Precisamente con una entrevista realizada a una de las pioneras del denominado Rap Cristiano en Cuba, es el motivo del texto que ofrecemos a continuación




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títuloPrecisamente con una entrevista realizada a una de las pioneras del denominado Rap Cristiano en Cuba, es el motivo del texto que ofrecemos a continuación
fecha de publicación12.11.2015
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Conversación con Alejandro Zamora

Por Astrid Barnet

Donde las dan, las toman, podría ser el otro título para este encuentro dialogado con Alejandro Zamora, una de las mentes jóvenes que considero más preclaras como profesional del Periodismo cubano contemporáneo. Autocrítico y comedido en cada una de sus valoraciones, Zamora es ya (de seguro) una de las personas con las que habrá que contar a la hora de valorar (con honestidad) esos vericuetos que aún subyacen en lo cultural y lo social. La mención obtenida por este joven en el concurso Palabra Nueva 2015, precisamente con una entrevista realizada a una de las pioneras del denominado Rap Cristiano en Cuba, es el motivo del texto que ofrecemos a continuación.



¿Qué aspectos de la vida social y de los valores humanos en específico y en congruencia con la fe religiosa usted trata en su entrevista?

Pienso que el Cristianismo cultiva una apología de lo ético. No digo que otras religiones carezcan de esa dimensión, pero definitivamente esa ideología del perdón, de intentar ser una mejor persona y amar al prójimo como a uno mismo, es algo que define a este culto. Eso siempre me ha resultado interesante. Recuerdo que siendo apenas un muchacho asistía a la iglesia de mis abuelos, los cuales eran Adventistas del Séptimo Día. Dentro de la institución había un joven que atendía el departamento de los niños y adolescentes. Esta persona tenía un aspecto intimidante, pues su cara estaba marcada por gruesos queloides producidos por cortadas. Luego me enteré que anterior a su conversión había estado envuelto en riñas callejeras provocadas por asuntos de drogas. Incluso había estado preso. En más de una ocasión lo vi atendiendo a los niños y en su mirada no había dolor ni odio, sólo amor… No sé, era extraño. Y creo que eso me marcó de cierto modo: la manera que tenemos de ver al otro, y cómo ese otro pugna por elevarse. Hasta la actualidad, me sigue atrayendo sobremanera los diferentes recursos utilizados por los sujetos subalternos a la hora de obtener un empoderamiento social y las disímiles formas que tiene el ser humano de avanzar con algo de alegría en este torcido planeta. Por eso sigo creyendo que el rap es un arma para los más excluidos. Habitamos en un mundo injusto y todo lo que constituya un eje de poder siempre debe verse con recelo. Y el universo religioso no es una excepción, por supuesto. Pero optar por la decencia y el sentido correcto del límite con los demás, sigue siendo algo digno de valorar. Por ello, considero que las principales virtudes de la rapera Dámarys Benavides son su sinceridad y solidaridad, combinadas sabiamente con su flow y militancia cristiana, pues he tenido la gran suerte de verla proyectarse en lo artístico y en lo humano. Ella no impone su ideología, más bien dialoga, propone, piensa en los demás antes que en sí misma. Utiliza la crítica positiva para abordar aspectos poco tratados de su religión y también defiende un discurso de género. Esos son algunos de los valores y elementos dignos de respeto que se reflejan en el diálogo que sostuve con esta artista.

Hip –Hop y RAP: posicionamiento mediático, discriminación/prejuicio artístico y socio-cultural, arte nuevo y legitimidad… ¿Cómo calificarlos desde el punto de vista de su aceptación (o no), por parte de la sociedad cubana actual, en especial, los jóvenes?

