El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes




descargar 25.71 Kb.
títuloEl 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes
fecha de publicación29.12.2015
tamaño25.71 Kb.
tipoDocumentos
p.se-todo.com > Derecho > Documentos
JURAMENTO ANTE EL PUEBLO

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes históricas claramente definidas, imponen un nuevo rumbo político en el acontecer nacional. Momentos de derrotas que generan triunfos, esperanzas dormidas en las entrañas de un pueblo sediento de justicia. Loas corifeos y profetas derechistas, sepultados en las sobras de su propia desubicación histórica, ceden el paso de las nuevas corrientes de pensamiento, que llevan como ideario la liberación nacional. Desborde de emociones profundas en la multitud, slogans en las vanguardias proletarias, son las muestras cotidianas de este renacer popular.
A poco de la renuncia de los triunviros Guachalla, Sattori y Albarracín, se produce la toma del “Palacio Quemado”. En “El Alto”, cuartel general de la resistencia, y en la ciudad, la movilización es completa. Caravanas interminables de campesinos, que transitan por las pampas frías del altiplano, comienzan a llegar. Mineros de Corocoro, Milluni y centros aledaños, vibran de entusiasmo al incorporarse a la lucha popular.
El día 7, casi con el alba, el mayor Rubén Sánchez, Comandante del 2° Batallon del Regimiento “Colorados de Bolivia”, luego de notificar a los cadetes del Colegio Militar de “Irpavi” para que abandonen el Palacio de Gobierno, hace su ingreso a la ófrica mansión. Este hecho, para los bolivianos, significa el triunfo de las fuerzas revolucionarias. Pues, el edificio gubernamental, ubicado frente a la Plaza “Murillo”, recordado por más de un suceso trágico ocurrido en su interior, es el símbolo del poder político nacional.
Consumada la toma del Palacio de Gobierno por los efectivos del Regimiento “Colorados” a las 6:30 de la mañana, el coronel Samuel Gallardo, ex ministro de Ovando Candia, comunica a la prensa que la causa del pueblo ha triunfado gracias a la conjunción de las fuerzas obreras y militares”. Minutos más tarde, desde su despacho de campaña, Juan José Torres confirma la consolidación del movimiento revolucionario, pidiendo serenidad y confianza a todo el pueblo boliviano. Ante la nueva era política que comenzaba en aquel histórico día, el gobernante solicita olvidar las distinciones de sectores en el Ejército Nacional. Pues se acaba de sellar la unidad institucional de las Fuerzas Armadas, bajo su mando supremo.
Al bajar a la ciudad bloqueado por las multitudes que le saludan al paso, Torres, una y otra vez, reitera que el pueblo ha llegado al Palacio de Gobierno con su persona: “Soy hijo de este pueblo y las puertas de mi despacho estarán abiertas las veinticuatro horas del día para recibir a mis hermanos trabajadores. Con ustedes, los obreros, los campesinos, los intelectuales y los militares revolucionarios, construiremos un nuevo orden social donde impere la justicia y no haya mas miseria en los hogares bolivianos... Impondremos un orden de justicia social que borre las distinciones entre pobres y ricos, pues todos los seres nacidos en el territorio patrio tienen los mismo derechos, son iguales y merecen un destino común...” Ante la opinión nacional, es innegable que Torres ha penetrado en el corazón del pueblo trabajador y las circunstancias del triunfo le han dado un liderazgo insospechado.
