Las formas del discurso y los géneros periodísticos




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fecha de publicación18.11.2015
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A NÁLISIS DEL DISCURSO.

Lic. En Ciencias de la Comunicación.

Universidad de Sotavento, Campus Orizaba.

LAS FORMAS DEL DISCURSO Y LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS.
La comunicación periodística se caracteriza por el uso de distintos tipos de discursos para referirse al acontecimiento. Estas formas discursivas son expresiones lingüísticas que cumplen diversos propósitos clasificarlas es tarea difícil pues obliga a adoptar un punto de vista que necesariamente implica soslayar otras consideraciones.
Durante los últimos años han aparecido numerosas propuestas teóricas para estudiar el discurso, sobre todo en el campo de la teoría de la comunicación y de la lingüística. Considerar tales enfoques excede los marcos fijados para este trabajo, de manera que para distinguir a los géneros periodísticos en función del uso del lenguaje como expresión del discurso, nos basaremos en el planteamiento clásico de la estilística.
Según esta disciplina existen varias formas discursivas, entre las cuales interesan para nuestro estudio la exposición, la descripción, la narración y la argumentación. Generalmente estas formas discursivas no aparecen en los mensajes de manera pura o aislada, sino que se combinan de modo tal que una de ellas predomina. Esto hace que el propósito lingüístico del mensaje se manifieste con claridad.
La distinción de las formas del discurso sirve, entonces, para establecer un sistema de análisis que permite conocer mejor el propósito general de los mensajes y determinar la forma más conveniente de redactarlos.
El periodismo no es un tipo de discurso homogéneo en su estructura; está formado por un conjunto de discursos que tienen estructuras lógicas y gramaticales distintas. Sin embargo, todas estas formas específicas del discurso implican el conocimiento por parte del periodista de que el público, los individuos que reciben los discursos, son personas concretas que viven en una época determinada, que tienen creencias específicas, que se comportan con apego a ciertos valores sociales, que poseen una forma peculiar de conocer su mundo. En suma, son personas que participan de una misma cultura. Este conocimiento facilita la elección del género periodístico que mejor trasmita lo que se quiere decir. Además, como las formas discursivas están presentes en la comunicación diaria, basta con definir la intención del discurso para decidir su estructura.
En otras palabras, las distintas formas del discurso en realidad constituyen diferentes maneras de usar el lenguaje para comunicar algo; en este caso, para elaborar el mensaje periodístico. Mediante la descripción, la narración, la exposición y la argumentación, el periodista presentó al lector una visión del mundo. Lo invita a participar en el acontecer desde el momento en que lo entera de lo que sucede; le proporciona explicaciones que lo ayudan a comprender el significado de eso que sucede y, además, le manifiesta un punto de vista una opinión.
DESCRIPCIÓN.

La descripción es la forma que adopta el discurso para señalar las características de un objeto. Describir es dibujar con palabras; por ello, este procedimiento exige del lenguaje viveza y precisión; que el público conozca todos los detalles necesarios para "imaginar" el objeto o el suceso descrito. Desde luego, la descripción puede referirse a personas, animales, cosas o situaciones.1
Según Martín Alonso, la descripción comprende la representación de cosas, seres y paisajes, explicando sus diversas partes, cualidades y circunstancias. Se describe con emoción, para llegar al sentimiento de las personas: "La descripción es la pintura animada de los objetos; es el cuadro que hace visible las cosas materiales. Su fin es dar la ilusión de la vida".
"La primera condición del arte descriptivo es la viveza figurativa. Se trata de animar los objetos inanimados, de ofrecer una sensación plástica, sea paisaje o retrato".
Según el objeto al cual se refiere -dice Martín Alonso- la descripción recibe diversos nombres: topografía, cuando se refiere a un lugar; cronología, cuando se trata de describir una época; prosopografía, si se ocupa de las cualidades físicas de una persona; etopeya, cuando presenta las cualidades morales; y retrato, cuando se trata de ambas a la vez.
Generalmente la descripción se utiliza junto con otra forma discursiva- la narración, pues a fin de lograr una mejor significación del suceso, ésta se apoya en "la ambientación", que es la descripción del lugar en donde sucede el relato. Ejemplo de ello son las biografías, los relatos de viales las novelas, los cuentos, las crónicas y los reportajes, entre otros.
En el periodismo, la descripción resulta de la capacidad de observación que el periodista posea. Para describir bien, hay que "ver" bien, observar directamente los hechos, la realidad, las personas. Además, para llegar al público, el periodista debe escoger los detalles más significativos de la realidad, puesto que la vida moderna demanda mucha información pero ofrece poco tiempo para obtenerla. En otras palabras una buena descripción depende de la capacidad del periodista para observar la realidad, escoger los detalles más significativos y expresar su mensaje mediante un lenguaje nuevo y preciso.
De acuerdo con N. González Ruiz, hay tres tipos de descripción:

