3°. Que a fin de determinar la legislación sobre la cual deben analizarse los hechos denunciados, cabe considerar que los supuestos delitos de carácter sexual investigados se habrían cometido entre el año 1980 hasta Enero de 2004. Derecho aplicable




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título3°. Que a fin de determinar la legislación sobre la cual deben analizarse los hechos denunciados, cabe considerar que los supuestos delitos de carácter sexual investigados se habrían cometido entre el año 1980 hasta Enero de 2004. Derecho aplicable
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32°.- Que en relación a los hechos narrados por el Sr. Hamilton, han de tenerse en consideración, además de la prueba antes referida, los siguientes testimonios:

María Verónica Miranda Taulis, Fs. 638, quien ratifica la declaración prestada en la Fiscalía de fojas 150, en orden a que estuvo casada con James Hamilton de diciembre de 1992 a octubre de 2009 y que tienen 3 hijos. Se conocieron en marzo de 1990, ambos estudiaban medicina en la Universidad de Chile. Unos 7 meses después se pusieron a pololear, pero al tercer día Jimmy finalizó la relación. Unos días después se le acercó de nuevo y la invitó a la Parroquia de El Bosque en donde él era presidente de la Acción Católica y el Padre Fernando Karadima era el Párroco. Karadima le dijo que sería bueno que tuviera un director espiritual y que él quería serlo. Fue director espiritual de ambos. Jimmy la invitó a la Parroquia para lograr la aprobación de Karadima de su pololeo, según le dijeron otros jóvenes y sacerdotes de la parroquia. Se casaron en diciembre de 1992 e iban a menudo a la parroquia. Vivieron en varias casas hasta que se cambiaron a un departamento cercano, llegando a ir dos veces al día a misa, era su casa. La cercanía con Karadima era total y los influenciaba a ambos, no podía pensar ni hacer nada en forma autónoma. Karadima conocía la intimidad de su matrimonio y hablar de ello era una preocupación permanente. Después de la misa debía esperar a su marido por 1 ó 2 horas, porque estaba en el dormitorio de Karadima, se decía enfermo y debía verlo como médico. A veces Jimmy no quería ir a ver al Padre y éste le pedía a ella que lo convenciera. En una oportunidad Karadima le dijo delante de todos, en el comedor de la parroquia, que le dijera a Jimmy que le enseñara a Francisco Prochaska a “hacer cueto” y que “Chasa”, que así le decían, no sabía comportarse en la cama. El término “cueto” siempre lo usó el Padre Karadima para referirse al tema sexual. Jimmy le tenía miedo a Fernando Karadima, le preguntaba todo y a ella no, Karadima tenía una dominación total sobre él. Karadima le buscaba trabajo a los jóvenes de la parroquia y los ayudaba a estudiar, pero también les quitaba la ayuda económica cuando quería. La mujer para Karadima siempre estuvo en segundo lugar, no permitía maquillaje, criticaba la ropa, decía que las mujeres arregladas parecían de la calle, a ella se lo dijo muchas veces y le ordenaba quitarse el maquillaje. Cuando Karadima se enteraba que Jimmy había ido al psiquiatra, se molestaba y la llamaba para saber el nombre del médico, de que habían hablado y le pedía que lo ayudara para que no fuera más, sólo debía rezar y hablar con él. Vio como otros sacerdotes se encerraban a conversar con Jimmy y luego le decían a ella que le dijera que debía ser obediente con el Padre. El Padre Karadima influyó para el cambio de casa, para que vivieran cerca de la parroquia, no dejó que sus hijos hicieran la primera comunión en el colegio, tomó todas las decisiones de su vida conyugal, como en qué momento tener guagua, las personas que podían invitar a su casa, los lugares, con quien ir de vacaciones y con quien reunirse socialmente. En varias oportunidades vio, en el comedor, en los pasillos de la parroquia, en los lugares de vacaciones y en el auto, que el Padre Karadima, a los jóvenes, seminaristas y sacerdotes, les tocaba el trasero, no era al pasar, sino que como travesura y luego se reía. Conversó con el Padre Morales, en julio de 2.004, en la casa de sus padres y éste le dijo que si había pasado algo de tipo sexual, entre Jimmy y el padre Karadima, eso no tenía ninguna importancia y no era motivo suficiente para su separación. Agrega que el fallo de su nulidad matrimonial salió en agosto de 2010, le llegó una carta del Arzobispado que decía que estaba nulo por abuso sexual y psicológico del director espiritual Fernando Karadima hacia Jimmy. En su declaración en fiscalía señaló que en enero de 2004, Jimmy le contó que todo comenzó en Viña del Mar y que había tenido intimidad con Karadima. Esto le pareció tremendo y lloraron juntos. Antes le había contado a su hermana María Eugenia, con quien tuvo una relación. Ella relató esta situación, en el año 2004 al padre Adolfo García, familiar político, quien habló en persona con el Cardenal Errázuriz, iniciándose el proceso eclesiástico. A fines del 2004 o principios del 2005, como no hubo respuesta de la iglesia, entregó una declaración escrita, esta vez, a Monseñor Contreras, en dos copias, una para él y otra para el cardenal. Jimmy aceptó poco tiempo después hablar con monseñor Contreras y lo citaron a declarar con otro sacerdote, lo acompañó y esperó afuera.

