Historia, leyenda y Utopía




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títuloHistoria, leyenda y Utopía
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Historia, leyenda y Utopía

Mi adolescencia:
Parte de mi adolescencia, la viví con mis abuelos y mi madre en una choza. Junto a la ribera del río Guadalete. Mi familia, por parte de mi madre, eran hortelanos y pescadores de ribera. El río; mi río Guadalete; aguas que bajaban puras y transparentes, con orillas de diáfanas arenas. Aguas que corren libremente como una onda. Si no igual, al menos continua. Nosotros que residíamos en sus márgenes, vemos pasar constantemente los islotes de espumas. Las hierbas y las ramas de los árboles por la corriente. Vencedora del espacio y del tiempo. De esa agua ancha y profunda. Siempre corriente, reflejando las generaciones en su espejo, inmutable como el destino. Tan cambiante por sus crecidas y sus descensos, sus olas, sus ondulaciones y sus arrugas. El reflejo de sus rayos y los visos de sus aguas. Agua que incluso podíamos beber en plena bajamar con sabor poco salobre. Cuya correntía bajaba desde Cartuja hasta la misma corta. Donde con el flujo de las mareas se mezclaban con las salitrosas.

Mi río Guadalete
ayer
Aguas que corren como una onda.

Si, no igual, al menos contínua.
Nosotros que residíamos en sus

margenes, veíamos pasar constantemente

los islotes de espumas. Las hierbas y las

ramas de los árboles llevada por la corriente.
Vencedora del espacio y del tiempo,

de esa agua ancha y profunda, siempre corriente,

reflejando las generaciones en su espejo,

inmutable como el destino, tan cambiante

por sus crecidas y descensos; sus olas,

sus ondulaciones y sus arrugas.

El reflejo de sus rayos y los visos de sus aguas.

Mi río Guadalete es

un camino andando.

Agua que va despacio

parece que están soñando.

Álamos de la ribera

inclinados la están mirando.
Angulas, Lisas y Sábalos

todo se está acabando

su agua ayer cristalina

hoy convertida en barro,

contaminación degradante

de un pueblo que lo ha olvidado.
Quien escribe y rubrica es:

Nieto del Marqués los barbos.



Ribereños del Guadalete
Desde la “Corta” al Portal

junto a la ribera del río.

En una choza: ¡Que mas das!

Muchas familias vivían

en la más honesta amistad.
Pescadores y hortelanos

de economías reducidas

con un jirón de la tierra

y lo que el río ofrecía

estos humildes pescadores

el hambre no conocían.
Mujeres, hombres y niños

todos; en paz convivían

con el noble apoyo mutuo

todos ellos crecían

con igualdad y fraternidad

en la más bella armonía.
Si la memoria no me falla,

hoy deseo rememorar

a estas humildes familias

que jamás podré olvidar.
Atalaya de la “Corta”

y los hermanos Carmonas

y muy en particular

a mi inefable Abuela.

Que: con alta mira y alteza.

De los Barbos fue “Marquesa”
Cerca ya del Portal

a mi noble primo Manolo

una excelente persona

que, trabajaba siempre junto

con el bondadoso Almodóvar.

