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MESA 3: La guerra, semblantes de ilusión y desacuerdos

Referencias: “Entredichos”, revista Sitio 2: Alcalde, Grisafi, Grüner, Gusmán, Jinkis, Savino; Anexo Del exilio, revista Sitio 3 y Las Malvinas: de la guerra “sucia” a la guerra “limpia” de León Rozitchner

Malvinas

La mer, la mer toujours recommencée

Susana Cella

El dos de abril de 1982, la sorpresiva asonada. Los militares argentinos, los mismos que se hicieron del poder y la vida del país también un día de otoño, los que con suma habilidad lograron, entre temor y temblor, aquello que sustentaban como saludable valor, el silencio, emergían súbitamente como los vindicadores de una soberanía nacional pisoteada por ellos mismos en sus políticas económicas para cuya implantación el genocidio desatado no era sino la necesaria contraparte. De pronto, y este súbito no es poco importante, constituyen semblantes de figuras representantes (representativas) de un sentimiento arraigado (las Malvinas Argentinas…) apelando a un nacionalismo que ya había dado sus frutos positivos para ellos cuando el Mundial de 1978, y lo hacen de un modo que no deja de parecer la escena de una trágica comedia, patriotas construyendo una suerte de épica. “Recuperar” las Islas Malvinas, lo que implicaba un cambio de escenario (y no es inocuo seguir apelando a lo teatral), porque sustituyeron rápidamente el peligro rojo por el desafío a una potencia colonial, capitalista, neoliberal (lo que no marca una diferencia en el plano ideológico sino una suerte de edificación de un enemigo, Inglaterra, al que se desafía). Si una cohesión había en cuanto a la condena a la dictadura en un heterogéneo conjunto social, este asalto a la razón, por qué no, desbaratando una lógica, tuvo el efecto de desatar reacciones que, justamente por ese desbaratamiento y por el semblante construido, no hicieron sino ahondar y multiplicar los efectos de las políticas dictatoriales en una parte no poco importante de la población que ya entrenada, vía terror y propaganda, en el ejercicio de la negación y en la identificación con el agresor, para apelar simultáneamente a su furor, a la necesidad de exteriorizar algún sentimiento dador de sentido o catártico, pero también, para lograr una respuesta en los declarados opositores a la dictadura, que bien pudo verse como inverosímil, ante el apoyo a la “gesta” malvinesca conducida por los genocidas que no hicieron sino continuar su sabida práctica en los cuerpos de los soldados argentinos.

La farsa se imponía sobre la tragedia exhibiendo, y de algún modo anticipando, las hegemónicas estrategias de dominación: el tablado en los medios, radios cuyos mensajes diferían enormemente no sólo de los que pudieran escucharse en onda corta, sino, mucho más fácilmente en Radio Colonia. Pero sobre todo, el tinglado televisivo, con mega programas donde se exaltaba el patriotismo y la apelación a involucrarse en la gran gesta, daba como resultado una serie de exhibitorias donaciones en las que participaban, precisamente, expertos en la fabricación de personajes: actores, actrices. Guerra farandulesca, guerra alegre (valga el oxímoron), guerra blanca (o intentando blanquearse como se dice del blanqueo de capitales), guerra limpia (al decir de León Rozichtner) como contracara de la otra (cuyo pico más alto apenas había pasado, la sucia, la aberrante, la tenebrosa, la falta de todo límite). Eso fue la Guerra de Malvinas. El argumento no carecía de colorido, con la colaboración de los ingleses aportando un principito –muy diverso del de Saint Exupery), en viaje iniciático a una de las posesiones del Gran Reino Unido, y en la fábula fraguada al sur lo esperaba la imposible victoria con ecos de una consigna que quizá resonara como eco de algo no conocido o apenas incorporado a una endeble memoria: No pasarán. Tan vertiginoso como fue el inicio, fue el desenlace. La cómica tragedia tuvo su final adecuado a las propias reglas compositivas.