Declaración de María Eugenia Miranda Taulis, de Fs. 1063, quien manifiesta que es hermana de María Verónica Miranda Taulis, ex cónyuge de James Hamilton. Su familia de origen vivía en el sector de la Parroquia de El Bosque, era de formación católica, pero su participación se circunscribía a la misa dominical del mediodía. A James Hamilton lo conoció el año 1988 ó 1989, a raíz de sus visitas a su casa, por el pololeo con su hermana María Verónica. Siempre le pareció muy extraña la influencia del Padre Fernando Karadima sobre su hermana, en lo personal y familiar. Los veía dedicar demasiado tiempo a la parroquia y James estsba muy cansado, estresado y triste. Desde el año 1993 a 1997 fueron vecinos y pudo notar que el Padre Karadima los frecuentaba a menudo. Es efectivo que con James Hamilton, al término de un viaje desde el sur a Santiago, fueron a comer a un restaurant y de improviso, muy angustiado, le contó que era abusado sexualmente por el sacerdote Karadima, lo vio muy desesperado y sin saber que hacer al respecto. Ella inmediatamente le dijo que debía salir y alejarse de esa parroquia con su familia. Por el impacto que le produjo la situación no recuerda los términos exactos que él usó para relatarle los hechos, ni los detalles. La situación afectiva entre ambos surgió de ese episodio por la cercanía y apoyo que él necesitaba en esos momentos y luego ella se fue a los Estados Unidos, motivo por el cual no existió una relación permanente y duradera. Por su hermana Verónica supo que la gente de El Bosque llamaba a su casa para presionar. Por sus padres tomó conocimiento que el sacerdote Morales se entrevistó con Verónica para que regresaran a la parroquia y no siguieran adelante con las denuncias de abuso sexual. Su hermana dijo con claridad que la visita de Morales tenía ese objetivo y no recomponer el vínculo matrimonial.

Atestados de Consuelo Ignacia Sánchez Roig, de Fs. 1053, madre de James Hamilton, quien refiere que aproximadamente en el año 1975 ó 1976 se separó de su ex marido, padre de Jimmy cuando éste era pequeño, tenía unos 10 u 11 años de edad. Su padre siempre estuvo ausente. Después vino el episodio que motivó que su padre fuera preso, se produjo un desamparo y abandono, quedó sola con 3 hijos menores y tuvo que dedicar más horas al trabajo para poder sostener económicamente a la familia. Jimmy siempre fue muy inteligente y sensible. Ingresó a la universidad a estudiar tecnología médica y ese año conoció y se relacionó con una compañera de curso de apellido Covarrubias, sobrina de un sacerdote que daba charlas en la Parroquia de El Bosque y a las que Jimmy comenzó a asistir. Entonces vivían en Vitacura, con lo estrictamente necesario y Jimmy dependía de ella económicamente. Jimmy comenzó a ir a El Bosque durante los primeros años de su educación superior y paulatinamente se fue involucrando cada vez más. A los dos años de ir a la parroquia, esto es, en el año 1985, prácticamente vivía allí y su mundo se había restringido a esa realidad. La parroquia lo distanció de sus amigos y de su familia. Karadima formó al interior de El Bosque una verdadera secta y en forma paulatina logró que su hijo se distanciara de ella, dejando de ser un referente para él y nunca más le comentó los detalles de su vida, no le hizo confidencias; antes si bien era reservado, tenían una buena relación. La presencia de Karadima intimidaba y se imponía sobre sus dirigidos y ante cualquier persona que se encontrara en su entorno. Tenía una actitud de superioridad respecto de los demás. Ella no tenía razones claras pero en su presencia se sentía incómoda. Jimmy no trabajaba y carecía de ingresos propios. Ella no tenía dinero para darle mesada por lo que sus gastos los solventaba aparentemente Karadima, sobre todo los que no correspondían a su nivel, como un viaje a Nueva York, sobrevolar esa ciudad en helicóptero y otros viajes que hizo al extranjero. Durante los años de casado, no vio nada extraño pero sí percibió el control que ejercía en él y su familia el padre Fernando. Karadima intervenía en todo, cambios de domicilio, siempre cerca de la parroquia, los bienes que adquirían, los detalles de sus vacaciones, sus relaciones, quienes iban a visitarlos, de hecho ella iba poco a su casa y, en cambio el Padre Karadima, concurría con frecuencia. Influía directamente en la crianza de los niños, como el colegio al que debían asistir, horario de misas, no permitió que hicieran la primera comunión en sus colegios sino que en la Parroquia de El Bosque. También advirtió los cambios en su nuera María Verónica, siempre la observó como muy buena mamá, pero hubo un gran cambio personal en ella, estaba triste, desarreglada y la misma tristeza la advirtió en su hijo Jimmy. Cuando se produce la separación entre Jimmy y Verónica, en enero o febrero de 2004, le comentaron que la razón era el abuso del cura hacia su hijo. Se fue a vivir con ella, no le dio detalles del abuso, lo que fue sabiendo de a poco. Más adelante, le dio a entender que los abusos eran de orden sexual. Cuando llegó a su casa siguió trabajando, muy complicado psicológicamente, iniciando un tratamiento. Estaba muy mal, no tenía autoestima, usaba el término deleznable para referirse a su persona, estaba quebrado y agotado. Le dijo que había pensado suicidarse, idea que cree desechó por sus hijos. Con ella estuvo viviendo poco más de un año. Con su nuera María Verónica fueron a Viña Del Mar y se entrevistaron con un sacerdote en abril o en mayo, y por indicación de éste, escribió un relato que hizo llegar al Cardenal Errázuriz. Luego, fue con una prima a su casa en Eliecer Parada, antes pidió una audiencia, pero al llegar no fue recibida, enviándole un rosario. Reconoce la carta que el Tribunal le exhibe, foja 34 del cuaderno anillado sobre Investigación Eclesiástica, como una copia de la que entregó al Cardenal el 15 de mayo de 2004, otra igual agregó al juicio de nulidad matrimonial de su hijo. Nadie acusó recibo de esa carta, ni se comunicaron con ella. En septiembre de 2010, casualmente, se encontró con el Cardenal Errázuriz en la Catedral, le pidió que la confesara y se presentó como la madre de Jimmy Hamilton, le hizo ver lo ocurrido, el daño a su hijo y demás jóvenes; le habló de su carta de mayo de 2004, de la que nunca obtuvo respuesta y él le respondió que la había leído el día anterior. En junio de 2004 prestó declaración ante el Promotor de Justicia, la que corresponde a la que rola a fojas 38 y siguientes del cuaderno anillado, que se le exhibe.