Desde la “corta” al Portal, buscando su desembocadura había instaladas cinco "zarampañas" (arte de pesca como una balanza grande) Cada lugar donde estaban situadas, tenían un nombre dado por los lugareños. La primera, llamada la “corta” era de la familia Atalaya. A distancia prudente, para no entorpecerse la pesca, estaba la de los hermanos Carmonas.
A continuación, la nuestra, conocida como el “Hoyo del fraile” y seguidamente “La Linde” de mi tío pepe. Siendo la última la de un primo nuestro llamado Manolo; lugar conocido como “El mojón”. Todos vivíamos de la pesca y de una pequeña huerta que cada uno cultivaba. Nosotros, cuando llegaba el estío, y decaía la pesca, labrábamos un pequeño “cojumbral” de tomates, melones y sandías. Que viven junto al suelo para mejor absorber sus jugos, concentrándolos en su interior con una carne de dulce marfil y refrescante rojo.
Estos productos cargados en una lancha, los remaban hacia la corta, donde en el verano las gentes de Jerez iban a bañarse. Oportunos “veraneantes”de alpargatas del Jerez profundo y solidario. Recuerdo, que, cuando alguien preguntaba por el precio, mi primo Manolo les decía que lo pusieran ellos, pues no eran vendidos por lucro o beneficio, solo su valor real, para poder cubrir parte de las necesidades vitales de la familia. Cobrar solo el trabajo de su siembra. Porque al haber sido sembrado en tierra de nadie, no podía cobrarse el trabajo efectuado por la naturaleza en el desarrollo de los antes dichos frutos. Se daba la paradoja, que la gran mayoría de estos “veraneantes” pagaban más caros estos productos que el precio en que se vendía en la ciudad. !Oh Jerez¡ quien te ha visto y quien te ve. Tierra de tolerancia y solidaridad, hoy tan cambiado.
Hoy recuerdo, un caso curioso que le sucedió a mi abuelo. La familia de mi madre era conocida en Jerez como el “Marqués de los Barbos” Éste nombre de “rango aristocrático”le fue puesto a mi abuelo en una apuesta. En un fin de semana varios amigos, apostaron con mi abuelo, que no era capaz de sacar un pez del río con las manos. No tuvieron que presionarle mucho. Se lanzó al río al instante, saliendo al poco tiempo con un barbo en cada mano y otro asido con la boca. Asombrados, desde ese instante empezaron ha llamarle “Marqués”. Curiosamente, desde ese momento, mi abuela era conocida como la Marquesa, y mis tíos; como los hijos del “Marqués”. En este río, donde vivíamos, las noches de invierno, entraban los Sábalos con el flujo de las mareas. Mi madre y mi tío Sebastián, daban “lances” con el “torno” para subir el arte de pesca. En cada subida se retiraban del “zambullo”los peces capturados. Al amanecer, mi madre lo llevaba en una burra al entrador de la Plaza Abasto de Jerez para su venta. Dinero luego empleado para hacer el costo en los alimentos de primera necesidad.
Pese a las calamidades, cosa normal en las posguerras, nunca pasamos hambres. Entre la pequeña huerta y la venta del pescado teníamos asegurada nuestra subsistencia. Pescados, frutas, verduras y plantas silvestres comestibles. Mi tío, cazador furtivo, traía de vez en cuando algunas piezas de cazas, conejos, liebres, sisones, patos etc., Algunas veces comíamos carne de Nutria y pechuga de Cigüeña. De desayuno pescado asado y té silvestre.
Mi tío Sebastián, persona muy vehemente y nerviosa más una bellísima persona, Al estallar la guerra civil, por una delación; la Falange se lo llevó al cuartel para ser interrogado sobre su militancia política. Mi abuela, al enterarse que había sido detenido, movió medio mundo para poder salvarlo.
Un amigo de la familia D. Manuel Barrera-Conserje del Casino nacional. Empleó todas sus influencias para que lo dejaran en libertad. Cuando la falange comprobó, que no militaba en ningún partido de izquierda, prometieron dejarlo libre al día siguiente. Cumplieron con su palabra, más antes lo pelaron al cero y lo purgaron con aceite de ricino. Por la mañana, fue llevado a un camino vecinal llamado “la trocha” Amarrado por ambas manos a dos detenidos, lo colocaron en una especie de paredón para ser fusilado: Después de los disparos, mi tío no murió, pero, sí tuvo que mirar a la muerte de frente. Arrastrado al suelo por los dos desgraciados, comprobó que no estaba herido. Al ser desatado, los falangistas le dijeron que era el primer aviso, y que no lo olvidara jamás. Al llegar a su casa, lo primero que hizo fue lavarse. Es obvio que se hubiera defecado encima. Ese día, mi tío volvió a nacer, porque, aunque no militaba en ningún partido, sí estaba afiliado al Sindicato de la construcción de la Confederación Nacional del Trabajo, C.N.T.
Con dos compañeros anarquistas que mi abuela tenía escondido en el hueco de la escalera de su casa de Jerez. Se marchó al río definitivamente. Cuando terminó la guerra, era llamado asiduamente al cuartel de la guardia civil. Para tenerlo controlado; por si acaso. No creo que fuera por la preocupación de su estado de salud. Los otros dos compañeros se refugiaron en la Sierra como verdaderos Maquis.
Cuando recuerdo a mi madre. Una gran congoja invade mi conciencia. Qué descastado fui con ella. No haberla amado con desesperación, cuando aún podía besarla, abrazarla y sobre todo escucharla. Sentirla en mi interior por ése cordón umbilical virtual. Que nace en el instante en que es cortado el primitivo por la matrona. Ese algo sutil y misterioso, que hace conectar al hijo con su madre en algunos instantes de la vida. Comunicación etérea de las misteriosas neuronas de nuestro cerebro. Sentirla, unas, como un aviso, otras como crueles pesadillas. Como cuando en el lecho de la muerte, se despidió de nosotros y al instante caer en coma profundo. El sentir su aliento en el preámbulo de la muerte. Nos habló con lucidez que había llegado su hora. La despedida final de sus seres más queridos.
¿Quién fue mi madre? Ingenua pregunta hecha por un hijo. Las madres, todas las madres, es lo más sublime y maravilloso que tienen los hijos. Para mí, era única. Su solidaridad, su amor y afecto hacia los demás. Su vehemente pasión por desfacer los males de los oprimidos. Los pobres, los más infelices.
Los que según Malthus, hemos llegado tarde al banquete de la vida. Su falta de egoísmo negativo. Su conmiseración con los desvalidos y perseguidos. Su sedoso cabello ondulado. De diáfana blancura, fiel reflejo de su enorme honestidad. !Oh Carmela¡ Mi Carmela, mi madre. Ya jamás estará aquí. Yo, como ingrata plañidera arrepentida, y desde lo más profundo de mi corazón, me sale este sencillo y cariñoso poema de amor. De su hijo, que tarde se dio cuenta, que la amaba con locura.

Mucho pienso en la madre

que la muerte se llevó.

Persona humana y sencilla

digo yo y quien la conoció.
Fue su vida inmaculada

que, con ejemplo demostró.

Fue tan solo culpable

de algo maravilloso

sólo con su presencia

nos sentíamos dichosos.
Daba lo que tenía

no lo que sobraba.

Por ese altruismo suyo

todo el mundo la amaba.
Dicen que mi madre

en el Cielo tiene que estar.

Más, yo dudo conociéndola

que ella lo pueda aceptar.
Si el Cielo es lo que dicen,

de paz y felicidad,

ella pedirá el Purgatorio

donde etéreamente mal viven

Espíritus transitorios.
Allí seguirá sembrando

la semilla de la verdad.

Y lo que más ansió en vida

Paz, Amor y Fraternidad.

