3°. Que a fin de determinar la legislación sobre la cual deben analizarse los hechos denunciados, cabe considerar que los supuestos delitos de carácter sexual investigados se habrían cometido entre el año 1980 hasta Enero de 2004. Derecho aplicable






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título3°. Que a fin de determinar la legislación sobre la cual deben analizarse los hechos denunciados, cabe considerar que los supuestos delitos de carácter sexual investigados se habrían cometido entre el año 1980 hasta Enero de 2004. Derecho aplicable
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Luis Antonio Lira Campino, de Fs. 649 quien ratifica su declaración prestada en la Fiscalía que rola a foja 76 y expone que llegó a la Parroquia de El Bosque en 1975, Karadima se convirtió en su director espiritual, era una persona dominante y siempre insistía en la obediencia como una virtud del alma, pero se trataba de una obediencia hacia él, pues no toleraba que se le cuestionara. En la medida que pasaba el tiempo y se integraba al círculo más cercano de Karadima, fue objeto de besos con lengua en la mejilla, besos en la comisura de los labios y después tocaciones. Era como una práctica común y que sufrió a partir del año 1979 en forma reiterada. No le pareció extraño pero le daba asco. Observó que el sacerdote lo hacía con todo su círculo íntimo. Entró al Seminario Pontificio Mayor y estuvo allí entre los años 1979 a 1982, tenía dudas acerca de su vocación pero Karadima le decía que eran cosas del demonio. Después de un retiro espiritual le quedó claro que su vocación no era el sacerdocio pero se quedó dos años más por presiones de Karadima que lo hacía sentir culpable, le decía que tenía el diablo en el cuerpo. Finalmente le manifestó su decisión de retirarse y al día siguiente lo llevó a una sala junto a todos los seminaristas, 11 personas en total, para hacer de él escarnio público. En el año 1982 en confesión le dijo que se había rasurado el vello púbico y que estaba confundido. Después se fue a despedir a su dormitorio, como era la costumbre entre los jóvenes, alrededor de las 23:00 horas y al acercarse para darle un beso en la mejilla el sacerdote introdujo su mano por debajo del borde del pantalón y al interior de los calzoncillos e hizo un movimiento como comprobando si era verdad lo que le había contado. Este gesto le permitió tomar distancia de él y alejarme de su persona y de su autoridad. El año 1983 le manifestó su intención de dejar su dirección espiritual, se enfureció y dijo que eran cosas del demonio y que le debía obediencia absoluta a él pues era su director espiritual y por tanto la voluntad de Dios. El lo admiraba pues veía en él a un iluminado. Los jóvenes que lo rodeaban lo veneraban pues lo creían un santo.

Atestados de Patricio Enrique Vasconcellos Quintanilla, de Fs. 655, secretario parroquial, en que ratifica su declaración prestada en la Fiscalía que rola a foja 253. Señala que la cocinera más antigua de la parroquia doña Silvia Garcés, le comentó que había entrado al comedor y había visto al Padre Karadima sentado y frente a él estaba parado el Padre Diego Ossa y el primero le sobaba la pierna al segundo por la parte interna del muslo, dice que ella luego se retractó, manifestando que nada había visto ni contado, pero ello no es así, porque a él le consta que el mismo día en que se supo públicamente las denuncias contra el padre Fernando, ella le manifestó esa situación. Dice que trabaja en la Parroquia desde el 01 de marzo de 2004. En una oportunidad en que entró a la Sacristía vio que el Padre Karadima le encargó algo a Francisco Márquez y al salir éste le dio una palmada en el trasero. El Padre Fernando tiene un carácter fuerte. Los jóvenes le obedecían en todo, nadie se atrevía a contradecirlo. Mariano Cepeda le contó que el año 2010, antes de septiembre, vio al Padre Fernando toqueteando a Francisco Márquez en el comedor y le comentó que a él le dio más vergüenza que a ellos.

