Cómo mejorar nuestra predicación sagrada




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CÓMO OBTENER EL TEMA A PARTIR DEL TEXTO ELEGIDO

Encontrar el tema no es otra cosa que descubrir y aislar el pensamiento dominante del texto. En el texto encontramos muchas ideas, pero hay una que se destaca entre todas. Nuestra tarea consistirá en encontrarla y separarla de las demás.

A veces la idea principal del texto aparece en forma expresa; pero otras veces hay que detectarla en todo el contenido del texto. Para encontrar la idea principal del texto podemos hacer lo siguiente:

Hacer algunas preguntas claves al texto, como por ejemplo:

o    ¿Qué quiere decir fundamentalmente el texto?, o ¿Cuál es la enseñanza principal de Dios en el texto?

o    ¿Cuál es el mensaje principal del texto?

La respuesta adecuada vendrá como resultado de profundo análisis y meditación.

•     Cuando el texto es corto, se le puede dividir en ideas principales. Esto facilita buscar la idea dominante. Ejemplos;

o    Tema encontrado directamente en el texto:

Tema principal Ej.: «Dios no quiere que nadie se pierda» Lc.15.11-32 (Parábola del hijo pródigo)

Tema secundario. Ej.: «El enojo de un hermano» en el mismo pasaje.

o    Tema deducido del texto por procedimientos lógicos:

Por deducción. Esta forma de razonar aplica un principio general a un caso particular. Ej.: «Sea sabio con su matrimonio» Pr.27.11

Por inducción. Al revés del anterior, de un caso particular sacamos una conclusión general. Ej.: «ayunar es una poderosa arma espiritual» Es.8.21

Por analogía. De un caso particular saltamos a otro caso particular parecido. Ej.: «el Señor ve su humilde esfuerzo por servirle»

Lc.21.2

o    Tema sugerido por el texto. Una frase de un pasaje puede darnos una idea, y si ésta no es el tema principal, ni el secundario, ni surge por deducción, inducción o analogía, entonces nos encontramos ante un tema sugerido por el texto. Dado que aquí el texto bíblico no será un fundamento lógico, sino una ilustración, lo que se presta a abusos y errores, debe usarse lo menos posible, y siempre con gran conocimiento bíblico, mucho sentido común y prudencia. Ej.: «Dé todo lo que tiene» Lc.10.25-37 Fíjese que la parábola del buen samaritano tiene como tema principal «el amor al prójimo». Se puede decir que «ayudar al necesitado» es un tema secundario, junto con otros. «Dé todo lo que tiene» no equivale al tema principal ni a los secundarios, tampoco es una aplicación específica de algún principio general (Deducción), porque «Dé todo lo que tiene» es en sí mismo un principio general. Así que tampoco es una analogía (caso particular parecido a otro). ¿Será inducción? No, porque para serlo la parábola debiera decir que el samaritano dio todo lo que tenía; pero no dice eso exactamente, sino que fue misericordioso y generoso. Dio mucho, pero no todo. En conclusión, «Dé todo lo que tiene» es solo una sugerencia del pasaje, una exageración tal vez, lo cual lo descalifica para algunos tipos de sermones como por ejemplo los argumentativos. Si queremos predicar un sermón inteligente sobre este tema específico, lo mejor sería basarnos en un pasaje como por ejemplo Mr.10:21, 12:14, etc. Por las dudas, aclaremos al margen de este ejemplo que «Dé todo lo que tiene» es un principio general que debe aplicarse con equilibrio e inteligencia a cada caso particular. Un soltero llamado por Dios a dejarlo todo para irse a las misiones es un caso muy distinto a un padre de familia que debe proveer a su hogar: «El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo» (1Tim.5:8).

•     Encontrando el asunto principal y los aspectos secundarios. Fórmula E/A/R, esta es la manera más fácil y recomendada para quien está comenzando a prepararse en la homilética para servir al Señor.

o    Emite: Quien fue el que expreso el asunto o Asunto: descriptores del tema

o    Recibe: Para quien fue pronunciado el asunto

A MANERA DE EJEMPLO

Texto: Filipenses 3:20

En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo

Fórmula E/A/R

E: Pablo

A: Ciudadanía celestial

R: Pueblo cristiano

Luego de expresar la Fórmula E/A/R se asignan los diferentes puntos del tema y se termina estructurando el tema.

A: Ciudadanía celestial

T: Verdadera ciudadanía

P: Nuestra verdadera ciudadanía está en los cielos.

TEMA: Ciudadanía celestial

También podemos partir del tema y buscar los textos que apoyen bíblicamente dicho tema:

TEMA: El amor de Dios

Textos: Jn.3:16, 1Co.13 y 1Jn.4:14

A partir de este tema se desarrollará la homilía.

