can take the dark with open eyes”-es uno de los epígrafes de su libro- es decir: es posible atrapar lo oscuro con los ojos abiertos, es posible internarnos en la experiencia trágica de frente, sin ocultamientos. Por eso digo que Eva Mondino la mujer en cuestión es una mujer Medea, ella pone en cuestión a la mujer de su época, no por hablar sino por su silencio.
En este relato se van sucediendo una infinidad de opiniones acerca de quienes la conocieron y la trataron, para intentar atraparla, entenderla, ¿juzgarla?, si juzgarla. Pero Eva se escapa, el juicio se va postergando y cuando creíamos tenerla se nos escurre como el agua. Esta es la experiencia central de la lectura de la obra: No es posible con el lenguaje para dar cuenta de la cuestión mujer.
“Más aún quien redacta este informe tiende a considerar que han existido tantas Evas como testigos la nombran, tantas, como personas la conocieron y hablaron con ella. Esto, en cierto modo válido para todos los seres humanos, como cualquiera podría, dado el caso comprobar, pareciera acentuarse cuando se trata de las mujeres.”
Si ya Aristóteles se hacía cargo de otra lógica que no participara del Todo, y se excluye de él, Lacan habla de esa posición de no-toda que asocia con la subjetividad de la mujer. No toda en el lenguaje, no toda en las reglas establecidas, no todas en lo referente a lo calculable.

El hecho de que la mujer no sea calculable por la ciencia tal vez le de una chance a la experiencia de no quedar totalmente aplanada.
Así el relato transcurre tratando de construir una verdad histórica, donde la memoria se constituye, con el medio decir de las verdades y las mentiras. “Quien esto escribe, carece, como es de comprender, de una imagen completa y veraz de todo lo concerniente a la vida material y espiritual de Eva, pese a que no ha ahorrado esfuerzos para conseguir con respecto a ella la mayor información, de la manera mas objetiva, para escribir un informe ajustado a la realidad… pues he aquí el problema principal: saber quien es, quien fue y como fue esta mujer en las distintas etapas de su vida”
Un relato que quiere al mejor estilo científico encontrar el fundamento de lo que pasó, tratando de disecar cual cirujano los datos del objeto.
“Mide un metro con setenta y cinco, una altura superior a la media de las mujeres argentinas de su tiempo. Pesa actualmente ochenta kilos, unos cinco por encima de su peso ideal. Tiene ojos verdes, no del que habitualmente se prefiere para los ojos, sino de un verde, a juzgar por testimonios y fotografías, algo oscuro.”
En este sentido como diría Agamben, el informante está tratando de construir un caso como si la investigación fuera un experimento y la experiencia tuviera ese rasgo. Pero la cuestión mujer queda abierta, no se trata de una experiencia para el archivo policial, se trata de una experiencia de vida: Eva Mondino entonces: ¿religiosa o prostituta? ¿Con convicciones revolucionarias o actuando por interés? ¿Solidaria o asesina? Se nos escapa.
María Teresa Andruetto en este discurrir del medio decir de la verdad va pintando la subjetividad de una época.

La cuestión mujer es una herida abierta, por el sexo, la muerte, la traición y el remordimiento:

“dice Lila Torres (su amiga), dice saber que ella pagaría todo el oro del mundo para borrar de su vida lo que pasó aquella tarde, que se lo ha escuchado en varias ocasiones. En relación tangencial con este tema (el de culpa y arrepentimiento, o no, sobre ciertos hechos de su vida) se puede mencionar la formación religiosa de Eva” “aquella noche en que Eva decidió hacer o no tuvo más remedio que hacer lo que le pedían, aquella noche donde ella llevó a cabo, cometió o padeció, se podría decir, el único hecho del que hoy se arrepiente.”

“Este informante no alcanza a comprender la naturaleza del hecho al que hacen referencia los testigos, ni si se trata de un hecho a las actividades políticas o a la detención de Eva Mondito, o si se trata de un hecho de orden privado en su sentido más estricto” (Ej.: divorcio, aborto u otros similares).
Pero la mujer en cuestión guarda en su silencio el secreto de su acto. Guarda su silencio, pero sabemos que su acto tiene que ver con una elección forzada por sus circunstancias, como en toda verdadera elección, donde hay ejercicio de la libertad en un límite con la muerte.

La Eva en cuestión mantiene el misterio sobre su conducta en la época del proceso militar. “De todo lo que le ha sucedido a Eva en la vida, y no parece que le hayan sucedido pocas cosas, lo que más dolor le provoca es –según los numerosos testimonios recabados-haber tenido un hijo y no saber donde está ni tampoco si está vivo o está muerto”

Eva tiene a su primer marido desaparecido, y debe hacerse cargo en la más completa soledad, de su vida, tiene que responder, y lo hace.

