La ecología política en México ¿Dónde estamos y para dónde vamos?






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1.Titulo

La ecología política en México ¿Dónde estamos y para dónde vamos?

Abstrac

En México, cada vez es más común la inscripción de enfoques de investigación y desarrollo académico al ámbito de la ecología política. La irrupción de la ecología política como disciplina y referencia teórica es muy alentadora para quienes analizamos los cambios ambientales desde una perspectiva social y política; sin embargo, creemos necesaria una revisión sobre el desarrollo de esta disciplina en México, que nos permita delimitarla y evitar, así, la simplificación y generalización de su campo. En este trabajo presentamos un panorama sintético del origen y evolución de la ecología política y sus principales posturas teóricas en el ámbito internacional, así como una revisión histórica general de los trabajos que, desde una perspectiva social, analizan la temática ambiental en México. Finalmente, discutimos los rasgos que caracterizan la ecología política mexicana, las líneas de investigación más desarrolladas y las menos atendidas, así como su importancia en el escenario ambiental del país. Dada la gran cantidad y variedad de estudios socio ambientales en México, el trabajo puede considerarse un primer acercamiento a una caracterización e historia de la ecología política de México, que brinda elementos para un futuro abordaje más completo y profundo del desarrollo de esta disciplina.

Palabras clave

Ecología política, México, poder, ambientalismo, desarrollo, recursos naturales.

Conclusiones

En México, la consolidación de la ecología política es bienvenida, no sólo como un campo de reflexión académica que incremente nuestra comprensión de los procesos de degradación ambiental, sino también como un espacio crítico de investigación que nos permita avanzar hacia situaciones socialmente más justas, que promuevan una distribución más equitativa, tanto de los beneficios de la conservación y el manejo de los recursos, como de los riesgos del deterioro. Esperamos que la ecología política mexicana permita comprender que los problemas ambientales no son objetivos y que las vías de solución no se encuentran sólo en el conocimiento científico, el desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías o en la creación de una nueva normatividad (Foladori y Taks, 2004). La aportación, desde nuestro punto de vista, consiste en apreciar el estado del entorno natural como producto de relaciones sociales y, partiendo de una postura contextualizada e históricamente referida, comprender el campo complejo de la interacción entre actores, sus circunstancias y la ideología que determina y orienta las soluciones, los programas y las formas de relación con el ambiente.

Link

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-45572011000100011

2.Titulo

Del Desarrollo a la Ecología Social

Abstrac

En un artículo titulado "La Sociedad Ecológica. Nuevos paradigmas, ecología y desarrollo", Francisco Vío Grossi rescata las ideas de Murray Bookchin, el más influyente pensador de la ecología social, afirmando que la sociedad ecológica es un concepto por construir. Intentaré participar en esa construcción continuando con la exposición de las ideas de Bookchin.

En este trabajo analizaré en primer lugar la praxis y el posible colapso del desarrollo. Más adelante expondré la manera como las sociedades se organizan para enfrentar situaciones de crisis adoptando modelos que no responden a la lógica capitalista.

Sostengo que al ser inviable a largo plazo el proyecto desarrollista difundido por el proto-Estado Global tanto por la destrucción que genera como por la crisis energética que se presentará entre el 2010 y el 2020 las sociedades humanas adoptan y adoptarán nuevas dinámicas productivas y conviviales fundamentadas en principios ecosociales.

Ha llegado el tiempo de decir ¡basta! al desarrollo. Convierte el presente de las mayorías sociales en un futuro siempre pospuesto. Ha llegado la hora de regresar al presente. Que el presente sea digno espejo para el futuro. El mito ha muerto, pero del cadáver insepulto brotan ya todo género de plagas. Ha llegado la hora de proceder al solemne funeral.
Gustavo Esteva

Palabras clave

Sociedad, ecología, desarrollo

Conclusiones

El fin del proyecto desarrollista que vendrá con el encarecimiento de los energéticos y el agotamiento del petróleo obligará a las comunidades a experimentar diversas alternativas para satisfacer sus necesidades elementales. Lo que ocurre ya en algunas comunidades indígenas, campesinas y urbanas en todo el mundo como estrategia de supervivencia o como estilo de vida adoptado voluntariamente, lleva a pensar que la humanidad comienza a vivir un nuevo periodo histórico: la sociedad ecológica.

