Sierra Caballero, Francisco y Moreno Gálvez, Javier (Ed.)




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Sierra Caballero, Francisco y Moreno Gálvez, Javier (Ed.)

Actas del III Encuentro Iberoamericano de

Economía Política de la Comunicación.

Comunicación y desarrollo en la sociedad global de la información.

Economía, política y lógicas culturales.

Ed. Instituto Europeo de Comunicación y Desarrollo

y Universidad de Sevilla.

Sevilla, 2004
Comunicación nº 32 (pp. 503-527)

Precariedad laboral de los periodistas, la mordaza de la prensa libre.

Tentación peligrosa de pasividad
IGLESIAS REAL, María

Periodista licenciada en la Facultad de Comunicación

de la Universidad de Sevilla
“No puede existir libertad de prensa

si los periodistas viven inmersos

en la corrupción, la pobreza o el miedo”

(Lema de la Federación Internacional de Periodistas, FIP)

1/ INTRODUCCIÓN:
La Carta de Buenos Aires aprobada en el I Encuentro Latino de Economía Política de la Comunicación (14-15 mayo de 2001) –precursor del III Encuentro Iberoamericano de Economía Política de la Comunicación (Sevilla, 17-19 julio 2002) en que se presentó esta ponencia- alerta de la perversión del sistema informativo actual que sirviéndose de los mayores adelantos tecnológicos consolida, cada día, un reduccionista, y alienador pensamiento único en vez de promover el análisis crítico de la realidad imprescindible para que las democracias del planeta adquieran pleno sentido y se consoliden. Ante este hecho, el foro de investigadores que protagonizó el citado encuentro realizó (en los puntos 5, 6, 7 y 8 de la carta) un doble ejercicio de autocrítica y de declaración de principios que se materializa en:

Por una parte, denunciar que la Universidad hoy, y frente a lo que ocurría en la década de los 60, centra su actividad científica e investigadora sobre Comunicación en
(...) estudios tecnocráticos desprovistos de dimensión crítica” y no forma adecuadamente a los futuros profesionales de la información “puesto que su función (...) exigiría no simplemente el conocimiento formal de las (...) tecnologías informáticas y comunicativas sino principalmente espíritu crítico y capacidad de comprensión (...) de su papel en el mundo.
Por otra, anunciar una posición activa ante lo que califican de “orfandad teórica” y su consecuencia: “la brutal reducción y estigmatización del pensamiento crítico”.

En esta línea, la presente comunicación propone que se aborde desde una perspectiva científica el problema de la precariedad laboral de los informadores en tanto en cuanto tiene directas consecuencias sobre su libertad a la hora de informar. Y, en palabras del Tribunal Constitucional español, sin una comunicación pública libre
(...) quedarían vaciados de contenido real otros derechos que la Constitución consagra, reducidas a formas hueras las instituciones representativas y absolutamente falseado el principio de legitimidad democrática que enuncia el artículo 1º, apartado 2 de la Constitución y que es la base de toda nuestra ordenación jurídico-política (Preámbulo del Borrador de Estatuto de Periodista Profesional, 2002).
El lema de la III Convención de Periodistas de España (Tarragona 17, 18 y 19 de mayo de 2002) Derecho a la información, periodistas con derechos expresa perfectamente cuál es hoy en día el principal debate en los foros de los profesionales de la información a escala internacional. No por casualidad, la Federación Internacional de Periodistas (FIP o IFJ, en sigla anglosajona) comenzó este año su discurso conmemorativo del Día de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo, con las palabras: “Los periodistas tienen que afrontar dos frentes de batalla este año: la seguridad en el periodismo y la justicia social en el trabajo”.

Incluso en los países del área hispanoamericana donde los informadores padecen todavía y de forma cotidiana las represiones nada sutiles de amenazas, secuestros o asesinatos (La libertad de prensa en las Américas y en el resto del mundo. Informe 2002 Reporteros sin Fronteras) también son cada vez más insoportables los abusos laborales. La Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) alertó este año es su memorando del Día de la Prensa Libre sobre el hecho de que en “América Latina, en el campo social se agrava la situación de los periodistas, obligados al multiempleo, a la precariedad del que tienen o a su pérdida absoluta”. Para la misma efeméride, el Sindicato de Periodistas de Paraguay (SPP) adoptó este año un elocuente Por la dignificación del trabajo y en México, según el Sindicato Nacional de Redactores de Prensa (SNRP,) las principales preocupaciones del colectivo de trabajadores de la comunicación (de 35.000 a 45.000 personas), son por este orden: salario, empleo, garantía del trabajo periodístico y respeto a la vida, y profesionalización.

