Les mando esta polémica que se desata fundamentalmente por amor y espanto




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títuloLes mando esta polémica que se desata fundamentalmente por amor y espanto
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Les mando esta polémica que se desata fundamentalmente por amor y espanto.
Amor al país y espanto por lo que sucede.
No quedará aquí, pues, como verán se comienzan a involucrar otras personas (J.Lagos, J Aleman, etc.)
Si alguien tiene algo que agregar, que lo agregue...
Todo sirve.

Daniel Migone
COMIENZA AQUI:
De: EL MUNDO de España 5-01-2001
PRIMER PLANO / EL ANALISIS.
Los militares desviaron al país del progreso para arrastrarlo al abismo, afirma Covadlo.

¿Cuándo se jodió la Argentina?

P/ LAZARO COVADLO

Algo parecido al título se pregunta el personaje de la novela Conversación en la catedral, de Mario Vargas Llosa: «¿En qué momento se había jodido el Perú?». Dicha pregunta, formulada en el marco literario, en 1969, se anticipa a la pésima administración del aprista Alan García (1985-1990) y a la posterior y más desastrosa dictadura de Fujimori.
En muchas jóvenes naciones de América Latina, que en su día surgieron ante el mundo colmadas de esperanzas y buenos deseos, en alguna etapa de su desarrollo histórico cualquiera de sus ciudadanos pudo haber indagado: ¿En qué momento se jodió mi país?
¿En qué momento una nación como la República Argentina, que en 1913 ostentó el nivel de vida más alto de toda América Latina, y su economía se encontraba entonces entre las 10 primeras del mundo, cae por el tobogán que la pondrá al borde del desbande y la suspensión de pagos? ¿Cuáles han sido las causas históricas que produjeron tamaño desbarajuste?
¿Las causas históricas? Pienso que la Ciencia de la Historia carece de suficiente idoneidad como para explicar ciertas enfermedades de las naciones. Sobre todo si se acepta que la función de la Historia consiste en relatar y definir, fundamentalmente, los desarrollos normales de las diversas comunidades humanas.
Para comprender el caso argentino (y otros aún más graves, cuya descripción demandaría un tratamiento aparte), habría que recurrir a una nueva ciencia, al costado y al servicio de la Historia -subsidiaria de ésta?- a la que doy en llamar Teratohistoria: la Historia de los desarrollos sociales monstruosos.
Puesto que la Teratología es la disciplina encargada de estudiar las anomalías y monstruosidades de los organismos animales y vegetales, no hay razón para dejar de extender sus métodos al campo de la psicología, la sociología, la economía y la historia de la humanidad. Tal vez así, con el auxilio de la Teratohistoria, pueda comprenderse la decadencia precoz de ciertos estados nacionales. Estados que despilfarran el patrimonio común hasta cuando el país se halla cercano al precipicio.
Pero mejor no hablar de precipicios, pues en Argentina hay un chiste que presenta al ex presidente De la Rúa diciendo: «Al tomar posesión el país estaba al borde del abismo; hoy hemos dado un gran paso».
La actual situación no puede entenderse sin el auxilio de la Teratohistoria, el estudio de las anomalías históricas (y despilfarros, y abusos de poder). Porque no deja de ser una anomalía que el mandatario de un país -Carlos Menem- cuya deuda en 1992 era de más de 62.000 millones de dólares, ordenara ese mismo año la adquisición de un avión para uso presidencial, el Tango 01 -dotado de ducha, grifos dorados, cama matrimonial y sillón de peluquería-, que costó 66 millones de dólares: lo mismo que el Air Force One, el avión presidencial estadounidense.
Y es que la historia económica y social de Argentina rebosa de teratología década tras década, como esa otra anomalía monstruosa de la dictadura militar, que debió padecer la población por siete años, y que comenzó con el golpe del general Videla, en 1976. En ese año, la deuda externa era de 9.700 millones de dólares; cuando los militares soltaron el poder, en 1983, la deuda se había acrecentado en más de 35.000 millones. Entretanto, los milicos tuvieron la nefasta ocurrencia de invadir las islas Malvinas. Al coste en vidas humanas de la inmediata contienda hay que sumarle más de 10.000 millones de dólares en gastos de guerra.
¿Cuándo se jodió la Argentina? ¿Quizá mucho antes, en 1824, cuando recibió de Gran Bretaña el préstamo de un millón de libras esterlinas? Fue un millón de los que sólo llegaron 560.000, una vez que se pagó la comisión de los intermediarios (100.000 libras esterlinas) y el pago adelantado de los intereses y otras comisiones.