No veo en el colapso de la sociedad capitalista global un proceso apocalíptico, al contrario: al agotarse el recurso energético que ha permitido la expansión del desarrollo las prácticas "modernizadoras" que aceleran la destrucción de ecosistemas y culturas dejarán de ocurrir. El fin del capitalismo no implica la sustentabilidad. Debemos reflexionar también en el proceso que impide el colapso: la organización comunitaria en diálogo con la naturaleza es lo que ha permitido a diversas sociedades humanas enfrentar las adversidades que han puesto en riesgo su existencia y trascender a una convivencia pacífica. La ecología social es el fundamento y el efecto del nuevo proyecto histórico. Aprendamos a hacer uso eficiente de las energías presentes en la naturaleza, en las sociedades y en nosotros mismos. Regresemos al presente.

De un modo u otro, detrás de la manifestación de toda energía hay atracción: sin atracción no se explican las cargas primarias de los elementos (a partir de lo subatómico) ni la dialéctica de la conducta humana; es decir, su perpetuo movimiento de opciones por el bien. Demócrito sospechaba que en todo ser sus compuestos más pequeños se atraían o repelían por simpatía. Y la actividad económica no es inmune a ella... Tal visión es, sin embargo, metafísicamente insostenible (sin mengua de su luminosidad poética), porque la simpatía sólo se encuentra y se implica en la libertad de la persona humana aunque no sea en el ejercicio reflejo de esa libertad. No sin razón exclama un pensador de Bizancio en el siglo XIII: "amo, luego existo".
Pedro F. Hernández
de Comunidad y Sustentabilidad: las ideas de Vasco de Quiroga

Link

http://www.cuadernosjudaicos.cl/index.php/RMAD/article/viewArticle/14863/15279

3.Titulo

LA ECOLOGÍA COMUNICATIVA COMO GERMEN DE LA COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA. HACIA UN ESTADO DE LA CUESTIÓN.