Declaración de Hernán Arrieta Cuevas, de Fs. 726. Expone que participó en las actividades pastorales de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Providencia, por unos 10 años y dejó de concurrir después de abril de 2010. La relación con Karadima, desde que se inició fue de seducción y de confidencia de su parte hacía él. Le confidenció en el año 2006 que pensaban sacarlo de párroco de El Bosque, debido a su edad, que rezara y que no promoviera ningún movimiento entre la feligresía porque lo que a él le interesaba era llegar a una transacción con el Cardenal para quebrarle la mano y que se nombrara a Esteban Morales como sucesor, para que nada cambiara en la iglesia. El padre Morales le manifestó personalmente, cuando ya fue nombrado, que en la parroquia nada cambiaría. Le confidenciaba episodios de la vida del padre Hurtado, que estima eran fantasías suyas y que pretendía demostrar que era el heredero y su continuador. Pese a no haber observado conductas de connotación sexual dice que se formó la convicción de que sus rasgos de personalidad eran narcisista, edípico, manipulador, mitómano, homosexual y con conductas sicopáticas. Explicando sus afirmaciones dice que el sacerdote tenía un concepto de sí mismo absoluto y perfecto, era el mejor formador y teólogo, no se le podía discutir sus apreciaciones y opiniones, edípido por las continuas referencias de su madre; manipulador porque prevaliéndose de su condición de sacerdote, heredero espiritual del padre Hurtado, representante de Dios y, además, demonizador, permanentemente usaba estos argumentos para obtener la consecución de lo que él quería; mitómano, por la cantidad de fantasías que contaba y que se las creían el mismo y se las creían los demás; homosexual, porque generó un ambiente en que hacía perder la noción de la moral, de la ética, del pecado, de lo prohibido, mediante su conducta permanente de roces, aproximaciones, saludos que iban más allá de lo afectuoso, vocabulario para referirse a los sacerdotes de su entorno en que los denominaba por nombres de mujer. Conductas de connotación sexual se las refirió Mariano Cepeda, Juan Onésimo Cea y Eugenio de la Fuente.

Dice que de boca del padre Morales escuchó que éste fue a hablar con Hamilton cuando supo de la tramitación de la nulidad eclesiástica en la que imputaba actos de abuso sexual al padre Karadima, y le pidió misericordia. Cree que todas las conductas descritas del sacerdote obedecen a una profunda sicopatía, que le impide tomar conciencia de su daño y de que su conducta no corresponde.

Testimonio de Juan Cristóbal Lira Salinas, de Fs. 748, sacerdote quien expone que desde el año 1976 está vinculado a la Parroquia de El Bosque. Se incorporó a la Acción Católica sin ocupar ningún cargo. El año 1979 ingresó al Seminario y por el régimen interno sólo asistía a misa los domingos y ayudaba al Padre Karadima en los oficios. El 7 de diciembre de 1985 fue ordenado sacerdote. Karadima fue su guía espiritual hasta 2007 en que le atribuyó haber desobedecido una prohibición y dio por terminada la asesoría espiritual. En esa oportunidad se le trasladó desde la Parroquia Santa Magdalena de Puente Alto y el padre Fernando le prohibió hacer despedida, lo que cumplió, pero la feligresía llegó en gran cantidad al igual que su familia. El sacerdote, le había prohibido predicar, pero pronunció una homilía de agradecimiento a la comunidad y no mencionó al padre Karadima. Horas después lo llamó y lo retó. Se enteró de la misa porque había enviado un espía a grabarla. Karadima le dijo que tenía esa grabación y que lo había desobedecido, lo citó para el día siguiente donde insistió en lo mismo. Esto se tradujo en que dejó de confesarse y conversar con el Padre Fernando, fue aislado por algunos de sus hermanos sacerdotes y expresamente marginado por el Padre Karadima de algunos eventos. Durante su participación en la Acción Católica, cursando estudio superiores primero de filosofía y luego en el seminario, advirtió las tocaciones del Padre Karadima en los genitales de los jóvenes y en algunas oportunidades en su persona. Eran palmetazos al pasar y también en el trasero. Esporádicamente lo vio dar besos en la mejilla a los jóvenes y en más de una oportunidad observó al padre Karadima en un rincón del comedor despidiéndose de un joven de una manera impropia, demasiado cercana, alejados del grupo. Esto lo vio siendo él seminarista, se dio en varias ocasiones y con distintos jóvenes, todos de su grupo más cercano, entre estos se encontraba José Andrés Murillo. El año 2008 Karadima hizo correr la infamia de su identidad sexual, él mismo y a través de otros sacerdotes. Sufrió la manipulación brutal de su conciencia cuando llegó a la Parroquia Santa Rosa de Lo Barnechea. Karadima personalmente ordenó a sacerdotes y laicos desmantelarla de feligreses y en ello participaron los sacerdotes Morales, Ossa, Tocornal, Guzmán y laicos enviados por el Padre Karadima. En cuanto a su personalidad, dice que el Padre Karadima es un hombre autoritario, impulsivo, posesivo, afectuoso, con mucho carisma, obsesivo, fácilmente alterable, atrae con su discurso, controlador de la conciencia, de todo y nunca reconocía un error, le preocupaba su imagen y se rodeaba de gente de poder y con influencia. Había un ambiente de exagerado respeto y devoción combinado con un temor hacia el Padre Karadima y su círculo más cercano. La autoridad que ejercía el Padre se imponía por venir de él sin mayor discernimiento. Dice que en ocasiones lo humilló en público, en misa, como a otros sacerdotes, esto lo hacía durante la homilía, en referencia a la forma en que ejercían su ministerio. En varias ocasiones se hablaba en doble sentido y con sobrenombres que no eran propios para un sacerdote ni para un cristiano, como por ejemplo “cueto”, concepto de connotación sexual y en relación a un sacerdote se le apodaba “la gorda”. Hablaba mal de la gente, de sacerdotes, del obispo, con un sentimiento de superioridad hacia los demás.

