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LAS MUJERES TOMAN LA PALABRA IMPRESA:

PRENSA FEMINISTA RADICAL Y COMBATIVA

Luis Oporto Ordóñez1

Con innegables ribetes de sensacionalismo, usando lenguaje procaz, francamente vulgar y soez, como estrategia premeditada para atraer la atención de propias y extrañas, la organización Mujeres Creando dio a luz de la imprenta su tabloide radical Malhablada, prensa feminista, un legítimo pasquín feminista del siglo XXI, cuyos objetivos y alcance, se expresan en su primera editorial: “Hemos decidido tener también nuestro periódico y su nombre refleja lo que somos: malhabladas, porque nos negamos a usar el lenguaje “políticamente correcto” que le dice pecado al placer o flojera al cansancio”. Con claras intenciones, “la Malhablada está hecha y pensada para provocar, remover, conmover y amplificar el “deseo de querer todo el paraíso”, para liberar “la política secuestrada por los partidos políticos”, aclarando que las mujeres hacen política cotidiana “en la cocina, en la calle, en la cama, desacatando los mandatos patriarcales para construir una sociedad nueva, donde su cuerpo no sea usado, abusado, expropiado, violado, golpeado, desechado...”. Basadas en esa posición política escriben “desde la rebeldía”, poniéndose al frente al gobierno del proceso de cambio, afirmando que “hablaremos sobre lo que nos preocupa, sobre lo que no cambia, sobre lo que somete y ata”, a tiempo de aclarar que se ocuparán “también de lo que día a día hacemos miles de mujeres”, a fin de consolidar lo que vendría a ser su objetivo estratégico: “tener nuestro proyecto de vida, donde por ejemplo, no caben los hombres violentos”, aunque tampoco tendrá opción cualquier hombre.

Sólo para el inventario, hay que decir que no es la primera vez que Mujeres Creando intenta posicionar un medio impreso, pues lo hizo ya con Mujer Pública (convertida luego en revista de lujo, impresa a todo color y en papel couché).

La Malhablada es una impactante trinchera de lucha en tiempos de democracia participativa, sin militares a la vista que desgobiernen el país. Para fines propios de Mujeres Creando, el gobierno (a pesar de grandes e innegables avances en todos los órdenes, incluyendo el de las mujeres, alcanzado en seis años de gestión), identificado como la máxima expresión de lo patriarcal, es por ello sujeto y objeto de su decidida lucha feminista. Diríamos que el hombre, su inveterado rival, ha quedado en segundo plano.

Con esos propósitos, aterradores para muchos hombres y políticos –aunque no falte quienes lo vean con total indiferencia—la Malhablada sale a las calles para llegar “a los mercados, las casas, las universidades, las oficinas”, como expresión de las mujeres de todas las clases sociales, “las cunumis, chotas, cholas, birlochas”.

Se ha dotado de secciones fijas que muestran su fisonomía de prensa feminista combativa:

La Malhablada, en su llamativa primera plana publica una selección de sus ingeniosos grafitis como “Me gustan las chotas boconas y las indias contestonas”, verdaderas obras de arte pasquinero, creativas y ocurrentes, que han merecido ya un libro que compila sus andanzas por la ciudad, en la que los muros de instituciones públicas y privadas, e inclusive de casas particulares, son los paños del derecho de expresión de estas singulares mujeres herejes y contestonas que han puesto en el brete a mujeres y hombres que no comulgan con sus ideas o que comulgando forman parte circunstancial del gobierno.

Viejas chismosas. Comenta noticias del mundo político en todos sus ámbitos, como la Asamblea Legislativa o los otros órganos de poder del gobierno.

Testimonios. Mujeres liberadas de sus ataduras patriarcales: Viudas alegres, Divorciadas felices, Solteronas rebeldes, relatan sus historias de vida, con impactantes confesiones publicadas en primera plana.

Padres irresponsables. Lista negra de varones que incumplen sus obligaciones de asistencia familiar, tabla en la que despliegan su nombre completo, su edad, su ocupación y su fuente laboral, sin importarles la “honra” y “el  buen nombre” de las personas, sacrosantos institutos que defiende el derecho patriarcal.