Abstrac

El campo de estudio en torno a la ecología de la comunicación surge como respuesta a la tecnificación de la sociedad en los últimos 30 años; preocupados por la relación hombre-tecnología-medio ambiente, teóricos como Claus Eurich y Mettler von Meibom en Alemania, y Vicente Romano en España, éste último discípulo de aquellos, iniciaron la tarea de conceptualizar el término y ofrecer perspectivas de trabajo centradas en los modos en los que la comunicación puede contribuir a crear un entorno social en armonía con la naturaleza humana y ésta con el desarrollo científico y tecnológico de las sociedades contemporáneas. En consecuencia, a partir de los años 90´s comienzan a intensificarse las primeras inquietudes teóricas encaminadas a esta cuestión, pero recientemente, sobre todo a partir del trabajo de Vicente Romano, la ecología de la comunicación ha volteado la mirada hacia una tendencia menos tecnológica, entendiéndola como las mejores condiciones comunicativas para desarrollar las interacciones entre las especies (Romano, 2004). Esta vertiente de la ecología, proveniente de Abraham Moles, tiene su anclaje en el hecho de que el ser humano se constituye en el interlocutor por excelencia con el medio ambiente no sólo desde el punto de vista biológico, sino también desde el punto de vista cultural, por lo que sus percepciones y experiencias se hallan estrechamente vinculadas a sus procesos de adaptación y apropiación de la naturaleza y lo social. No obstante lo anterior, aunque se reconoce que esta visión holística de la ecología de la comunicación involucra aspectos físicos, culturales, psicológico-afectivos y sociales, el cúmulo de trabajos –más de corte conceptual que empíricos- hechos hasta el momento enfocan sus preocupaciones hacia la tecnología, específicamente a lo relacionado con las empresas, las industrias y los medios. RAZÓN Y PALABRA Primera Revista Electrónica en Iberoamerica Especializada en Comunicación. www.razonypalabra.org.mx COMUNICACIÓN Y CIUDADANÍA Número 86 Abril - junio 2014Como ya hemos comentado, en el mundo hispanoparlante, el trabajo pionero de Vicente Romano “Ecología de la Comunicación” de 2001 en la Revista Laberinto, No. 5 de la Universidad de Málaga (UMA), España, nuclea la conceptualización sobre la ecología comunicativa a raíz de la relación que existe entre un ser humano y otro, o entre las personas y las máquinas, y con ello pretende establecer que la comunicación tiene una dimensión ecológica y ética. Señala el autor que la creciente disbiosis comunicativa entre comunicación personal y técnica tiene consecuencias para unos seres dialógicos como los humanos. La soledad y la pérdida de relación son los efectos más evidentes. De esta manera, aunque la ecología de la comunicación es una rama científica relativamente nueva, Romano, que utilizó ya este concepto en relación con los medios de comunicación en 1989, cuatro años más tarde lo aplica a la comunicación en general. Esto nos parece interesante toda vez que uno de los propios fundadores, o al menos el fundador del término en el ámbito hispano, otorga a la ecología comunicativa no sólo un sentido estratégico, sino matriz en relación con la comunicación misma como fenómeno y proceso de relación del ser humano con lo que lo rodea. En la línea que va, entonces, entre entender la ecología comunicativa desde una perspectiva enfocada a los medios y otra centrada en esta visión más propiamente ecológica, “medioambientalista” que hemos descrito en la última parte del párrafo anterior, se pueden rastrear tres textos que tocan el tema de la ecología de la comunicación, cada uno provenientes del mundo anglófono. Se trata de los libros The Ecology of Communication de Barrington Nevitt y An Ecology of Communication. Cultural Formats of Control de David L. Altheide. El primero de ellos pone el acento en los aspectos tecnológicos, mientras que el segundo se ocupa del poder y del control social, y entiende la ecología de la comunicación como estructura, organización y accesibilidad a diversos foros, medios y canales de información. En ambos casos, no obstante, se pone énfasis a la relación entre tecnología de la información y formatos de comunicación y actividades, pero pese al título, apenas tienen que ver con la ecología comunicativa como el entramado de condiciones y factores que permite mejorar y potenciar las interacciones comunicativas. En contraparte, existe otro texto que podemos encontrar en el volumen colectivo del International Institute of Communications titulado Cultural Ecology. The changing dynamics of communications que es un trabajo colectivo de dicho Instituto que analiza las repercusiones socioculturales de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en diversas partes del mundo, mismo que se inscribe RAZÓN Y PALABRA Primera Revista Electrónica en Iberoamerica Especializada en Comunicación. www.razonypalabra.org.mx COMUNICACIÓN Y CIUDADANÍA Número 86 Abril - junio 2014dentro de la línea emprendida por la profesora B. Mettler von Meibom y sus colaboradores. A pesar del centramiento que aún conserva en el objeto medios, este texto representa un esfuerzo genuino por colocar a la ecología de la comunicación más allá de ellos, y por ello creemos representa la apertura, en el campo de la reflexión teórica, de una conceptualización más ad hoc a lo que va siendo hoy en día el abordaje de la ecología de la comunicación. Un libro que llama la atención por su cercanía con la comunicación, sin mencionarla, es Ecología Social. Manual de metodologías para educadores populares, de Eduardo Gudynas y Graciela Evia. Este libro hace una interesante apuesta a favor de la interacción de los sistemas humanos con los