Los jóvenes son los motores impulsores de una sociedad. Son impetuosos, creativos, inmaduros y geniales. No recuerdo bien la expresión expuesta por Cristo en La Biblia, pero era algo así como «Dejad a los niños venir a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos». Lo interpreto como una manera diferente de percibir el mundo. Quizás no de manera inocente, pero sí menos cargada de lo habitual. Porque es eso precisamente lo que fomentan los niños y jóvenes a través de sus disquisiciones culturales: construyen nuevos mundos, nuevas miradas. ¿Por qué muchas veces este arte es expuesto a prejuicios de corte artístico o socio-cultural, por qué no es entendido del todo en las sociedades actuales? Pues porque el real hip hop, más allá de ser una música o una cultura, es un asunto filosófico, un oasis subversivo contra lo cotidiano. Al menos, así fue en los inicios. Esto se hace visible por la manera de construir sus canciones los jóvenes raperos, a partir de una estética del error (El scratch es una técnica que surgió a raíz de un error y hoy forma parte esencial de cualquier software musical). El rap se hace con samples o pedazos de canciones que al unirlas crean algo novedoso, distinto, y eso pone de cabeza el concepto tradicional de elaborar música. Incluso sus textos tienen una importancia vital, pues pugnan por conservar la tradición oral en un mundo dominado por la escritura. Todo ello tiene que ver con la vitalidad sociológica del rap, lo cual provoca que este género se convierta per se en un elemento de resistencia cultural muy atractivo para la juventud. Desde The Message, de Grandmaster Flash & The Furious Five hasta Fight the Power, de Public Enemy. O desde Hora de abrir los ojos, del grupo cubano Alto y Bajo hasta Mi Filosofía, del rapero Bian. Y esas son dimensiones que muchas veces no son bien acogidas o entendidas por las instituciones oficiales. ¿Posicionamiento mediático? Bueno, Primera Base viene ofreciéndole rap a este país desde 1993. Fue el grupo ganador del Gran Premio en el Primer Festival de Rap. A lo largo de su carrera ha recibido otros importantes premios como el Cuerda Viva y ha representado a nuestro país en otras tierras, etc. Y no se le ha dedicado ni siquiera un programa en la Televisión Cubana. Un concierto completo, al menos. Su primer fonograma, Igual que tú, está cogiendo polvo en los estantes de las librerías habaneras.

Ambos géneros, ¿se aceptan por la vía política e institucional o manifiestan frenos al respecto, no obstante la potencialidad y aceptación internacional de ambos?

Siempre que expongas una filosofía incómoda para el poder, serás frenado. Gandhi, Martin Luther King, Víctor Jara, Pablo de la Torriente Brau, Harvey Milk, Malcolm X y muchos otros, lo experimentaron en carne propia. Da igual el sistema socio- económico en el cual habites. En el documental titulado Dave Chappelle's block party, del realizador Michael Gondry, se muestra de forma clara: ciertas canciones de un dúo rapero tan genial como Dead Prez no las pondrían en la radio nacional de Estados Unidos por nada del mundo. En el caso específico de nuestro país, es interesante. No podemos negar que ha habido un acercamiento por parte del Estado hacia los raperos y viceversa. No existiría de hecho una Agencia Cubana de Rap con su sello discográfico y una revista estatal llamada Movimiento, lamentablemente desaparecida desde hace algún tiempo. Uno de los principales gestores de esa aproximación fue el músico, actor y productor Harry Belafonte. Al respecto, y haciendo un poco de historia, hay que recordar que este artista llegó a reunirse con Fidel Castro durante casi 11 horas para dialogar sobre estos temas. Pero este acercamiento no ha sido del todo fructífero, pues se trata de dinámicas culturales complejas: guerra de egos, relaciones de poder, usurpación de espacios culturales y errores que apuntan a muchos lados. Creo además que siempre habrá frenos ante cualquier fenómeno cultural que no se trate científicamente en todas sus dimensiones. No existen libros académicos sobre rap en Cuba. Este género brilla por su ausencia en los programas televisivos. Los simposios de rap, que eran los espacios teóricos donde se trataban estos temas, han perdido mucho en calidad. Personalmente he recorrido algunas universidades habaneras en busca de tesis sobre Hip Hop y puedo contar con los dedos de las manos las que han sido elaboradas con este propósito. En la prensa plana no se encuentra mucha información al respecto. Es decir, que persisten aún muchos tabúes con el rap, provocados fundamentalmente por el desconocimiento y la indolencia. ¿Resultado? Desgaste, negación, desinformación. Las escasas revistas que existen son alternativas, subterráneas, quedando muchas veces lejos del alcance de los investigadores, de los teóricos. Muchos de estos artistas urbanos tienen que obligatoriamente autenticar su arte por medio de espacios alternativos, independientes. Entiendo que el discurso rapero puede resultar incómodo para ciertos sectores gubernamentales porque lleva consigo un mensaje directo de transformación social, pero jamás estos artistas han hablado de derrocar nada o crear un caos político. Más bien se legitiman por medio de textos encaminados al mejoramiento de la sociedad cubana, a partir de problemas que hay que superar. Con sus luces y sombras. Creo que deben ser analizados a profundidad sus inquietudes, su música, sus textos. Y los raperos, a su vez, deben luchar por empoderarse intelectualmente. Quizás así sean un poco más entendidos y respetados.