1 Descripción pictórico, en la cual tanto el objeto descrito como el sujeto que describe se hallan inmóviles. El periodista recurre a este tipo de descripción cuando realiza entrevistas.

2 Descripción topográfica. El sujeto que describe se halla en movimiento, mientras que el objeto descrito permanece inmóvil. Éste es el tipo de descripción propia para la redacción de las crónicas.

"En la práctica del periodismo, éste género de descripción podrá ser extraordinariamente libre y subjetivo o deberá ser enormemente preciso y objetivo". . „

3. Descripción cinematográfica. El sujeto que describe se halla inmóvil y el objeto descrito se mueve.2

Puede ser igualmente una máquina que un desfile militar, y a veces puede suceder que la levedad del ruido que produzca en comparación con la magnitud del movimiento dé la nota silenciosa que sirva mejor que otra alguna para caracterizarlo. No podemos olvidar nunca en la descripción periodística su peculiaridad informativa. Tratamos, ante todo y sobre todo, de que el lector se forme una idea lo más aproximada posible de la realidad y buscamos aquella nota que facilita mas vivamente la imagen exacta de lo que ocurre. Si es fragoroso y ensordecedor, tratamos de decir por qué: porque unas grandes ruedas dentadas producen un continuo tableteo mecánico, porque un émbolo gigante origina un ruido sordo, porque a ello se mezcla el rumor del agua que se despena o bien en otro caso, porque caminan juntas muchas personas hablando a la vez porque un grupo va en una carreta que chirría y va cantando a voz en cuello porque una banda de música lanza sones trepidantes, porque unos danzarines zapatean sobre un tablado, porque al mismo tiempo vendedores ambulantes pregonan a grito herido su mercancía... Lo importante es que encontremos en cada caso aquella referencia exacta que hable al lector de algo que él conozca necesariamente y le ayude a imaginar lo que pretendemos describir.3
Este tipo de descripción tiene cabida principalmente en géneros periodísticos que interpretan la realidad; por ejemplo, la crónica y el reportaje.
NARRACIÓN.