En 1843 los banqueros ingleses reclamaron el desembolso de los intereses atrasados del empréstito. El tirano de turno, Juan Manuel de Rosas, propuso la cesión de las islas Malvinas como pago de la deuda. El gobierno británico no aceptó la oferta: se había apoderado de las islas 10 años antes.
En 1874, el presidente Nicolás Avellaneda, pese a que el país transitaba entonces por una penosa crisis económica, decidió cancelar la deuda y para ello dispuso que los argentinos ahorraran «sobre su hambre y sobre su sed». Sólo pudo concretarse en 1904. A lo largo de aquellos 80 años se llegó a pagar, en concepto de intereses y amortizaciones, una cantidad ocho veces mayor que el importe recibido. ¿Cuándo se jodió Argentina?
Tal vez no haya que remontarse tan atrás en el tiempo. Acaso el principio de la decadencia haya tenido lugar en 1930, con el primer golpe militar del siglo, a cargo del general Uriburu. En ese año el país, gobernado por el presidente Yrigoyen, pasaba por algunas dificultades, pero iba por la senda del sistema representativo y republicano y era una nación próspera. Los militares arrasaron con lo que hubiera podido ser el proceso normal de desarrollo político y económico de un Estado democrático. Ellos desviaron el rumbo de Argentina, la apartaron de su línea de progreso para arrastrarla al abismo de la monstruosidad histórica. Para comprender esto se deberá tener en cuenta que la agrupación conocida como Ejército argentino pocas veces estuvo a favor del pueblo argentino.
Otra anomalía: lo que se espera de las Fuerzas Armadas de un Estado democrático es que defiendan al país de una probable agresión extranjera, no que vuelvan las armas contra su propia población, como si se tratara de jemeres rojos o cosacos del Zar. Esta clase de grupos armados, al travestirse de institución nacional, entran en la teratología de la Historia militar.
Así y todo, el Estado argentino, mal o bien, continuó funcionando. Durante la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña y Estados Unidos adquirieron gran cantidad de productos agrarios, lo cual redundó en cuantiosos beneficios al acabar la contienda. Al asumir el poder el general Perón, en 1946, encontró bien colmadas las arcas del Tesoro Público. Cuando Perón fue derrocado por otro golpe militar, nueve años más tarde, buena parte de aquella riqueza se había evaporado. Claro que Perón indemnizó generosamente a las empresas extranjeras al nacionalizar los ferrocarriles, los teléfonos y las compañías eléctricas, en consonancia con su estrategia populista y nacionalista.
Lástima que la red ferroviaria estuviera obsoleta y sus anteriores dueños, ingleses, se sintieran muy satisfechos cuando se les pagó como si fuera material flamante. Lástima que las comunicaciones telefónicas fueran desastrosas durante décadas y para obtener una línea muchas veces había que esperar cinco, 10 y hasta 15 años. Lástima que en las tres décadas siguientes fueran tan frecuentes los cortes de luz en las grandes ciudades.
¿Cuándo se jodió la Argentina? ¿Fue durante el Gobierno de Alfonsín, que heredó de la dictadura una deuda externa de 45.100 millones de dólares y la hizo subir a los 58.000 millones? ¿Fue durante el Gobierno de Carlos Saúl Menem -el del avión presidencial con sillón de peluquería-, que elevó la anterior cantidad hasta los 146.000 mil millones?
Lo cierto es que durante el Gobierno peronista de Menem se volvió a privatizar casi todo: teléfonos, energía eléctrica, transportes públicos. Todo ese patrimonio fue malvendido, al tiempo que se privilegió a una nueva oligarquía. Por ello, es erróneo el criterio que atribuye las culpas del desastre a lo que desde la izquierda se llama «economía neoliberal». No hubo manejos neoliberales ni liberales a secas; sí hubo una manipulación mafiosa del patrimonio público, lo cual tiene poco que ver con las pautas de la economía de mercado, cualquiera que sea la opinión que se tenga acerca de dicha modalidad económica.
Actualmente, la deuda Argentina es de 132.000 millones de dólares, casi el 50% del producto interior bruto del país, cuyos habitantes cruzan los dedos para que el nuevo Gobierno no dé más pasos en dirección al abismo. ¿Cuándo se jodió la Argentina? La respuesta quizás haya que buscarla en los archivos de la Teratohistoria.

Lázaro Covadlo es escritor argentino, radicado en Barcelona y autor de siete libros. Su última novela, Bolero, fue publicada en 2001.