Haciendo un poco de historia: el tango, la rumba, el danzón, el rock…fueron géneros hacia los cuales existió cierta animadversión por parte de determinados estratos de sociedades consumistas y de diversas agencias publicitarias. ¿Ocurrirá –o estará ocurriendo-- igual con el hip-hop y con el rap?

Casualmente me estoy leyendo un libro fascinante titulado Hierba Mala, una historia del Rock en Cuba, de Humberto Manduley López. Según este investigador, CMQ-TV llegó a realizar en el año 1957 una Mesa Redonda titulada «La juventud y el rock and roll», donde el consenso de los panelistas versó más o menos sobre la inmoralidad de este género. Llegó a existir incluso una disposición del Ministro de Comunicaciones que prohibía la transmisión de programas televisivos donde estuvieran contenidos actos de este «lascivo» baile. Es increíble cómo el ciclo se repite. La animadversión pasó y seguirá pasando con cuanto género o corriente musical alternativa salga a la palestra. Rock, Nueva Trova, Rap, Reguetón y el que venga posteriormente. La música es un fortísimo producto de consumo masivo y las razones por las cuales géneros o estilos musicales sean preteridos varían por motivos económicos, religiosos, políticos, tecnológicos y hasta psicológicos. Según el investigador musical Simon Frith, la canción melódica o crooning fue un estilo que se hizo posible por mediación del micrófono eléctrico, ya que gracias al mismo se podía escuchar a los vocalistas cantar en voz baja. Y sin embargo, era considerado por muchos teóricos en ese tiempo como una forma odiosa de canto. Ahora bien, con referencia a la antipatía de estas sonoridades por parte de sociedades consumistas y agencias publicitarias, tengo mis dudas. Si bien es cierto que existen élites que pugnan por establecer qué es lo culturalmente valedero o no, en estos tiempos postmodernos la fuerza del mercado y la economía del tiempo son tan intensas e influyen de tal modo, que surgen tendencias musicales y líderes «express». Pongo varios ejemplos: cierto sector de la juventud cubana está gustando mucho del denominado Trap (un estilo musical que mezcla elementos de Crunk, Southern Rap y Electrónica). Es una música interesante, atractiva. Sin embargo, en EUA tuvo su máximo esplendor a inicios del 2012 y ya para finales de ese mismo año estaba acabada. En el libro titulado Rebelarse vende. El negocio de la contracultura, los autores Joseph Heath y Andrew Potter refieren que muchos jóvenes estadounidenses veían en el calzado Nike la representación del poder establecido, por lo tanto no lo usaban. Sin embargo, las transnacionales vieron en ello una oportunidad para la confección de calzados alternativos como los Vans y Airwalk (usados más tarde por los skaters). El Hip Hop no escapa de esta embestida. Si uno repasa una revista española como Hip Hop Life (antes denominada Hip Hop Nation), puede ver las diferentes variantes de colgantes, hebillas, gorras, pendientes, grills, camisetas y tenis destinados a las audiencias raperas. En una ocasión hablé con un rapero cubano que viajaba al exterior con cierta frecuencia. Cuando me fijé en su calzado, lo tenía grafiteado. Ante mi asombro, me explicó que existen cadenas de tiendas donde puedes adquirirlos con la piel dibujada o simplemente te los grafitean con aerosol en el mismo momento de la compra, según tu deseo. No digo que haya que satanizar el consumo, pero evidentemente debemos estar muy claros cuando hablamos de rebeldía o verdadera esencia underground. El mundo funciona cada vez más como un supermercado y los estantes están repletos de ofertas. Quizás todo forme parte de un ciclo endemoniado de hegemonía y hasta el más pinto tenga que bajarse de la contracultura y esperar su dosis de banalidad, que también es un derecho. Quizás las mismas transnacionales excluyan mediática y económicamente a las personas y ello provoca que surjan diversas subculturas con determinado discurso, moda y estilo de vida. Luego vienen estas mismas transnacionales con su capital e imponen productos a las subculturas que ellas mismas crearon. No sé, es un tema complejo. Ni siquiera espíritus tan sublimes como Janis Joplin, Jimi Hendrix, 2Pac, Amy Winehouse o Kurt Cobain, pudieron soportar la presión.