La narración es la forma discursiva que se propone relatar un suceso o serie de sucesos relacionados, de tal manera que adquieren un significado distinto de aquel que tienen por separado El hecho aislado no interesa a la narración; más bien, le importa el conjunto de acontecimientos que ofrece la realidad: qué sucede, a quién le sucede; en dónde sucede y en qué circunstancias sucede.
Para el retórico, será Martín Alonso, la narración era una de las partes en que se consideraba dividido el discurso, aquella en la cual se relataban los hechos para esclarecer el asunto. La narración, entonces, explica los acontecimientos humanos "de variada índole, exteriores a la intimidad del escritor, aunque él mismo puede formar parte del episodio o de la acción",
Por su parte, González Ruíz afirma que "narrar es escribir para contar hechos en los que intervienen personas. Narrar el desarrollo de una tempestad, sin aludir más que al espectáculo de las fuerzas movilizadas, es describir una tempestad". Para narrar es preciso seleccionar aquellos datos que mejor caracterizan la imagen que se desea trasmitir y, además, incluir personajes que realicen acciones. De acuerdo con González Ruiz, los elementos fundamentales de la narración son los tipos, el ambiente y la acción. Los dos primeros se basan en la descripción, de ahí que sirvan de vínculo entre esta forma discursiva y el relato. El elemento acción es el que define la esencia del discurso narrativo.
El buen relato se caracteriza por la exactitud en la pintura de los tipos El tipo será de mayor interés mientras más amplia comunidad de dos sentimientos tenga con el lector, aunque se trate de un tipo vulgar y los hechos que de él se refieran sean comunes y corrientes. El escritor observa al personaje, se "mete" en él, le da la vuelta y muestra lo mas recóndito, lo que mejor lo caracteriza.
El ambiente, aunque propio de la forma descriptiva, es otro de los elementos básicos en la narración. El comportamiento humano se explica por diversas causas ambientales que lo motivan. El escritor, al observar los hechos, debe situarlos en las circunstancias en las cuales ocurren a fin de conocerlos mejor y de trasmitirlos con mayor fidelidad El ambiente no justifica los hechos, pero sí los explica; es decir, precisa su significación.
El tercero de los elementos fundamentales de la narración es la acción que la distingue de las otras formas discursivas. La acción constituye el centro del relato, ya que a partir de ella cobra sentido lo en las personas son, lo que hacen, y en dónde lo hacen.tt En toda narración siempre ocurre algo; esta acción tiene un principio, un centro o nudo y un desenlace. Es decir, se desarrolla la intriga para despertar el interés; se proporcionan los antecedentes necesarios para lograr la adecuada ambientación, y al final se mencionan las consecuencias del suceso para que el relato sea lógico y completo.
La narración rebasa el nivel estático de la descripción y se fundamenta en la acción. Quien narra busca despertar el interés en el hecho y mantener la curiosidad por lo que sucede.
La narración -dice Martín Vivaldi- "no es una construcción fija, sino algo que se mueve, que camina, que se desarrolla y transforma. Este movimiento progresivo está regulado por la ley del interés. Narrar es contar una cosa (un hecho o un suceso) con habilidad, de tal modo que se mantenga constantemente la atención del lector .6 Para mantener el interés, el relato se construye siguiendo un orden cronológico basado en el tiempo; o bien se disponen los hechos de acuerdo con un orden climático, basado en el suspenso.
Los hechos definen al periodismo; son su sustancia básica. Observar estos hechos, escoger los más importantes y ordenarlos en un relato interesante para el público es tarea del periodista. Importa, entonces al periodista lo que sucede a las personas y lo que ellas hacen.
Narrar esos sucesos y acciones implica observar la conducta de los individuos y componer, a partir de ello, un relato periodístico en el cual destaca la importancia de la acción y, de ser necesario, se indican sus posibles consecuencias sociales.

En la narración periodística se mezcla la acción con los personajes; a veces sobresalen éstos, en ocasiones aquélla, pero siempre con interés humano. Es decir, en la narración periodística los sucesos marcan el camino el periodista se refiere a ellos, los toma de la realidad, no los inventa- pero al elaborar su mensaje, el periodista "construye esa realidad" No relata todo lo que sucedió, sino que entre todos los sucesos selecciona los más significativos, los de mayor interés general; y entre todos los rasgos de los personajes, los más distintivos.
Para cumplir con su objetivo la narración se apoya en la forma descriptiva Describir las circunstancias o el ambiente en el cual se desarrollan los hechos es básico en el mensaje periodístico, puesto que su propósito es explicar lo acontecido. .