Los fines de semanas, nos visitaba, un hermano de mi abuelo; tío Perico era confitero y según la gente de buen juicio, estaba poco cuerdo. Seguramente por la vehemencia en que expresaba sus esperanzas de un mundo mejor. Más justo. Esperanza de una utopía. La transformación de una sociedad de miseria, en otra de fraternal armonía. Cuando propagaba este ideal tan hermoso. Las personas prácticas y juiciosas, lo consideraban un loco sin remedio. Y, esta era, una de las descalificaciones más benignas que podía sufrir. Sociedad de falacias y de grandes mentiras. Y lo que es peor, las medias verdades. Incongruencia y desorden en que la humanidad se halla sumida, como consecuencia de su claro juicio. Estuvo en la guerra de Cuba. Volviendo desengañado de todo lo que oliese a política profesional. Desde entonces sus pensamientos fueron sembrados a voleo. Instruyendo con sus palabras a los que sinceramente lo escuchaban. A veces, replicaba a sus detractores con estas simples palabras. Venceréis, porque vuestras mentiras usurpan hoy la vida. Más no convenceréis Para convencer; hay que persuadir con la verdad. En vanos os ruegos que seáis más humanos.
Cuando estaba de buen humor, reunía a todos sus sobrinos-nietos. Nos contaba inéditas historias y leyendas. Nuestras miradas infantiles pendiente totalmente de él, aumentaban nuestros órganos sensitivos. Deseando escuchar con la máxima atención sus refrescantes y lúdica narraciones sociales. “Cuando nos hablaba de las organizaciones obreras, ponía el rostro grave y amable. Sus negros y expresivos ojos, según los sentimientos que le dominaban. Su voz con timbre metálico, era susceptible de todas las inflexiones apropiadas a lo que expresaba. Pasando rápidamente del acento de la cólera y de la amenaza contra los explotadores y tiranos, para adoptar la del sufrimiento, lastima y consuelo, según hablaba de las penas de los explotados. Del que sin sufrirla directamente las comprendes o del que por un sentimiento altruista. Se complace en presentar un ideal revolucionario. De paz y fraternidad. Nos sentíamos poseídos de su mímica expresiva en un estado de mayor entusiasmo. Los esfuerzos de los trabajadores para conquistar su emancipación, no ha de tender a constituir nuevos privilegios, sino a establecer para todos los mismos derechos y los mismos deberes. O bien: La falta de instrucción conduce a la miseria, ésta conduce al embrutecimiento, este al crimen, el crimen al presidio, el presidio al envilecimiento, que es peor que la misma muerte”.
Nos dicen que hay que ser culto para ser justo. Sin embargo, si cambiamos este aforismo. Estaremos más cerca de la verdad. Primero, ser justo, luego, sin la menor duda, ser culto. La justicia se da en la honestidad y la igualdad. La cultura con el estudio de las ciencias. Otras veces nos decía: “que él había perdido la virginidad de la fe, en cambio había ganado la maternidad de la razón y una nueva creencia en la humanidad; y que después de las fatigosas horas que preceden a todo alumbramiento, vivo hoy la vida de la conciencia con fuerzas antes desconocidas y en medio de un bienestar moral tan tranquilo, tan plácido y sereno, que ni la duda me atormenta, ni la calumnia me contrista ni la muerte me preocupa. Porque no iré nunca donde mi conciencia no lo apruebe, ni jamás abandonaré mis ideas por interés. Y, si el concepto de justicia del hombre es superior a ese supuesto ser infinito, el resultado es, que, sus dioses creadores e infinitamente buenos. O es un mito, o una gran falacia”.
Él recordaba y hablaba. “La familia en sus relaciones diarias, es donde mejor puede juzgarse al ser humano. Si respeta en absoluto la libertad de ambos. Si los derechos y la dignidad de sus hijos y de sus hijas les son preciosos como los suyos. La prueba está hecha. Eres digno de entrar en una asamblea de hombres y mujeres libres; sinó, todavía sigue siendo esclavo; puesto que eres tirano”. Aquel que se apodera de algo común, comete delito contra la comunidad. La tierra, el agua, el aire y la luz son cosas comunes. Los que se apropian de estos elementos, convierte la propiedad natural en un robo. De vez en cuando, mi abuelo-tío, se definía de esta manera.
Soy sobre todo, un individuo que se ha rebelado. Esta rebeldía visceral me ha emancipado de todo cuanto se considera “sagrado”. No doy culto a ninguna personalidad, ni instituciones, ya sean políticas o religiosas. Soy un vagabundo de la inteligencia. No acepto ninguna verdad intangible. Yo soy mi crítico. Me entrego sin freno a una autocrítica despiadada. Razonable y sosegada.
Bien sé yo que la verdad no brilla

que a un mito la ignorancia adora

que todo el mundo la servil humilla

mientra Cristo en las tinieblas llora.
Más yo como el navío

pendiente de la fortaleza de mi casco

bien voy hacia occidente

bien hacia el peñasco.
Sintiendo un gran desprecio por la gente

y por el siglo en que nací:

¡Más asco¡
Los sufrimientos de la humanidad, es consecuencia de nuestra bestialidad animal. Inherente en el individuo desde su principio primitivo. Si tuviésemos conciencias, que todo progreso natural, es negación de su principio. Principio-animal-hombre. Evolucionar de forma ascendente, hacia la más excelsa humanidad. Dándose hoy, una evolución negativa, convirtiendo a los seres humanos en despreciables bestias.
Para éste mundo “oficial”; los filósofos, sacerdotes, magistrados, académicos, periodistas, políticos, y otros crápulas de clase “baja y alta“… etc. EL pueblo es siempre el enemigo a combatir. Amordazarlo, encadenarlo, manejarlo por medio de la astucia, la mentira y la demagogia. Sobre todo domarlo por hambre, por miedo. Y sobre todo mantenerlo siempre en la oscura noche de la ignorancia. Decía nuestro inolvidable E. Reclus: --“Puestos que hay pobres y ricos. Poderosos y sometidos. Amos y servidores. Jefes de estados que mandan a combatir y soldados que van a la muerte. Los más listos y sin escrúpulos, no tienen nada más que ponerse al lado de los ricos y poderosos para convertirse en serviles esclavos de estos nuevos “césares”

Nuestro entrañable tío seguía hablando: No soy ni altruista ni inteligente; solamente soy. Y; pese a lo mucho que he padecido en la vida - incluso cárcel y tortura -. Yo rechazo a todos estos crápulas que me ofrecen una vida económica estable, pero vegetativa. Prefiero mil veces la miseria y vivir una vida real. Amar, llorar, reír, en definitiva, una vida de plena libertad. Sin eslabones que me aten a su podrido sistema. Prefiero morir ante que someterme a ser esclavizado. Si el ser humano hubiera sido educado, en el máximo respeto hacia nuestra madre naturaleza - que puede ser dura pero jamás absurda - Si no la respetamos, es obvio, que nó nos respetemos. Ya que somos totalmente naturaleza. Si hubiésemos aprendido a compatibilizar la civilización con los medios naturales, no se cometerían esas grandes aberraciones en nombre de la humanidad. Esta vida moderna y artificial nos convierte en un robot insano, perverso, sin sentimiento. Previsto todo esto por los grandes detentadores de los poderes económicos y políticos. Si este sistema de egoísmo, consigue lo que tiene previsto, todos seremos culpables. Nuestra cobardía pondrá en sus manos este fértil y maravilloso planeta. Que será convertido con nuestra inapreciable ayuda, en la letrina del Universo.