Luego de la reunión de los lunes y después de la misa, normalmente el padre Karadima se iba a Viña del Mar con sus cercanos. Entre los años 1994 y 2006, pudo observar manipulación de conciencia hacia su persona y a otros.

Atestados de Francisco Javier Errázuriz Hunneus, de Fs. 755, sacerdote, 82 años de edad, quien expone que está en la Parroquia de El Bosque desde el 1° de Mayo de 1950. Aproximadamente el año 1959, como seminarista, llegó el Padre Karadima y una vez ordenado sacerdote fue destinado a esa parroquia, primero como vicario y luego como párroco, donde estuvo por 4 períodos de 6 años cada uno, lo que no es común. El ambiente existente en la parroquia, dirigido y controlado por el Padre Karadima, no era sano; el orgullo, prepotencia, autosuficiencia del Padre Fernando era lo más nefasto en él y se traducía en la forma que dirigía la Acción Católica, los jóvenes y a los feligreses en general. Siempre se mantuvo marginado de la agrupación Acción Católica, que era asesorada y dirigida por el padre Karadima, debido al conocimiento que tenía del carácter fuerte del padre, su don de mando, lo que le permitía concluir que no sería bien acogido. El ambiente reinante en el Bosque era clasista y el padre Fernando le daba ese sello, le dio siempre la impresión que lo adoptó porque pensaba que era la forma de crear cohesión en torno a la parroquia. Nunca vio nada extraño en la conducta del Padre Karadima y nunca nadie le comentó nada ni parecido a los hechos dados a conocer por la prensa, que él pueda ahora relatar. Tal vez haya sido porque al menor atisbo de crítica al padre, cortaba la conversación para no inmiscuirse en asuntos que no le correspondían. Escuchó comentario de feligreses que decían que el padre Karadima era muy afectuoso con sus dirigidos. Cuando se publicaron las acusaciones en su contra, él no sintió ni expresó un especial dolor respecto al padre Karadima, por eso cree que los sacerdotes más cercanos lo marginaron del comedor, le dijeron que estaban escandalizados con su proceder, porque no lo acompañaba, ni se mostraba cercano, solo fue un pequeño castigo.

Dichos de Samuel Arancibia Lomberger, de Fs. 757, sacerdote que manifiesta que el año 1994, a los 20 años, siendo seminarista, llegó por primera vez a la parroquia El Bosque invitado por compañeros de curso. El Rol que ejercía el Padre Karadima era absolutamente central, la misa del lunes era casi siempre presidida por él y hacía la homilía, Cuando se integró a la Unión Sacerdotal, Karadima ya tenía fama de santo, era la cabeza del grupo y el acercamiento implicaba adherir a todas las ideas y la guía espiritual del Padre. No es testigos de conductas indebidas, pero dice que sufrió y vio manipulación de conciencia, lo alejó de otros sacerdotes a los que aislaba del grupo, como Cristóbal Lira (2008), Hans Kast (2002 ó 2003) y Cristian Roncagliolo (2004) Respecto de los sacerdotes le decía que estaban mal, que no se acercara a ellos, que sabía cosas, que debía obedecerlo porque él era su guía espiritual. No cree que el ambiente de El Bosque haya sido sano porque se mezcló la piedad con el clasismo, el sectarismo y se unió absoluta e incondicionalmente la fidelidad a Dios con la que se debía al Padre Fernando. El Padre Karadima ejercía un control total, si no consideraba a alguien los demás lo aislaban, la exclusión podía ser expresa o tácita, no le hablaba al afectado, señalaba que éste se había equivocado, o simplemente hacía referencia en la homilía de los lunes a los porfiados, orgullosos, soberbios y así captaban a quien se refería. Dice que escuchó de los demás sacerdotes que firmaron la carta de 18 de agosto de 2010, que habían visto tocaciones en la zona genital a jóvenes en los pasillos de la Parroquia. Prácticamente a todos les oyó que cuando el padre iba a darles un beso, debían correr la cara para evitar que el beso fuera en la boca. Agrega que mandó a Roma una Carta grupal, con los 12 sacerdotes que se retiraron de la Unión Sacerdotal, sobre las conductas del sacerdote, dirigida a la Iglesia para ser conocida por el papa.