La ambientación del suceso importa en la narración periodística porque ayuda a explicar el acontecimiento; lo sitúa en el escenario de la realidad y con ello facilita su comprensión.
El ambiente, pues, no sólo coadyuva a explicar los actos humanos sino que los caracteriza de uno u otro modo. Es necesario, aunque no fuera mas que por la razón lógica de que los hombres no se mueven en una campana de cristal, sino que se hallan rodeados de una atmósfera y de unos objetos sin la ayuda de los cuales no podemos comprender completamente el por qué" y el "como" de lo sucedido. Y no hay narración periodística cabal si no satisface esas preguntas de "como" y "por qué" que el lector se formula siempre y cuya respuesta necesita.
Como se ha señalado, el periodista escoge los detalles más significativos de la realidad; es decir, interpreta los hechos en la circunstancia en que se dieron. Ignorar esto sería falsear la realidad, y la narración periodística es por definición una narración realista, cuyos ejemplos más característicos son la crónica y el reportaje.
EXPOSICIÓN

La exposición es la forma del discurso que enuncia los hechos y las ideas. Su propósito es explicar la naturaleza de un objeto una idea o un tema. Exponer un tema -dice Martín Alonso- es interpretar el sentido genuino del mismo, manifestar sus antecedentes, causas o datos necesarios para comprender su acción y desarrollo.

La primera condición que ha de tener el estilo expositivo es la claridad. Las palabras han de representar todo el sentido de nuestra ideación. Esta cualidad atañe a las ideas y a la forma. Añadamos al estilo claro brillantez y originalidad, que no es precisamente extravagancia ni exceso de imágenes sino iluminación interior, fuerza vital, vida espontánea y sello persona. La excesiva erudición daña al estilo expositivo. El redactor ha de dosificar las ideas con el como y cuando convengan.
Puesto que la exposición se refiere a los pensamientos, de las cuatro formas discursivas es la que se dirige más al intelecto que a las emociones. En la comunicación cotidiana es frecuente el uso de la forma expositiva, y ejemplos de ella son los informes, las monografías, los proyectos, las definiciones, los análisis y los resúmenes. La exposición puede ir acompañada de otra forma discursiva pero lo mas común es encontrarla junto con la argumentación Cuando la exposición acompaña a las otras formas discursivas (narración y descripción), generalmente cumple el propósito de presentar la información necesaria para comprender e] mensaje en su total significación.
En el periodismo, la exposición se usa como materia pruna pues la información sus propósitos básicos. Por ejemplo en la nota informativa siempre se utiliza la forma expositiva; en la entrevista, la crónica, el reportaje y los artículos de opinión se recurren a ella cuando se trata de presentar un tema o proporcionar información importante, para la cabal comprensión del mensaje
En suma, la exposición periodística puede adoptar varias formas:

Resumen noticiario, definición de palabras, presentación de cifras, declaraciones de personajes importantes, reseñas de libros, películas o cualquier otro evento que pueda interesar al público.