En fecha aún más reciente (01/06/2002) el Grupo América Latina de la Federación Internacional de Periodistas (GAL-FIP) reunido en el marco del XXX Congreso de la Federación Nacional de Periodistas de Brasil (FENAJ) ha emitido una reveladora declaración, llamada de Manaus:
Expresamos nuestra preocupación por el deterioro de las condiciones laborales de los periodistas y trabajadores de la prensa, como consecuencia de la crisis económica y financiera  de los países de la región, que se expresa en despidos masivos, inestabilidad laboral, disminución de los salarios, aumento de las horas de trabajo, apropiación de los aportes para la seguridad social, así como la utilización de estudiantes en sustitución de profesionales y la contratación de personas no idóneas para el ejercicio del trabajo profesional. El periodista es un profesional y como tal tiene derecho a un trabajo en condiciones dignas, a firmar acuerdos de contratación colectiva, a percibir salarios acordes a la categoría profesional y al respeto de sus derechos de autor. Gran parte de la crisis económica en los medios es producto de la falta de creatividad e interés de los empresarios para generar nuevas fuentes de ingresos que garanticen un periodismo de calidad y una remuneración digna a los profesionales.

 
Tanto a uno como a otro lado del Atlántico ha comenzado a crearse, en la última década y especialmente en los últimos dos años, bibliografía sobre un tema con demasiados puntos en común: entre otros, desregulación del acceso a la profesión, falta de definición acerca de qué es ser periodista o quién puede considerarse tal, salarios bajos, horarios dilatados, subversión de la ley laboral por las empresas, abuso de la figura del colaborador y falta de respuesta organizada por parte de los periodistas ante este desolador panorama. Particularmente en España han proliferado los estudios de dimensión autonómica (o incluso comarcal) que sumados a los de ámbito estatal configuran un mosaico lleno de matices pero claramente marcado por la inestabilidad del empleo y la vulnerabilidad de los empleados.

Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre en los foros profesionales, el tema de la precariedad laboral no ha captado aún una atención suficiente de la comunidad científica universitaria cuyo análisis es vital para entender la dimensión del fenómeno y trazar un camino que lo supere.

Para el diagnóstico de la realidad de la comunicación de masas hoy en todo el mundo, estudiar la situación laboral de los informadores es al menos tan necesario como abordar los fenómenos de la globalización, el desarrollo de las nuevas tecnologías y la consecuente concentración de los medios de comunicación pues, la conculcación de los derechos de los periodistas es hoy, no cabe engañarse, frente a esos otros grandes retos tan traídos y llevados, el verdadero hándicap de la libertad de prensa. Hay consenso entre los autores de los principales estudios de la cuestión en que la violación del derecho laboral del periodista es actualmente la forma más extendida de filtrar en su cerebro, diluido en miedo, el pensamiento único e imponerlo así, a través de él, al conjunto de la sociedad. Y es, además, un método que deja pocas huellas.

En su libro Algo más que periodistas. Sociología de una profesión, los profesores de Sociología (Universidad Complutense) y Teoría de la Comunicación (Universidad de Salamanca), respectivamente, Félix Ortega y María Luisa Humanes, empiezan por desmontar un mito muy extendido, el de que el periodismo no puede ser objeto de un estudio científico.
Sin duda alguna no nos faltan informaciones sobre la historia del periodismo, cada vez abundan más las biografías y memorias de periodistas; los estudios sobre las transformaciones y reconversiones del oficio a impulsos de la concentración empresarial y el avance tecnológico son ya casi un lugar común. Pero por estas vías hemos llegado a saber muy poco sobre lo que es periodismo. (...) Sin embargo, conviene añadir que el periodismo no es ninguna excepción, por más peculiaridades que tenga, dentro del conjunto de ámbitos y realidades de los que se han ocupado las ciencias sociales. No hay ninguna imposibilidad (técnica o metodológica) que bloquee el acceso a su conocimiento. Dificultades hay y numerosas, pero no debidas a limitaciones científicas, sino a las que con frecuencia desarrolla la profesión (...) con su poder para resistirse al análisis.
2/ EL PANORAMA LABORAL DEL PERIODISMO ESPAÑOL, EN CIFRAS
2.1. DIFICULTAD PARA CUANTIFICAR EL UNIVERSO DE PERIODISTAS