Declaraciones de Antonio Felipe De Jesús Fuenzalida Besa, de Fs. 767, sacerdote, quien expone que el año 1976 comenzó a participar en la Parroquia del Sagrado Corazón y se integró a la Acción Católica, conoció al padre Karadima y rápidamente se entabló una relación de guía espiritual. Se ordenó sacerdote el 01 de abril de 1989 y el 18 de agosto de 1991 se le nombró vicario de la Parroquia del Sagrado Corazón de Providencia en donde estuvo hasta el 27 de mayo de 2001. En los años que fue vicario en El Bosque, sólo vio en dos o tres oportunidades, “piquitos” entre el Padre Fernando y algunos jóvenes, en lugares abiertos como pasillos, al interior de la casa parroquial, sin recordar fechas y con quien, pero no le atribuyó un significado sexual o indebido, sino de saludo o despedida cariñoso de un padre a un hijo. Nunca nadie le comentó molestia por esta práctica o de otras. Aclara que con “piquitos” se refiere a un pequeño beso en los labios. Entre los años 1976 a 1981, nunca vio nada de toquecitos ni besos cercanos y tampoco observó lenguaje impropio. Entre los años 1991 a 2001, en que vivió en la Parroquia por desempeñarse como vicario, conoció a los denunciantes y fue amigo de ellos, especialmente de Hamilton. En cuanto a la personalidad del padre dice que corregía a las personas con fuerza por lo que algunos le tenían un miedo legítimo, entiende que siempre fue con afán de corrección y no dominación o por lo menos así lo interpretó.

Testimonio de Sebastián Agustín Vial Cruz, de Fs. 772, sacerdote quien señala que el año 1995, siendo estudiante de 4° año de Teología en el Seminario, comenzó a concurrir a la misa dominical del mediodía de la Parroquia de El Bosque. Siendo sacerdote asistía a la reunión de los días lunes, asesorada por el Padre Karadima, quien seguía dirigiendo todo a pesar de que el párroco era el Padre Juan Esteban. Se encontraba en el grupo de los más lejanos al Padre Karadima, nunca observó conductas de connotación sexual pero le llamó la atención el excesivo control que ejercía el sacerdote sobre las demás personas, ahogaba, era absorbente y coartaba la libertad de sus dirigidos. Ejercía un liderazgo excesivo, una pleitesía generada por él y por su grupo más cercano y un excesivo culto y gratitud hacia su persona. El Padre Fernando en algún momento le pidió que no se acercara al Padre Juan Cristóbal Lira, porque tenía conductas impropias y, según él, era homosexual, lo que no atendió. En su opinión el alejamiento entre el padre Lira y Karadima fue por el celo que éste último sentía por la labor pastoral del primero o sea era un asunto de vanidad por el cariño que la gente sentía hacia el padre Cristóbal y porque también motivaba vocaciones sacerdotales.

Atestados de Samuel José Fernández Eyzaguirre, de Fs. 809, sacerdote. Manifiesta que está vinculado a la Parroquia del Sagrado Corazón de Providencia desde fines del año 1978 ó 1979, entonces estudiante de enseñanza media. El año 1980 concurría a misa diariamente a las 20:00 horas y participaba en la reunión de jóvenes de los miércoles. Paulatinamente comenzó a participar cada vez más en la Acción Católica e incluso se quedaba a comer en la casa parroquial. Al Padre Karadima lo conoce desde su llegada a la Parroquia de El Bosque. Vio gestos de cariño paternal como besos en la mejilla y golpecitos pero a la altura del cinturón y palmaditas en las nalgas, pero no conductas impropias. El lenguaje usado por el Padre Fernando era de doble sentido, pero coloquial. Refiere que otros sacerdotes le contaron que había recibido besos impropios.