sistemas ambientales, desde una postura ética a la que los autores llaman ecología social y en cuyo centro se ubica a la educación ambiental. Desde una visión un poco más integral, aunque menos ortodoxa, de la comunicación como proceso educativo vital, podemos exhibir a manera de muestra, el trabajo de Vilma Peña, resumido en un artículo publicado por el Centro de Educación Ambiental de la UNED, en el año 2000, titulado “Ecología de la comunicación”. En este texto la autora explica la ecología de la comunicación como un proceso ligado a la espiritualidad humana y al ejercicio de las relaciones entre los seres humanos; en él se desarrollan principios de la ecología profunda y de los paradigmas emergentes de aprendizaje, y señala cómo la ecología es el estudio de lo que llama la “inter-retro-relación” de todos los sistemas vivos y no vivos entre sí y con su ambiente. Para la autora la ecología no se orienta al estudio de uno u otro polo de la comunicación (entiéndase emisor, receptor y/o mensaje), sino más bien a la interacción entre ellos, a la interrelación mutua. En ese sentido, se perfila desde el trabajo de Peña una conceptualización que apunta a la interrelación e interdependencia entre los elementos intervinientes y polos-agentes del proceso comunicativo, que viene a consolidar la vertiente conceptualizadora de Vicente Romano, y al mismo tiempo a imponer una mirada compleja sobre el tema. Partiendo de la raíz etimológica de ecología que es oikos (casa), para la autora, la palabra ecología nos da una idea precisa de cómo entenderla: como un saber acerca de las relaciones, de las interconexiones, de las interdependencias y de los intercambios de todo con todo, en todos los puntos y en todos los momentos, por lo que más que en el estudio de “objetos”, la ecología debe centrarse en el estudio de las relaciones entre esos “objetos”; a decir de Leonardo Boff, en el estudio de saberes relacionados entre sí. RAZÓN Y PALABRA Primera Revista Electrónica en Iberoamerica Especializada en Comunicación. www.razonypalabra.org.mx COMUNICACIÓN Y CIUDADANÍA Número 86 Abril - junio 2014Es justo ahí, en la brecha convergente que supone la conceptualización de la ecología de la comunicación como un sistema intrincado de relaciones posibles, desde donde se propone pensar a la ecología comunicativa como una ecología de los seres humanos y de la comunicación en estrecha concordancia, partiendo de un supuesto que si bien actualmente incluye lo tecnológico (ya que las comunicaciones hoy en día “pasan” de manera concreta y relevante –mas no única- por las tecnologías), a su vez lo trasciende, pues busca el acercamiento de los sistemas más que de los mecanismos, de lo biótico más que de lo abiótico; de ahí que, como nueva rama científica, las referencias teóricas y empíricas de la ecología de la comunicación sean sorprendentemente cercanas y similares. Esto creemos, es producto, al menos en gran parte, de un evolucionar no solo del campo de la comunicación sino de la tendencia a estudios transdisciplinarios que se orientan a la comprensión del fenómeno de la comunicación desde una perspectiva holista/holográfica, aunque el campo de estudio haya estado en sus inicios, y de alguna manera siga estándolo hoy, influido por el trabajo con los medios, y más recientemente con las pantallas, donde se inscriben los estudios de recepción, su antecesor natural. De esta manera, en lugar de constituirse en la respuesta ante la preocupación que acarrea para los científicos sociales los efectos de la tecnificación y la consecuente pérdida del sentido de lo humano, la ecología de la comunicación atraviesa su fase de analítica de explicación para colocarse en los umbrales de un campo en construcción, permanentemente interconectado e interpelado por otros, pero sobre todo presto a constituirse, como ya hemos dicho, en un campo de investigación de la comunicación estrechamente vinculado a la resolución de problemas, que es donde consideramos que el sentido estratégico de la comunicación aflora . Si bien como decía B. Nevitt en 1982: Hasta ahora los estudiosos de la comunicación sólo han reaccionado a los cambios que el medioambiente ha producido en las mentes, cuerpos y sociedades, hoy se ha ido estableciendo una ecología global de la comunicación en la que el ritmo está alcanzando la velocidad de la luz. Por eso, de acuerdo a Vicente Romano en Ecología de la comunicación, hay que aprender a prever, no sólo los efectos materiales, sino también los espirituales y sociales de las extensiones tecnológicas, y en nuestra opinión hay que trascender también el análisis de los efectos de la técnica en la comunicación humana, de la repercusión de la comunicación tecnificada en la naturaleza humana, en la sociedad y en el entorno físico para deslizar la mirada y la creatividad hacia un escenario comunicativo que pueda ser entendido sin la intromisión de la técnica también como materia prima para un análisis ecológico desde el punto de vista de la comunicación. Es ahí justamente, donde nos interesa RAZÓN Y PALABRA Primera Revista Electrónica en Iberoamerica Especializada en Comunicación. www.razonypalabra.org.mx COMUNICACIÓN Y CIUDADANÍA Número 86 Abril - junio 2014poner el acento en esta propuesta, pero para una mejor comprensión del panorama actual o estado del arte del campo de estudios de la ecología de la comunicación, hemos organizado este breve trabajo a partir de los ejes conceptuales a través de los cuales se puede seccionar el abordaje teórico y metodológico a la ecología de la comunicación hasta el momento, de manera que ello nos permita acceder a una conceptualización más amplia, de corte más estratégico, tal y como nos interesa proponer aquí.