Frente a la multitud concentrada en la Plaza “Murillo”, el nuevo gobernante habla con firmeza (1). Delinea las directrices del “nacionalismo popular y revolucionario” e invoca la participación en el gobierno de los cuatro sectores más representativos de la sociedad boliviana. Su intervención cobra características singulares cuando atendiendo al pedido de la muchedumbre, Torres presta juramento ante el pueblo y las V de cumplir fielmente y sin vacilaciones el mandato que sus conciudadanos le imponen en ese histórico momento.
En los salones del Palacio de Gobierno, los pasillos interiores y la puerta del despacho presidencial, pululan los dirigentes de todas las tiendas políticas. Según los observadores, el deseo de aparecer liderizando el proceso revolucionario gestado en “El Alto” de La Paz, es unánime. Torres no cuenta con un partido político de sustentación y en su convocatoria al pueblo para luchar contra los golpistas del Gran Cuartel, llama a todas las fuerzas “nacionalistas”. Ahora que la causa revolucionaria se ha impuesto gracias a la voluntad popular, es notoria la presencia de los amigos del general que le acompañaron desde el primer momento, los dirigentes del ala izquierda de Falange Socialista Boliviana, conocidos personeros obreros y campesinos del Movimiento Nacionalista Revolucionario, independientes, dirigentes universitarios y la plana mayor de la Central Obrera Boliviana.
Mientras en el Palacio “Quemado” Torres y los suyos deliberan con las fuerzas laborales invitadas a formar parte del gobierno, en la ciudad se liberan esporádicas escaramuzas. Así, en la zona de San Pedro, durante el revelo de guardia, la cárcel pública es asaltada; en Miraflores, la pandilla juvenil “Los Marqueses”, contratados por el Ministerio del Interior para sus fines de terrorismo, son reducidos después de dos horas de enfrentamiento. Los universitarios de San Andrés, por su parte, diligentemente se abocan a la búsqueda de dos personajes clases en el escenario político interno: Alfredo Candi y Roberto Lemaitre, dirigentes de la “Liga anticomunista” y “Confederación pro defensa nacional”, respectivamente, acusados de presuntas actuaciones al servicio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estado Unidos.
Radio “Progreso”, de propiedad de los empresarios privados, dirigida por Juan Pereyra Fiorilo, así como “El Diario”, órgano de prensa de la familia Carrasco, son ocupados por grupos de trabajadores del ramo. Luego de los sucesos, en el frontis de los edificios, se lee: “Los universitarios y los trabajadores entregan este órgano de información para organizar una cooperativa sindical al servicio del pueblo de Bolivia”. Los trabajadores de “El Diario”, agrupados sociativamente, nombran como director del matutino al periodista Pablo Arrieta en mérito a su antigüedad y honestidad funcionaria, y como jefe de redacción a Daniel Rodríguez Cárdenas.