Dichos de Jorge Barros Bascuñán, de Fs. 812, sacerdote quien expone que desde siempre ha estado vinculado a la Parroquia de El Bosque pero más formalmente desde el año 1975 en que comenzó a participar en la Acción Católica dirigida por el Padre Fernando Karadima. Sólo en dos oportunidades vio al padre Fernando en conductas impropias, en una de ellas con su maletín tocó la zona genital de un joven que participaba en la parroquia y en otra lo vio dar una palmada en las nalgas a un joven, no recuerda a quienes les hizo estas acciones, por el tiempo transcurrido y más que nada porque en su momento lo interpretó como una broma sin significado sexual. Pudo observar que el Padre Karadima extralimitaba su autoridad, pues no sólo se limitaba a lo espiritual, sino que abarcaba aspectos personales de sus dirigidos. El método de castigo o de “encerronas” consistente en correcciones abusivas que realizaba el padre Karadima con dos o tres sacerdotes que ejercieran alguna autoridad o ascendencia sobre el dirigido, no sólo las vio sino que le tocó sufrirlas en algunas ocasiones. El temor se presentaba como algo cierto porque estaban aislados, el padre Fernando de cierta forma los había excluido del resto del clero de Santiago, manejaba el poder que tenía sobre ellos, decía “si te vas de aquí, te vas a perder” o bien “si te vas de aquí vas a dañar tu ministerio”, por lo que usaba el recurso al miedo.

Testimonio de José Tomás Salinas Errázuriz, de Fs. 823, sacerdote, quien expone que toda su vida ha estado vinculado a la Parroquia del Sagrado Corazón de Providencia. Participó en grupos infantiles y luego juveniles de la parroquia. Al Padre Karadima lo conoce desde que tiene uso de razón, fue su padre espiritual y su confesor. Refiere que en unas dos o tres oportunidades vio toquecitos en los genitales por parte del Padre Fernando a jóvenes, hace unos 2 años, y hace unos 6 ó 7 años a él le dio sólo un toquecito, no lo asoció a ninguna acción de connotación sexual y no le dio importancia.

Atestados de Juan Hernán Debesa Castro, de Fs. 825, sacerdote, quien manifiesta que desde su nacimiento y bautizo ha estado vinculado a la Parroquia de El Bosque. Conoció al Padre Fernando Karadima pero se sentía más cercano al Párroco Daniel Iglesias Beaumont, su participación se manifestaba en la liturgia y en el coro. No era del círculo cercano a Karadima. Compartía con él cuando le pedía que lo asesorara en la compra de música, discos, long play. Por ser ordenado le confiaba el aseo de su pieza. El Padre Karadima tenía un carácter muy fuerte y controlador sobre sus dirigidos. Al ingresar al Seminario se le abrió el mundo y el Padre Karadima lo llamó para decirle que eso no era bueno y que sus amigos estaban en El Bosque. Al no aceptar sus órdenes el sacerdote Karadima lo distanció de los miembros del grupo y seminaristas. Esa sanción moral que se le aplicó duró muchos años en que se hacía sentir a los disidentes como que formaban parte de un clero de segunda o tercera clase. Esa visión era propia de los sacerdotes formados en El Bosque y creó una separación en el clero. Le consta, por haberlo visto y vivido, que el Padre Karadima junto a otros seminaristas hacían un verdadero juicio público para controlar a sus dirigidos en forma absoluta, restando toda libertad en aspectos ajenos a la dirección espiritual. En su caso este juicio público tuvo lugar el 12 de septiembre de 1981, un sábado en la noche, estaban Karadima y los entonces seminaristas Andrés Arteaga, Juan Barros y otro que no recuerda, se le reprochó su conducta por reunirse con personas que ellos no aprobaban. No cumplía las expectativas de ese selecto grupo y se dijo que él era distinto a los demás. Esta reunión fue atroz y sabe que Karadima mandó al Seminario una carta diciendo que él estaba loco por lo que fue mandado al psicólogo. Dice que cree lo que dicen los denunciantes porque el ambiente se prestaba para abusos. Dichos de Alejandro Vial Amunátegui, de Fs. 827, sacerdote quien señala que desde muy pequeño con sus padres asistía a las misas de la Parroquia de El Bosque. Ubicaba al Padre Karadima por ello. Al salir del seminario y siendo diácono le pidió al Padre Fernando que fuera su director espiritual y se confesaba con él. El Padre Fernando tenía un carácter fuerte, explosivo, exagerado en sus reacciones y retos que designaban en el grupo como “Factor K”. Veía que los seminaristas de El Bosque le preguntaban todo al Padre Fernando y le obedecían ciegamente. Fue testigo de retos y de la exclusión de Andrés Ferrada y Hans Kast. Nunca vio ni sufrió de conductas sexuales indebidas, solo oyó a un sacerdote llamar a otro “Gorda”, lo cual le pareció impropio. Testimonio de Sergio Humberto Della Maggiora Silva, de Fs. 846, sacerdote, quien depone que está vinculado a la Parroquia de El Bosque desde el año 1976, cuando ingresó a la universidad. Karadima fue su director espiritual y formador. No recuerda fecha, pero le parece que siendo sacerdote vio toquecitos reiterados en los genitales que el Padre Karadima daba con la parte frontal de la mano a Diego Ossa, esto fue en la Sacristía y había más gente presente. El estaba en una posición que le permitió verlo claramente, a unos 5 metros de distancia, no fue algo casual, sino un acto abiertamente indebido, más claro que otras tocaciones a la pasada que también presenció de parte del Padre Karadima hacia otros dirigidos. Todos buscaban la santidad y cumplir la voluntad de Dios, obedecían al Padre Fernando porque en el sacerdote reconocían esa voluntad. Cuando alguien no lo hacía había retos en público y en privados. El Padre Fernando quería influenciar y controlar todos los aspectos de la vida de sus dirigidos y lo lograba con algunos. La conducta del Padre Karadima y su forma de controlar era gradual, él sabía perfectamente con qué tipo de personas podía avanzar en sus conductas indebidas y con quienes no.