Cuando se trata de hacer un retrato del panorama laboral de los periodistas en España se tropieza con un primer escollo que es, además, muy difícil de salvar: el de la desregulación del sector. El hecho de que no sea preceptivo colegiarse, ni siquiera estar en posesión del título de licenciado por alguna de las Facultades de Ciencias de la Información (CCII), dificulta muchísimo la cuantificación del universo total. Pero si, siguiendo las directrices del borrador de Estatuto de Periodista Profesional, aparcamos la hasta ahora siempre estéril polémica de la limitación del ejercicio podríamos sencillamente aspirar a hacer un censo de quienes son periodistas profesionales. Para el Estatuto
(...) periodista es todo aquel que tiene por ocupación principal y remunerada la obtención, elaboración, tratamiento y difusión por cualquier medio de información de actualidad, en formato literario, gráfico, audiovisual o multimedia, con independencia del tipo de relación contractual que pueda mantener con una o varias empresas, instituciones o asociaciones.

Sin embargo, en la actual coyuntura es imposible saber cuántos hay en España dada la generalizada subversión de la legalidad laboral por las empresas.
El sector que estudiamos ha sido calificado por la jurisprudencia como ‘uno de los más litigosos en la zona gris que media entre la figura del contrato de trabajo y la de arrendamiento de servicios. No debemos olvidar que para eludir la estricta normativa laboral y aprovechando la precariedad en el empleo, las empresas informativas abusan del arrendamiento de servicio y pretenden enmascarar los elementos que caracterizan la laboralidad del vínculo”. (Estatuto de los Periodistas. Régimen normativo de la profesión y organización de las empresas de comunicación. Guillermo Escobar).
Por no hablar de las colaboraciones, becas y prácticas que enmascaran puestos de trabajo de plantilla. En definitiva, es imposible cuantificar la bolsa de trabajo negro, es decir, no declarado, no cotizado a Hacienda, a veces ni siquiera pagado. Pero es preciso partir de esta base para entender la verdadera dimensión de la precariedad laboral y salarial en el sector, origen de otras muchas precariedades que enseguida analizaremos.
2.2. LOS DATOS DE LA PRECARIEDAD

2.2.1. Censo, salario y contrato

En general, sí hay un acuerdo entre los investigadores en cuál es el universo de periodistas en ejercicio en España: unos 8.000 tanto según La profesión periodística en España. Estatuto jurídico y deontología profesional del periodista y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Vigo Luis Fernando Ramos Fernández, como según Periodistas al descubierto. Retrato de los profesionales de la información de Canel, Rodríguez Andrés y Sánchez Aranda. Insistimos en que es un dato estimativo que no incluye el trabajo negro y, además, a la luz de los estudios regionales parece quedarse corto. En Periodistas, hoy, de José Aguilar y otros, por ejemplo, se cifra en un millar la cantidad de periodistas en activo en Andalucía y en Situación profesional y laboral de los periodistas vascos de Ofa Bezunartea, María José Cantalapiedra y César Coca se fija el censo de periodistas en esa comunidad en 1.369.

Luis Fernando Ramos hacía, en 1997, la diferencia entre un universo global de 13.500 trabajadores en puestos de comunicación y 8.400 de ellos netamente periodísticos. Esos 13.500 suponían entonces el 42% del total de titulados en Ciencias de la Información -que eran unos 32.000-, frente al cual había un 58% de licenciados en paro, de los que el 80% no había tenido aún ni un primer empleo. Entre los empleados y teniendo en cuenta los medios de comunicación convencional, el 47% era fijo y el 53% temporal y concretamente en el sector de prensa diaria el 65% era fijo y el 35% temporal.

Esos porcentajes de precariedad que daba Ramos Fernández en 1997 acaban de confirmarse en la III Convención de Periodistas de España que se celebró el pasado mayo en Tarragona bajo el auspicio del Foro de Organizaciones de Periodistas [organismo creado en 1993 y que agrupa a la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), la Agrupación de Periodistas de CCOO, la Agrupación General de Periodistas de la UGT, la Federación de Sindicatos de Periodistas y el Col.legi de Periodistes de Catalunya]. En este ámbito de reflexión dos de las cuatro mesas estuvieron directamente dedicadas al análisis de la situación laboral y la reflexión para su mejora: Iniciativa legislativa para la regulación profesional y laboral y Situación laboral de la profesión periodística. En el marco de esta última, Carmen Rivas responsable de la Agrupación de Periodistas de CCOO presentó datos de 2000 según los cuales:

Más del 50% de la profesión trabaja en precario, es decir, sin reconocimiento de vínculo laboral pese a existir éste aunque enmascarado bajo el nombre de “colaboración”. En el ámbito de las TV locales, por ejemplo, frente a una plantilla total declarada de 922 empleos se reconocen también 830 colaboradores, más del 47% del total.