----- Original Message ----- From: Daniel Migone

To: L.Covadlomailto:dmigone@fullzero.com.ar / Anahi Caceres

Sent: Monday, January 07, 2002 7:15 PM

Subject: No lloren por nosotros

Adjuntos


Querido Eduardo:

Muy interesante...

Lo recibí hoy, 7-1-02, pues pasé un fin de semana un poco agitado por problemas de índole personal...

Siento, básicamente por dos razones, una confusa sensación de aprobación y desacuerdo con lo que has publicado,

Una, porque te respeto muchísimo y respeto tu pensar y creer, y a pesar de nuestros cortos encuentros e intercambios epistolares he aprendido a estimarte como a uno de los pocos verdaderos amigos que tengo.

Dos, porque pienso diferente a vos en materia de interpretación histórica (o debería decir, mejor, Teratohistorica) de los aconteceres de la Argentina y de América toda.

Me encantaría polemizar con vos. Creo que aprendería mucho y crecería en el emprendimiento. Pero la primera de las razones que enuncié es muy fuerte y no me animo a hacerlo por temor a quebrar algo que aún es muy párbula (nuestra amistad)

Casualmente, y en consonancia con tu artículo, La Nación publica hoy una nota de Juan José Cresto en la que aparecen algunas de las posibles respuestas a tu pregunta.

Teratohistóricamente, concuerdo con muchas de las cosas que allí se dicen y, como si esto fuera poco, acabo de traducir una nota aparecida el 1-1-02 escrita por Paul Krugman para el NY Times que redondea un poco mi manera de pensar, y se refiere a hechos más cercanos. (Krugman, como buen yanqui, no solo no tiene en cuenta la relación de Argentina con Europa - que tampoco es inocente -, sino que además se apresura a predecir cosas que los hechos anulan en la alta velocidad con la que ocurren las cosas hoy en día... en fin... Hugo Mujica dice que hoy no hay tiempo para pensar... sólo para actuar...)

Estoy trabajando en un proyecto de ensayo en el que pretendo aclarar mis ideas al respecto. La base es que, en realidad, lo que nos ocurre es un proceso de metástasis originado en un cáncer endémico que se puede catalogar como: corrupción cultural fomentada desde un poder que no sabe, ni puede, aflojar. Una conspiración en suma, que recordarás, comienzo a esbozar en mi pequeño trabajo sobre San Martín. (ver ´´Los Puentes´´ en www.migone.4t.com )

Te mando copia de ambos artículos, y me encantaría que tuvieses tiempo para comentarlos conmigo.

Te mando un fuerte abrazo.

Daniel
----- Original Message -----

From: Anahi Caceres

To: DMM

Sent: Monday, January 07, 2002 7:15 PM

Subject: No lloren por nosotros

Daniel: Gracias por la traducción!, ya la puse.. Me parecieron muy buenos los dos artículos que me enviaste. Por que no te gustó el de Covadlo? Lo leí detenidamente y me pareció una metáfora interesante la de la teratohistoria, que al fin y al cabo es como tu teoría de la "metástasis"... o no? Creo que ambas (teorias) hablan de una "enfermedad" o destrucción por lo "echado a perder" como dicen los chinos... / monstruosos o malformados o deformados o ... En fin, lo que dice de los militares lo de Menem... Por que no estas de acuerdo??? Que se me pasó?

----- Original Message -----

From: Daniel Migone
To: Anahi Caceres
CC: L.Covadlo
Sent: Monday, January 07, 2002 7:15 PM
Subject: No lloren por nosotros

