No es posible comenzar un poema sin una parcela de error acerca de sí mismo y el mundo, sin una brizna de inocencia en las primeras palabras”




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La ciencia y la vida ni pueden ni deben estar separadas. Para mí la ciencia da una explicación parcial de la vida. Tal como  es se basa en los hechos, la experiencia y los experimentos… Estoy de acuerdo en que la fe es fundamental para tener éxito en la vida, pero no acepto tu definición de fe, la creencia de que hay vida tras la muerte. En mi opinión, lo único que necesita la fe es el convencimiento de que esforzándonos en hacer lo mejor que podemos nos acercaremos al éxito, y que el éxito de nuestros propósitos, la mejora de la humanidad de hoy y del futuro, merece la pena de conseguirse.
Rosalind nació en Londres en 1920, hija de un banquero judío obtuvo un título universitario, en física, química y matemáticas en el Newnham College, el colegio mayor femenino de la Universidad de Cambridge. Trabajó en la Universidad de Birbek donde floreció e hizo un trabajo increíble sobre la estructura de los virus localizando el ARN del virus mosaico del tabaco. Luego, en el King`s College de Londres, trabajó con Maurice Wilkins quien no pudo superar el prejuicio antisemita hacia esta científica en aquella institución tradicionalmente masculina y claramente anglicana, llegando a coartar sus investigaciones. Tardíamente, en 2003, intentó reparar su culpabilidad escribiendo “The third Man of the Double Helix”.

Rosalind Intercambió información con Watson y Crick, sin rivalidades ni rencores, con humildad y respeto, aunque para otros pareciera siempre amargada, triste y malhumorada. Su trabajo con los rayos X pudo haber sido la causa de su cáncer de ovario dado los escasos recursos de protección de aquella época.

James Watson en sus escritos se refiere a Franklin como "Rosy” y confiesa que sus impresiones iniciales sobre ella fueron frecuentemente erróneas, admitiendo las luchas que debe enfrentar una mujer inteligente y se pregunta cómo habría sido ella si se quitase las gafas e hiciese algo distinto con su cabello.

Revisemos ahora la catadura de aquellos premiados.
Wilkins en una carta a Crick (1954):
la lista de tus futuras publicaciones es impresionante, y espero que no me consideres malévolo si percibo tus planes para evitar el trabajo experimental
aquí la opinión mayoritaria, muy a mi pesar y con gran pena, está en contra de que sigas con el trabajo sobre los a.n. (ácidos nucleicos) en Cambridge. Se piensa aquí que has sacado tus ideas directamente de la charla (de Franklin) en el simposio, lo que a mí me parece igual de convincente que tus razones diciendo que tú las has deducido de nuevas”.
sería muy acertado que mantuvieses una posición discreta, y dieses la impresión de ser un trabajador constante y apacible que no provoca “incidentes”, en vez de reclamar todo el reconocimiento por tus excelentes ideas a expensas de las buenas relaciones”.
De Crick Watson a Wilkins:
alégrate, y créenos que si te hemos dado una patada en el culo, lo hemos hecho como amigos. Deseamos que nuestro atraco sirva al menos para que vuestro grupo se una en un frente común”.
Una frase, la última, que alude además a la rivalidad existente de Wilkins con Franklin.
De Crick al editor de Nature:
Hemos mostrado un borrador del artículo a Wilkins. Hemos acordado que en vez de colaborar para comprobar nuestra estructura con sus datos la vamos a publicar nosotros, y ellos la comprobarán después con sus datos”.
Wilkins a Crick:
Al parecer lo único que podemos hacer es enviar las cartas de Rosy y mía tal y como están y confiar en que el editor no va a notar que hay repeticiones. Estoy tan harto de este manicomio que ya no me importa mucho lo que pueda ocurrir”.
Wilkins escribe:
Si Rosy quiere ver a Pauling ¿qué demonios podemos hacer? Si se le sugiere que sería mejor que no lo hiciera tan solo la animaría más a hacerlo.
(Linus Pauling era el competidor californiano que ya había resuelto la estructura proteica y de la hélice alfa y con quien Rosalind deseaba comunicarse. )
Crick por Rosalind:
Confío que el humo de la brujería salga pronto de nuestros ojos.
Respuesta de Wilkins:
Dile a Jim que la respuesta a su pregunta: '¿Cuándo fue la última vez que hablaste con ella?' es esta mañana. Toda la conversación consistió en una palabra mía.”