Pero es que dentro de lo que sí se declara plantilla encontramos un 40% periodistas con contratos temporales. En radiodifusión privada, por ejemplo, más del 23% de los trabajadores tienen contratos temporales y el 15% carece de regulación contractual.

Este último dato muy particular de una parte del sector es coincide prácticamente con el que para la globalidad del mismo consigna el informe Los medios de Comunicación y las comunidades autónomas elaborado por Ibérica de Comunicación en 1999 (citado por Félix Ortega en Profesionales del Periodismo). Según este estudio, el porcentaje de periodistas en activo que trabajan sin contrato es del 17%.

Y en esta coyuntura, tal como expone el propio Ramos Fernández, en su obra La profesión periodística en España, hay 29.000 los alumnos de Facultades de Ciencias de la Información en España (curso 1996-1997). Un dato que completa Antonio Ortín Delgado -capítulo 19. Los jóvenes ante las nuevas perspectivas profesionales del libro Periodistas, hoy- al apuntar que cada año se licencian en el país 4.500 periodistas. En definitiva, nueva mano de obra para el mercado de las colaboraciones, becas y prácticas, es decir, para el trabajo mal o nada remunerado. Por no hablar de esa vuelta de tuerca que consiste en pagar por trabajar a través de los master que organizan los más prestigiosos medios de comunicación del Estado.

En relación con los salarios, la responsable de la Agrupación de Periodistas de CCOO Carmen Rivas denuncia que uno de cada cuatro periodistas carece de sueldo estable. Un 20% de los periodistas en ejercicio ganan menos de dos millones de pesetas (12.020 euros) al año, o sea, 165.000 pesetas mensuales. Pero la mitad de ellos, es decir, el 10%, cobra menos de un millón de pesetas al año, (6.000 euros), aproximadamente 83.000 pesetas al mes. Además, según revela, los puestos de salario inferior a 2 millones se han duplicado en los últimos 8 años.

Los datos facilitados en Tarragona por CCOO son equivalentes a los barajados por el CIS en Periodistas al descubierto donde se destaca que frente a la opinión general de que la periodística es una profesión bien pagada “por culpa de los desorbitados sueldos de una veintena de privilegiados” casi la mitad de los trabajadores cobran menos de 200.000 pesetas al mes, un 11,9% cobra entre 80.000 y 120.000 y un 6,1% no llega a las 80.000.






PORCENTAJE DE PERIODISTAS QUE COBRAN AL MES...

EDAD

Menos de

80.000

pesetas

Entre 80.000 y 120.000

Entre 120.000 y 200.000

Entre 200.000 y 300.000

Entre 300.000 y 400.000

Entre 400.000 y 500.000

Más de 500.000 pesetas

Hasta 25 años

31,6

42,1

21,1

5,2

0

0

0

26-30

3,8

23,7

44,5

23,7

4,3

0

0

31-35

2,9

1,4

29

55,1

8,7

2,9

0

36-40

0

0

16,9

42,6

21,3

6,4

12,8

41-45

0

0

0

4,5

22,2

22,2

11,1

46-50

0

0

5,2

15,8

21,1

42,1

15,8

Más de 50 años

0

0

6,4

19,8

19,8

27

27

Tabla 1. Fuente: Periodistas al descubierto.


Fig. 1. Fuente: Periodistas al descubierto.

En este mismo informe del CIS, se completa esta información laboral con la cita siguiente de Luis Fernando Ramos Fernández: “Hay miles de jóvenes en paro dispuestos a trabajar por cuatro duros. Y aún hay muchos más que trabajan incluso sin cobrar, como por ejemplo los estudiantes en prácticas. Los contratos basura en periodismo se han generalizado. Eso desestabiliza el mercado y, además, es malo para la profesión”.