EL TÍTULO

Es el tema expresado en una frase clara, llamativa, subjetiva y concisa. La palabra tema se utiliza en el sentido general y en el sentido especifico. En el sentido especifico es donde se utiliza como título, por ejemplo: «La oración» es lo general, pero «los privilegios de la oración» es lo especifico. En otras palabras, el título es lo que se pone en la pizarra para saber de qué se hablará; el cual debe ser una frase clara, que llame la atención. Cuando lo que se pone en la pizarra es muy extenso, deja de ser título. Moisés Rodarte

DEFINICIÓN

El doctor J. H. Jowett dice: «Tengo la convicción de que ningún sermón está en condiciones de ser escrito totalmente, y aún menos predicado, mientras no podamos expresar su tema en una sola oración gramatical breve, que sea a la vez vigorosa y tan clara como el cristal. Yo encuentro que la formulación de esa oración gramatical constituye la labor más difícil, más exigente y más fructífera de toda mi preparación. El hecho de obligarse uno a formular esa oración desechando cada palabra imprecisa, áspera o ambigua, disciplinando el pensamiento hasta encontrar los términos que definan el tema con escrupulosa exactitud, constituye uno de los factores más vitales y esenciales de la hechura del sermón. Y no creo que ningún sermón pueda esbozarse ni predicarse mientras esa frase no haya surgido en la mente del predicador con la claridad de luna llena en noche despejada.»

Samuel Vila señala que el título no es más que la puerta del tema.

DIFERENCIAS ENTRE TÍTULO Y TEMA

Se diferencia el título del tema por dos motivos:

•       Porque el título del sermón ha de ser exageradamente breve, y por tal razón no puede a veces contener todos los pensamientos o partes que el predicador desea desarrollar en su tema.

•       Porque, sobre todo en estos tiempos de abundante publicidad, ha de ser el título del sermón especialmente chocante y atractivo, para despertar la atención e intrigar al público. Esto pone al predicador en el peligro de formular su tema en un título que se aparte del asunto del cual realmente quiere tratar. En otras palabras: que sirva tan sólo de excusa o motivo para llamar la atención y no de verdadera base al mensaje. En tal caso se expone a que el público, sintiéndose defraudado, pierda confianza al predicador.

CARACTERÍSTICAS DEL TÍTULO

El tema del sermón dará la clave para el título que se usará, el cual presenta la idea central del mensaje. M. Saint de Berberian

El titulo debe ser:

•     Corto: con pocas palabras.

•     Interesante: llamará la atención

•     Presentará el tema o contenido del sermón

En investigación científica el título que se selecciona para el trabajo se modifica a través del desarrollo de la investigación, hasta que al terminar el trabajo se tiene un título que cautiva y que en pocas palabras describe todo el trabajo que se ha realizado. De igual forma al realizar un trabajo de investigación al corazón de Dios, para determinar cuál es el alimento que quiere proveer para suplir la necesidad de la Palabra en el corazón del oyente, el título seleccionado irá modificándose hasta que al final se tendrá una frase corta, interesante, influyente y que en pocas palabras diga todas las verdades en él contenidas.

A MANERA DE EJEMPLO

Texto: Juan 5:40-47

Tema: El rechazo a Dios

Título: Cinco negativas solemnes

Texto: Efesios 2:14

Tema: La Paz con Dios

Título: La cuatro P de la Paz

LOS OBJETIVOS

«Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos.» Is.55:10-11

DEFINICIÓN

Se define como objetivo al «blanco para ejercitarse en el tiro» o al «fin, meta».

El objetivo es la respuesta a preguntas como estas:

•       ¿Por qué voy a hablar de este tema? ¿Qué necesitan espiritualmente los oyentes)  ¿Con qué propósito uso este tema?

•       ¿Cuál es objetivo que persigo con este tema?

Mena indica que todo sermón debe tener un objetivo que busca una meta que se desea alcanzar, una respuesta que se desea lograr de parte de los oyentes después que han oído el mensaje. E. Biermann señala que el objetivo se establece al definir el tema. Es necesario precisarlo, enunciarlo con claridad, porque será la guía que conducirá a la meta.

¿Qué valor tiene una predicación sin ninguna meta, ningún objetivo o ningún propósito? Si navegamos a la deriva, si no tenemos un rumbo cierto, nunca podremos llegar con la palabra al corazón de los oyentes. Cuando se predican sermones sin ningún objetivo adecuado no es extraño que terminen en fracasos. A las prédicas improvisadas, que no tienen una meta, un objetivo o un propósito, las denomino prédicas lluvia, porque se caracterizan por tener muchos temas, muchas gotas de agua, mucha palabrería que generalmente dejan muy poca enseñanza.

LA IMPORTANCIA DEL OBJETIVO

La precisión del objetivo es el primer paso después de la preparación espiritual del predicador.