Palabras clave

Comunicación estratégica, ecología, social

Conclusiones

Por eso es que podemos afirmar que tanto la investigación teórica y empírica como la de intervención, es aún prematura en materia de ecología comunicativa. Sin dudas es un área nueva, que si bien precisa de un esfuerzo multidisciplinario para proponer soluciones que restablezcan o mejoren el equilibrio comunicacional necesario para el buen desempeño de los flujos de información y comunicación entre los sujetos sociales, o los sujetos y su entorno –sea mediático o no-, lo cierto es que forma parte de la materia de estudio de la comunicología, o como diría Galindo (2012, pp. 49-54) de esa rama del saber que se perfila como el sentido de ser de la comunicación: la ingeniería social. En ese sentido, la ingeniería social en comunicación estudiaría la manera en que se pone en común lo que hace que la gente se una (Galindo, 2012: 82) y la ecología comunicativa la rama que se ocupa de evaluar y eficientar esos procesos de puesta en común.

Link

http://ww35.razonypalabra.org.mx/N/N86/V86/14_RomeuPinon_V86.pdf

4.Titulo

Comunicación e interacciones entre las ciencias ambientales (socio-ecológicas) y distintos sectores de la sociedad

Abstrac

Un atributo de la humanidad en el reciente cambio de siglo es la capacidad para transferir información en la escala planetaria. No es sólo la existencia de la Internet, sino también la multiplicación de opciones en los medios masivos de comunicación y el aumento de las capacidades de movimiento de personas por todo el orbe, lo que hace pensar que la comunicación entre los grupos humanos es cada vez mayor. Sin embargo, el avance tecnológico en las comunicaciones no ha significado necesariamente que esta conexión planetaria conlleve beneficios para los distintos grupos humanos y que la información que se genera sea compartida de forma equitativa entre todos los miembros de la especie. Las diferencias socioculturales entre las naciones y entre grupos al interior de éstas, así como la dominación económica y política de algunos países, impide el acceso a la información y por ende, las posibilidades de utilizarla. También existen problemas serios en el manejo de información, cuya consecuencia es que a pesar de que existan los conocimientos requeridos para la solución de innumerables, problemas, éstos no se dan por fallas y debilidades en los sistemas de producción y uso del conocimiento. Después de la segunda guerra mundial, como parte de los programas de reconstrucción de los países devastados, de los programas de apoyo en países considerados subdesarrollados, fue necesario trabajar en la transferencia de recursos, tecnología y conocimientos. Los fracasos en muchos programas propiciaron el análisis de esos obstáculos para que los conocimientos generados y la información existente se utilicen en la resolución de los múltiples problemas que aquejan a las sociedades humanas (Beal et al., 1986). La investigación científica constituye una actividad humana cuya mecánica de pensamiento genera conocimientos para entender el Universo donde existimos, así como para resolver los problemas a los que nos enfrentamos como sociedades. Sin embargo, incluso en los países industrializados y con mayor poder económico, se reconoce una incapacidad para incorporar mecanismos dentro de los sistemas científicos que permitan el uso eficiente del conocimiento. Los resultados de investigaciones costosas han sido y continúan siendo subutilizados. La falta de entendimiento sobre cómo y en qué forma debe presentarse la información a usuarios potenciales, ha impedido que conocimientos disponibles sean aplicados en la resolución de problemas. Un aspecto crucial es que mientras no haya comunicación continua e interactiva entre aquellos sectores que generan conocimiento y sus usuarios, no es posible utilizar dicho conocimiento. En los estudios sociales de la ciencia, el análisis de estos problemas comienza a tener auge y se trabaja en áreas como la investigación en desarrollo agrícola y la difusión de innovaciones, para entender cómo el conocimiento es generado, verificado, transformado, trasferido, recibido y utilizado (Havelock en Beal et al., 1986; Van den Ban y Hawkins, 1996; Rogers, 2003). Los análisis en la investigación agrícola han sido enfáticos sobre la importancia de implicar a los usuarios en los procesos de generación de conocimientos, si se busca que el conocimiento sea útil en la resolución de problemas (Chambers et al., 1993; Scoones y Thompson, 1994). En relación con la problemática ambiental, el papel de las instituciones de investigación científica es tema de debate al aceptar la relevancia de contar con la mejor información posible para la toma comunicación e interacciones  85 de decisiones, y discutir al mismo tiempo la pertinencia de lo que se investiga en ciencias ambientales; asimismo, reconocer múltiples deficiencias en las capacidades institucionales e individuales de los científicos para comunicarse y trabajar con sectores sociales no científicos (Toledo y Castillo, 1999; Castillo, 2000 a, b). En este contexto, el objetivo central del presente capítulo es examinar la interacción entre la ciencia (sus instituciones, actores y productos) y sectores no científicos de la sociedad, particularmente el de los campesinos, porque ellos constituyen una porción en la toma de decisiones relacionadas con el manejo de tierras y ecosistemas.