Si el silencio como una de las formas de la negación prevalecía en la guerra sucia, la “guerra limpia”, visible, actuada, embanderada, cantada, versificada, expandida en campañas de ayuda a los soldados, en imagen promoviendo identificaciones, alentaba la euforia, los fervores declarados, y una vez más, la estigmatización de lo diseñado como enemigo, solo que esta vez no era algo que bien podía ser aledaño o semejante, sino ese otro, que el espesor histórico ya había consolidado como tal. La cohesión buscada en un nosotros, ilusión de un colectivo homogéneo, epíteto de argentinos, no sólo intentaba borrar y nuevamente desaparecer (pero esta vez en el registro imaginario), el genocidio reciente en sus actores efectivos y cómplices en diversos grados, sino también constituir en ese nosotros a un responsable difuminado de las matanzas de la dictadura que incluyen las de Malvinas. De ahí, a repartir la culpa por el crimen entre todos, de modo tal que se sublimen efectivas acciones y responsabilidades, hay un trayecto facilitado, directo. La postura difícil aparecía en las “suspicacias”. Se nos abre entonces una dimensión que tiene que ver con el polemos, discursivo donde caben los valiosos entredichos que, en este espacio quisiera pensar en una traducción literal de interdicto (lo prohibido, o sea, aquello que podía surgir en una atmósfera en que el aire denso de la euforia ahogaba cualquier mínima observación, y deparaba a quien enunciara algo contra esa envolvente marea, la peligrosa estigmatización, de “apátrida”, que en el imaginario receptivo de ese momento no aparecía alejada de subversivo). Y entredichos que ponen sobre el tapete (cosa no poco importante en un ámbito en que según palabras de Rozitchner: "Las Malvinas es, entre muchos otros, uno de los eslabones que atenacea el secreto político de una cadena férrea de ocultamientos y engaños que ciñe el cuerpo despedazado y tumefacto a que ha quedado reducido eso que llamamos Patria"), se indagan la construcción de un “nosotros”, las oposiciones disyuntivas (que de algún modo parecen esencialistas como las de exiliados vs. no exiliados, eviccionando las incontrastables diversidades en uno y otro), y mitos varios (mythos, relato y literatura, enquilombados cambalaches o juanes ilusoriamente simétricos, inverosímiles por abstractos y despojados de conflicto) en incisiones des-homogeneizadoras. En inflexiones de la crítica en tanto puesta en cuestión de supuestos naturalizados acerca de que “estuvimos en guerra”, estuvimos en guerra a la distancia, en preludio de guerra mediatizada y mediática, en guerra virtualizada, como espectáculo. Las discordancias parecen coincidir con los bordes ásperos y desiguales de una fractura menos expuesta que ligeramente vendada.

Las Malvinas, un síntoma a resolver

Mary Pirrone

Son múltiples las miradas que nos permiten acercarnos al tema Malvinas, la sociológica; la económica, la poética, todas políticas sin dudas. Cuando recibí la invitación a participar, probablemente influenciada por una tendencia profesional asocié inmediatamente con un término, “Malvinas como síntoma”. Decidí entonces tomar este tema tan caro y complejo para los argentinos como una conjetura, que al mejor estilo Freudiano se convierta en un artificio que nos permita, deslizar, pensar, equivocarnos. Solicito entonces la complicidad de la audiencia y licencia a los colegas, ante la posible falta de rigurosidad teórica, para hilvanar este posible abordaje.

-¿Por qué síntoma?

Síntoma, como lo que molesta, avisa, hace ruido, lo que llama, lo que nos convoca, como conflicto entre mociones encontradas, en la que el sujeto no puede dejar de implicarse, aunque sea anoticiándose del malestar que le genera.

Situaremos el origen de esta versión del síntoma en el momento del conflicto bélico y lo que ello generó, sabemos que es un abordaje muy parcial, sin duda hay una historia previa, pero nos detendremos en el momento de la guerra, sus consecuencias y repercusiones.

Como en muchos síntomas luego sobrevino la negación, el encubrimiento para resurgir hoy con el debate que se ha producido en la sociedad.

-¿Que pasó hace 30 años atrás?