Hip-Hop y Rap: ¿inclusivas dentro de una cultura de resistencia o de una fuerza nueva de la juventud?

Ambas. Aunque el rap no es tan viejo como el rock, sus inicios datan de principios de los 70. Hay que aclarar que los comienzos de este arte estuvieron signados por la resistencia. Según Krs One (un gurú de estos temas), es una cultura nacida de la opresión. El rap surge como una alternativa ante la hegemonía de la música disco y como una consecuencia de las luchas clasistas y raciales que se establecieron en la década de 1970 en los Estados Unidos. Para los que defendemos estas temáticas en Cuba, hemos tenido la grandísima suerte de haber podido disfrutar este año de una exposición de fotografías de Joe Conzo (uno de los artistas que documentó los comienzos de esta cultura) en la Fábrica de Arte, gracias a la curaduría de Ariel Fernández, primer director de la revista Movimiento. También hubo fotografías de este artista en el Museo de Arte Universal, como parte de la Bienal recién concluida. Y en ellas se plasmaban bien claro las condiciones de pobreza, los conflictos y esperanzas de muchos de estos cultivadores callejeros. Ojalá que en un tiempo no muy lejano también podamos disfrutar de las fotografías de Martha Cooper y Janette Beckman, verdaderos iconos culturales, que supieron reflejar fielmente los inicios del Hip Hop estadounidense. En el caso específico de Cuba, no podemos dejar de ver el rap y los distintos elementos del Hip Hop como un asidero cultural del cual se agarraron muchos jóvenes cubanos para desahogar sus furias, frustraciones y alegrías. Las letras de muchas canciones así lo confirman. Tienes que estar verdaderamente jodido para que surjan temas como Esto sigue igual, Decadencia o Ando como ando. El rap en Cuba constituye, a mi entender, un espacio de dignificación y representación de los jóvenes /negros/ pobres. Es un arte llevado a cabo por blancos pobres también. Y aunque eso ha cambiado un poco en la actualidad, pues ya lo cultivan jóvenes pudientes, creo que sigue siendo básicamente un arte de negros pobres.

¿Cómo solucionaría la juventud religiosa la situación de exoneración y prejuicios contra tales géneros?

En un artículo sobre rap cristiano que realizamos a 4 manos un gran amigo teólogo llamado Johan Moya Ramis y yo, descubrimos que muchos jóvenes en estas denominaciones religiosas son «conversos» que proceden de una cultura popular, callejera. Esto acarrea contradicciones con las instituciones cristianas a las cuales pertenecen. Recuerdo que Johan y yo recibimos opiniones muy negativas relacionadas con el rap y sus cultivadores en algunas iglesias a las cuales nos presentamos para realizar la investigación. Claro, nada es absoluto. En algunos templos sí es aceptado plenamente el rock, el reggae, el rap, la música electrónica, etc. Depende de muchos factores: una elevada conciencia de lo cultural y artístico en los directivos de estas instituciones religiosas así como elementos de índole generacional, educativa, etc. Aclaro que no soy teólogo, soy comunicador social, así que trato de verlo de acuerdo a las herramientas epistemológicas que poseo. Dentro de la cultura empresarial existen las denominadas Presunciones Básicas. Se trata de un modelo cultural de valores que tiende a crear ideas acerca de lo que es políticamente correcto, valedero, lo que se debe hacer. Surgen y se desarrollan a raíz de grupos que han ido aprendiendo a enfrentarse con problemas de adaptación externa e integración interna. Llegan a ser verdades tan enraizadas, que muchas veces no son ni siquiera debatibles. Quizás algunos directivos y feligreses consideren que el rap, por ser un género tan controversial y político, dañe de alguna manera el estatus y filosofía vigentes en sus instituciones. Y ese pensamiento puede volverse cultura. Creo que la comunicación y la educación serían instrumentos eficaces para evitar situaciones de deposición, de conflicto. Siempre y cuando se apliquen como instrumentos de intercambio, horizontalidad. El rap comenzó siendo un proceso de minorías, de personas pobres. Proviene del mundo de las iglesias. Hereda elementos propios del Góspel, del Reggae, que son músicas religiosas. Así que no está tan alejado del aspecto espiritual, si lo observamos bien. Si muchas denominaciones cristianas optan lógicamente por atraer a jóvenes a sus predios, pienso que limitarlos con relación a la valía de tal o más cual género musical, constituye un error garrafal.