De tanta contaminación,

la tierra se siente asqueada

al sentirse convertida

en una asquerosa cloaca.
Por la boca de sus volcanes

vomita con náusea su lava

No, magma incandescente

sino mierda acumulada.
Cuando aire y tierra se hablan

las dos se sienten insultadas

de la contaminación degradante

muchos años soportadas.

Nuestra hermana el agua

también se siente atacada

e impunemente violada.
Las tres se preguntan airadas

¿Es posible que el culpable sea

ese depredador despreciable

llamado raza humana?
Algún día no lejano

nos pasaran facturas

y nos cobrarán con creces

todas nuestras locuras.
Desaparecerá del planeta

esa despreciable bestia

que se llama raza pura.
Mantener limpia la mar,

por muchas esponjas que tenga

No es de derecho divino

es un deber humano

el mantenerlo limpio.
Nuestro amado tío-abuelo, a veces, nos decía cosas que no entendíamos. "Al principio, todo era informe y vacío. Caos y Radiación. Un estremecimiento celestial produjo un movimiento. Este balanceo, entre orden y caos, creó el Universo". Cansados un poco de las reivindicaciones sociales, le pedimos que nos hablase de esa leyenda de nuestro primeros "padres" Adán y Eva. Ya que en cierta ocasión, nos dijo, la contaría. Comenzó diciendo: Mi padre, vuestro bisabuelo, siempre se estaba quejando del dolor de sus huesos. ¡Cuanto costaba ganarse el pan! Esto no tiene remedio. Siempre habrá pobres y ricos. Y el que nace pobre tiene que resignarse. Toda la culpa era de ella, de Eva, la primera mujer. (De qué, no tendrán culpa ellas) Nosotros esperábamos una historia divertida, que nos hiciera reír. O una leyenda interesante, que, nos obligara a abrir los ojos como plato, ante el asombro y la curiosidad. Aquel día se mostraba taciturno. Más dispuesto a las lamentaciones que, a distraernos con sus historietas. Y siempre será así -continuó- El mal no tiene remedio. El que ha nacido para servir a otro, tiene que resignarse con su mala suerte. La mala partida, jugada a los pobres por la primera mujer, es el principio de la desigualdad que existe en el mundo.
Nosotros, ávidos de saber, y con un deseo vehemente, del por qué Eva, fue el motivo de todas nuestra desgracias. Nuestro tío, siguió con su historia o leyenda; de esa mala broma, que la primera mujer, se había permitido con los pobres.
Vuestro bisabuelo, como decía el "Palanca" tenía sus letras y mucha solvencia en la cabeza.
Con una educación rústica y autodidacta, decía, que esto no era un cuento, sino de un "sucedido" extremadamente antiguo. Ocurrido años después de que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso y condenado a ganar el pan con el sudor de su frente. Pero ante, voy a contaros lo que pasó con la leyenda de Caín y Abel.
Esta leyenda, referida en la Biblia sobre los dos hijos de Adán y Eva. -El labrador y el pastor-. Expone de forma cristalina, la evolución que produjo la agricultura de Babilonia en el conjunto del saber humano. El mito contenido en esa borrosa relación, no es de origen hebreo. Se contradice demasiado para poderlo explicar de otro modo. Despojándole de las falsedades evidentes, introducidas por un copista torpe. Posiblemente un escriba del templo judío. Es verdad, que los Israelitas, conocían perfectamente la agricultura en la época en que fue plagiado y reproducido por ellos el documento original, relativo a los dos hermanos Caín y Abel. Ellos quisieron demostrar, que el estado de pastor de sus antepasados, Abrahán, Isaac y Jacob, les obligaba por un deber piadoso, glorificar al pastor por ser este el favorecido por Dios. Según la copia judaica de la leyenda, la divinidad estaba seducida por la carne sangrienta asada sobre el altar, recibiendo con especial complacencia la ofrenda del pastor Abel, rechazando los frutos presentado por el humilde labrador. Injusticia fragrante de un Dios carnívoro, causante del primer odio y el primer homicidio. Y sin embargo, el conjunto de la historia evidencia, que las bendiciones de la inteligencia, de las invenciones y de los progresos de todas clases se dirigen precisamente al hermano "maldito"; a él, al labrador, es a quien la leyenda, bajo su forma primitiva y completa, debería evidentemente favorecer. Caín es primogénito, lo que ya indica una idea de superioridad del narrador, pero es superior por la compresión de las cosas. Caín construyó la primera ciudad; uno de los suyos fue el primer industrial, al descubrir el arte de forjar toda clase de instrumentos de cobre y de hierro. Otros de sus nietos inventaron el Arpa y el Órgano, es decir los instrumentos de cuerda y de viento. !Quien da mas¡ hasta un descendiente de Caín, convertido de nuevo en pastor, enseñó a otros pastores el arte del tejido. Todas nuestras civilizaciones proceden, pues, del primer hombre ingenio que supo abrir el primer surco y retirar de él, la espiga de la que la muela extrae la harina que es convertida en pan. Si nos colocamos en el punto de vista, que fue sin duda el de los Caldeos, redactores originarios de la leyenda. Caín es, un personaje muy diferente del que nos representa nuestra imaginación, influida por la copia torpe e infiel del documento. Este primer asesinato atribuido al labrador no debe imputársele de manera alguna, porque no coincide con la realidad social. La historia nos enseña, que en los conflictos de pueblo a pueblo, el ataque no viene del labrador pacífico, sino del nómada que va en busca de tierras nuevas. Esta idea del asesinato, había de nacer más fácilmente en el hombre que degüella y desuella animales que el que se ingenia para construir el arado de madera. La historia del primer asesinato, referida bajo la forma judía, es en realidad la primera calumnia. Esta leyenda como la del diluvio, la de paraíso con su árbol de la ciencia es de origen Caldeo. Los hebreos no vacilaron al confeccionar sus historias religiosas, en robar sus leyendas a la Caldea, leyendas que eran soñadoras, imaginativa y novelesca. Caín robusto, paciente, endurecido por la fatiga, trabajaba de sol a sol, luchando contra los rigores de la naturaleza, la extremada sequedad o las mortales avenidas, afanándose por dominar y transformar las condiciones del clima y el suelo. Abel pastor y vagabundo, el parásito de la Naturaleza que vive de explotar sin trabajo a las bestias y al suelo, que deja a este sin transformación y respeta su incultura, deseando que se perpetúe, para que su rebaño encuentre alimento, aunque los hombres se mueran de hambre. Caín de carácter grave, parco en palabras y de humor sombrío, como todo el que lucha y se esfuerza, viendo incierto el porvenir. Abel, alegre y dulce, falto de preocupaciones, como un bohemio de la Naturaleza. El agricultor le ofreció a Dios las espigas de su campo, mojada con el sudor de su cuerpo, en cuyos granos quedaban sepultada una partícula de su fuerza vital. El pastor dedicaba a la divinidad el sacrificio de una bestia de su rebaño, cogida al azar, elevando al cielo sus brazos, tintos de sangre inocente. Ofrenda de carne palpitante; extremando luego este principio, hasta llegar al sacrificio de seres humanos. Si Caín mató a Abel, era inevitable, era justo. Si el símbolo de la primera leyenda es acertado, lo mató como mata el cultivador, para el bienestar de los humanos, los terrenos baldíos; como destruye el hacha civilizadora los inútiles matorrales. De la agricultura nace la industria, del pastoreo procede el hombre de presa, el mercenario, el sacerdote de todos los tiempos, que convierte el cayado en signo de autoridad”.