Pensar que Rosie tenía todos los datos en 3D desde hace nueve meses y no vio que era una hélice y que yo le tomé la palabra de que los datos eran anti-hélice. Dios mío."

A su fallecimiento su hermana Jennifer, previo a la mención mundial del ADN, inscribió sobre su lápida:
"Su trabajo sobre los virus era de un beneficio duradero para la humanidad."
Sin suponer que en realidad sepultaba una gloria merecida.



Rosalind Franklin con su hermana Jenifer. Tomada alrededor de 1930.

Un segundo capítulo, muy cercano al examinado anteriormente, implica a los investigadores del genoma: el científico estadounidense Craig Venter, de la empresa Celera Genomics, con sede en Maryland, quien lo compartiera con Hamilton Smith.

Venter narró las rivalidades y los obstáculos que encontró en su carrera. Según Guterel, el investigador se transfigura en un tremendo gestionador de la ira.

Su crítica alcanza tanto a los rivales en la carrera por descifrar el genoma, tal Francis Collins, como a los organismos públicos de gestión de la investigación. Aún a James Watson del Reino Unido cae en su diatriba.

Después de la declaración conjunta realizada por Bill Clinton y Tony Blair, la publicación de los estudios se hizo finalmente de forma independiente.

A las rivalidades internas de la investigación habría de sumarse la oposición por parte de los que opinan que “el conocimiento del genoma abre la puerta a peligrosas manipulaciones.”
El tema dio lugar a un enfoque lateral.
-¿Serán también nuestros genes portadores de religiosidad?

¿Algo así como la acción de un arquetipo de evolución, que genera, empuja y acelera el proceso y se manifiesta con la aparición del hombre en la cultura?
Se trataba de una cuestión interesante que enlazaba hipótesis junguianas con investigaciones modernas sobre el cerebro.
-Hay estudios neuroteológicos interesados por la espiritualidad, la oración, la meditación. Polémicos sí, no decisivos, como la búsqueda de regiones cerebrales vinculadas al alma. El lóbulo de la ínsula ha sido señalado un probable centro de integración además de otras áreas.
-Está también la cuestión del sentimiento oceánico, y el sentimiento cósmico…
-… y la epilepsia y las alucinaciones, los delirios… y si de genética se trata en lugar de culturas, sería interesante señalar como es la religiosidad en los animales…
-Bueno, un signo podría ser la jerarquía establecida en algunas comunidades, como la de las abejas, o entre los chimpancés, ciertas veneraciones o respeto … se ha dicho que los elefantes lloran a sus muertos … por lo menos podemos hablar del hombre primitivo a través de sus manifestaciones pictóricas o prácticas mortuorias.…
- ¿Por qué no aceptar simplemente el salto evolutivo de la pura existencia animal a la conciencia racional?
No era ésta un real discusión, porque ambos participaban de similares argumentos predicativos. Las mismas preguntas más que sus diversas respuestas es lo que tal vez sostiene la religión, aun sin práctica y sin acuerdo, o las normas de la vida.
- Teilhard de Chardin intentó superar el antagonismo entre el cielo y la tierra, entre Dios y el mundo, con alguna eficacia misionera y evangelizadora.
- Es difícil que lo lograra, porque la ciencia es positivista y evolucionista y la teología de Chardin, inferior a su paleontología, de hecho el Santo Oficio desaconsejó su difusión.
-Sin embargo puede haber un acierto al señalar que cuando la evolución alcanza el nivel de la conciencia supera la bioesfera y alcanza la noosfera…


Capítulo V

Siguió sumando enunciados que mucho le debían al Internet. Los agruparemos en las páginas siguientes tal como fueron recogidos y comentados.