Que lazos, que quiebres produjo entre los intelectuales para reaparecer hoy de manera sintomática después de haber estado sojuzgado por tanto tiempo?, hoy se reinstala de forma polémica, contradictoria un debate rico, creador, a veces indignante otros injurioso, pero eso insiste. Es mejor no desprevenirse para que no se convierta en una mera repetición. Tomaremos ciertos testimonios de intelectuales y analistas que escribieron en la revista “Sitio”, cuando el trauma estaba aún fresco, cuando se olía a sangre derramada. Siguiendo el hilo de nuestra especulación podríamos decir que se trataba de restablecer, hilvanar un lazo simbólico y darle un sentido posible. Freud, nos advierte que indagar sobre el sentido de un síntoma no es suficiente para resolverlo, pero es necesario hacer ese recorrido si pretendemos dicha resolución. El lazo simbólico en su devenir significante, genera múltiples significados, que se entrelazan con lo real y con lo imaginario, su destino puede ser la estabilización o como el nombre de nuestra mesa lo indica generar; “semblantes múltiples de ilusión y desacuerdos”.

La revista “Sitio II”, en sus entredichos, titula provocativamente; “las Malvinas Argentinas”, “Del trabajo a la guerra y de la guerra al trabajo”, Argentinos a recomponer! En alusión irónica al peronismo, a la tercera posición o a las posiciones neutrales. Si para nosotros las guerras habían sido hasta ese momento testimonios orales o hechos literarios, la redacción se preguntaba; que cambio de sentido le cabría a la literatura de nuestro país que fue espectador neutral de las guerras, que en el siglo XX alteraron la estructura material y cultural de la humanidad?”, o si se justificaba publicar “después de los 74 días oniroides que duró la guerra”.

La recuperación de Malvinas ha sido un anhelo histórico enmarcado en una idea anticolonialista, contra el imperio Británico; pero el corazón del conflicto radica en que esa recuperación fue impulsada por la dictadura genocida que mató a miles y a muchos obligó al exilio, estos temas están presentes en la polémica que generó esta publicación, que intenta combatir el olvido forzado que ha operado como resistencia en el sentido sintomático, como ellos lo definen.

Los directores de la revista, se permiten polemizar, disentir, en nombre propio, exponer sus diferencias, la máxima expresión de ellas está dada por el texto de Perlongher titulado “La ilusión de unas Islas”, publicado en el número 3 con las respectivas replicas de R Alcalde y de J Jinkis. Se trata de una respuesta de Perlongher a los entredichos 2, el autor se pregunta “Si la desalada guerra, ha cambiado el Sitio de lugar?”, criticando fuertemente a los firmantes, con alusiones más crueles que irónicas, los acusa de “patriotismo juvenil acneico”, para finalizar con la letra “del inocente verso de Alfonsina” que dice; “En el fondo del mar, hay una casita de cristal…” Alcalde le responde, diciendo que en el fondo del mar, en esa cajita de cristal se ven pasar los cadáveres del Belgrano, en su texto Alcalde define su compromiso político en forma clara y comprometida, tomando la experiencia vivida y la necesidad de cambiar, pues de no hacerlo se quedarían solos, solos de los lectores… “Compartir el mismo odio no es suficiente para amarnos” dirá Jinkins en alusión al mismo texto de Perlongher, agregando que si la revista ha cambiado de lugar es porque ha hablado, ahí donde precisamente se esperaba su silencio. En el texto “Argentina Tango Canción” Jinkins sitúa el “no poder callar” frente a ciertos acontecimientos políticos, pero ese no poder callar, comenzó a revelar diferencias entre lo que llama eufemísticamente, “la consciencia intelectual”.

En los entredichos 3, define “el discurso del exilio” como aquel que solo existe en estado de opinión, de estilo rápido, periodístico, que no da, que siempre espera, “histéricus”, para agregar en la línea de lo que intentamos plantear, que existe un discurso liberal progresista en el campo de la cultura, que adquiere “la racionalidad de un síntoma”. Es un “discurso que ignora lo que desconoce” un discurso que aunque tenga incidencia política no es un discurso político. En su respuesta a Sitio, Perlongher decía algo que por su estructura podríamos situar como una posición fantasmática, provocativamente acicateaba; “ok, boys, siempre ha habido guerras, pero no siempre (he) estado”. Siempre hay un fantasma asociado al síntoma. La neutralidad, la abstinencia, el “yo argentino, el no hay estado, son fantasmas que acechan. Hoy la situación es otra, el estado no es un estado enemigo, es un estado que convoca a la memoria y a sus consecuencias. Para resolver un síntoma, nos dice Freud es necesaria “una larga labor psíquica”. Malvinas según nuestra conjetura es un síntoma que hace ruido, que molesta, que lleva al trabajo, requerirá una larga labor, hoy, eso nos convoca. Le damos la bienvenida!