Aunque fuese justa la muerte de Abel, nosotros, personas humanas y civilizadas no debemos alegrarnos de ella. Amamos demasiado a la vida para aceptad ni siquiera esta muerte. Vida, que debería ser, de recíproco respeto entre todos los ciudadanos. El culpable es, aquel que introdujo el odio en el corazón de Caín. Ese Dios que rechazaba las humildes ofrendas del labrador. Recibiendo con complacencia las ofrendas cruentas del pastor.

_ Pero abuelo_ me pregunta unos de mis nietos. ¿No fue una muerte justa?
No, no hay muerte justa, nadie tiene el derecho de quitar una vida. ¡Nadie!

Ya viene muy claro, incluso en el decálogo de los cristianos. ¡No matará en ninguna circunstancias! Sólo la muerte natural. La que el destino o lo que sea, tengamos predestinadas, bien por accidentes físicos o patológicos. La que tiene que llegar con el devenir inexorable del tiempo. Sólo tres verdades brillan en el mundo con luz propia. Nacer, vivir y morir.
Por fin -nos dice el abuelo vamos a ir al principio de nuestros "primeros padres" Adán y Eva. ¡Cuanto trabajó el pobre Adán! El abuelo fue enumerando todos los trabajos que se vio obligado a improvisar, para cumplir su trabajo como padre de familia. Tuvo que hacer de albañil, de carpintero, y de Pintor, para poder construir una casa donde albergar a Eva y a todos sus hijos. Tuvo que domesticar a muchos animales, para que su trabajo resultase más cómodo y su nutrición más abundantes. Domó el caballo, puso el yugo al buey, (hoy lo llevan muchos hombres) persuadió a las vacas que se deberían dejar ordeñar resignadamente. Logró convencer al cerdo y a la gallina, de que les convenía vivir cerca del hombre para que este pudiera matarlo cómodamente cada vez que le apeteciese alimentarse con su despojos. Y, además --continuó el abuelo-- Adán tuvo que desmontar las tierras vírgenes antes de cultivarlas. Echar abajo árboles inmensos, y todo lo hizo con herramientas de maderas y de piedras inventadas por el. No olvidéis hijos míos, que en esa época Caín, que es el primer herrero del que habla la historia, estaba todavía dando chupetones a los pechos de su madre. Como no solo de pan vive el hombre, y las golosinas son más agradables a la vista y al paladar (Ya el hombre empezó a ser sibarita) Adán puso más atención a su huerto, donde crecían los primeros y hermosos árboles frutales que a los campos donde cultivaba otros productos más sólidos e importante para la nutrición. Árboles de deliciosas frutas que embellecieron el primer huerto creado por el hombre.
Higueras, de hojas puntiagudas como manos abiertas, tronco rugoso y gris parece forrado con la piel de elefante y que en la mañana de sol deja caer de rama en rama un fruto que, al aplastarse en el suelo, abre sus entrañas rojas y granuladas. El olor de azahar de sus naranjos. Perfume de amor, y sus redondas cápsulas de miel encerradas en esferas de oro”.
Adán recordaba el manzano del Paraíso y la serpiente enrollada a su tronco que había dado consejos a su mujer, inspirándoles estúpidos deseos. Al contemplar luego su huerto le consolaba. Al fin y al cabo la obra salida de sus manos le parecía más firme y de mayor porvenir que la creación improvisada del Paraíso.
¡Pobre Adán! A veces su cansancio era tan grande después de trabajar, que le faltaba la respiración y tomaba asiento en el umbral de su casa para reposar un poco. Había pasado el día cavando la tierra o domando el caballo salvaje o el toro feroz. Sentía un fuerte deseo de contemplar a su Eva unos instantes; los mismos deseos que sienten muchos de adorar a los seres que lo maltratan y esclavizan. La admiración irresistible que nos inspira todo lo que nos cuesta muy caro. ¿ Y ésta mujer no le había costado el Paraíso? Eva parecía siempre hermosa a pesar que daba al mundo un niño todos los años, y, a veces, dos. No podía hacer menos, teniendo como misión de poblar la tierra entera. Eva, que deseaba de forma vehemente una visita de Dios, un día, sin ser avisada, fue recompensada su fe en la bondad divina. Se presentó un mensajero celeste, diciéndole, que pronto tendría la visita del Todopoderoso. Eva quedó aturdida por la noticia y llamó a Adán que trabajaba en un campo próximo. Eva barrió y limpió toda la casa. De pronto escuchó una verdadera algarabía de gritos y llantos. Era su plebe, compuesta de unos cien muchachos. Al contemplarlo atentamente, Eva vio que estaban demasiado sucios para presentarlos al Señor. Los cabellos en marañas. Las mejillas manchadas de barro seco. Las narices cubiertas de mocos y de costras, se dio cuenta que, por su acicalamiento personal, los había olvidado durante meses y meses. ¿Como presento estos granujas a Dios?... El Todopoderoso va a creer que soy una sucia y mala madre...