Amores contrariados



Joven y bella, Felicitas se casó en 1862 con Martín de Álzaga, un hombre mayor y acaudalado. En ese tiempo era el hombre más rico de la Argentina. Al conocer la noticia, Felicitas le imploró que no aceptara entregarla en matrimonio a un hombre de 60 años al cual ella no amaba, pero José Guerrero quería un brillante futuro para su hija y le aseguró que la felicidad y el amor nacerían con la convivencia. Unos meses más tarde se celebraban las nupcias entre Felicitas Guerrero y Martín de Álzaga, y toda la alta sociedad de Buenos Aires se hizo presente. Entre los asistentes a la boda se encontraba Enrique Ocampo, quien secretamente amaba a la joven novia. El  matrimonio no fue feliz, pero cuando llegó el primer hijo Felicitas creyó que en él encontraría su refugio.



 

 Lamentablemente, cuando sólo contaba con 6 años el niño Félix de Álzaga falleció víctima de la epidemia de fiebre amarilla que azotaba Buenos Aires. Felicitas volvió a quedar embarazada y la pareja creyó encontrar en su segundo hijo la alegría que les había sido negada, pero otra vez el destino se ensañó con el matrimonio de Álzaga y el pequeño Martín murió a los pocos días de nacer. Esto fue demasiado para el viejo corazón de Martín de Álzaga, que con 70 años se sumió en una profunda depresión y murió 15 días después que su hijo.

 



16 años tenía Felicitas a su casamiento, hereda a los 26. Se la describe como una mujer de gran carácter que a la muerte de su esposo supo administrar y acrecentar su patrimonio.

De los que la pretendieron por su belleza y fortuna conquistó su corazón el joven Samuel Sáenz Valiente, dueño de tierras linderas a su propiedad, poco después aceptó la propuesta de casamiento, pero existía un viejo amor, Enrique Ocampo, que aún apasionado la abordó en secreto. Ella lo rechazó con firmeza

El 29 de enero de 1872, durante la conmemoración por la inauguración de un puente, Enrique Ocampo la asesina y se suicida. Hay otras versiones, pero lo cierto es que Felicitas pierde su vida a los 26 años y ambos yacen en el cementerio de la Recoleta.

Los padres de Felicita heredan su fortuna y deciden construir una iglesia en su memoria, donde según un mito nadie desea casarse o bautizar a su hijo.

Felicitas Guerrero, víctima de los excesos, se convierte finalmente en uno de los fantasmas más famosos de Buenos Aires
Santos Lugares
"No es cierto que el Dr. D. Dalmacio Vélez Sarsfield, ni ninguna otra persona me aconsejaran la ejecución de Camila O' Gorman, ni del cura Gutiérrez. Durante presidí el gobierno de la Provincia Bonaerense, Encargado de las Relaciones Exteriores, y con la suma del poder por la ley, goberné puramente según mi conciencia.

Soy, pues, el único responsable de todos mis actos, de mis hechos buenos como de los malos, de mis errores, y de mis aciertos.

Pero la justicia para serlo debe tener dos orejas: aún no se me ha oído….”

Rosas
Contemporáneamente Domingo Faustino Sarmiento escribe desde su exilio en Chile:
Camila O´Gormán pertenecía a una familia distinguida de Buenos Aires, era linda, bien educada joven, cantaba y ejecutaba en el piano con arte y vivía en una de las calles más decoradas de tiendas de lujo, circunstancia que en aquella ciudad en que se pasea por el comercio toda las noches, debía darle alguna notoriedad. Su padre es un sujeto respetable, de modales finísimos, esmerado en el vestir y muy europeo en sus costumbres, lo que debía hacerlo naturalmente el blanco de las antipatías de aquellos que tantas manchas del lodo o de sangre han echado sobre el fraque, el peal del pantalón, el corte del chaleco, la barba o el pelo objeto de persecución, no ha mucho de parte de la política.

Visita a la casa del señor O´Gormán el clérigo Gutiérrez, joven, lleno de atractivos y de blandura, cuyas dotes le habían merecido la estimación de la familia. Pero a causa de aquel estado forzado de la sociedad, de vicio secreto y oculto que gangrena y daña las relaciones, la joven Camila es seducida por el joven clérigo, y en la desesperación de remedio para situación tan vergonzosa, quién sabe si obedeciendo a alguna de esas vividas ilusiones que pasan por el alma de los enamorados, ambos fugaron de Buenos Aires, anduvieron errantes por los campos, fue el sacrílego esposo maestro de escuela para vivir, hasta que reconocidos y delatados fueron transportados a Buenos Aires circunstancia que atrajo y al avivó la curiosidad pública.