Atestados de Tatiana Bustamante Santa Ana, psicóloga, de Fs. 723, quien ratifica su declaración ante el Fiscal Regional de fojas 111 y precisa que conoció a James Hamilton el año 2005, otoño o invierno. A los meses, siempre en el año 2005 le contó que fue víctima de abusos sin darle mayores detalles. Lo acompañó a hablar con el Padre por iniciativa de él, el mismo día que le narró esa situación, ella le preguntó si estaba preparado y asintió. Era la primera vez que entraba a ese templo, luego de ingresar se quedó en un patio interior. James Hamilton entró a una secretaría y después lo hicieron pasar a otra dependencia y tras una hora aproximadamente, salió acompañado de un sacerdote, al cual ahora identifica como Fernando Karadima y ante quien la presentó sólo como una amiga, sin mencionar James ni ella, su nombre ni su profesión. El sacerdote se despidió de ambos, dándoles la mano y se retiraron. James no entregó detalles de la conversación sólo comentó que se sentía más aliviado. A ambos los vio salir extremadamente serios y formales. No le quedó la impresión que hayan estado rezando, está convencida que estuvieron conversando sobre el tema. James iba muy callado y sólo se permitió preguntarle cómo se sentía y nada más, respondiéndole “aliviado”. Al contarle que había sido abusado lo hizo como una confidencia y al relatar el hecho percibió que se encontraba en un momento de afectación emocional, su relato le pareció genuino y consistente. Al terminar de hablar James con el Padre, estaba serio, introspectivo y afectado emocionalmente.

Atestados de Francisco José Prochaska Vecsey, de Fs. 630, en la que ratifica su declaración prestada en la Fiscalía de Fs. 82. Agrega que llegó a la Parroquia de El Bosque en la década de los setenta. Fue del grupo más íntimo del Padre Karadima. Vio los toquecitos en los genitales pero siempre lo validó como algo que no era malo por el ascendiente que tenía el padre sobre los jóvenes. Además el ambiente era sano, se hablaba de Dios y se vivía una gran espiritualidad. Al Padre lo vio hacer cosas que ahora no valida, los toquecitos con el torso de las manos en el cuerpo y zona genital de los jóvenes al pasar. Besos indebidos no sufrió pero, ocasionalmente, presenció mucha cercanía y un trato muy fraternal en los saludos y besos con algunos jóvenes. Ello daba lugar a una situación incómoda para el que lo experimentaba y para el que lo observaba. Con Hamilton era con quien más se daban estas situaciones a las que Karadima denominaba “errores”. El Padre era muy autoritario, controlador, retaba y humillaba a la gente en público, en forma desmedida por motivos intrascendentes, lo que en esa época asumió y justificó como algo de formación. Los más cercanos al Padre Karadima obedecían ciegamente sus instrucciones las que excedían lo espiritual, se debía a que todos buscaban un bien espiritual, muchas veces se confundía la voluntad de Dios con la persona del Padre Karadima lo que llevaba incluso a que aquellos jóvenes que desobedecían su voluntad eran tácitamente sindicados como desobedientes o desleales y para ello bastaba un mero comentario del Padre Fernando en tal sentido. Todos obedecían la señal porque temían perder el aprecio del Padre y los privilegios como eran acompañarlo, ayudarlo en sus cosas pastorales y personales. Estuvo ligado a actividades pastorales hasta febrero de 2011. Actualmente cree que lo que dice Hamilton y los demás denunciantes es verdad, sobre todo considerando lo resuelto por el Vaticano que lo declaró culpable. Refiere que se enteró de las denuncias por los medios de comunicación pero en enero o febrero de 2010, el Padre Fernando, a la pasada, después de la misa, le dijo “reza por favor, pues Jimmy anda diciendo que somos todos raros”.