Tenía que tomar una resolución. Después de muchas dudas y titubeos, Eva escogió a los hijos preferidos (que madre no los tienes) para lavarlo y vestirlo lo mejor que pudo. A todos los otros, los empujó a bases de cachetadas, hasta encerrarlo, pese a sus protestas dentro del establo. Una vez llegado Dios escoltado por sus Arcángeles, después de las preguntas y saludos protocolarios, el Señor les dijo: No esperéis que os perdones permitiendo que volváis a disfrutar por segunda vez los placeres del Paraíso. Lo que está echo, hecho está, y debéis sufrir los efectos de mi maldición. Mi palabra es sagrada: y si la retirase, me desconocería a mí mismo... Pero ya que he venido a veros, no quiero irme sin dejar un recuerdo de mi visita. A vosotros no puedo daros nada; los dos estáis malditos; pero vuestros hijos son inocentes y tendré mucho gusto de concederle un don a cada uno. Anda, Eva, tráeme a tus pequeños.
Los cuatros pilletes se alinearon ante el Infinitamente Bondadoso, que los examinó atentamente. -- Ven aquí, tú -- dijo designando a un pequeño, serio y gordiflón, que escuchaba con las cejas fruncidas y un dedo en la nariz --. Tu será el encargado de juzgar a tus semejantes. Aplicará la ley. Dirás lo que es delito. Cambiando cuando te interese de opinión. Someterás a infelices y pobres delincuentes (nunca a los poderosos) a una misma regla, -- como si todos los enfermos se curasen con los mismos medicamentos--.Serás el dispensador de la "Justicia". Interpretará, según tu criterio, las leyes hechas por otros. Poseerá el privilegio de establecer lo que es el bien y lo que es el mal, cambiante siempre como un buen camaleón.
Sujetarás todos los "delincuentes" a las mismas reglas penales pero solo la aplicará a los desgraciados, con los poderosos te comportará con la ley que complace al príncipe.
Tu situación en el mundo (si no te mete con los poderosos) será la más estable y inmovibles. Pueden que los hombres duden con el tiempo todo lo que los rodea, llegarán un día en que se atrevan a discutir mi existencia y a negarme. A mi no me importa "porque toda negación verdadera es una aseveración" Pero no tema por ti. Tu será la "JUSTICIA" augusta e infalible, incapaz de equivocarse, sin la cual es imposible la vida. Nadie pondrá en duda tu rectitud. Y si incurres en errores que cuesta la vida o la libertad a hombres y mujeres inocentes, la mayoría disimularán tu abominable equivocación, y apelarán al "CARACTER SAGRADO DE LA COSA JUZGADA" y no harás nunca caso de aquellos que dicen que más vale dos "delincuentes" en libertad que un inocente en presidio.
Mi abuelo, haciendo una pausa sobre su historia, nos dice: Os voy a narrar, lo que cierto día leí de un pensador, que entendía él por el delito. Decía: "delinquir es "faltar a la ley". Y delito es todo lo que se hace fuera de la ley. De ahí que delincuente sea el que no ajusta el ritmo de su vivir al laberinto intrincado de las leyes. Las leyes son las reglas que indican lo que está permitido a nuestro hacer y las prerrogativas que tiene nuestro vivir. Y éstas, las leyes fueron pensadas, escritas y aplicadas por unos hombres para someter y expoliar, con ellas, a otros hombres. Cada tirano, o cada grupo de tiranos, confeccionan las leyes que interesan al más amplio ejercicio de su tiranía. Y cada gran expoliador, o grupo de grandes expoliadores, estableció las leyes que legalizaban sus grandes latrocinios. De ahí que el delito sea esencialmente convencional y que la delincuencia no radique en la especie de la acción ni en la acción misma, sino en las circunstancias en que la acción se realiza. Así, no es, pues, según la ley, el general que ordena una operación que cuesta la vida a millares de seres. Ni lo es el fabricante que explota a miles de obreros para acumular millones, mientras que los que los producen padecen la máxima estrechez. Ni lo es el comerciante que destruye los productos para que, con la escasez, pueda obtener beneficio cien o mil veces mayor. Ni lo son los gobernantes que conciertan una guerra que sumirá en la debacle a toda la humanidad.
Y lo es, en cambio, el hambriento que tomó pan donde lo halló o frutos del árbol que, galanamente, los ofrecía. Y lo es el humano que se niega a matar cuando la patria lo ordena. Y el hombre que no se quiere someter a esclavitudes indignas.
Y el pensador que siembra ideas que fortalecen la personalidad. Y es, delincuente en el más alto grado en este caso, el que se atreve a decir a cuatro vientos y contra tempestades, que el vivir actual está basado en iniquidades y gazmoñerías; que no es de origen divino, sino humano, el oprobio de las jerarquías; que la divinidad es una invención idiota de los quisieron encontrar explicación a lo que su ignorancia no podía comprender o un malvado ardid de los que quisieron perpetuar estados de ignominia; que sólo sin tiranía ni explotación es posible esa vida feliz en que siempre soñaron los hombres, que no es sueño sino una realidad hacedera, el vivir sin la codicia del amo, sin el breviario del cura, sin la promesa del político, sin el látigo del gendarme; que, en fin , destruir el carcomido edificio del actual vivir para construir la vida que será hermosa y digna, es laborar en la más humanas de todas las labores.
Por eso los grandes rebeldes fueron siempre grandes delincuentes. Que no siempre delinquir es hacer mal a los humanos. Sobre todo cuando es destruir o burlar las leyes que unos hombres crearon para tiranizar y embrutecer, con ellas, a otros hombres.
Por eso Sócrates fue un delincuente.

Como lo fue Diógenes.

Como lo fue Giordano Bruno.