La predicación es como «el deporte de la caza de perdices: si uno apunta a todas, no le pega a ninguna. Pero si apunta a una sola, es probable que voltee a varias» Justo Anderson

Para sintetizar se expondrán tres puntos primordiales que determinan la importancia de fijar objetivos:

•       Da valor al sermón.- Hay sermones que se notan claramente que vale por su objetivo muy acertado. Cuando el sermón no tiene objetivo, no tiene sentido, ¡elimínelo! Un sermón sin objetivo es un barco a la deriva.

•       Encausar la enseñanza y la edificación.- Un buen sermón con propósito claro logrará enseñar y edificar.

•       Despertar interés en los oyentes.- Contar con un objetivo claro y definido, que se anuncia en la introducción, despertará el interés en los oyentes.

CLASIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS

Los objetivos6 se clasifican en generales y específicos:

Generales

Es la meta de la predicación enunciada de una manera amplia y global. (El predicador guiado por el Espíritu Santo debe seleccionar los objetivos que se desean alcanzar en el desarrollo del sermón. Pero hay cuatro objetivos generales posibles o inmediatos que se sugieren como base. Sin embargo, es el predicador quien determina cuál es su objetivo a alcanzar):

o    Instruir el entendimiento.

o    Convencer el juicio.

o    Estimular la sensibilidad. o Persuadir la voluntad.

Específicos

Son los objetivos asignados a cada una de las subdivisiones del tema. Crane define el objetivo específico como «la aplicación particular del objetivo general respectivo a la más apremiante necesidad que una congregación determinada pueda tener en un momento dado». Algunos ejemplos:

o    Restaurar a los caídos.

o    Inspirar a los cristianos a ganar almas para Cristo. o Mejorar la mayordomía cristiana. o Mejorar el culto cristiano. o Buscar que la gente se consagre al Señor.

En los sermones de evangelización, el objetivo primordial es que el incrédulo crea y sea bautizado.

VENTAJAS DE TENER UN OBJETIVO DEFINIDO

•     Sin un blanco definido es imposible hacer un buen trabajo. Un objetivo es un poderoso estímulo para la mente. La hace trabajar, le da un foco hacia donde converger los rayos de luz.

•     Un objetivo contribuirá a la formación del plan del sermón. El objetivo ayuda a determinar el bosquejo del sermón, las explicaciones que se darán, las ilustraciones que se emplearán; el carácter del sermón, si este será:

o    exhortación, o enseñanza, o consolación, o amonestación, o consejo, etc.

•     Un objetivo definido da unidad al mensaje. Todas las partes del sermón se unen para dar una unidad coordinada y armónica.

•     Un objetivo definido permite abarcar la diversidad de oyentes:

o    Los que manifiestan simpatía. o Los apáticos e indiferentes. o Los hostiles y antagónicos.

o    Los indecisos.

CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN OBJETIVO

•       Debe ser claro. El predicador debe saber perfectamente la respuesta o reacción que espera de la gente después de oír el sermón. Debe saber con claridad hacia dónde va a llegar con su mensaje.

•       Debe estar escrito en pocas palabras. Esto para evitar la ambigüedad

•       El objetivo debe estar estrechamente relacionado con el texto y tema del sermón.

•       El objetivo debe apuntar a llenar necesidades espirituales de los oyentes.

A MANERA DE EJEMPLO

Texto: Juan 3:1-18.

Tema: El nuevo nacimiento

Título: El requisito indispensable

Objetivo general:

•       Persuadir a los oyentes a nacer de nuevo para alcanzar la salvación

Objetivos específicos:

•       Exponer el proceso de salvación mediante el nuevo nacimiento

•       Buscar que la gente lo comprenda como un requisito indispensable.

•       Incentivar la experiencia personal que Cristo para alcanzar el nuevo nacimiento.

EL CUERPO

«Pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden.» 1Co.14:40

«Nuestros pensamientos deben ser bien ordenados según las reglas propias de la arquitectura mental. No se nos permite que pongamos deducciones prácticas como base, y doctrinas como piedras superiores; ni metáforas como cimiento y proposiciones encima de ellas; es decir, no debemos poner primero las verdades de mayor importancia, y por último las inferiores, a semejanza de un anticlímax, sino que los pensamientos deben subir y ascender de modo que una escalera de enseñanza conduzca a otra, que una puerta de raciocinio se comunique con otra, y que todo eleve al oyente hasta un cuarto, digámoslo así, desde cuyas ventanas se pueda ver la verdad resplandeciendo con la luz de Dios. Al predicar, guardad un lugar a propósito para todo pensamiento, y tened cuidado de que todo ocupe su propio lugar. Nunca dejéis que los pensamientos caigan de vuestros labios atrabancadamente, ni que se precipiten como una masa confusa, sino hacedlos marchar como una tropa de soldados. El orden, que es la primera ley celestial, no debe ser descuidado por los embajadores del cielo» C.H. Spurgeon
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