Testimonio de de Gonzalo Emilio De La Cuesta Gálvez, Fs. 636, quien ratifica su declaración prestada en la Fiscalía Oriente, rolante a Fs. 168 y expone que llegó a participar en la parroquia en el año 1989, fue sucesor de James Hamilton como presidente de la Acción Católica y desempeñó el cargo desde 1991 a 1994, sin embargo no fue del grupo más cercano al padre Karadima. El sacerdote era de carácter fuerte, manipulador y controlador, si quería hacerle el vacío a alguien o conseguir algo usaba a los demás para esos propósitos y los instruía expresamente para ello. Recuerda haber visto que el padre Fernando al pasar golpeaba con el dorso de la mano en distintas partes del cuerpo, tal vez en el abdomen, pero no le parecía de índole sexual y a los demás tampoco porque nadie comentaba nada. No vio nada raro de orden sexual, pero sí recuerda que después de las comidas algunos se quedaban y subían a la habitación del Padre Karadima con una actitud nerviosa y preocupada. Se refiere por ejemplo a James Hamilton. Cree la versión de Hamilton y Cruz, porque dan detalles muy reales, son creíbles.

Declaración de Monseñor Andrés Luis Arteaga Manieu, de Fs. 859, sacerdote, Obispo Auxiliar de Santiago, quien respecto a este denunciante manifiesta no recordar exactamente por quien ni cuando supo que Hamilton había iniciado su nulidad matrimonial, pero que sí le preocupó la causal invocada -abusos sexuales del Padre Fernando- y que por tal razón fue a hablar con el sacerdote Eugenio Zúñiga para pedirle prestar declaración y que llamara a otras personas como testigos. Fue por su propia iniciativa, nadie se lo pidió. El año 2006, a instancia del señor Cardenal, entregó su opinión acerca de Hamilton y de las denuncias, documentos agregados a la Investigación Eclesiástica Previa, que reconoce.

Testimonio de Andrés Ariztía De Castro, de Fs. 873, sacerdote, quien depone que a Hamilton lo conoce más, fue invitado a su matrimonio y él pasaba gran parte de su tiempo en la parroquia. El Padre Fernando se dirigía a él nombrándolo como “Hot” lo cual le parecía impropio.

Atestados de Jaime Carlos Vela Rodrigo, de Fs. 925, quien manifiesta que conoció a Hamilton, aunque no eran amigos. No vio nada extraño en su relación con el Padre Karadima pero si mucha sumisión. Hamilton siempre obedecía en forma inmediata las órdenes del Padre Fernando, en todo aspecto, no solo en las actividades propias de la parroquia, sino para beneficio personal de Karadima, como exigir que lo acompañara, o que fuera a su pieza.

Dichos de Fs. 993, Francisco José García De Vinuesa Zabala, religioso, abogado, quien señala que en marzo de 2009 lo contactó James Hamilton, le preguntó si estaba dispuesto a defenderlo, le expuso los hechos y le preguntó si tenía miedo pues le conversó acerca de la “cortina de hierro” que protegía al Padrecito. Ya se habían filtrado los detalles de la nulidad matrimonial por el Presidente del Tribunal Eclesiástico, quien renunció posteriormente a su cargo. En reemplazó a la anterior abogada de Hamilton Doña Valeria López Mancini, asumió su defensa. Le tocó determinar la causal de nulidad, siendo ésta, falta de la debida discreción por haber sido abusado durante 20 años por su director espiritual, conforme al canon 1095, párrafo 2° y probar los hechos en que la fundaba. No recibió amenazas directas ni escritos anónimos de parte de alguien de El Bosque en relación al asunto que tramitaba, salvo las presiones que relata: El Padre Eugenio Zúñiga, juez de la causa, lo llamó telefónicamente para que consintiera que en el proceso de nulidad prestara declaración el Padre Juan Esteban Morales, lo que además de ser improcedente en este tipo de juicio le pareció una verdadera presión, sin embargo accedió para no indisponerse con el tribunal. Finalizado el período de instrucción del juicio eclesiástico de nulidad de matrimonio recibió una carta del Padre Zúñiga redactada en primera persona para que Hamilton la firmara reconociendo que se confesaba con el Padre Karadima, lo que consideró una presión descarada. Reconoce el proyecto de declaración que se le exhibe y que rola a foja 807. Asimismo, reconoce los correos electrónicos y las sentencias de primera y segunda instancia del citado proceso, rolantes a fojas 777 y siguientes. Dice que ambas sentencias confirman la nulidad matrimonial y, para evitar impugnaciones, la de segunda sólo menciona la causal invocada y no el hecho que la constituye. Los fundamentos de la demanda de nulidad de matrimonio los basó en hacer presente la existencia del síndrome de dependencia enfermiza, una patología y así lo desarrolló extensamente en un escrito cuya copia, posteriormente, acompañó a esta causa. La existencia de la investigación contra Karadima se la comentó el Cardenal Errázuriz en la sesión de apertura del año judicial canónico en abril de 2010. Unos 6 meses antes el mismo cardenal le pidió una especie de informe en derecho acerca del tratamiento o de las medidas que debería adoptar en relación a la investigación eclesiástica previa que instruía el Promotor de Justicia Padre Eliseo Escudero. En ese informe le señaló que había dos caminos, uno la vía administrativa y otra judicial. En la primera, le manifestó que sería juez y estaría expuesto a todas las presiones ambientales y le sugirió adoptar la segunda alternativa que consistía en mandar los antecedentes a la Santa Sede para su revisión por la Congregación Para la Doctrina de la Fe.