Como lo fue Ferrer Guardia.
Terminado con el primer niño, Dios ordenó que se presentase el segundo. Éste, moreno, de aspecto jovial y atrevido, con cabeza puntiaguda, mandíbula cuadrada y orejas prominentes. Llevaba siempre un bastón, con el que vareaba a sus hermanos.
Apoderándose durante las comidas con las porciones de los otros, apaleándolos si protestaban. Se cuadró ante el Poderoso, con las manos pegadas a los muslos y los ojos fijos-- lo mismo que un "Marine" norteamericano ante un superior, contestando siempre con un ¡Señor! ¡Si señor!
Y el Señor dijo: Tú será el hombre de guerra, el héroe. Conducirás a la plebe a la muerte, como el matarife guía a los rebaños al matadero. Esto no impedirá que te admiren y te aclamen, pues todos te temerán. Empleará como fetiche (hueros) de poder inagotable las palabras Patria, Estado, Gloria, Honor y Bandera. Los ilotas de todo el mundo hablarán con emoción y respeto de esas leyes morales y mandamientos que fue dado por mí en el Sinaís. No matarás. No robarás.
Amarás a tu prójimo como a ti mismo; pero tú creyéndote un semidiós (envenenado por el aliento del primer soplo) vivirás más allá del Bien y del Mal. Si otros matan, serán juzgados como criminales y deben terminar en presidio. O ser ejecutado.
Tú te agrandarás en proporción de tus matanzas, y cuando las gentes te admiren cubierto de sangre humana, gritarán a coro:

¡Este es nuestro caudillo! Si es territorio lo que desea, apodérate de el por la fuerza, exterminando a todos los que intenten resistirse en nombre de sus derechos. Siempre encontrarás jurisconsultos que se encarguen de probar, texto y leyes en manos, tu derecho a la posesión de las tierras conquistadas. (Principio de la propiedad privada. (Robo con alevosía) Comete todas clases de atrocidades..., pero vences. Nunca dejarás de tener razón si eres victorioso. ¿Quién osará pedir cuenta al conquistador, al héroe, al caudillo?
En los templos, las iglesias, los sacerdotes de todas las religiones cantarán por tu salud, te sacarán bajo palio celebrando tu triunfo. Inunda los países en sangres, pasa a los pueblos a cuchillo, incendia las ciudades, destruye, viola, pero sobre todo mata, mata... no te importe que sean inocentes; ancianos, mujeres y adolescentes pues cuanto más cruel te comporte más tardarán en olvidarlo los pueblos, este pánico los alejarán de la rebeldía y lo atarán al carro de las servidumbres. Los poetas retrógrados te celebrarán, los historiadores perpetuaran tus hazañas como si fuera un benefactor de la humanidad. Pero los que intenten cometer tus mismas atrocidades sin la razón de Estado y no tenga esa ropa llamada uniforme, representantes de la seguridad del Estado. (asesinos legales) Aquellos arrastrarán de por vida las cadenas de la falta de libertad, si antes no es ejecutado en nombre de la ley y de la seguridad... Puedes retirarte...
¡Que avance otro¡
El tercer niño era un adolescente, seco de carne, nervioso con una palidez verdosa y los ojos de mirada astuta.
Reflexionó el Señor un instante antes de decidir lo que haría de él, y dijo finalmente: Tú dirigirás los negocios y la economía del mundo, serás al mismo tiempo mercader y banquero. Prestarás dinero, a los Gobiernos, Países y Reyes; los tratarás como tus iguales inferiores a ti; y, si llega por tu usura a arruinar a una Nación, el Mundo aplaudirá tu habilidad. Tus grandes negocios, tus especulaciones en la bolsa tus monopolios financieros extenderás el pánico por la Tierra entera, haciendo pasar por los ciudadanos del mundo horas de angustias, hambres y desesperación.

