SubdireccióN de investigación y postgrado




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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR

INSTITUTO PEDAGÓGICO “RAFAEL ALBERTO ESCOBAR LARA”

SUBDIRECCIÓN de INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO

DOCTORADO EN EDUCACIÓN

MARACAY – ESTADO ARAGUA
LÍNEA DE INVESTIGACIÓN ÉTICA Y VALORES EN EDUCACIÓN



LA TELEVISIÓN Y LA FORMACIÓN DE VALORES



Por: Robin Ruiz Moret

Maracay, febrero de 2004

Descripción de la Problemática



Constituye un lugar común el oír hablar de la crisis social o crisis de valores, como también es unánime, la declaración según la cual los valores son importantes como garantes de una mejor convivencia social. A pesara de la coincidente uniformidad con respecto a lo trascendente de los valores, extraña sobre manera que, muchas de las instituciones que están llamadas a contribuir en la formación y consolidación de los valores y, que por lo demás, están obligadas por la ley, no sólo incumplen tales disposiciones legales, sino que distorsionan y lesionan el desarrollo normal de la población más frágil y permeable, como es el caso, de los niños y adolescentes. Nos estamos refiriendo a los medios de comunicación social, en particular, a la televisión.
Antes de iniciar el análisis correspondiente a las afirmaciones expresadas, quisiéramos precisar algunas consideraciones conceptuales con respecto a los valores y su proceso de formación, para que así, con esos insumos a la mano, pueda apreciarse la magnitud de la problemática que deseamos compartir, tal vez en búsqueda de opciones y vías para generar conciencia ciudadana.
Según Yerres (1998), los valores son elaboraciones abstractas que guían y orientan la actuación de los sujetos, que una vez interiorizados se convierten en normas y pautas de comportamiento. Si bien es cierto que los valores son de carácter personal, se cree que el análisis y discusión de las actuaciones de los sujetos, que conlleve el empleo de algún valor, puede constituirse en una instancia apropiada que oriente su internalización, consolidación, modificación o sustitución de los valores considerados. Lo que se aspira significar con tal proceder analítico, es que los valores, como tienen un componente práctico, deben ser evaluados en la propia realidad y por los mismos sujetos, para que se vayan delineando o conformando el ciudadano que se aspira formar, conforme a su código de valores.
Por otra parte, estamos concientes del derecho que le asiste a toda persona de escoger el camino que mejor se corresponda con su proyecto de vida y, por tanto, resulta demasiado presuntuoso e indebido, intentar eregirse como modelo y juez en esta materia. Más sin embargo, lo que si estamos seguros, es que se está violando la ley que rige esa materia y, de paso, se intenta establecer patrones de vida y comportamientos, que desde nuestro punto de vista, también subjetiva, no debería ser así, por cuanto gran parte de la información que reciben los niños y adolescentes, no puede ser procesada críticamente, por que aún no tienen la madurez para aceptarla o rechazarla, lo cual constituye, de hecho, una invasión de la individualidad del sujeto espectador.


Compromiso y Responsabilidad Social



Otro de los asuntos que se quiere considerar en este ensayo, está referido a la responsabilidad y compromiso de las instituciones sociales con la formación de valores; a saber: la familia, educación, religión, gremios y asociaciones y, en especial, la responsabilidad de los medios de comunicación, en particular la de la televisión. Se supone que todos los que conforman estas instituciones, están interesados que mediante el concurso de sus acciones se pueda lograr un mejor ciudadano, es decir, que las relaciones que puedan establecerse entre los miembros de la sociedad se caractericen por la puesta en práctica de sanos principios de convivencia, mediante el empleo de valores morales y normas de urbanismo. Más aún, cabe esperar también, que cuando en el seno de las propias instituciones se violen las leyes y reglamentos, ellas mismas se sometan a procesos de reflexión y evaluación que posibiliten la superación de las dificultades evidenciadas.
En los términos descritos en el párrafo anterior, entendemos el compromiso y la responsabilidad social de los diferentes medios que hacen vida en la sociedad. Desafortunadamente lo que ocurre en la realidad contrasta grotescamente con el deber ser expresado en la normativa legal vigente, por cuanto muchas de las actuaciones, por ejemplo de la televisión, en lugar de engrandecer la condición humana, lo que hacen es envilecerla. Por ello, sentimos que bien merece la pena discutir este asunto de la influencia perniciosa de los medios de comunicación para la formación de valores en las nuevas generaciones de ciudadanos.
Intentando buscar una explicación coherente en donde pueda entenderse las actuaciones de quienes dirigen y son propietarios de los medios televisivos comerciales, apelamos a la problemática económica, como razón que pudiera justificar ese proceder. A ese respecto, entiendo, por una parte, que por ser una empresa privada requiere de un mínimo de rentabilidad que le garanticen los recursos suficientes para cubrir sus gastos operativos y racionales márgenes de ganancia; pero por otra, y allí se hace presenta la responsabilidad compartida en cuanto al compromiso social, la rentabilidad no puede esgrimirse como excusa para justificar la alienación, el consumismo y la vida fácil que, mediante la programación diaria, se pretende hacer creer al teleespectador, en especial a los niños y adolescentes. Esta forma de actuar en cuanto a la presentación de información sin coto alguno, desdice de los discursos y posiciones teóricas que frecuentemente se expresan con respecto a la responsabilidad ciudadana que tienen quienes dirigen los medios de comunicación.