______________________________________________________________________

(1) “... Cuando minúsculos grupos de la Fuerzas Armadas quisieron divorciar al pueblo de su institución armada, tuvimos que recurrir a la rebelión una vez más, para conquistar los derechos del pueblo boliviano, para aplastar al fascismo.... El pueblo se ha impuesto sobre sus verdugos....Para que nunca más ocurra la traición... propiciaremos la nacionalidad sobre cuatro pilares: los trabajadores, los universitarios, los campesinos y los militares. No dividiremos al pueblo de su brazo armado...” Fragmentos del discurso de Juan José Torres, el 7 de octubre de 1970, en la Plaza “Murillo”.

Mientras hechos de esta naturaleza ocurren en la sede del gobierno, en la ciudad de Oruro el triunfo de Torres se desenvuelve en un ambiente de beligerancia entre civiles y militares, que da por resultado la muerte de diecisiete personas y más de setenta heridos. El enfrentamiento de cinco ahora de duración en las inmediaciones del Comando Militar Divisionario, según fuentes responsables, se debe a la presencia en el cuartel de dicha unidad militar de conocidos adictos al gobierno tricípite. Desde La Paz y ante la alarma general, viaja una comisión residida por el general Jaime Paz Soldán, ex ministro de Ovando Candia, en integridad por representantes mineros, universitarios y de la Central Obrera. Gracias a esta labor inmediata y la mediación del obispo Fernández, Oruro vuelve a la normalidad, lamentando, no obstante, las irreparables pérdidas de vidas humanas.
En Cochabamba, los trabajadores de “Los Tiempos”, intervienen ese matutino de propiedad de la familia Canelas. En opinión de lo mismo, es propósito de los trabajadores “consagrar sus esfuerzos al servicio de los más altos intereses de Bolivia y su pueblo”. En este sentido, consideran que “Los Tiempos” inician su tercera época informativa. En Potosí, “Radio Indoamericana”, es ocupada por los mineros del cerro rico. Hasta donde se tiene información, en las ciudades del oriente del país, Santa Cruz y Trinidad, se organizan juntas revolucionarias, integradas por civiles y militares.
La noticia del juramento del general Torres en la Plaza “Murillo”, como presidente de los bolivianos, causa revuelo internacional. Ese mismo día, la agencia informativa Associated Press (AP), desde Brasil, hace conocer que “una mezcla de temor, sorpresa y cólera son las principales características de la reacción brasileña ante la toma del Poder en Bolivia por los militares socialistas”, El ascenso de Juan José Torres a la primera magistratura nacional, en opinión de la “burguesía agencial” dependiente de las transnacionales, y de los terratenientes exportadores, así como de los mariscales “mantenedores y fideicomisarios” del régimen dependiente, vendrá a coincidir con el tercer aniversario de la muerte, vendrías a coincidir con el tercer aniversario de la muerte del guerrillero Ernesto “Che” Guavara, ocurrida en La Higuera en octubre de 1967.
En Perú, al contrario de lo señalado en el Brasil, se considera la situación boliviana como verdaderamente dramática, pues se libera una lucha interna por controlar el poder. El diario “Expreso”, expropiado por el gobierno “revolucionario” de las Fuerzas Armadas, afirma ser “evidente para no permitir el retorno a los viejos tiempos de dominación oligarca”.
En Washington, el matutino “The Evening Stasr”, sostiene que la concentración de tres regímenes de izquierda en el Sur del Hemisferio ese un asunto delicado para el gobierno. “El ascenso de un gobierno de izquierda en Bolivia no es causa de preocupación en condiciones ordinarias, pero la llegada al poder del general Torres tiene una especial importancia cuando se la evalúa junto a la victoria electoral del marxista Salvador Allende, en Chile, y las tendencias izquierdizantes del régimen militar del Perú”.
Conjeturas y lucubraciones antojadizas, deformadoras de la realidad, van y vienen en los cables informativos. Y mientras esto ocurre en el ámbito de las noticias, el triunfo del general Torres parece sumergirse en la inercia a causa del cabildeo de las fracciones políticas. Tres días de discusiones anodinas en el seno de la Comisión Política de la Central Obrera Boliviana en busca de clarificar el momento político que vivía el país, al tiempo que buscar una conciliación de métodos políticos antagónicos, totalmente ajenos al proceso revolucionario gestado en la coyuntura social.
En los hechos, la anarquizante situación de las fuerzas políticas de izquierda debido a la desinteligencia sobre los objetivos concretos de la lucha revolucionaria, hieren en profundidad las esperanzas populares de lograr la liberación nacional. Así, mientras los personeros laborales de la Comisión Política de la COB aceptan la participación en el gobierno de Torres y discuten los términos de la misma, los representantes de los partidos integrantes de la Comisión, convertidos en teóricos puros y vanguardistas del clase obrera, frente a la decisión de asumir responsabilidades personales, niegan estruendosamente su concurso. Singular forma de participar en el proceso político, pero al margen de las tareas y responsabilidades concretas de la práctica revolucionaria.
Los “vanguardistas universitarios”, sin ambages de ninguna clase, califican al gobierno de Torres de “fascista, entronizado por la fuerza de las armas”, desconociendo las particularidades del proceso político nacional con relación al Brasil, Uruguay y la Argentina. Los populistas, por su parte, en el debate teórico a puertas cerradas en el recinto del Congreso donde sentó sus reales las Comisión Política de la COB, equiparaban la participación popular en la administración del aparato del Estado Ofrecida por Torres al “control obrero” de los años 1952. Aunque los más optaron por un apoyo incondicional al gobierno surgido de la coyuntura de octubre, la falta de consenso en torno a la naturaleza del Estado insurgente, nacido de la crisis política interna, frustró desde el inicio las aspiraciones populares.