Al día siguiente, a las diez del día, se mandaba parar de orden de la policía en la calle a cada transeúnte, para avivar más la imaginación, haciendo que el silencio, la movilidad extraña de los objetos y de los hombres preparase al público a las emociones que le esperaba. De repente cunde la noticia de que el cura Gutiérrez, Camila O´Gormán y el niño de ocho meses que llevaba ésta en sus entrañas, habían sido fusilados juntos por orden del gobernador Rosas y sepultados juntos en un cajón. Buenos Aires tiene encallecido el corazón de experimentar horror, y no es fácil cosa conmoverlo con muertes, degüellos, desapariciones de individuos. Todo es vulgar; pero aquel fusilamiento de una linda joven, de un cura y de un niño, a quien según la expresión de Ascasubi, el bardo gaucho “matan antes de haber nacido”, era tan exquisitamente horrible, imprevisto, repentino y aterrante, que valía por una matanza por las calles llevando al mercado las cabezas. Si la ciudad entera la hubiese recibido un solo instante la noticia, se la habría visto estremecer como si una cadena galvánica, hubiese comunicado a todos una descarga eléctrica. Hemos visto cartas de extranjeros dirigidas entonces a sus corresponsales de Valparaíso en que decía uno “estoy horrorizado, se me pueda la cabeza, esto es espantoso”. Y sin embargo no decía qué era lo que tan profundas emociones le causaba. Quince días después se explicó en términos generales sobre el acontecimiento, y bajo las mismas impresiones de pavor.

Añádase a esto, que acompañaron a la muerte de aquellos infelices, detalles que despedazan el corazón. La guarnición de Santos Lugares, encargada siempre de ejecuciones iguales, habituada siempre a matar a quien se le ordena, tuvo esta vez horror de sí misma, y el oficial contestó sin saber lo que se decía “que me maten; pero yo no hago lo que me mandan”. Fue preciso avisar a Rosas, prolongar la expectación y que llegase nueva partida de soldados. Al clérigo le desollaron las palmas de las manos y la corona, práctica que ya se había observado, con otros cuatro viejos curas y canónigos, degollados en Santos Lugares. En el momento de su suplicio, el cura criminal flaqueaba; y teniendo los ojos vendados preguntaba oyendo paso cerca de él, “¿quién está conmigo?” –Yo, le contestaba una voz que por mucho tiempo había sonado dulce a sus oídos: “¿qué, tienes miedo? Yo estoy tranquila; me han bautizado a mi hijito”. Esta pobre víctima de una pasión se había echado el pelo hermosísimo sobre su rostro, para ocultar quizá el rubor tan natural en una mujer; y la madre al sentir gatillarse los gatillos de los fusiles, encogía el cuerpo, como para evitar que alguna bala fuese a matar al hijo que palpita en sus entrañas. Los soldados de don Juan Manuel de Rosas, son hombres al fin; uno cayó desmayado disparar su fusil; otros volvieron la cara haciendo fuego a la ventura, y ninguno acertó a herirla en la primera descarga. En la segunda de ocho tiros, uno dio en un brazo de la pobre señorita que dio un grito. Al fin que la piedad se despertó en aquellos corazones embrutecidos y a la tercera la despedazaron a balazos.