Declaraciones de Luis Guillermo Eugenio Zúñiga San Martín, de Fs. 1059, sacerdote católico, quien expone que en su calidad de juez de primera instancia del Tribunal Diocesano de Santiago, le correspondió conocer la causa civil eclesiásticas de nulidad de matrimonio y que desde diciembre de 2010, forma parte del Tribunal Nacional Eclesiástico de Apelación. No recuerda la fecha en que le fue asignada. Sólo por los diarios supo de la filtración o falta de confidencialidad del padre Francisco Walker. El como juez decidió a quien cita a declarar. Reconoce que fue el Obispo Arteaga a ofrecerse como testigo, pero no le dio nombres concretos ni le pidió que citara a otros. No recibió presiones durante la tramitación de esa causa. Reconoce haber remitió el documento cuya copia rola a foja 807, al abogado del señor Hamilton, pero en su opinión, ello está conforme a derecho. Sólo se trataba de consignar hechos en la causa dentro de sus prerrogativas como instructor. Reconoce los documentos de fojas 779 y 777, que se le exhiben, como las sentencias de primera y segunda instancia del juicio eclesiástico de nulidad. Refiere desconocer la razón por la cual no se citan, en la de segundo grado, los hechos que dieron lugar a la causal.

Dichos de Juan Esteban Morales Mena, de Fs. 1083, sacerdote. Ratifica su declaración que rola a fojas 157 y agrega que conoce bien a James Hamilton, desde que se integró a la parroquia, compartió con él y su familia, todo fue siempre muy coloquial, agradable y tenían una participación activa en lo pastoral, le pidió al Padre Fernando que lo casara, que bautizara a sus hijos e incluso uno de ellos es su ahijado, acercó también a toda su familia a la parroquia e invitó a muchos amigos médicos a compartir con el Padre Fernando. Se apartó en diciembre de 2003 o enero de 2004, en forma abrupta, cuando tuvo una relación con su cuñada la que se hizo pública y significó la ruptura con su esposa, el Padre Fernando le advirtió previamente del riesgo que corría al frecuentar a su cuñada. El Padre Diego Ossa, en calidad de sacerdote fue a visitar a James Hamilton, quien le contó que toda la culpa era del Padre Fernando porque había abusado de él. El padre Diego se lo comentó y fue la primera vez que supo de este asunto. Reconoce que fue a hablar con Verónica Miranda Taulis a comienzos de 2004, como amigo, y para recomponer las relaciones entre ellos, ella le dijo que James había tenido problemas con el Padre Fernando pero no lo comentaría para no hacerlo sufrir. Él sabía por los dichos del padre Diego, que James Hamilton imputaba al padre Fernando hechos de carácter sexual y que el padre lo habría “obligado a casarse sin estar enamorado”, lo que, según su experiencia, no guardaba relación con la verdad. A Fojas 1083 precisa que es efectivo que prestó declaración en el proceso de nulidad de matrimonio de James Hamilton. El Padre Francisco Walker le manifestó que uno de los elementos mencionados por James Hamilton eran los abusos sexuales por parte del Padre Fernando. Se dirigió a Jimmy como amigo para pedirle que no siguiera divulgando esta situación que a él no le parecía verosímil, y que afectaba la honra del Padre Fernando. Le expresó al señor Hamilton que estaba en todo su derecho de presentar todas las peticiones que considerara justas, pero que a él le parecía que eso no se ajustaba a su experiencia, éste se exaltó o agitó y le señaló que él había sufrido mucho en su vida que si no se daba cuenta que había perdido a su señora, a su familia y que estaba sufriendo y a esa afirmación él le dijo “te creo”, pero en su convicción jamás reconoció los hechos que James decía, puesto que nunca vio ni oyó una manifestación en este sentido. Efectivamente se reunión con la señora Verónica en junio de 2004, en la casa de sus padres y su intención fue comunicarle que las puertas de la parroquia estaban abiertas para ella y su familia, no hablaron de los motivos de la separación y no tocaron el tema de la cuñada.

Declaraciones de Diego Ossa Errázuriz, de Fs. 605, sacerdote, quien ratifica su declaración prestada en la Fiscalía de fojas 85 y 247 agregando que conoce a los denunciantes, especialmente a Hamilton. Se enteró de los hechos denunciados cuando le fueron a tomar declaración al Padre Juan Esteban por la causa eclesiástica de nulidad matrimonial. Cuando James dejó de ir a la parroquia lo fue a visitar y conversaron, no lo hizo pasar y antes de despedirse le dijo que luego lo iba a saber y no le entregó detalles, se alejaba del Padre Karadima dándole a entender eran situaciones de “orden moral”. El lo comunicó al Padre Juan Esteban Morales. Al poco tiempo supo de su quiebre matrimonial y que se había involucrado con una tercera persona. Se quedó tranquilo pensando que los problemas morales iban por ese lado. Nunca le escuchó a Hamilton, Batlle, Murillo y Cruz decir que les había pasado algo raro. Respeta lo que dicen ahora.