______________________________________________________________________

(2) “... Reconocimiento del Comando Político de la Clase Trabajadora, La Universidad, los Partidos Políticos y el Pueblo, en la condición de parlamento obrero popular; expulsión del país de los grupos militares y civiles fascistas, así como de las misiones y agencias imperialistas, amnistía general e irrestricta para todos los dirigentes sindicales, universitarios y políticos antiimperialistas, al igual que para los religiosos de avanzada...; inmediata reposición salarial a los mineros y mejoramiento del nivel de vida de todos los sectores laborales; reversión al Estado de la Mina “Matilde” y de las “colas y desmontes” entregados a la IMPC; reposición del control obrero con derecho a veto, ampliándose a todas las empresas del sector público y establecimientos privados; vigencia de las milicias obreras, para resguardar, junto con las Fuerzas Armadas los intereses de la Nación; plenas garantías a la libertad sindical irrestricta; devolución de las radioemisoras obreras y otorgamiento de garantías reales para la edición normal del órgano de prensa de los periodistas; protección efectiva al profesional boliviano ...; respecto a la autonomía universitaria y participación de las universidades en los planes nacionales, departamentales y municipales...; atención preferente a la educación fiscal con vistas a la organización de la Escuela Unica; profundización de la Reforma Agraria...; desarrollo económico y social en función de la independencia nacional, con intervención de las organizaciones del pueblo; control fiscal de las divisas extranjeras y monopolio estatal del comercio exterior dominado por empresas imperialistas; revolución minero-metalúrgica acelerando el establecimiento de fundiciones y planta de refinación de nuestros minerales, de la petroquímica y de la siderurgia en manos del Estado; política internacional independiente y concertación de relaciones con los Estados socialista...; moralización de la función pública y abrogación de la Ley de Bases del Poder Ejecutivo; atención del pliego de 26 puntos de la COB ... Documento expedido en La Paz, el 7 de octubre de 1970.

Así, de esta manera, las horas que siguen al juramento de Torres como gobernante nacional, interesado en conformar un gabinete de participación popular (campesinos, obreros, intelectuales y militares), concluyen en negociaciones infructuosas. En efecto, una vez que la Comisión Política de la COB y Torres se ponen de acuerdo sobre el número de carteras ministeriales y el proyecto político a desarrollarse desde el Estado, conforme al “Mandato de las Fuerzas Populares” (2), se agudiza la división en el interior del Comando Político Laboral. En la designación de nombres para las ternas a elevarse al Presidente de la República, de acuerdo a lo pactado, las luchas de fracciones recrudecen en busca de mayor participación y poder político, al extremo de pretender suplantarse a los genuinos dirigentes sindicales por personeros extraños al quehacer laboral. En estas circunstancias, el Comando Político de la Central Obrera Boliviana, deja en libertad al mandatario para elegir a sus colaboradores políticos.
El documento de la Comisión Política de la COB entregado a Torres, además, deja entrever el estado crítico del momento al señalar la oposición fascista al nuevo gobierno. En efecto, la prolongada tardanza en la organización del Poder Ejecutivo, creó cierto malestar en las fuerzas militares acantonadas en el Cuartel de Miraflores, sobre las cuales no se había tomado aún ninguna medida disciplinaria. Situación que Torres hace conocer a los dirigentes laborales en busca de salvar el proceso político del estancamiento al que había llegado, pero recibe como respuesta del Comando Político de la COB, el alejamiento del Gobierno Popular (3).
Por fin, en un ambiente de expectativa general a causa del vacío de poder existente, el 9 de octubre por la mañana, Juan José Torres toma juramento a su equipo ministerial en el vestíbulo del Palacio de Gobierno. Asumen funciones como Ministro de Relaciones Exteriores, el general Emilio Molina Pizarro; del Interior, Jorge Gallardo Lozada; de Defensa Nacional, general David Lafuente Soto; de Finanzas, Antonio Sánchez de Lozada (luego sustituido por Flavio Machicado); de Transportes y Comunicaciones, general Jaime Paz Soldán; de Minería y Metalurgia, general Eduardo Méndez Pereyra; de Industria y Comercio, general Jesús Vía Soliz; de Asuntos Campesinos y Agricultura, coronel Hugo Céspedes Espinoza; de Salud Pública, Guillermo Aponte Burela; de Planificación y Coordinación, Flavio Machicado (luego sustituido por Gustavo Luna); de Informaciones, Tcnl. Gastón Lupo Gamarra; de Energía e Hidrocarburos, Enrique Mariaca Bilbao; de Urbanismo y Vivienda, Jorge Prudencia Cossío; de Estado, José Ortiz Mercado; de Educación, Huáscar Taborga.

