Un clan para vivir renunciados del olvido. El chino, el viejo y el nieto




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fecha de publicación16.11.2015
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Un clan para vivir renunciados del olvido. El chino, el viejo y el nieto


Por observador2020

Un clan para vivir renunciados del olvido


El chino, el viejo  y el nieto

En ese orden me nacieron tres hojas frescas y vitales en mi árbol. Los Chaparro me contaminaron de alegría, generosidad y dignidad.
Se quedaron conmigo como antídoto contra el olvido.
Me invadieron de gratitud y una sonrisa siempre.
Es que he disfrutado vivir y ahí han estado.

Me pegaron la “tara” del desdén por el poder para joder, vender, comprar y someter con las monedas, el precio de morir en vida.

Opción vivir para disfrutar.

Nos creció el ansia de vivir para poder decir, contar, paladear las palabras.
Algunas travesuras de veinteañeros, infidencias domésticas contadas en desorden.
I

Protocolo
El gobernador tenía apariencia de gamonal de película mejicana. Con bigote mostacho incluido.  No supimos qué ser humano era. No lo conocimos. Habíamos terminado la emisión matinal del noticiero radiofónico que más mensajes enviaba al llano para que la gente recibiera instrucciones, en sitios apartados. Dos cabelleras de 22 y 24 años en el despeluque de recién levantados, en pijama de pantalón corto y con chancletas de meterse a la ducha. El gobernador nos recibió sin inmutarse, a la entrada del Palacio del Bambú, las paredes con más intrigas y secretos feos en media Colombia. Nos contó al chino Julio Daniel y a mí, en la grabadora de cassette grande, que ya se iba para Puente Abadía a ver el acueducto de Villavo, burla eterna al derecho y la necesidad de la gente. Narciso Matus nos concedió la entrevista esa mañana con una sonrisa apacible, por la pijama. La boca nos sabía al tinto matinal con la brisa del parque central. Matus murió en la violencia de 1987 en la puerta de su directorio político azul.
II
La Rochela


Hicimos el recorrido por las oficinas de la burocracia parroquial durante la tarde. Finalizamos el “periplo burocrático” al pasar la oficina de Valorización municipal que dirigía el pelao Alan Jara, recién desempacado de Rusia y sin la malicia del kilometraje burocrático que apenas estrenaba. Nos sentamos a departir en La Rochela, a la sazón de la carne preparada por el taita Melgarejo.

Libamos con fruición. A las seis y treinta de la tarde se paró la música llanera. No existía el celular, ni internet ni skype.

Marcamos al máster de la emisora desde el teléfono naranja de disco. Hubo datos, voces, crónica, relato radiofónico del día. El locutor nos apoyaba con los mensajes leídos “se le avisa a Jaime en la vereda la rompida que salga al broche con dos bestias más”. Con Julio Daniel gozábamos de una sincronía verbal plena. La emisión salió perfecta al aire. Luego Después seguimos la celebración. Arnoldo Falla había dejado de jefe al chino. Cargo con el peso de sobreviviente del grupo.
III

Memo
El “Viejo Chapa” resultó en el puesto que menos le gustaba.

Director de la emisora más bonita que tuvo Villavo casi una década.

Luego la política la envenenó. En esa transición le tocó la ingrata tarea al viejo. Vendérsela al político más abeja de la época.  El

chino Julio Daniel tenía 18 años y su papá el viejo Héctor Julio, el director de la “cachezuda” Radio Cinco de Caracol,  en acto de “nepotismo” lo nombró locutor relojero. Fue ahí donde comenzó todo con el chino. Habían pasado por esa frecuencia Guillermo Díaz Salamanca, Alfredo Castro y otras voces de peso radial. Yo soñaba en mi ego adolescente quitarle la  titularidad de la narración deportiva a Libardo Buitrago quien me llevaba mucha cancha. Después llegó el viejo chapa quien pesaba más aún. Ese año fuí por primera vez enviado especial. Cubrí los Juegos Nacionales de Neiva. Pues bien, el viejo chapa nos encendió a punta de Memos, al chino y a mí. Memorando por todo. Se que no tiene como refutarme, pero me niego a robar su autoría intelectual. El chino bautizó al viejo, Memo  y así se llamó en nuestro metalenguaje. Poco tiempo después surtiría el efecto espejo.

IV

Echados por el ego

Nuestro querido Arnoldo Falla Manrique me puso de jefe de redacción al chino, ahí en el mismo noticiero de nuestras “hazañas” y casi nos daña la amistad. Éramos cargaladrillos rasos los dos. El chino recordó las prácticas de “Memo” y la emprendió con la libretica detestable.  Memorando porque sí y porque no. Me arrinconó a punta de memos y me tocó el ego, que para entonces era dignidad en todos los casos. Se quedó solo con la jefatura.  Después, el desquite.

El chino llegó a restablecer el duo innovador en el micrófono llanero y sintió todo el peso de la revancha. Ahí, en Macarena mi exilio desde que escribí mis primeras cuartillas sobre Rodrigo Lara y su descrestante verbo durante visita a la colonia penal de oriente en 1983.  En ese momento, cuando tenía al chino debajo a punta de memos, el otro coequipero era el un pupilo más nuevo, Didier Aristizabal. Empate. El chino Julio Daniel no aguantó la sacudida de su ego disfrazado de “dignidad”. Me acompañó Didier mientras duramos.  Se fueron todos. Didier murió en la violencia de Cali en 1998.  Hojas que la vida me deja recoger.