Atestados de Francisco Walker Vicuña, de Fs. 850, sacerdote. Refiere que llegó a la Parroquia de El Bosque el año 1985, era estudiante de derecho y se integró a la Acción Católica, le presentaron al Padre Fernando y éste pasó a ser su director espiritual hasta el año 1988 cuando ingresó al Seminario. En 1995 cuando egresó volvió a dirigirse con el Padre Fernando. Nunca tuvo una especial cercanía con él, no era de su grupo íntimo, sólo lo invitaba a comer en ocasiones especiales. El Padre Karadima tenía un carácter fuerte, autoritario, su voluntad era la voluntad de Dios y él se creía santo, fomentaba un culto a su persona. Siempre le llamó la atención su recelo contra la autoridad eclesiástica y sentido de persecución de parte del Cardenal. En los años 2008 y 2009, con frecuencia hablaba mal del Cardenal. Cuando alguien se iba de El Bosque pasaba a ser un traidor, se daba una explicación oficial, siempre era porque quien se alejaba había sido orgulloso, desobediente y desleal con el Padre Fernando, lo que no era efectivo y le consta que en relación al Padre Andrés Ferrada no fue así. Fue vicario del Padre Diego Ossa en Renca y pudo observar que éste vivía en torno al padre Fernando, no tenía vida propia ni opinión distinta. También observó este control, en menor medida, con el Padre Juan Esteban Morales. La dirección espiritual del Padre Fernando se extendía también al fuero externo.

Dichos de Pablo Arteaga Echeverría, de Fs. 871, sacerdote, quien expone que desde su nacimiento está vinculado a la Parroquia del Sagrado Corazón de Providencia. El año 1995 manifestó su inquietud vocacional y por primera vez conversó con el Padre Fernando Karadima. El año 2000 ingresó al Seminario y los años 2004 a 2006 fue destinado como seminarista al servicio y práctica pastoral en El Bosque. Estaba convencido de estar frente a un Santo y que la voluntad de Dios se expresaba a través de él. El Padre Fernando tenía la costumbre de golpear con los nudillos de su mano la zona en torno al cinturón de su interlocutor. Esto lo vio y lo vivió, consideraba que era un saludo y no le atribuyó, en esa época, connotación sexual o indebida pues consideraba que efectivamente el padre Fernando era un Santo. Usaba el término “cueto” en un sentido ambiguo, de cariño o afecto y también para referirse al ámbito sexual. El Padre Fernando creaba un vínculo afectivo muy fuerte y se tornaba sancionador cuando no se le obedecía. Ahora se da cuenta que la dirección espiritual no era sana porque siempre tenía la razón y en definitiva no colaboraba en desarrollar la libertad de sus dirigidos. Vio retar en términos duros a otras personas por cosas intrascendentes. El Padre Fernando ejercía una fuerza muy grande hacia ellos e imponía su voluntad incluso a través de este tipo de retos y represalias lo que era aceptado por el afectado por considerar que se trataba de la voluntad de Dios. El Padre Fernando es una persona inteligente y hábil, actuaba de manera tal que su voluntad era aceptada por quienes buscaban la santidad. Su forma de influir en las personas no era la misma, dependía del carácter y de la estructura familiar de quien se trataba.