CCOO denunció en la III Convención de Periodistas que el deterioro de la situación ha sido espectacular en los últimos 10 años mientras que en este lapso de tiempo se calcula una subida del 64% del índice de negocio de las empresas de comunicación en las que los beneficios netos han crecido un 342%. Sólo en el sector de publicaciones diaria, según reconoce la propia patronal, desde 1992 a 2000 los ingresos después de impuesto crecieron un 106,6 % hasta alcanzar una cifra de 215,02 millones de euros (35.776 millones de pesetas)”. Son datos recogidos en el Libro blanco de la prensa diaria que la Asociación de Editores de Diarios Españoles, (AEDE), presentó en Madrid el 17 de abril de 2002; un informe en el que también se consigna que la facturación publicitaria se incrementó un 93,9 % en el mismo periodo, y la venta de ejemplares un 72,7 %. Además, entre 1991 y 2000, el número de diarios editados en España pasó de 106 a 137 y el conjunto de estas publicaciones aumentó un 11% la difusión y un 55 % la audiencia. En conclusión, según la propia AEDE, “los periódicos españoles han salido reforzados de la última década”. Consignemos que todas estos datos de precariedad son más acusados en los medios de comunicación privados aunque en los públicos la tendencia es preocupante.
2.2.2. La devaluación de la experiencia

Muy vinculado con el fenómeno de deterioro del trabajo periodístico está el progresivo rejuvenecimiento de la profesión. En Periodistas al descubierto se aborda la cuestión desde los siguientes puntos:

1/La media de edad de los periodistas españoles es 34 años, una cifra muy en línea con la de países de la UE pero que supone un rejuvenecimiento de la profesión en los últimos años como se desprende de la comparación con estudios precedentes. En 1990, la media de edad de los periodistas era de 41 años, en 1994 la media bajó a 40 y hoy es de 34. Esa tendencia no ha de extrañar porque cada vez hay más facultades de Comunicación y crece el número de jóvenes que quieren ejercer influidos entre otros factores por películas y series de TV.

2/Ante esta situación,
(...) raro es el diario, la cadena de TV o emisora de radio que no cuenta con un auténtico batallón de becarios. Y no sólo en verano, época en que su presencia en las redacciones es aún mayor. Los chicos y chicas de prácticas son jóvenes, impetuosos, con ganas de trabajar, dispuestos a sacrificar horas y horas delante del ordenador. Y, además, salen muy baratos a los MMCC puesto que la mayor parte de ellos realizan su labor sin apenas remuneración económica.
Son, recordemos, palabras textuales del CIS.

3/Lo normal es que los nuevos periodistas se incorporen al mercado laboral al terminar la carrera, 23 años, pero en las redacciones de España se encuentran aún más jóvenes. Un 1,3% de la muestra es menor de esa edad. Es el grupo formado por los estudiantes de periodismo que un día decidieron ponerse a trabajar sin terminar aún la carrera.

4/Uno de cada dos periodistas tienen entre 25 y 35 años, o sea, la mitad de la profesión está en edad de seguir aprendiendo y desarrollando habilidades básicas. En el tramo siguiente, entre 35 y 45 años, se encuentra una cuarta parte de la profesión y sólo un 11,5% tiene más de 45 años, edad considerada en otras profesiones la más fértil y productiva intelectualmente.

5/¿Por qué esta profesión es tan joven y está rejuveneciendo? Hay motivos históricos relacionados con que los más veteranos del periodismo libre en España tienen poco más de 50 años (...) pero existen otras razones de carácter profesional, que resultan también implacables. El estrés, las presiones, los estirados horarios (según La elite de los periodistas y La profesión periodística en España, el 60% de la profesión trabaja entre 9 y 14 horas diarias), la escasez de sueldos, en suma las difíciles condiciones en que se desarrolla la profesión periodística son las que hacen que muchos se vayan quedando por el camino y que tomen la decisión de abandonar el periodismo antes de llegar a la edad más madura profesionalmente. Todo lo cual perpetúa un continuo relevo de gente joven en la base de la pirámide.

6/Este hecho preocupa a los profesionales consultados que coinciden en que la calidad de la información necesita la madurez y sabiduría de los veteranos. En este trabajo como en todo en la vida, resulta imprescindible la ponderación de la experiencia y la edad.

Félix Ortega en el capítulo Los elegidos: su acceso y promoción del libro Profesionales del Periodismo se refiere explícitamente a
La devaluación de la experiencia profesional: la juventud sería altamente valorada en la medida en que carece de experiencia. Y esa carencia resulta ser un factor positivo por un doble motivo: por la mayor ductilidad profesional (y también ideológica) que brinda, y por la vulnerabilidad laboral en la que sitúa a los más neófitos (lo que permite una política empresarial más agresiva, con reajustes continuos y escasa conflictividad).
2.2.3. Como contexto: unas duras condiciones de trabajo

Esta situación de precariedad laboral y salarial se da en un sector en que, además, las condiciones de trabajo diario son muy duras, sobre todo, por la extremada longitud de la jornada, el nivel de estrés y competitividad y el grado de responsabilidad. Escapa al objeto del estudio profundizar sobre estos extremos pero sí se quiere trazar, al menos, con estas tres figuras el contexto en que se enmarca la precariedad.