ANIVERSARIOS E INTERVALOS

Aníbal Villa Segura

Enero 1962: Cuba es expulsada de la OEA.

Febrero 1962: Comienza el bloqueo económico por parte de Estados Unidos a Cuba.

50 años “Sin democracia ni respeto a los Derechos Humanos” (Según el Congreso de los Estados Unidos) “.

Abril-Junio 1982.Guerra de Malvinas.

30 años

Tras un manto de neblina. 2002: Argentina, que se vayan todos.

10 años Proyecto nacional y popular.

Los psicoanalistas somos proclives a los aniversarios. Creemos que tienen sentido.

No es nuestra intención un estudio de Psicoanálisis Aplicado, ya que el desarrollo del pensamiento psicoanalítico, sobre todo aquel, que se refiere a los hiatos, hendiduras o aberturas aportan una serie de ideas.

Los espacios y fenómenos transicionales desarrollados por D. Winnicott, la siempre presente posibilidad del malentendido (misconception) de Roger Money-Kyrle y especialmente el topos lacaniano: representación espacial de las relaciones, sin espacio físico, sino topológico, donde no importan las distancias entre los componentes, sino más bien las conexiones que se establecen, como sería el caso de: sucesión, secuencia, continuidad, interposición o vecindad, son los instrumentos que proponemos.

Los Entredichos y las comillas de León Rozitchner serían las hiancias que buscamos explorar.

Los entredecires de la Revista Sitio N° 2 nos ubican con un texto y varias firmas (Alcalde, Grisafi, Grüner, Gusmán, Jinkis y Savino), nos sugieren la inexistencia de un autor colectivo. El 2 de abril de 1982 empezaba su redacción, como un intento de comprensión e imposibilidad de callar las incertezas que suponen “el cambio de sentido que le cabria a la literatura de un país que fue espectador neutral de todas las guerras, que durante este siglo alteraron sustancialmente la estructura material y cultural de la humanidad”.

Inquietante afirmación para nosotros, que nunca entendimos el concepto de neutralidad psicoanalítica, así no entendemos tampoco, el ser espectador neutral de la guerra.

Claro está las razones que se esgrimen son la impotencia frente a la interpelación que supone la guerra a los firmantes y la negación al olvido, a lo que suman la posibilidad del surgimiento de relaciones sociales nuevas. La supuesta neutralidad seria entonces modelísticamente la superficie asintomática de conflictos no expresados frente a la guerra, nos atreveríamos a afirmar, desde nuestro hipotético logos. Si lo anterior tuviese un sentido explicaría la conclusión de los autores: nuevas funciones de la literatura.

Surge un intento de rescate político, prestándole voz con contenido, a los poemas Cambalache de Rossler en “La Nación” y Juan López y Juan Ward de Borges en “Clarín”; en tanto que con el contenido implícito de ambas obras se señalan esenciales desacuerdos.

La igualdad que no es lo mismo que la identidad, sino la síntesis de lo idéntico y lo otro, parece ser el obstáculo mayor, en tanto que la diferencia ¿objetiva? en el poema de Borges reside en que uno es inglés y el otro argentino. Mientras que para Rossler su idea de Cambalache se opondría al deseo de quilombo ordenado de los autores entredicientes.

Perlongher reacciona desde el exilio brasileño y su carta es el nudo de Sitio N°3, su irónico aserto averigua acerca del nuevo lugar de Sitio. Esta pregunta paródica, paradójica y payante es lo que encolumna una respuesta de Alcalde y Jinkis pero ya en 1983.

Si, acuerdan, la revista cambió de lugar porque habló, donde precisamente se esperaba el silencio, es la única concesión, curiosamente la respuesta al increpante se desliza sin mayor dificultad hacia el discurso del exilio y el nudo de Perlongher se transforma en el tópico a partir del cual Sitio lee en las palabras de los exiliados argentinos una incapacidad para procesar la experiencia histórica argentina bajo la dictadura (Malvinas incluida).