Bolivia y su circo de hombres. Espacio pensado y destinado al escarnio de los gobernantes del país.

La metiche. Columnas firmadas para analizar críticamente las acciones del gobierno, sobre todo aquellos hechos relacionados al proceso de cambio, como lo denotan algunos de sus titulares: “Acoso y violación en el proceso de cambio”, “Las bromas machistas de los hombres del poder”, “Una autoridad denunciada por violación en Santa Cruz salió impune”, “Perfil del jefe acosador”, “Un  corto recuento de acosadores y violadores”, “No vuelvo más: calladas por los que tienen poder, cegadfas por el miedo a perder el trabajo”. Una amplia sección dedicada a recoger las opiniónes de colaboradoras sobre temas diversos tales como “recolonización interétnica”, y “periodismo militante”. Asumen el caso de las trabajadoras del hogar como ´prioridad y le otorgan amplio espacio.

Cultura. Simbolizada por tijeras capaces de cortar todo lo que se les antoje, trae interesantes crónicas sobre actividades como los Festivales de teatro de Santa Cruz de la Sierra”, matizada por píldoras informativas como “Apuntes de la historia de los zapatos de tacón alto”.

Un breve, pero esclarecedor Diccionario Feminista describe y explica el significado de palabras clave para comprender la situación de la mujeres, que desmenuzan –autoafirmativamente- vocablos impuestos o “asignados patriarcalmente” como Cunumi (mujeres –populares-del oriente boliviano), Puta, Miss, Autonomía, Placer, Misoginia.

Feminismos. Pretende estudiar el origen, desarrollo, y el tránsito escabroso del feminismo, en Bolivia y el mundo, como símbolo de la rebeldía de las mujeres.

La Malhablada también se nutre de anuncios comerciales, aunque este espacio está destinado a publicitar sus servicios y actividades, como Radio Deseo 10.33 FM que “enciende tu libertad”; Guardería “Mi mamá trabaja”, Librería de Mujeres Creando que ofrece una “Zona Pirata” donde se puede sacar copia completa de libros “mientras no sean títulos nacionales”; Los Deseos de la Virgen, café-restaurante con platos sugerentes como “Macho picado” y “Solterita feliz”, con zona wi fi, librería, baño público, feminismo y más; al igual que su similar en La paz, Virgen de los Deseos; así como sitios web de Mujeres Creando y el consultorio jurídico de “Mujeres en busca de justicia”.

Barricada. La sección más temible y temida, pues transcribe partes de extensas entrevistas que exhiben las peripecias que pasan incautos hombres (sobre todo) y mujeres, que acuden a Radio Deseo atendiendo a una “invitación” para una “entrevista”, que se trastoca inmediatamente en una barricada de lucha, inclaudicable, mordaz, sin piedad, para mostrar al incauto, desnudo ante la inusualmente dichosa audiencia.

Esta artillería mediática pesada, muy propia de Mujeres Creando, está preparada periódicamente por un Consejo de herejes  que se han ganado ya un sitial en la historia del periodismo contestatario, grupo de mujeres que deciden muchas veces el destino de los pobres machos que caen en sus redes periodísticas: María Galindo, Carolina Ottonello, Julieta Ojeda, Alejandra García Cleofé Ramos, Zulema Quispe, Esther Argollo, Danitza Luna, Idoia Romano, Karina Aranda y Helen Alvarez.

La Malhablada tiene un futuro promisorio pues competencia en su género no tiene, ni penurias económicas que mediaticen su ascenso mediático, pues han logrado capitalizarse hace tiempo y  los recursos fluyen generosos desde dentro del país, precisamente de aquellas contestonas que oyen la radio y compran la malhablada, pero sobre todo desde fuera, pues nadie podrá pensar que Radio y prensa escrita se sostienen con  avisaje.

La Malhablada es la máxima constatación de la existencia del más amplio e irrestricto derecho a la libertad de expresión, consagrado en el artículo 21.6 de la Constitución Política del Estado Plurinacional, promulgada en febrero de 2009 por el presidente Evo Morales.

1 Luis Oporto Ordóñez, es historiador, docente universitario y servidor público. Adquiere la Malhablada sin que le falte un número a su colección particular y lo seguirá haciendo mientras circule.

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