Estas escenas bastarían para hacer morir de miedo a la mitad de las mujeres de Santiago si las presenciasen. Allí no sucede eso. Después del acontecimiento veíanse las tiendas llenas de gente, hablando de cosas indiferentes; a veces risotadas temblorosas, descompasadas, daban a aquel juego de fisonomías un aire infernal, como la risa de Otelo cuando se descubre engañando; y al día siguiente, personas que querían instruirse de lo ocurrido, no encontraban quién conociese los detalles; habían oído algo, se decía que habían fusilado a unos criminales. Porque así está educado Buenos Aires. Cuando una familia tiene miedo sale a la calle para mostrar que no tiene culpa; cuando recibe la noticia de que un deudo ha muerto o ha sido degollado en la guerra, da a un baile para mostrar que reniega de su propia sangre. ¿Qué había podido motivar a que el exceso de rigor sobre una niña infeliz hasta donde no puede llegar otra que su posición social, ser madre de un hijo sacrílego? ¿Y contra un cura perdido en la opinión? ¿Era celo llevado hasta el fanatismo por la religión y la moral? Pero en su sociedad íntima de Palermo admite Rosas a la barragana de un sacerdote, del señor Elortondo, bibliotecario, sirviendo este hecho a base a mil bromas cínicas de su tertulia. Los que creen conocer los resortes que mueven su alma, suponen que los móviles de aquella ejecución eran de una naturaleza especial. Hacía ya algún tiempo que la mansedumbre de la policía había dejado ir desapareciendo poco a poco la cinta colorada en el pecho y en el sombrero aun de los mismos federales. Niñas muy apuestas y de la tertulia de Rosas osaban presentarse en público sin moños colorados, los chalecos de rojo vivo que eran, habían degenerado en punzó, en negro con listas coloradas, en color castaña y últimamente hasta en negro y en colores vivos sin mezcla de colorado. En presencia del negociador Lepredour se habían llevado ciento ochenta ciudadanos a la cárcel por encontrárseles en la calle in fraganti delito de no tener la cinta colorada. Es claro que la autoridad necesitaba remontar un poco los espíritus olvidados de la mazorca, era preciso dar una lección a los jóvenes que llegaban a la virilidad desde 1840 en adelante; en ocho años de seguridad hay tiempo de olvidarse que hay una autoridad que quiere ser obedecida en cosas tan capitales y gloriosas como el trapito colorado. Créese que el apellido de O´Gormán, sus aires de caballero, sus maneras europeas, entraban en algo para hacerle aquella afrenta... En fin, la circunstancia de ser un clérigo criminal, le daba al acto algo de picante, de novedoso, castigando al sacerdocio por pasiones puramente humanas que no provienen del ministerio sacerdotal. ¿Quién ha podido ser indiferente a aquel suceso? ¡Una niña cumplida, un clérigo un niñito fusilados, son cosas que se quedan hondamente grabadas en el espíritu! Y luego, la revolución europea se sabe en Buenos Aires: muchos leen papeles extranjeros: ¡el espíritu de insubordinación es contagioso! ¡Qué momento más oportuno para descargar uno de esos golpes sobre el corazón que hacen refluir la sangre y el alma a las extremidades un año entero!
Las estructuras ideológicas cambian así como la mentalidad de las épocas. Las reglas de la familia O´Gorman han variado. A los diez días de la fuga de los amantes, Adolfo O’Gorman denunció el hecho al gobernador como "el acto más atroz y nunca oído en el país", mientras el obispo Medrano pedía al gobernador que "en cualquier punto que los encuentren a estos miserables, desgraciados infelices, sean aprehendidos y traídos, para que, procediendo en justicia, sean reprendidos por tan enorme y escandaloso procedimiento".

Posiblemente a Rosas no le preocupara demasiado la vida sexual de los curas, desvíos que ocurrieron con algunos Papas y Obispos, pero sí una desobediencia a su persona, o como interpreta Sarmiento, viera en ello una oportunidad para reforzar el temor y la subordinación de las gentes bajo su poder.


Montescos y Capuletos
El prólogo condensa la tragedia de Romeo y Julieta:
“Coro.- En la bella Verona, donde situamos nuestra escena, dos familias, iguales una y otra en abolengo, impulsadas por antiguos rencores, desencadenan nuevos disturbios, en los que la sangre ciudadana tiñe ciudadanas manos.

De la entraña fatal de estos dos enemigos cobraron vida bajo contraria estrella dos amantes, cuya desventura y lastimoso término entierra con su muerte la lucha de sus progenitores.

Los trágicos pasajes de su amor, segado con la muerte, y la constante saña de sus padres que nada pudo aplacar sino el fin de sus hijos, va a ser durante dos horas, el asunto de nuestra presentación.