Atestados de Gabriel Felipe Moreno Calderón, de Fs. 949, quien ratifica su denuncia por escrito de fojas 897 y su declaración extrajudicial de fojas 895. Precisa que desde su nacimiento y hasta los 18 años de edad estuvo vinculado a la Parroquia del Sagrado Corazón de Providencia, fue bautizado allí, participó en las reuniones de niños desde los 10 años, y en forma más activa desde los 14 años en que se integró a la Acción Católica. Compartió poco con el sacerdote Fernando Karadima pero lo suficiente para darse cuenta de que se trata de una persona de carácter muy fuerte, dominante y que con el control que ejercía muchos dirigidos se veían anulados y entregados a su voluntad, cumplían sus órdenes a cabalidad y no tomaban decisiones. El sacerdote retaba y excluía a ciertas personas que diferían de él. Karadima y Morales usaban los términos “andar con la maña” y “andar con el demonio” para justificar la exclusión. El año 2001, cuando tenía 16 años de edad, el padre Fernando le pidió que se despidiera de beso y se lo dio muy cerca de la comisura de los labios. Presenció los toquecitos que el Padre Karadima daba con la parte exterior de su mano en los genitales de jóvenes de edad universitaria y observó, también, cuando les daba los besos que se han denominado cuneteados, fue un par de veces.

Dichos de Cristián Armando Hodge Cornejo, de Fs. 985, sacerdote, quien indica que su familia vivía a media cuadra de la Parroquia del Sagrado Corazón, desde niño asistía a la misa dominical. El año 1984, cuando tenía 15 años comenzó a ir más y asistía a misa a diario, participaba de la Acción Católica, llegó a ser vicepresidente. Ingresó al Seminario el año 1991 y los años 1995 y 1996 fue destinado al Bosque con Andrés Ferrada como actividad pastoral. Era del grupo de confianza del Padre Fernando pero no de los más cercanos. El carácter fuerte del Padre lo llevó un tiempo a tener de guía espiritual al Padre Arteaga. Durante sus años de participación en El Bosque vivió y vio que a otros el Padre Fernando daba besos en la mejilla y golpecitos con sus manos en distintas partes del cuerpo, incluso en la zona genital y los glúteos, era algo ocasional en público y ante muchas personas. El Padre Fernando por su personalidad y carácter fuerte sabía presionar psicológicamente, lo observó respecto de seminaristas y sacerdotes, influía de tal forma en sus dirigidos que bastaba su parecer para alejar a algún miembro del grupo. Algunos sacerdotes le contaron episodios de retos fuertes y desproporcionados a las faltas cometidas por parte del Padre Fernando. Presenció la separación entre el Padre Andrés Ferrada de Karadima y su hermano Fernando Ferrada. Observó que esta conducta del Padre Karadima se repitió con otras personas pues ejercía una influencia muy grande en algunos que voluntariamente le pedían guía y orientación espiritual.