El ritmo del tiempo en los que treinta años, si es algo, y no es lo mismo que uno, nos replantean las preguntas de Sitio

¿No estamos impotentes? ¿Acaso no nos han silenciado? Y quizás la ironía de Perlongher nos permite la reflexión ¿Hemos cambiado de lugar?

La Coherencia de un León:

En el N° 11 de la revista de la Biblioteca Nacional León Rozitchner en una entrevista publicada póstumamente afirma: “Ser coherente significa estar empecinadamente metido en ahondar una idea”.

En Malvinas: de la guerra “sucia” a la guerra “limpia” ¿el significante comillas tendrá función en el significado?

León era un filósofo del acto escrito, al que prestaba una enorme sensualidad: Sumergido en el texto y desde el texto, enfrentará a sus adversarios sin claudicaciones. Conocedor implacable de la subjetividad, establece una aguda fenomenología entre marxistas y freudianos.

Desde su imprescindible tratado sobre San Agustín, “La cosa y la cruz” el amor y el desencuentro con la vida misma, son el eje de su meditación filosófica.

Con pasión razona el deseo de la derrota del enemigo principal, la Junta Militar, que buscaba ratificar su propia salvación en Malvinas, aun cuando afirma con énfasis que la victoria argentina era lógicamente imposible. La impunidad por las muertes sucias era consagrada y fantaseada a través de las muertes limpias y esta vez sin comillas.

Supone León que, si la ecuación precedente se hubiera concretado el resultado lógico, al estilo de una jurídica defensa propia, hubiera legitimado la suciedad genocida con la limpieza de las muertes guerreras y heroicas.

Nuestro León refuerza su hipótesis denunciando que “el terror “hubiera quedado nadando en la fantasía y la negación.” “El Proceso Militar…abarcaría con su encubrimiento y gracias a Malvinas, a la totalidad de la Nación.”

16 años después en “Recordando” denuncia con energía el olvido, lógicamente 1998 era un año crucial para la amnesia, el menemato tejía la alfombra roja para La Alianza. Rozitchner reacciona con la pasión de su coherencia y más:

“El pueblo debe enjuiciarse…es cómplice. ...rememora las glorias de las invasiones inglesas del aceite hirviendo…el futbol…las colas...hay un pacto de sangre…un genocida es electo gobernador de Tucumán…el alma esta enmierdada.”

En 1921 Freud en Psicología de las Masas atribuye al alma de las masas “geniales creaciones como lo prueban en primer lugar el lenguaje y el folklore”. Sin embargo su comportamiento se asemejará al de los niños o al de los pueblos primitivos que necesitados, buscan el ideal del yo y la sublimación. Esto llegará míticamente a través del individuo-padre de la horda, que devendrá en primer poeta épico, luego en héroe y finalmente tomando esta línea nosotros agregaríamos al líder que interpretará los deseos, meta inhibidas de las masas.

En recientes entrevistas León adscribe a Kirchner lo que ningún presidente desde el retorno de la democracia quiso hacer: ampliar la visibilidad para la población del terror militar e incluyendo lo imposible al denunciar las complicidades del poder económico político y religioso.

En un artículo de Página 12 del año pasado, lo transforma en heredero-héroe-líder de una nueva genealogía “Somos hijos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”.

Al referirse a Cristina dirá “acaso para muchos una madre política, asumiendo un modelo fraternal distinto en su ser mujer política, por eso más allá que cualquiera otra mujer (u otro hombre) el pueblo siente-aunque exageradamente-la revolución en marcha. No he sido ni soy kirchnerista”.

Estamos de acuerdo con la afirmación de Rozichtner, ya que solo él desde su apasionamiento es capaz de estos decires.

Cuba encontró sus héroes-líderes y figura a la cabeza de muchas estadísticas de la ONU sobre desarrollo sustentado en la ecología, salud y educación.

Malvinas fue sacada del olvido 30 años después y hoy existe un fuerte discurso de paz, político, diplomático y literario. ¿La oposición de los 17 sería una prueba?

Que se vayan todos tiene en su épica destructora, una nueva genealogía que al decir del León “inaugura una pareja que proviene, desde ese “otro derecho”, que es un orden previo a la ley que la violencia sostiene”.
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