Palabras clave

Comunicación, ciencias ambientales, humanidad

Conclusiones

Las experiencias aquí expuestas se derivan del interés por entender los procesos de generación, comunicación y utilización del conocimiento científico en relación con la problemática ambiental. Asimismo, son resultado del convencimiento de la importancia que tiene la investigación científica y de reconocer el todavía pobre papel que desempeña en la transformación social, necesaria para transitar hacia un desarrollo que vaya acercándose a la sustentabilidad. En este trabajo de crítica y revalorización del trabajo académico, también resulta necesario admitir la existencia de importantes barreras y retos que comunicación e interacciones  99 deben subrayarse, como la poca apertura a la colaboración que existe entre los miembros de la propia comunidad académica. Los trabajos realizados, producto de un interés interdisciplinario, son fuertemente criticados por colegas biólogos en el Posgrado en Ciencias Biológicas de la UNAM, donde en diversas tesis de maestría referidas en este capítulo, se muestran ajenos al interés de este posgrado ya que “no son investigaciones biológicas”. Por otro lado, desde las ciencias sociales, investigadores invitados a colaborar y revisar nuestros trabajos reaccionan con actitudes similares y hacen comentarios como “falta aná- lisis antropológico”. En resumen, es preciso decir que si nos interesa promover el diálogo de saberes, un problema por resolver, es aprender a comunicarnos entre las distintas disciplinas. Es necesario abandonar posturas de “posesión exclusiva” de los temas por investigar y aprender a escuchar lo que otras disciplinas y otros enfoques de investigación aportan en sus percepciones a lo que es de interés común: entender la problemática ambiental y participar activamente en la construcción de soluciones y propuestas de intervención alternativas. Entre los retos, es importante señalar la relevancia que tiene la formación de recursos humanos con visiones amplias e interdisciplinarias que sean capaces de investigar los problemas ambientales desde la complejidad y que, al tiempo de buscar el rigor en su trabajo científico, puedan comunicarse con distintos sectores de la sociedad. Especialmente, las nuevas generaciones de académicos deberán ser capaces de escuchar y entender las necesidades de información científica de diversos grupos sociales y trabajar desde enfoques participativos. En el diálogo de saberes, la ciencia deberá ser reconocida como una actividad humana más en el gran reto que es lograr una vida digna para todos los habitantes del planeta, además de mantener los procesos que sostienen el fenómeno de la vida en la Tierra. Una ciencia que todavía está lejos de cumplir con las propias expectativas de quienes trabajamos en ella.

Link

http://www.crim.unam.mx/drupal/crimArchivos/Colec_Dig/2011/Arturo_Argueta/4_Comunicacion_interacciones.pdf

5.Titulo

Ética ambiental, ecología industrial y gerencia sustentable: nuevo modelo empresarial para el progreso humano.

Abstrac

Actualmente están ocurriendo cambios sustanciales en diversos ámbitos, especialmente, en el medio ambiente, la tecnología y la gerencia empresarial. El propósito de esta investigación consiste en analizar la ética ambiental, la ecología industrial y la gerencia sustentable como el nuevo modelo empresarial para el progreso humano. Las bases teóricas asumieron las posturas epistemológicas de Gabaldón, A. (2007), Coronado, M. y Oropeza, R. (1998), Del Brío y Junquera (1997), Gómez – Heras, J. (2002), Guevara, E. (1999), entre otros. Para desarrollar esta investigación la metódica empleada fue descriptiva, documental a través de revisión de artículos científicos y páginas web. En referencia a los resultados, las empresas vinculan entorno, tecnología y gerencia con porvenir, mercadeo próspero y sustentabilidad, generando productos ecológicos, que van desde la construcción de autos y equipos electrónicos verdes hasta envasado y empaquetado de alimentos de consumo masivo, traduciéndose en el nuevo modelo empresarial para la civilización humana. De allí se concluye, la ética ambiental es el nervio que estimula la conducta positiva frente al ambiente y la ecología industrial tiene mayor acercamiento al mercadeo del futuro, junto a la gerencia sustentable fraguando el modelo empresarial que coadyuvará al progreso humano.