En la diligencia de careo con Morales, ambos mantienes sus dichos. Sin embargo, resultando más coherente con los demás antecedentes reunidos en la investigación, el relato del padre Morales en orden a que Hamilton le manifestó, ya en el año 2004 al sacerdote Diego Ossa, que su alejamiento de la parroquia El Bosque obedecía a los abusos sexuales que éste imputaba a Karadima

Testimonio de Hans Kast Rist, fojas 347, sacerdote, que ratifica sus dichos de fojas 93 y 167 y documento acompañado a fojas 94 y siguientes, señala que conoce a Karadima desde el año 1978, cuando participaba en la parroquia antes de ingresar al seminario, fue su guía espiritual desde el año 1980 al 1985, fecha en que ingresó al seminario; se ordenó sacerdote en el año 1991 y continuó conversando con él hasta el año 2005, en que se alejó por estimar que había poca libertad. Refiere que Karadima era un abusador de poder, psicológico y sexual, dominante, posesivo, con gran influencia en las personas, muy hábil, no aceptaba que le discutieran. Indica haber sido testigo, entre otros hechos, de cuando Karadima a un joven adulto (señor Hamilton) con el cual tenía confianza, ya que era como su médico personal, le decía que hicieran “cueto profundo”. Cueto es palabra que Karadima usaba en doble sentido y proviene de un programa televisivo de un señor Cueto sobre temas sexuales y matrimonio. Agrega en su declaración judicial que conoció a las personas que denunciaron al Padre Karadima, tales como Luis Lira, José Andrés Murillo, Juan Carlos Cruz y James Hamilton. Cada uno de los mencionados tuvieron un grado de cercanía en distintas épocas con sus historias personales. De Murillo y Hamilton percibió que fueron acosados psicológica y afectivamente, esto él lo presenció y ellos son personas veraces. No advirtió en ellos que existiera algún tipo de motivación como de resentimiento hacia Karadima u otra razón para mentir acerca de este sacerdote que los haya llevado a inventar estas situaciones. Dice haber sido testigo de besos indebido por parte de Karadima a jóvenes, haber observado que al saludar a un joven le tocó los genitales y las nalgas por fuera del pantalón, de haberlo oído pedir un beso con lengua, de haberse referido a otro como “Pololo”, de usan lenguaje en doble sentido y de haber visto salir jóvenes de la Parroquia a altas horas de la noche.

Atestados de Fermín Juan Arturo Donoso Espic, de Fs. 715, sacerdote, quien ratifica su declaración prestada en la Fiscalía de fojas 131, señalando que asumió la investigación previa eclesiástica el 15 de septiembre de 2009, ya que el nombramiento de Promotor de Justicia del sacerdote Eliseo Escudero expiraba y entiende que comunicó su deseo de no continuar. Al momento de su designación tomó conocimiento de los hechos denunciados. El Obispo había archivado la investigación llevada a cabo por el Padre Eliseo Escudero y después le entregaron los antecedentes: declaraciones de Hamilton, su madre, su esposa, Cruz, Murillo, dos informes del padre Eliseo Escudero y los correos electrónicos de Murillo. El volvió a citar a Hamilton y a los otros denunciantes. Las declaraciones de la madre y la señora de Hamilton son del año 2004 y las de éste del año 2006. Ignora si en el proceso llevado a cabo en Roma se recibieron otros antecedentes, aparte de los recogidos por él y el obispo. La sentencia de Roma, sólo la conoce por la prensa y la acata. En la investigación que llevó a efecto, nadie mencionó hechos constitutivos de violencia física. En la declaración prestada en fiscalía, el 17 de mayo de 2010, estando inconclusa la investigación que tramitaba, sostuvo que en su indagación no había detectado que las conductas fueran un montaje o una puesta de acuerdo indebida de los denunciantes y que se trataba de hechos anteriores al año 2005.

Declaraciones de Sergio Antonio Cobo Montalva, de fojas 23, sacerdote, quien expone que su vinculación con la Parroquia de El Bosque se inició en mayo de 1984, cuando tenía 14 años, por la invitación de un amigo y al mes y medio ya iba a misa todos los días, se incorporó a la Acción Católica y conoció al Padre Karadima quien fue su guía espiritual. El ambiente que se vivía allí era muy atractivo, el Padre Karadima era muy carismático, le impactó su figura y la convicción de su discurso. Fue vicepresidente de la Acción Católica cuando Hamilton era presidente, a fines de la década de los 80. Dice que en el comedor vio y sufrió tocaciones en los genitales, toquecitos a la pasada y también al saludar, con relativa frecuencia. También lo vio y lo sufrió en la habitación del Padre Fernando. Recuerda que a él se lo hizo varias veces y nadie lo cuestionaba por la autoridad del Padre Fernando. No recuerda nombres en particular pero los más cercanos al Padre en esa época eran Hamilton, Juan Esteban Morales, Diego Ossa y Gonzalo Tocornal. Expone que a los 22 años en una oportunidad que se despedía del Padre y en presencia de otra persona, Karadima lo tomó de los hombros y le dio un beso directo en la boca, en los labios apretando los suyos contra los de él. Eso lo desconcertó pero nunca más pensó en ello. Esta situación no se repitió ni la conversó ni con él ni con nadie, se bloqueó. No recuerda quien era el otro presente. Este episodio lo recordó inmediatamente de tomar conocimiento de las denuncias contra el Padre Fernando en abril de 2010. Unas 2 ó 3 veces al abrazarlo lo hizo en forma indebida, lo tomaba de la cintura y lo abrazaba firme a su cuerpo. Esto lo sufrió cuando era laico, antes de entrar al seminario, no recuerda haber sido menor. El Padre Javier Barros le ha contado, con posterioridad a abril de 2010, que vio tocaciones en los genitales por parte del Padre Karadima a jóvenes. El Padre Cristian Hodge y Rodrigo Polanco le reconocieron también que vieron esas tocaciones indebidas. De La Fuente también lo vio. Justo antes del Informe Especial, en la mañana, habló con el Padre Juan Esteban Morales lo que acaba de contar y quedó con la impresión que él sabía de este tipo de actitudes. Cruz le comentó que Diego Ossa había sido víctima de besos por parte de Karadima, lo que habría ocurrido antes que Carlos Cruz ingresara al seminario. Muchas veces escuchó que Karadima se refería al Cardenal Errázuriz en términos ofensivos, a contar de los años 2005 ó 2006 y cree que ello se debía a que el Padre Fernando ya tenía conocimiento de las denuncias en su contra por abusos sexuales. Respecto de la personalidad del Padre Karadima y el control total que ejercía en El Bosque, dice que necesitaba ser reverenciado, decía que le debían todo y adoctrinaba en el sentido que la lealtad y fidelidad al director espiritual era total. Cree que por la ideología de la lealtad y la dependencia psicológica y afectiva de los cercanos al Padre Karadima, pueden haberse transformado de facto en una red de protección hacía él y su obra. El gran temor era perder su afecto, su amistad y ser aislado del grupo al cual pertenecía desde los 14 años.