Tus especulaciones en la Bolsa, acompañadas de grandes victorias económicas, empujarán a tus víctimas al suicidio y al llanto a millones de familias. Provocarás guerras incomprensibles, favorecerás tratados de paz ruinosos, impondrá tu poder bélico universal para sostener tus reivindicaciones injustas y usurarias contra las naciones más débiles. Tus herederos creerán proteger las artes, manteniendo un lujoso estatus social a mediocre periodistas, artistas o simples modelos, portadores de costosos trajes y joyas inauditas para halago de tu ego orgulloso. Tú, retenido por tus innumerables negocios, envejecerás y llegará tarde a la escena de la vida, para ser un mecenas de esta especie, contentándote con acaparar los medios de comunicación. La disparidad de opiniones más absoluta acompañará el recuerdo de tu nombre durante veinte o treinta años, porqué tu nombre, como el de los cantantes, los cómicos y otros similares, vivirá nada más lo que vivan las gentes que te conocieron. “Sirvió al progreso humano” dirán algunos acordándose de tus grandes monopolios de buques mercantes, medio de comunicación y tus grandes yacimientos. “Era un bandido criminal” afirmarán otros pensando que por cada kilómetro de raíles colocados llenaste el cementerio de trabajadores. “Fue un monstruo, un asesino, que, para ganar sus riquezas sacrificó más vidas humanas que cualquier conquistador”. Y todos tendrán razón, todos dirán la verdad; porque lo que hay más divertido en la vida de los hombres es que todos ellos hablan de la verdad, de la verdad absoluta e indiscutible, ignorando que esta verdad absoluta no es más que un ensueño y que siempre habrás tantas verdades como intereses... Acuérdate de esto y sigue tu camino...
Viendo el señor al cuarto niño empezó a reír ___ nos dice mi abuelo __ Apenas levantaba dos palmos del suelo; y el Omnipotente como lo sabe todo, vio que era el hijo preferido de su madre. Ésta únicamente dudaba de la justicia de su preferencia al comparar a éste pequeño con el hermano siempre con garrote, la mujer se siente en todas las ocasiones atraída por el guerrero; pero cuando el pequeño habría la boca, Eva completamente subyugada, reconocía la superioridad sobre el belicoso mayor.
El Omnipotente examinó al diminuto personaje con un regocijo mal disimulado. Se fijó en sus robustos hombros, su cabeza enorme y su amplia frente. Su mirada orgullosa y sus labios se contraían con una mueca en la que se mezclaba el menosprecio y la adulación. Tenía algo de comediante y de Rey. No parecía intimidado el chicuelo por la presencia del Todopoderoso. Se mantuvo erguido, con una mano sobre el pecho y la otra apoyada en el respaldo de una silla. Su frente elevada parecía llevar la inspiración de lo alto. Mostraba la rigidez de un modelo, como si estuviera delante de un escultor encargado de la futura estatua.
Su madre lo conocía muy bien, __ continúa el abuelo__ cuando sentía hambre y deseaba un pedazo de pan, nunca lo reclamaba a gritos, como los niños ordinarios. Tenía el sentimiento precoz de la forma parlamentaria no conocida aun en el mundo, y decía gravemente:
__ Señora Eva, permítame su señoría una pequeña interpelación: ¿Puedo tomar un trozo de pan?
La madre apelaba a su auxilio cada vez que tenía la necesidad de mantener tranquila a la numerosa prole, mientras ella se consagraba a la confección de sus trajes __ven aquí, vida mia__ suplicaba Eva. Hazme el favor de divertir a tus hermanos con uno de tus discursos.
Y el niño empujado por su propia elocuencia, hablaba horas y horas, sin saber ciertamente lo que decía, dando tiempo a su madre a terminar su obra.
__Tu será el Rey de la Tierra__ declaró el Creador__; tu será el gran orador demagogo y con eso queda dicho todo. A pesar de su poder y de su orgullo, tus hermanos vivirán al amparo de tus palabras. El guerrero te obedecerá; el juez te servirá y sostendrá para mantener su propia situación; el banquero te dará cuanto le pida, para que sea su abogado y defiendas sus terribles combinaciones financieras. Tu único mérito consistirá en hablar bien, y eso es suficiente para que todos te consideren el hombre más sabio de la tierra. Sin necesidad de estudiar los asuntos, hablarás de ellos indefinidamente; si alguna vez necesita demostrar conocimientos, serán de tercera o cuarta mano, y, sin embargo, las masas te aclamarán como a un genio. En los tiempos difíciles todos te buscarán, viendo en ti la única esperanza de la patria. "Coloquémosle a la cabeza del Gobierno ya que habla mejor que todos", dirán las gentes. La humanidad se deja regir por una lógica absurda. Para gobernar una nación, para administrar su hacienda y hasta para mandar sus ejércitos, nadie vale más que un buen orador, capaz de hablar a todas horas fácilmente y sin fatiga. Cuando surja una guerra, tú dirigirás desde tu sillón a los generales.
Cuando llegue el momento de negociar la paz, confiarán ésta misión a un congreso de sabios oradores. La palabra con la mentira gobernará al mundo más aun que el sable. Habla hijo mío, habla elocuentemente y sin cansancio y el mundo será tuyo.
Adán lloraba silenciosamente, agradeciendo las bondades del Señor. Sus cuatro hijos acababan de recibir la dominación de la tierra entera.
Sin embargo, su esposa se mostraba inquieta. Varias veces estuvo a punto de interrumpir al Omnipotente pronunciando una palabra, una sola, pero calló en el mismo instante. ¿Cómo iba ella a detener las olas de bienaventuranzas celestiales que se desplomaba sobre sus cuatro hijos?... Pero el remordimiento oprimía su corazón maternal.
Pensaba en la caterva de pequeños encerrado en la gañanía, que iban a quedar privada, por su culpa, de tan generoso reparto…
__Al fin murmuró, aproximándose a Adán:

__Voy a enseñar los otros al Señor.__

__Ya es tarde __objetó el marido__ sería pedirle demasiadas cosas, y puede enfadarse.
El Señor abandonó el sillón. Fuera de la granja sonaron las notas chillonas de las trompetas de los Arcángeles tocando llamada, y los rubios soldados de su escolta divina descendieron de los árboles con tal violencia, que no dejaron en ellos frutos ni hojas. Una nube de langostas no lo hubiera hecho peor. La guardia formó en dos filas ante la puerta presentando sus armas, mientras el Divino Soberano salía lentamente, apoyado en un brazo del Arcángel Miguel.
__ Eva le cerró el camino.__
__ Majestad: un instante.
Y corrió a la gañanía abriendo la puerta.
__ !No le he dicho toda la verdad¡ __ gritó con una voz emocionada por el remordimiento__
__ Tengo otros hijos. ! Piedad, Señor, para estos pequeños.
¡Dadles un don cualquiera¡ ¡Que vuestra divina misericordia no los olvides¡
El Todopoderoso contempla a ésta muchedumbre de niños con estupor y repugnancia. En ese momento Miguel reconoció el futuro enemigo en esa horda sucia y revoltosa. Con estos monstruos contaba su adversario infernal para triunfal en el porvenir. ¡Que lástima no poder aplastarlo allí mismo, antes que lleguen a crecer!
__ Dijo Dios; no puedo hacer nada, pobre mujer. No me queda nada que darles. Sus cuatro hermanos se lo han llevado todo... No llore, no me gustan las lágrimas femeninas; Ya reflexionaré, y tal vez encuentre algo para ellos... Ya veremos más adelante.
__ ¡Señor! dadles cualquier cosa, pero ahora mismo. No importa el donativo... Me contento con un pequeño regalo para cada uno; un empleo, una ocupación. ¿Qué va ser de estos pobrecitos?
El Señor se acarició la larga barba de plata y dijo a Eva.

No llore mujer; ya les he encontrado una ocupación, y no será ligera.
TODOS ESTOS TRABAJARAN PARA MENTENER SUS CUATRO HERMANOS, SIRVIÉNDOLE ETERNAMENTE.
Hubo una larga pausa, y nuestro abuelo terminó así.
__ Vosotros, yo, y todos los que pasamos la vida encorvados sobre la tierra para sostener nuestra miserable existencia

Los pobres somos los descendientes de aquellos infelices que nuestra primera madre encerró en la gañanía.

Todos nos quedamos en silencio, reflexionando de las últimas palabras del abuelo.
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