Palabras clave

a ambiental; ecología industrial; gerencia sustentable; modelo empresarial

Conclusiones

Una ocupación de la civilización humana es controlar y reducir la contaminación ambiental, que pone en peligro la biodiversidad y la existencia del hombre como tal. De modo que, todo actor social tiene el compromiso de ayudar a resolver el problema socioambiental de su comunidad, desde donde esté, puede tender su mano y respaldar al medio ambiente que le permite sobrevivir. En consecuencia, la ecología industrial se ha convertido en una estrategia gerencial – ambiental, que contribuye a mantener el equilibrio entre la empresa y el respeto por el medio ambiente. La idea central, consiste en inducir a los gerentes al manejo de las empresas en los países tercermundistas orientado hacia la trascendencia en su gestión cotidiana, las empresas en los paí- ses tercermundistas a trascender su gestión cotidiana, a asumir la responsabilidad ambiental empresarial expresada en la adquisición de tecnologías verdes, ecológicas, o medio ambientales para el desarrollo de la empresa y hacerla más competitiva en áreas productivas como: la fabricación de automóviles, la industria de papel y cartón, la desmaterialización, el estímulo a la eficiencia energética, el uso de energías renovables, la promoción de productos verdes entre otros, en el mercado internacional, nacional y local.

Link

http://produccioncientifica.luz.edu.ve/index.php/redieluz/article/view/18674/18661

6.Titulo

LA ECO-TECNOLOGÍA Y LA CIENCIA ECOLÓGICA COMO ALTERNATIVAS. UNA LARGA HISTORIA DE OLVIDOS

Abstrac

Suele ser habitual comenzar un tema en el que son nucleares los conceptos de ciencia, tecnología y medio ambiente denunciando los aspectos negativos del saber científico-técnico y considerarlo causante último de la degradación medioambiental que hoy sufre nuestro planeta. A continuación es frecuente finalizar alabando las excelencias de la Naturaleza que está en el centro de la ecología y que ha de entenderse como salvadora y alternativa a la ciencia ortodoxa. Evidentemente, no todas las ecologías estarían dispuestas a partir de este presupuesto, pero lo cierto es que es la postura más usual en conferencias, libros, artículos y decenas de revistas especializadas en esta materia. La idea que se va a defender aquí es que, aunque el uso que se hace de la tecnología y la ciencia tal como vienen entendiéndose desde la modernidad es uno de los causantes de la crisis ecológica —entre otros factores como el modelo de desarrollo imperante, o las políticas nacionales e internacionales, o una mentalidad consumista, etc.—, hay que reconocer que muchas de las ecotecnologías y las ecociencias propuestas contienen cuestiones de difícil resolución teórica. Por eso, tras un breve análisis de la dimensión negativa de la técnica y la ciencia —pues no reconocerlo sería partir de un planteamiento erróneo— se analizará en un primer apartado dos de los peligros que se derivan de las concepciones ecológicas más usuales cuando evitan incurrir en los problemas que han generado la ciencia y tecnología modernas. Como son en primer lugar, la pretensión de ser una perspectiva neutral, y en segundo lugar, el descuido recurrente de la dimensión social cuando analizan el problema ambiental. A continuación y en un segundo apartado se señalarán tres aspectos que olvidan en ocasiones tanto la ciencia alternativa como la ortodoxa, como son: el olvido de la responsabilidad social, el olvido de los fines colectivos y el de la reflexión sobre proyectos vitales que permitan informar y poner límites al entramado científico-técnico. Por ello en el último apartado se insistirá en la necesidad de la ética ecológica y más especialmente en una propuesta de ella que, para evitar ciertos peligros y riesgos nombrados, aboga por el ingrediente de la universalidad.