Anahi:
No, si básicamente estoy de acuerdo con lo que dice Eduardo. Es una excelente reflexión, que presenta un cuadro histórico que dudo mucho se conociera, antes de la nota, en el medio en el que él se mueve. Es mordaz e inteligente como todo lo que he leído últimamente de él. Lo que me pasa es que estoy empezando a sentirme un poco molesto con el tema de que los argentinos somos lo que somos y nos merecemos lo que nos sucede o que, por otro lado, somos tan tontamente inocentes que no nos damos cuenta de lo que el mundo cocina y caemos estúpidamente en la trampa a cada vuelta de tuerca de la historia del mundo, y todo esto, de alguna manera queda implícito en lo que dice Covadlo, con quien coincido en un 90%. Claro que es casi el mismo razonamiento que tantas veces hemos conversado respecto a mi ´´metástasis´´ (o teoría de la conspiración), pero es claro también, que pensar únicamente en que la Argentina se jodió es no tener en cuenta que en realidad, la jodieron... Hay una teoría sobre el cáncer que dice que la enfermedad solo ataca a quienes quieren tenerla. Yo, durante mucho tiempo adherí a ella, pensando que si no hay una forma exógena de contagio, bién puede ser cierto que se la ´´fabrique´´ en el intrincado mecanismo de la mente y el cuerpo promoviendo una especie de suicidio lento e inexorable. Pues, no es así. El delicado equilibrio de la vida puede ser disturbado por miles de factores (incluídos los genéticos, por supuesto) entre los que no faltan los exógenos impulsados por energías con las que la víctima nada puede hacer o decidir. Teratohistóricamente hablando (y aplaudo el hallazgo retórico de Eduardo), la Argentina no ha pasado por momentos más difíciles en su historia pasada que otros países como por ejemplo, digamos, Bélgica. Soportó una incompetente administrción de fin de imperio por parte de España y se tuvo que sostener (al igual que el pequeño país europeo) con empréstitos de los antiguos enemigos de la decadente metrópoli ya que los poderosos de turno no tenían mayor interés en comerciar con estas costas (ni con el agro belga) pues el mundo ¨civilizado¨ pasaba por el descabellado intento de sostenerse sobre los hombros de la esforzada y cada vez más pobre clase trabajadora de las fábricas iniciales de Inglaterra, Francia y Alemania (vg.´´revolución industrial´´)
(Uno se olvida a veces que el primer empréstito importante que gestionó el país fué el famoso a Baring Brothers que solicitó Rivadavia y que terminó de pagar Frondizi en 1958.Hay mucho por investigar en este terreno y, como siempre, nunca se llegará a la estricta verdad).
No pensar en esto es no intentar comprender el por qué del exagerado éxodo de paupérrimos individuos que durante casi 50 años y en masa se largaron a cruzar el océano desde la misma España, Italia, Polonia, Rusia, Irlanda, etc.etc. Los ingleses, mientras tanto, desparramaron libras esterlinas por todo el planeta (incluyendo a EEUU) e intentaron consolidar su propia egemonía a fuerza de negocios en los que ambas partes pretendían obtener pingües beneficios; pero nunca considerando que los causantes de la ´´movida´´ eran ellos mismos y manteniendo, además, las mismas prácticas laborales en la américa inmigrante que sostuvieron en sus territorios y en los países de su égido; pasando, después, alegremente a retirar las ganacias con un desparpajo insólito (Leé la parte del artículo de Cresto en la que habla de los retiros de los fondos de los bancos Francés y Alemán). Lo que yo pienso es que mientras de Bélgica no se dice que los belgas son sudacas, ladrones, ineptos, vacuos, gastadores, soberbios, ingenuos, poco confiables, etc, etc. de los argentinos se dice esto y mucho más... y desde hace muchos años.
Esta falta de respeto, esta desconsideración por un pueblo que, en sus mejores épocas soportó con amabilidad y fraternidad los grandes problemas que sufrió Europa en el albor del siglo XX y que más allá de los playboys y multimillonarios que ´´rompían´´ París en las décadas del 20 y 30, pudo construir una sociedad bastante eficiente pese a los malos ratos que pasaba la otra parte del mundo, es decididamente inaceptable.
Es inaceptable que el desfachatado de Bush se ría de que habló con un recién electo presidente que pocas horas después no estaba más en el cargo, es inaceptable que J.M Aznar llame por teléfono para pedir por las empresas que han esquilmado a los argentinos desde que se instalaron, es inaceptable que Felipillo deambule por los pasillos de la Casa Rosada buscando a alguien con quien acordar vaya uno a saber que, es inaceptable que gran parte de la prensa mundial (y casi toda la de acá) esté empezando a decir que se puede venir una ola ´´populista´´ que habría que cuidar..., es inaceptable que esa misma prensa se haga eco de los que comienzan a culpar a la víctima y desinformen, hagan lobby y denosten el intento y el hartazgo de la clase media argentina que con motivos sobrados, le dió el último empujón a DeLaRua, diciendo que en realidad se quejan porque les tocaron el bolsillo. Claro que si, porque el culo se lo vienen tocando desde hace rato, y los ´´tocadores´´ son los parientes de allende los mares que siempre están dispuestos a subir el ´´riesgo país´´ de la Argentina pero muy poco dispuestos están a pagar los platos rotos de una fiesta en la que los únicos invitados fueron ellos... y desde hace más de un siglo...
No, la Argentina no se jodió en algún recoveco de la teratohistoria, la jodieron. Y los argentinos no pudimos hacer nada por evitarlo. Y esta es mi única diferencia con Eduardo.
Un beso
Daniel
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