Como periodista, ¿tienes algún proyecto cultural en mente?

Sí, me encuentro en estos momentos sumergido en un proyecto de libro. Se trata de una serie de entrevistas a raperas, raperos e intelectuales que han apoyado esta cultura de resistencia en nuestro país. En la versión anterior de la revista digital Esquife publiqué algunas de ellas. Espero que de alguna manera este volumen ayude a esclarecer ciertos aspectos relacionados con la inserción, desarrollo, avatares y actual estado de la cultura Hip Hop en Cuba.

¿Por qué Palabra Nueva en su vida para trasladar estas ideas? ¿Podría trasladarlas a otros medios?

La cultura Hip Hop es tan amplia y rica en dimensiones, que resulta doloroso que en nuestro país exista tan poco material bibliográfico al respecto. Existe rap nerd, rap gay, rap indígena, etc. En la Biblioteca Nacional de Cuba solamente podemos encontrar 4 números de la revista Movimiento, una tesis y un libro en idioma inglés y 2 revistas españolas especializadas en el tema. ¿En más de 20 años de cultura Hip Hop en Cuba? No es justo. ¿Dónde están los videos clips, los flyers, las diferentes revistas alternativas y fanzines, los carteles, las tesis, los documentales, las producciones discográficas sobre rap y Hip Hop? En ese sentido, me encuentro también invirtiendo tiempo en una azarosa y solitaria labor de colección de productos relacionados con estos contenidos. Estoy de poquito en poquito dejando estos materiales en la Sala Mediateca de la Biblioteca Nacional, para que puedan ser utilizados por futuros investigadores. ¿Le confieso uno de mis sueños, Astrid? Si tengo la suerte de peinar canas, quisiera poder llevar a mis hijos y nietos a la EGREM, al Instituto Cubano de la Música, a la Biblioteca Nacional o cualquier otro centro de información. Y mostrarles que existieron figuras importantísimas de la música cubana como Sindo Garay, Manuel Corona, Elena Burke, Benny Moré, Van Van, Chavalonga, María Teresa Vera, Tío Tom… pero también La Javá Atrevida, La Reina y La Real, Danay Suárez, Los Aldeanos, Anónimo Consejo, Telmarys, Instinto, Escuadrón Patriota, Soandry, Sigrid, Obsesión, Anderson, Papá Humbertico, entre otros. Aunque me he apartado un poco de su pregunta, considero que sería maravilloso e inteligente poder trasladar estos temas a cuanto medio de comunicación exista en nuestro país. Hay mucha tela por donde cortar. Pensé también en ello cuando hice el envío de la entrevista a la publicación Palabra Nueva. No fue una acción inocente, sabía que el tema podría ser de interés para una audiencia. En ese sentido agradezco enormemente la mención obtenida en el Concurso Palabra Nueva (para mí constituye un premio) pues no se trata de mi persona, sino de homenajear en alguna medida el enorme aporte que han hecho las raperas y raperos, DJs, bailadores, grafiteros y activistas a favor de nuestra cultura nacional. Cristianos o no.

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