Fig. 2. Fuente: Periodistas al descubierto.


Fig. 3. Fuente: Periodistas al descubierto.



Fig. 4. Fuente: Periodistas al descubierto.
3/ EFECTO DE LA PRECARIEDAD SOBRE LA INDEPENDENCIA

Este cúmulo de circunstancias tienen un efecto, en las redacciones de los medios de comunicación españoles, que no es casual. Se trata de un efecto que ha descrito magistralmente uno de los más lúcidos profesionales andaluces del periodismo Juan José Téllez en su aportación al libro conjunto Periodistas, hoy que estaba articulado en tres partes Prensa, poder y ciudadanía; La situación laboral de los periodistas y Los nuevos yacimientos. Lo especificamos porque el capítulo de J.J. Téllez pese a tratar de la situación laboral y profesional se integra en el primer bloque y ello porque, como es leit motive, de esta ponencia el derecho de libre información no se garantiza si se infringen los derechos de los periodistas.

Ya el título es tremendamente revelador: Mecanismos de intervención del poder sobre los periodistas y en él comienza J.J. Téllez constatando
(...) la existencia de una guerra a escala estatal en torno a la propiedad de los medios de comunicación que, como los medios de producción en el viejo catecismo marxista, debieran ser de quienes los trabajan y no de quienes los utilizan como moneda de cambio para la mejora sustancial de sus cuentas corrientes.
Y destaca luego una paradoja cuanto menos chocante, que
(...) cuando alcanzamos el mayor grado de libertad con que este país se ha encontrado a lo largo de su historia, también nos topamos con una de las peores cotas de manipulación informativa, con periodistas asalariados que han olvidado recursos que se hicieron clásicos en la transición, como fuera escribir entre líneas o meter goles bajo cuerda. Ahora se prestan como portavoces mal pagados del baranda de turno o de los intereses de su editor, sin ponerle un pero sino al grito de sí bwuana, por un plato de lentejas y un contrato-basura que le permita rozar el fin de mes.
Según este periodista que ha ocupado cargos de dirección en varios diarios andaluces,
(...) estamos volviendo a un mercado laboral sobrecargado de jóvenes licenciados a quienes se llega a contratar sin paga o bajo la tapadera de una beca que los coloca a la altura de los siervos de la gleba (...) El poder, lentamente, como la erosión y como las estalactitas, no sólo ha conseguido intervenir para que no se le desmadre la canalla, sino que ha logrado consolidar la idea de que los periodistas no tienen por qué tener ideas propias, y si las tienen, que se las guarden. Y más que una impresión estamos hablando de una sensación que se percibe a través de los poros, que se transmite en las redacciones, como una nueva mordaza, como si en la Pasarela Cibeles de la falta de orgullo y dignidad profesional, nos hubiéramos apuntado todos a la autocensura.

Ésa es la mayor victoria de los poderosos, la falta de espíritu crítico por parte de una profesión mal pagada, embrutecida por la existencia de considerables casos de corrupción internos que no se han denunciado suficientemente por aquel otro veterano lema de perro no come a perro. Estamos hablando de un oficio en que los sindicatos pintan poco y buena parte de los ejemplos morales que la transición consagró en nuestros altares domésticos, han terminado endiosando un Olimpo que no pisa la calle ni oye las conversaciones en la barra de los bares (...) Y en tal contexto, los periodistas, que solemos ser frívolos, nos creemos de veras el cuarto poder. Nos engañamos. Si en nuestro ámbito hay alguien realmente poderoso está en los consejos de administración de nuestras empresas, públicas o privadas. El resto, seguimos siendo pobrecitos habladores. Ojalá estemos dispuestos a morir matando, con las botas puestas, intentando contar lo que creemos las verdades del barquero. Ojalá ocurra antes de incurrir en esa fea costumbre del suicidio; ya sea profesional (...); o real.

Amén de verbalizar la preocupación que más une a esta profesión de individualistas, Téllez pone en este texto el dedo en llagas importantes como la de la manipulación informativa. Y en este tema diversos estudios llegan a conclusiones equivalentes:


Valoración de 1 (poca importancia) a 6 (mucha importancia)
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