Dichos de Percival Alfred Cowley Vargas, de Fs. 1146, sacerdote, quien señala que el año 2005 ó 2006, no recuerda fecha exacta, un médico amigo, jefe de James Hamilton, le sugirió que hablara con él y a su vez le pidió que lo recibiera. James Hamilton concurrió a su domicilio y allí le relató lo que le había ocurrido. Aclara que no recibió las confidencias en secreto de confesión y que a raíz de la petición del médico, en orden a comunicar estos hechos a la jerarquía eclesiástica, se contactó con un obispo amigo de su entera confianza, preguntándole con quien podría hablar el tema. Recibida la información se puso en contacto de inmediato con Monseñor Ricardo Ezzati, a la sazón obispo auxiliar de Santiago, quien le hizo presente que esa misma tarde estaría con el señor Cardenal a quien informaría acerca de lo solicitado. Monseñor Ezzati no lo llamó de vuelta. El doctor Hamilton le había relatado los hechos de abuso sexual por parte del padre Karadima y él se los transmitió a Monseñor Ezzati en esos mismos términos. Le dijo que había otro sacerdote que sabía y que no estaba autorizado para dar su nombre. Pasados dos años, más o menos, Hamilton volvió a verlo y le preguntó en que estaban las cosas. El le informó que no tenía noticia alguna. Por esa razón y delante de él, llamó por teléfono a la casa del Cardenal y habló con su secretario, el cual le preguntó acerca del tema de la entrevista, le contestó que se trataba de una materia grave y urgente, pero no le dio detalles. Nunca le contestaron. Transcurrido un tiempo y a raíz del funeral de Monseñor Ignacio Ortúzar, se encontró con el Cardenal y le preguntó qué pasaba con la denuncia hecha por el doctor Hamilton. Su respuesta fue “Eso es mentira”, se retiró inmediatamente y quedó muy enfadado. Si bien es efectivo que no le solicitó una audiencia específica a monseñor Ezzati para hablar del tema de los abusos sexuales sufridos por el doctor Hamilton, tiene la certeza absoluta que habló del asunto por teléfono como lo ha relatado. Hasta antes del programa de televisión, del 21 de abril de 2010, no conocía a ninguno de los otros denunciantes.

Declaración de Enrique Cristián Contreras Villarroel, de Fs. 1156, sacerdote, Obispo Auxiliar de Santiago y Vicario General, respecto a este denunciante, señala que al conocer a Hamilton y su familia, sólo tenía el conocimiento que se tiene de un sacerdote activo respecto del Padre Karadima. Inica que la señora Verónica Miranda le pidió audiencia motivada por el Presbítero Francisco Astaburuaga, a fines de mayo de 2005. A inicios de junio le entregó su testimonio escrito concordante con su relato oral. Su carta fue enviada al Promotor de Justicia, presbítero Eliseo Escudero, nombrado por el Cardenal Arzobispo el año 2003. Le expresó que la denuncia debía presentarla su esposo, el doctor James Hamilton. Se le exhibe al testigo el documento de fojas 40 del Cuaderno sobre Investigación Eclesiástica y lo reconoce como el relato escrito recibido de la señora Miranda y entregado al Promotor de Justicia. De la entrevista sostenida con la señora Miranda le quedó la sensación que lo que ella buscaba en él era ser oída en un ambiente sacerdotal, no necesariamente en un tribunal eclesiástico y salvar su matrimonio. En ese contexto estuvo dispuesto a escuchar a su cónyuge. Manifiesta que uno o dos meses después de la conversación con su esposa, recibió a James Hamilton en la casa que habita. Respecto de su narración fue similar a lo señalado por su esposa. En lo objetivo le pareció un relato doliente y a la vez lúcido, propio de alguien que ha realizado una profunda introspección y en proceso de sanación. En lo subjetivo lo encontró verosímil, veraz. Pero independiente de ello ese relato debía presentarlo al promotor de justicia y declarar ante él, lo que hizo en enero de 2006. Señala que James concurrió a hablar con él en el año 2007 y seguramente no sólo esa vez, aunque no podría precisar fechas. El doctor Hamilton muchas veces le pidió saber acerca del avance de la causa de su denuncia, pero no tenía respuestas para ello por ser de competencia exclusiva del promotor de justicia. Por otra parte, consultas de ese tipo podían ser consideradas o calificadas como intromisión en la justicia canónica. Dice que es efectivo que en el año 2009 el señor Hamilton solicitó, a través suyo, una entrevista con el cardenal. Respecto del resultado de su gestión el Cardenal ha dicho públicamente dos cosas, primero, la razón por la cual dejó en suspenso la indagatoria y, segundo, que en su calidad de juez debía mantener autonomía, debido a que estaba llevando adelante un proceso penal canónico, algo inédito en su gobierno pastoral. Por eso dejaba el proceso en manos del promotor de justicia, sabiendo que los denunciantes recibían apoyo moral de otros sacerdotes. El 6 de mayo de 2009, el doctor Hamilton le escribió un correo electrónico denunciando la filtración de su relato en la causa de nulidad matrimonial y lo reenvió al Arzobispo. Dice que se entrevistó con el Cardenal Errázuriz para informarle acerca de los hechos de abusos que se imputaban al sacerdote Karadima por parte de James Hamilton “ipso facto”; ulteriormente conversaron el tema pero no necesariamente en reuniones “ad hoc”. Todo fue remitido al Promotor de Justicia. En el Consejo de Gobierno el tema lo planteó el Cardenal después de haber consultado a la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre el procedimiento adecuado. En el año 2006 recuerda que el Cardenal Errázuriz planteó en el Consejo de Gobierno la necesidad que el sacerdote Karadima dejara de ser párroco, pero no recuerda sí, además, de las causales objetivas, como el tiempo y la edad, hizo referencia abiertamente a la existencia de denuncias, cosa que hizo uno o dos años después, probablemente a finales de 2008 o principio de 2009, cuando les expresó que iba a constituir un equipo de especialistas para verificar el contenido de la o las denuncias. Es probable que con ocasión de la visita “ad limina”, en noviembre de 2008, el Cardenal haya pedido consejo a la Congregación para la Doctrina de la Fe respecto a cómo continuar en el estudio de esta denuncia.