______________________________________________________________________

(3) “... La huelga general y la actitud de los sectores progresistas del Ejército permitieron alcanzar la primera victoria y la inicial derrota del fascismo, agazapado en sectores minoritarios de las Fuerzas Armadas. Que tal victoria se tradujo en el derecho que tenemos de gobernar la Nación y de convertirnos en la fuerza decisiva dentro del gabinete. Que la defensa de dicha posición ha desencadenado la rebelión de los fascistas bajo el pretexto de que el Presidente de la República se está entregando al comunismo ...” Parte del documento suscrito por el Comando Político de la Central Obrera Boliviana, entregado a Torres.
Gabinete Ministerial que sufre su primera crisis durante la novena semana del año siguiente, 1971, con el ingreso de los abogados Hugo Poppe Entranbasaguas, Isaac Sandoval Rodríguez, Edmundo Roca Vacadiez y Ramiro Villarroel Claure, a las carteras de Educación, Trabajo, Industria e Informaciones. Así como el médico Javier Tórrez Gotilla y los coroneles Mario Candia Navarro y Jorge Cadima Valdez, a las de Salud Pública, Agricultura y Transportes y Comunicaciones. Por lo demás, el general Molina Pizarro es transferido al despacho de Defensa Nacional, Huáscar Taborga al Chancillería, mientras se excluye del Ejecutivo la Secretaría de Estado que ocupaba José Ortiz.
Sobre estos tres días inciertos de la política nacional se pueden corregir los siguientes punto: Primero, las Fuerzas Armadas, replegadas en sus cuarteles, mantienen indemnes los principios institucionalistas, cual lo demuestra la sangrienta jornada de Oruro que deja varias víctimas, así como la sorda resistencia al nuevo gobierno practicada desde el Gran Cuartel de Miraflores, en la ciudad de La Paz. Segundo, el Comando Político de la Central Obrera Boliviana, en su condición de “Parlamento Obrero Popular”, a causa de las fracciones partidarias antagónicas que lo integran, no logra un consenso político en torno a la tesis socialista de la COB ni sobre la interpretación política del momento, dando lugar al alejamiento del gobierno de Torres. Tercero, el Primer Mandatario, que no cuenta con un partido político de sustentación oficial, con un mando circunstancial sobre la Institución Armada, al no concretarse el acuerdo COB-GOBIERNO, carece del Poder real necesario para llevar adelante, en profundidad, al proceso revolucionario.

similar:

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconLe quedan algunos días para contestar. Cuentan los pingüinos que...

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconLos Tiburones de La Guaira nadan hasta el estadio Luis Aparicio para...

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconEn la ciudad de Buenos Aires, a los 31 días del mes de octubre del...

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconNació en Arequipa (Perú) en 1936. Tras la publicación de un libro...
«No», dice en voz alta. Al Jaragua de entonces lo habían demolido y reemplazado por este voluminoso edificio color pantera rosa que...

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconGloria Cuartas se convirtió en un rostro familiar en Colombia cuando...
«Ahora mismo, mientras hablamos explicaba hace unos días, en Barcelona los paramilitares están rodeando la comunidad, y amenazando...

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconEn la ciudad de Buenos Aires a los tres días del mes de agosto del...

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconSólo quedan 4 días para la primera edición del congreso Creo en Internet

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconCongreso aprueba tres polémicas leyes mineras Vocero de Gana Perú...

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconCrear una portada utilizando el título Día de la Raza y la primer...
«Día de la Raza, 12 de octubre de 1915». La Nación (Buenos Aires). Citado por Monseñor Zacarías de Vizcarra (7 de octubre de 1944)....

El 17 de octubre comienza un nuevo capítulo en la vida política boliviana. Tres días convulsivos quedan atrás y los signos del tiempo regidos por leyes iconSe dice, que la actividad política puede verse fortalecida o debilitada...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
p.se-todo.com