“Usted me pregunta como estoy ahora, decirle-dice Eva- le diría que tranquila que me hace bien tejer al crochet, eso me distrae, hace que se me pasen las horas, los días…también paso buenos momentos con Pacha, con Lila, con muy pocos más….y me consuela pensar que, de algún modo, he sobrevivido, pude salir viva de aquel infierno”

¿Viva en el sentido de Zoe, de Bios?, vida desnuda o digna, es decir reafirmada por la experiencia de la verdad.

Porque en una verdadera encrucijada se esta solo, y es allí desde el fondo pasional de cada uno que nace una respuesta, y ese acto va a marcar hondamente a quien lo realiza. Esta es la experiencia trágica de la vida donde elegir es inventar y cada cual es inventado allí.
La mujer como madre posible es campo del Uno como lugar del Otro. Campo del Uno es el campo de la ley, del orden del significante amo, es el lado madre de la mujer por el cual ella entra en la cultura intercambia en su inconsciente el niño posible por el falo del cual se ve privada.

Pero tenemos el lado de la Otredad, de lo Otro como tal en ella, donde hay un fuera de la ley, una voluntad femenina que cuando se pone en juego no adhiere a las reglas, cualesquiera que estas sean.
En este sentido en relación a un embarazo o a un posible hijo, el niño-embarazo deseado es investido del lado de la ley, del lado fálico, pero el niño-embarazo no deseado puede quedar afuera, del lado de la otredad y ser vivido como un cuerpo extraño.

Esta relación mujer-otredad la coloca con extrañamientos frente a su propio cuerpo que es vivido como otro, como extranjero, de allí todas las patologías descriptas para ella en los momentos posteriores al parto, que justamente ha llevado a muchas mujeres a deprimirse o tener actitudes agresivas con su propio hijo que acaba de parir.
La relación de la mujer con la otredad del lado del amor a un hombre, la hace siempre un poco extraña tanto para adherirse sin límites a su hombre hasta perderlo todo, en esas locuras de amor muy descriptas por la literatura, como en relación a un odio sin ningún miramiento.
“Una mujer no da con El hombre más que en la locura…..Así el universal de lo que ellas desean es locura: todas las mujeres son locas, no del todo locas, sino mas bien acomodaticias: hasta el punto que no hay límites a las concesiones que cada una hace para Un hombre: de su cuerpo, de su alma, de sus bienes” Lacan.
Sería esta una alternativa de Eva Mondito que muy enamorada de su primera pareja, cuando este es desaparecido, pareciera comenzar una serie de pérdidas: su libertad, su hijo, su dignidad.

“Perdido ese hijo, desaparecido también Aldo Banegas, de quien no recibió nunca el cadáver ni otra referencia de su muerte más que la desaparición misma, perdidos en su momento los trabajos seguros que tuvo alguna vez en el periodismo y en la docencia, perdida también o desechada la pensión que le correspondería por el concubinato con su primer marido….” etc, etc.
Pero al mismo tiempo que el texto propone esta lectura también propone otras, por ejemplo que todo lo que ella hizo siempre fue con una ganancia de placer, y en este sentido a partir de este gran amor su vida comienza a cambiar y está dispuesta a vivir sin ninguna atadura.

Tanto es así que al final del libro nos insinúa el relato, que su segundo marido con el cual se casó legalmente, habría tenido alguna relación con el centro clandestino donde ella estuvo detenida.
“Le empezó a dar vueltas en la cabeza quién era él…bueno, en realidad fui yo la que vi que había algo que no cerraba y di vueltas y vueltas hasta que un día se lo dije, porque de pronto se dio cuenta, nos dimos cuenta las dos, de que él sabía todo lo que a ella y a mi nos había pasado...”

“Porque la mujer en cuestión no se separó de su segundo marido inmediatamente después de aquel descubrimiento y demoró casi tres años, porque si según dicen fue tremendo para ella su descubrimiento, porque no se fue de su lado apenas tuvo conciencia de las características del hombre con el que se había casado o de la modalidad de relación que ambos mantenían….son preguntas que este informe no puede o no sabe contestar.”

“Y sin embargo, aunque parezca extraño, se podría decir que sin faltar a la verdad, que Eva es, a su manera feliz.”
Aquí esta el punto Medea en la experiencia de la mujer, que tal vez a ellas también les resulta insoportable. Así para Eurípides Medea es piedra, por lo obstinada, animal salvaje, por la pasión desatada, y ola marina por la imposibilidad de detenerla.
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