Palabras clave

Ética ecológica,tecnología,ciencia

Conclusiones

No es ahora el momento de señalar las aportaciones de los conocimientos jurídicos y políticos en el terreno ambiental17, pues apenas hay ya espacio para ocuparnos de la ética. El poder de la ciencia y de la tecnología y, especialmente, la degradación ambiental del planeta han hecho que la ética hoy haya ampliado su campo hasta incluir la relación de los humanos con seres no humanos18 y que se estén replanteando sus fundamentos, en el sentido de si es conveniente o no sustituir el antropocentrismo moderno por un biocentrismo, tal y como proponen muchos ecologistas. En cualquier caso, hoy ninguna ética puede evitar tratar el tema de la tan nombrada crisis medioambiental19. Una ética ecológica actualmente tiene que, entre otras tareas, servir como marco a las actuaciones humanas, sean del tipo que sean, con el fin, por una parte, de imponer unos límites a aquellas actividades que consideramos incorrectas, por otra, de proponer un horizonte que actúe como proyecto vital que pueda servir para dar legitimidad o no a las actividades humanas y, por último, de ofrecer una serie de valores que funcionen como orientaciones. Sólo una ética formalmente diseñada puede servir para asumir la responsabilidad que se deriva de la crisis ambiental y de acabar con la injusticia social que implícitamente genera. Ahora bien, ¿cómo es posible una ética ecológica que se enfrente a los desafíos ecológicos sociales sin caer en la tentación de relegar a un segundo plano los intereses de las culturas20 que no han incorporado el valor ambiental, porque ni siquiera pueden ver cumplidas sus necesidades básicas? A mi modo de ver, incorporando un ingrediente básico como es el universalismo. Los impactos científico-técnicos nos ponen hoy ante problemas de alcance universal. Por eso no puede ser otro el punto de vista de la ética ecológica, el de un ámbito mínimo en el que se pueda consensuar la necesidad universal de un medio ambiente global sano. Si la contaminación no entiende de fronteras, la solución no puede ser de unos pocos; si el agujero en la capa de ozono afecta a toda la Humanidad, las soluciones últimas están más allá de las comunidades y las naciones concretas. Pero optar por una solución universalista no significa afirmar que de hecho existen esos criterios universales, sino que deben existir. Y tampoco significa desdeñar la diversidad de las culturas y la singularidad de sus cosmovisiones, por contra supone la posibilidad de respetar el pluralismo pero dentro de unos límites de lo que consideramos justo y necesario. Buscar criterios generalizables, es decir, intereses colectivos, implica, por un lado, asumir la dependencia global de los seres humanos respecto de la naturaleza, en otras palabras, reflexionar sobre las necesidades universales de la especie humana en su relación con las otras especies y con el entorno natural. Y, por el otro, unir la dimensión de la justicia —consistente en considerar a los demás como dignos de respeto en función de su humanidad común— con la noción de cuidado o solicitud que implica atención a los más débiles y necesitados. Hacer caso omiso de los criterios de justicia subyacentes en el tema ambiental es olvidar el hecho de que así como podría existir una sociedad injusta pero sana, sería esencialmente contradictorio pensar en una sociedad humanamente justa y ecológicamente irrespetuosa.

Link

http://publica.webs.ull.es/upload/REV%20LAGUNA/06%20-%201999%20Extra/27%20(Carmen%20Ferrete%20Sarria).pdf

7.Titulo

ECOLOGÍA Y COMUNICACIÓN

Abstrac

El globo terráqueo o Planeta tierra, es el escenario natural donde conviven millones de seres vivos de diferentes formas físicas y biológicas a las que se les da el nombre de especies; todas habitan en un sitio determinado por la naturaleza y cumplen cada una de ellas una función vital que permiten la permanencia de la vida en todas sus etapas, formando las llamadas comunidades, que compiten integralmente en un ambiente físico (abiótico) y biológico (biótico)conformando la estructura “TRÓFICA” COMO CADENA PERMANENTE DE LA EXISTENCIA Y SU DIVERSIDAD. A todas ellas las estudia la ECOLOGÍA.

Palabras clave

Comunicación,ecología,humanidad

Conclusiones

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8. Titulo
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