Si la escucháis con atención benévola, procuremos enmendar con nuestro celo las faltas que hubiere. (Sale)”
No cabe más que agregar a la maravilla literaria, que un poeta de veintiocho años hilvanó hasta ahora por siempre, un milagro de juventud e inspiración, una obra maestra que aún no devoró el tiempo. Llamo a esto un espacio-tiempo-particular, a contramano del programa aniquilante de la vida, y de la tardía comprensión de Montescos y Capuletos.

El derecho de pernada
Ius primae noctis; Droit de seigneur;Droit de cuissage: potestad señorial de tener relaciones sexuales con toda doncella sierva de su feudo, recién casada con otro siervo suyo. No parece existir, sin embargo, documentos legales que hayan autorizado esta norma, aunque sí aún hoy se constata la violenta suposición del derecho de festejar agresivamente tales acontecimiento.

Etológicamente se registra la supremacía del macho alfa que le asegura la cópula con todas las hembras a su cargo También hay paralelismos etnográficos. Y mucho más.

El derecho de violar a las mujeres es en sí mismo un aspecto de dominación machista, social y criminal, que ha sido tolerado en múltiples circunstancias, aceptado como una tradición consuetudinaria, o mal necesario, por ejemplo entre guerreros sobre los pueblos vencidos.

Curiosa su significación etimológica, Pernada: colocar una pierna sobre el lecho conyugal. Ritual de poder sobre el consorte. No ha sido ajeno a la recreación literaria:

George Orwell, “1984«La ley por la cual cada empresario tiene el derecho de dormir con cualquiera de las mujeres que trabajan en su empresa»

Joseph Losey, The servant, donde la mujer del sirviente seduce al amo para someterlo.

Gabriel García Márquez, “El general en su laberinto”: Juan Vicente Bolívar, padre de Simón Bolívar acusado de violaciones a mayores y menores de edad apelando a tal derecho.

Y aún, anteriormente, Fuenteovejuna, por Lope de Vega:

Luego la infamia condeno.
¡Cuantas mozas en la villa,
del comendador fiadas,
andan ya descalabradas!
[...]
Tendré yo por maravilla
que te escapes de su mano...
[...]
Pues en vano es lo que ves,
porque ha me sigue un mes,
y todo, Pascuala, en vano.


«Al rey la hacienda y la vida se han de dar; pero el honor es patrimonio del alma, y al alma sólo es de Dios»)

Este proceso, en que bien
probado el delito está,
digno de muerte, por ser
una doncella robar,
forzarla en un despoblado,
y no quererse casar
con ella, habiendo su padre
rogádole con la paz
[...]
Bien está
sentenciado; pero vos
no tenéis autoridad
de ejecutar la sentencia
que toca a otro tribunal


Est duo gordius tesculellos”
Eruditos del Quijote han llamado la atención sobre la parodia travestista según la cual el cura o el barbero de la Mancha pensaron disfrazarse de doncella andante, para acomodársele a su gusto y mejor lograr ayudarlo conduciéndolo a la sanación. De la intención burlona de Cervantes dice claramente la carcajada con que reacciona Sancho. Puede interpretarse un deseo de ridiculizar al clero a despecho de la Inquisición. Pero, en la situación contraria, donde la mujer simula o parece ser un hombre, el propósito del autor es más serio. Por ejemplo:
"Cuando detrás de un peñasco vieron sentado al pié de un fresno a un mozo vestido como labrador" [...]"  cuando “se quitó la montera y sacudiendo  la cabeza a una y a otra parte, se comenzaron a descoger y desparcir unos cabellos, que pudieran los del sol tenerles envidia. Con esto conocieron que el que parecía labrador era mujer y delicada.”
La historia recoge casos de amazonas y piratas, como Ana Félix, la morisca cristiana que enfrentó a la nave Capitana, o el de Anne Bonny   o  Mary Read. Y aún el de Catalina Erauzo, la monja Alferez, o la de la Papisa Juana, verdad o leyenda, protagonista del siguiente relato.