Atestados de Javier Ignacio Barros Bascuñán, de fojas 28 del cuaderno separado, sacerdote, quien depone que desde muy pequeño asiste a la Parroquia del Sagrado Corazón de El Bosque. A partir de los 15 ó 16 años comenzó a participar de las reuniones y retiros dirigidos por el Padre Fernando Karadima. Un trato más directo y personal lo tuvo a contar del año 1980 en que se integró plenamente a la Acción Católica. Asistía a la parroquia a diario y acompañaba al Padre a muchas de sus actividades, tanto pastorales como personales. Ingresó al seminario el 3 de marzo de 1985 y se ordenó sacerdote el 21 de noviembre de 1992. Entre los años 1980 y 1985 fue testigo de cómo el Padre Fernando daba golpes con las manos en el trasero o en los genitales, con los nudillos de los dedos, a los jóvenes. También lo hacía con el maletín. Esto lo vio en la sacristía, pasillos y dentro de la casa parroquial. No vio besos en la boca ni lo que se ha denominado “besos cuneteados”, pero aproximadamente en el año 2000, observó que el Padre Fernando le dio un abrazo y un manoseo grosero a un adulto sacerdote, obispo. El Padre Fernando lo abrazaba y atraía hacia su cuerpo y lo manoseaba. El vio esta conducta sin que ellos se dieran cuenta que los observaba. Sólo se limitó a pensar que sería una tendencia homosexual del Padre Karadima, la cual mantenía controlada con la oración y nunca lo conversó con ellos. Ya siendo sacerdote se encontraba con sacerdotes cercanos al Padre Karadima que se nombraban con nombres de mujeres, a uno le decían la “gorda”, se trataba de un lenguaje vulgar, pero sin grosería. El Padre Karadima tenía un lenguaje de doble sentido muy recurrente en ciertos lugares como el comedor y su pieza, era de contenido sexual, como el término “cueto” cuyo origen se remonta a un programa del año 1984, aproximadamente, de un señor de apellido Cueto, que en televisión legitimó la masturbación, lo que al Padre Fernando disgustó, pero al tiempo la comenzó a usar maliciosamente acompañado de un lenguaje gestual y sólo con algunos, en un sentido erótico. El Padre Karadima tenía un carácter irascible, neurótico, controlador, creaba vínculos afectivos bilaterales con cada dirigido, construyó una autoridad sobre ellos basada en su persona y separaba cualquier otro vínculo que pudiera ensombrecerlo o poner en tela de juicio su ascendencia. En el fondo todos le obedecían para evitar ser aislado del grupo y no perder su afecto y el de los amigos. El Padre Karadima cultivó y fomentó un culto a su personalidad. Hablaba mal de otros jóvenes y de otros sacerdotes, incluso del obispo. Una vez le dijo que lo más importante de un dirigido es que le obedeciera a su director, lo que es una aberración. Es efectivo que retaba solo o en conjunto con otros sacerdotes a sus dirigidos. Controlaba los aspectos formales y personales. Se enteró de los hechos investigados en octubre o noviembre de 2009 por el Padre Fernando quien le dijo que rezara porque se estaban hablando cosas malas de la parroquia y de él, que Cruz decía que había cosas raras en El Bosque. El Padre Fernando le habló de una venganza contra él. Antes de abril de 2010 le preguntó directamente al Padre Arteaga sobre el tipo de denuncias y le dijo que se trataba de una investigación eclesiástica contra el Padre Fernando por imprudencias haciendo referencias a un beso en la boca que le habría dado el Padre Karadima a alguien, agregando que el Padre Fernando no era homosexual.
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Con el régimen fascista, Mussolini ha establecido un centro de orientación a partir del cual los países enzarzados en la lucha con...

3°. Que a fin de determinar la legislación sobre la cual deben analizarse los hechos denunciados, cabe considerar que los supuestos delitos de carácter sexual investigados se habrían cometido entre el año 1980 hasta Enero de 2004. Derecho aplicable iconLa protección penal del derecho al honor en los delitos por injurias y calumnias

3°. Que a fin de determinar la legislación sobre la cual deben analizarse los hechos denunciados, cabe considerar que los supuestos delitos de carácter sexual investigados se habrían cometido entre el año 1980 hasta Enero de 2004. Derecho aplicable iconI. Los hechos sobre los que se basa esta acusación

3°. Que a fin de determinar la legislación sobre la cual deben analizarse los hechos denunciados, cabe considerar que los supuestos delitos de carácter sexual investigados se habrían cometido entre el año 1980 hasta Enero de 2004. Derecho aplicable iconResumen: La investigación académica y la práctica periodística de...

3°. Que a fin de determinar la legislación sobre la cual deben analizarse los hechos denunciados, cabe considerar que los supuestos delitos de carácter sexual investigados se habrían cometido entre el año 1980 hasta Enero de 2004. Derecho aplicable iconEl hábeas corpus instructivo en el ámbito de los delitos de desaparición...

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«Poemas de la izquierda erótica» en 1973, seguida luego de «Cuatro esquinas del juego de una muñeca» en 1975, «El fin de los mitos...






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