Declaración del Cardenal Arzobispo de Santiago don Pedro Francisco Javier Errázuriz Ossa, de Fs. 1106, quien manifiesta que la designación del Padre Eliseo Escudero como Promotor de Justicia fue a raíz de una denuncia de la señora Miranda. Ella conversó con un sacerdote de Valparaíso y éste con él. Recibió el año 2005 una denuncia de la señora de Hamilton a través de Monseñor Contreras y es probable que se la haya hecho llegar al Promotor de Justicia, quien le observó que no podría hacer nada mientras no compareciera el afectado o sea Hamilton. Reconoce los informes del Padre Eliseo Escudero, Promotor de Justicia, que constan en la Investigación Eclesiástica Previa, y que el tribunal le exhibe. En agosto de 2006, al solicitarle al Padre Karadima que se retirara de párroco, lo fue por su edad, 75 años, y por la política de la Iglesia de que los párrocos no se eternizaran en sus parroquias. Al recibir la renuncia del padre Karadima la aceptó rápidamente por esas dos razones y por la existencia de las denuncias en su contra. No recuerda haberle comentado su existencia al sacerdote Karadima, pero tiene la conciencia de que éste las conocía. El receso del procedimiento administrativo entre los años 2006 y 2009 es de su responsabilidad y fue una decisión que tomó luego de haber oído el testimonio de Monseñor Arteaga respecto de los denunciantes. Por otra, parte pensó que al separar al padre Fernando de su cargo de párroco y al conocer las denuncias en su contra que él había hecho saber a sus cercanos, y que sin duda se lo habrían comentado, las conductas abusivas iban a cesar. A partir de los primeros días de septiembre de 2009 todo comenzó a andar más rápido pues consultó a la Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma y le señalaron lo que podía hacer y los pasos a seguir. Entre otras diligencias consultó especialistas psicólogos, canónicos y moralistas. En cuanto a lo declarado por el hermano Francisco García, no es el especialista canónico que consultó, pero le pidió un informe para oír su opinión. Respecto del informe final del Promotor de Justicia, Padre Fermín Donoso, de 15 de junio de 2010 (foja 151 del Cuaderno anillado), después de recibirlo remitió todos los antecedentes a Roma y solicitó se levantara la prescripción. Respecto de la filtración del relato de los hechos efectuado por Hamilton en su demanda de nulidad matrimonial eclesiástica, tomó conocimiento de esto por la prensa y posteriormente por el Padre Francisco Walker. En relación a lo manifestado por Jimmy Hamilton en el sentido de que él sería encubridor de los hechos denunciado, manifiesta que no es efectivo. Indica que él inició la causa por las denuncias de abuso el año 2004 y nombró a un juez del Opus Dei para que pudiera expresar con toda libertad los hechos de la causal de nulidad matrimonial. Además, sin estar obligado por el derecho a ello, pidió a la Congregación para la Doctrina de la Fe, levantar la prescripción de todos los hechos denunciados por los acusadores. Nombró peritos para que dieran un juicio sobre el actuar del Padre Karadima en base a las acusaciones y buscó a personas que conocieran a los acusadores para que dieran un testimonio de su rectitud y moralidad porque tuvo dudas y decisió aclararlas. Esto ocurrió durante los años 2006 y 2009. Nada de esto lo hace un encubridor.

Sobre los hechos el señor Cardenal, el día de su declaración, hizo entrega de un escrito, suscrito por él, dando mayores explicaciones de los acontecimientos.
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