Existen datos que Juana nacida en el 822 en en Ingelheim am Rhein, cerca de Maguncia era hija de un monje que gracias a su atipicidad con respecto a la época, le permitió instruirse y ambicionar mayor erudición. Bajo el nombre de Johannes Anglicus (Juan el Inglés) burló la misoginia de la Iglesia y figuró como copista, pero en el seno de la institución se enamoró y urdió con su amante seguirlo en sus estudios a través de monasterios, con identidad masculina.

Si primó su ambición intelectual sobre su amor parece que así ha sido, tomando contacto gracias a su enorme inteligencia con personajes famosos: con la emperatriz Teodora en Constantinopla, el rabino Issaac Israeli en Atenas y la corte del rey Carlos el Calvo, trasladándose al fin a Roma en 848, docente y luego como secretario de asuntos internacionales para el papa León IV, de quien a su muerte fue elegida sucesor en julio de 1855, con el nombre de Benedicto III o Juan VIII.

A pesar de la dignidad del cargo, sus amoríos no cesaron y dos años después, durante una procesión, culminó un disimulado embarazo con el consiguiente escándalo público. La crónica dice que fue apedreada por la muchedumbre otra versión, que murió durante el parto.

El pontificado de Juana suele situarse entre 855 y 857, por lo cual Benedicto III pudiera ser la mujer en cuestión. Se habla de manipulación de las listas Papales por parte de la Iglesia para ocultar el fenómeno. A partir de entonces se diseñó una silla curial con un orificio en el centro del asiento para palpar en la elección de los Papas la condición genital. "Testiculum habet et bene pendant". Hay quienes lo niegan.

El amor resistido
Evoco “La Enemiga”, de Darío Nicodemi. Borrosamente recuerdo la interpretación de Emma Gramática y el argumento que procuraré sintetizar desde mi memoria a falta del libreto.

Principio del Siglo XX, la protagonista tiene dos hijos, uno adoptivo. Este último es un muchacho brillante, sumamente atractivo, querible. Sin sombra de malicia. Lo es tanto que a los ojos de su madre adoptiva eclipsa a su hijo biológico, el cual, sin embargo, lo ama y admira como todos los demás. La mujer no puede evitar un resentimiento, que el curso de la trama incrementa hasta el punto de justificar el título de “la enemiga”.

No recuerdo las circunstancias y fricciones que debieron enfrentar, salvo la circunstancia dramática que al declararse la guerra ambos jóvenes quedan obligados a marchar al frente. Uno muere. La noticia llega confusamente. Un hijo ha muerto, pero no se sabe cuál. He aquí el vértice de la tragedia, ya que desde el fondo de su corazón la madre desea que el muerto sea el adoptivo. No ha resultado así. El que llega es éste, trayendo la carga de pesadumbre y un mensaje: la última palabra que dijo el otro al morir, “la palabra que dicen todos los caídos en la batalla y que “yo pronunciaré con más dolor porque no la he conocido: ¡Madre!”

No encontré mayores antecedentes de esta obra que dejó una fuerte impresión en mi adolescencia y que Carlos Llorens califica de melodramón crepuscular de Darío Nicodemi. No sé, puede que lo sea. Pero es un tema realmente dramático el de la resistencia al amor.

Es más fácil elaborarlo desde el humor: traigo a cuenta Filomena Marturano, de Eduardo De Filippo, colosal interpretación de Tita Merello ocultando la filiación de sus tres hijos a su cónyuge, atrapado tras 20 años de convivencia con un falso “en artículo mortis”. Soriano, que así se llama él, hace anular el casamiento, pero regresa para saber cuál de ellos es el suyo y sin poder resolverlo por la obstinación de Filomena, se deja ganar por el afecto de los tres muchachos y vuelve a casarse con ella dándole a los tres su apellido.

O “El abuelo”, en la novela de Pérez Galdós, queriendo dilucidar de sus nietas cuál es la legítima, para hacerla la única heredera moral y darle todo su afecto. De quién no lo sea no quiere saber nada a pesar de la inocencia con que le brindan amor.
Jesús desde el madero
A María: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”

Al discípulo “Ahí tienes a tu madre”

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