V

Encabinados y untados.

Los primeros efluvios de la tercera generación, quedaron marcados un día en que nos encabinamos los tres, Julio Daniel, Daniel Alberto de 2 años y este infidente, en el más apetecido micrófono de la comarca, el de la poderosa y popular, la internacional Voz del Llano, patrimonio del clan Pava. Los Chaparro ven un micrófono  y  levitan. Es que sus genes se fusionaron a partir de consolas, perillas y micrófonos. Solo quiero decir que los patriarcas se conocieron en un máster radiofónico.  Estábamos esa mañana a las siete, en vena periodística, en total sintonía, concentrados al aire, los pretenciosos “jóvenes del periodismo moderno”, cuando le ocurrió al chapa junior lo que más detestaba.  Él no aceptaba porque le salía esa masa tan horrible que olía tan terrible. Ese día el pañal no funcionó. El accidente fue contundente.  Una cabina de radio, un máster, un estudio completo, vivieron con todo su rigor la pesadilla que abochornó al progenitor y su vástago primogénito. Fue memorable el episodio olfativo y untador.
VI

El colega doliente

Bromas de la vida. A Don Juan B Caballero Medina le tocó asistir al sepelio del chino. Contemporáneo de su abuelo, era presidente vitalicio del Círculo de periodistas del Meta. Ninguno supo de cuántos años murió de forma natural el eterno Juan B en noviembre del 92, año y medio después, mientras ejercía como Secretario de Prensa de Omar Baquero en la Gobernación, la dignidad burocrática y salarial más apetecida de los periodistas de la comarca. A Juan B se le veían más calendarios que a Belisario Betancur hoy. Los muchachos reporteros lo veían como el anciano de la tribu con historias de la época del bogotazo. Por esa percepción, el imaginario llevó al chino a preguntar en broma necia un día  si “acaso Juan B aún vive”, en referencia a la longevidad que se le conoció. Camilo, hijo de Juan B presente en el corrillo, a quien el chino no conocía, con todo afecto y bonhomía le informó que “más pasito con el taita”. Juan Manuel Caballero, el mejor exponente de su apellido en el clan, primogénito de Juan B., excelente contertulio con el chino, también lo acompañó  en su hora. Amigos todos. Una ironía para aprender algo más sobre cómo nos llega la hora.
La escuela radiofónica del chino,  nos la gozamos.
Gracias por la vida y por volver a nacer.
Profeta

Los periodistas aún embriagados de ego, indispensables para sí mismos, están en la conmoción de la pérdida de su omnipotencia y el “igualamiento” de los usuarios, que ahora informan por todas partes y en todos los momentos.

¿Ahora para qué servimos”, preguntan en la desazón.

A Julio Daniel Chaparro la mayoría absoluta no lo entendió, ni como poeta ni en su  crónica poética que  buscaba y hallaba belleza en donde todos ven solo horror.

La pregunta angustiada de los periodistas que se sienten desplazados de su omnipotencia mediática,  encuentra  respuesta en las Crónicas de Chaparro.

“Para qué ser periodista de aquí hacia adelante”, ahí está la esencia en una pluma que pareció incompresible en su momento, y que se proyectaba  inmensa  en lo que se veía venir.

Remembranza  escrita por Hernando Ayala <>

http://observador2020.wordpress.com/2010/04/25/un-clan-renunciado-del-olvido/

Para Julio Daniel Chaparro la poesía era un estado de ánimo que le afectaba todos los sentidos. De ahí la especial originalidad de su trabajo periodístico. Él capta los sonidos, el llano, las tonadas, el sol de incendio o los guijarros que cortan el agua, los vientos, la luz, los ríos, los barrios y, en todos ellos, habitándolos a todos, los seres humanos. Siempre están presentes en un recorrido periodístico corto pero fecundo, quizás por algún insondable presentimiento de lo fugaz que sería su existencia, del poco tiempo que quedaría para expresar todo aquello que le desbordara la sensibilidad”

CRÓNICAS  PAPAITO PAIS

PAÍS PARA LA VIDA
Un puñado de hombres asustados.
Ay un país. Después de tanta y tanta muerte,
En este país donde la violencia es una herencia que no hemos podido dejar, para que el olvido no se apodere de nuestras vidas, para que no sigan cayendo más hojas.

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Crónicas de Chaparro
Papaíto país
Chiquinquirá de muchas lluvias y continuas nieblas
Puerto Carreño: una ciudad que se ofrece a Colombia
Bahía Solano, algo muy cercano al paraíso
Revelando el futuro sin perder la memoria
La vida no puede ser sólo esta profunda tristeza
Pero, decime: ¿Cuál vida, hermano, cuál vida?
“Pero, decime: ¿Cuál vida, hermano, cuál vida?”
En la vida hay amores que nunca
Ibe Namuiguen y Nimmereay Gucha
La vida no puede ser sólo esta profunda tristeza
Joropo y faena
Los hombres son ríos
Pero la copla no muere cerquita del ganado
Envío
Poetariado y muchedumbre
El Colón con traje de salsa
Todos los fuegos, el fuego
En tiempo de nostalgia
Las dos muertes del gran maestro Alejandro Durán
Arranca la rumba bajo el verde de la luna
CRÓNICAS  PAPAITO PAIS
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