ARGUMENTACIÓN

La argumentación es la forma discursiva cuyo propósito central es convencer al lector para que adopte una determinada doctrina o actitud. Por su interés persuasivo, la argumentación se dirige al intelecto y a los sentimientos de las personas.
La forma más pura de argumentación la encontramos en los debates académicos, aunque se da también en otras formas de comunicación en las cuales se requiere del razonamiento y del interés por persuadir.
El estudio de la persuasión encuentra sus orígenes en Aristóteles, quien plantea dos grandes vías para persuadir: a) la vía lógica para convencer y b) la vía psicológica para emocionar.
Este planteamiento ha sido validado en la actualidad por la psicología social y por la nueva teoría de la argumentación.
De acuerdo con estas propuestas, la argumentación se basa mas en la lógica natural d la vida cotidiana del razonamiento demostrativo. Ello se debe a que el público al cual se destina y las exigencias propias del mensaje no requieren de rigor científico. Se trata de razonamientos ligeros, al alcance de todos para que lleguen al público en general.
La corriente de pensamiento de la nueva retórica, representada por Perelman y Olbrechts, sostiene que en:
el completo mundo de la realidad social lo fundamental probablemente no es la consistencia de los razonamientos y pueden existir otros aspectos que adquieran una mayor importancia. Se trata de saber utilizar la razón para saberse desenvolver en el mundo real que es necesariamente contingente, pero en el que también es necesario saber aplicar una racionalidad plausible (...) Se trata de una corriente de pensamiento que intenta penetrar en unos dominios en los que no se pueden hacer afirmaciones que tengan aspiraciones de verdad o mentira, en abstracto, sino que es preciso articular los razonamientos en el reino de la contingencia, de la particularidad y, a menudo, de la subjetividad. Entramos en el terreno de la adhesión, de la persuasión, las cuales se obtienen por procedimientos mucho más complejos que los que buscan la simple consistencia lógica y verificabilidad experimental. Los razonamientos, por ellos mismos, no son necesariamente vinculantes y la adhesión admite algunos grados."4
Los artículos de opinión constituyen el espacio periodístico en el cual se manifiestan explícitamente los argumentos, los procesos racionales que defienden una tesis, una posición, un punto de vista. En tanto que los juicios expresados en estos artículos tienen la finalidad de pronunciarse en favor o en contra de un determinado suceso, su naturaleza es eminentemente argumentativa. En el mensaje periodístico la argumentación se interesa más por la verosimilitud que por el proceso lógico; en consecuencia, se auxilia con recursos de carácter más pragmático y afectivo que los rigurosamente lógicos y retóricos. Así, la eficacia de los artículos de opinión depende en gran medida de la verosimilitud del mensaje y la consistencia de su fundamentación. La argumentación, entonces, es la forma del discurso basada en premisas que no ofrecen certeza, pero que resultan aceptables y razonables.
La persuasión periodística se ejerce en el escenario del diario acontecer, en el cual no tienen cabida la certeza ni el juicio universal, de ahí que el alcance de la argumentación sea la probabilidad y la verosimilitud pues se maneja en el campo de la opinión. Al respecto, Núñez Ladevéze afirma que "la argumentación periodística está puesta al servicio de una idea previa que carece de fundamentación lógica... La argumentación consiste en dar consistencia a esa vivencia", en sustentar la opinión, la actitud y la posición del periodista.
Esta consistencia en la argumentación varía de acuerdo con el tipo de mensaje y del público al cual se dirige, de manera que lo que resulta convincente para un grupo social, en un momento dado, puede no serlo en un momento distinto o en otro grupo social.
La argumentación periodística, propia de los artículos de opinión, tiene un valor menos universal; es más particular. 5
La naturaleza de los artículos de opinión es polémica, debido a lo cual incluyen: a) la información necesaria para la comprensión del suceso (forma expositiva), y b) el razonamiento (forma argumentativa), que tiene las características de probabilidad y verosimilitud ya señaladas.
En otras palabras, la forma argumentativa, prioritaria en los artículos de opinión, se combina con la forma expositiva para la presentación del tema y de aquellos datos necesarios para el sustento de la opinión. Esta es la combinación discursiva más frecuente; sin embargo, la argumentación de este tipo de artículos también puede combinarse con las formas discursivas propias del relato y la descripción, aunque tal modalidad sea poco común.

1 González Reyna, Manual de redacción e investigación documental, pág. 89.

2 N. González Ruiz, “Redacción periodística”, en Enciclopedia del periodismo, págs. 123-126.

3 N. González Ruiz, “Redacción periodística”, en Enciclopedia del periodismo, págs. 125 Y 127

4 Jordi Berrio, Teoría social de la persuasión, pág. 33.


5 L. Núñez Ladevéze, El lenguaje de los "media", pág. 288.


Profesor: L.C.C. Carlos Enrique Sierra Aguilar. | Análisis del Discurso | Web: www.analisisdeldiscurso.ya.st | apunte Bibliografía: Susana González Reyna, Periodismo de opinión y discurso, ed. Trillas.

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