Ubicación de los Medios de Comunicación en la Normativa Legal Vigente



Tal y como se expresara en la descripción de la problemática, el presente ensayo tiene como propósito abrir una discusión y análisis en torno a la calidad educativa de la programación, que sirva como aviso o alerta a los involucrados; dueños de medios, televidentes, organismos del Estado, educadores, padres y representantes, para que no permanezcan indiferentes ante la problemática de la información que está siendo expuesta a la ciudadanía y, fundamentalmente a los niños y adolescentes. A este respecto, preocupa sobre manera, las consecuencias impredecibles que puede llegar a generar en esa población permeable, de no introducirse los correctivos oportunamente, por cuanto por estar en pleno proceso de formación y no existir ningún tipo de censura en la programación diaria que reciben, es decir: novelas, comerciales, comiquitas y películas, consideramos que es bien poco lo que en materia educativa puede lograrse y, menos aún, en cuanto a la formación de valores.
Paradójicamente, según lo establece la normativa, léase: Constitución Nacional, Ley de Educación, Ley Orgánica de Protección al Niño y al Adolescente, Código de Ética del Periodista y la Ley de Telecomunicaciones, los medios están obligados a brindar una información veraz, a contribuir con el proceso de formación del ciudadano, a divulgar la cultura y costumbres del pueblo, así como ofrecer un sano entretenimiento. Sin embargo, es bien poco, lo que a ese respecto se viene cumpliendo. Para ilustrar las afirmaciones hechas en torno a la deformación de los televidentes, seguidamente se hará alusión a algunos artículos de la normativa citada, para que pueda constatarse el macro contraste existente entre lo que propone la ley y lo que se hace en la práctica con la programación televisiva.
En el Artículo 11, de la Ley Orgánica de Educación se establece que: “Los medios de comunicación social son instrumentos esenciales para el desarrollo del proceso educativo; en consecuencia, aquellos dirigidos por el Estado serán orientados por el ministerio de educación y utilizados por éste en la función que le es propia. Los particulares que dirijan o administren estaciones de radio difusión sonora o audiovisual están obligados a prestar su cooperación a la tarea educativa y ajustar su programación para el logro de los fines y objetivos consagrados en la presente ley. Se prohíbe la publicación y divulgación de impresos u otras formas de comunicación social que produzcan terror en los niños, inciten al odio, a la agresividad, la indisciplina, deformen el lenguaje y atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano, la moral y las buenas costumbres. Asimismo, la ley y los reglamentos regularán la propaganda en defensa de la salud mental y física de la población”.
Es fácilmente constatable que la inmensa mayoría de la programación de la televisión venezolana, viola flagrantemente lo dispuesto en el artículo 11 de la ley de educación y, lo más grave aún, es que al parecer tal tergiversación del contenido televisivo que se expone a la audiencia, no parece importarle a nadie; esto lo decimos, por la manifiesta indiferencia de los padres, representantes, educadores y autoridades ante las violaciones de los derechos elementales de quienes se están formando, como es el caso de los niños y adolescentes, llegándose al extremo de que, mucha de la información y orientación que se suministra en el hogar o en la escuela, rápidamente es distorsionada por el medio televisivo. A ese respecto cabe preguntar: ¿es que acaso lo dispuesto en artículo 11 de la ley de educación es desconocido por los dueños de los medios?, ¿cuál es el papel del estado en esa materia, que hasta ahora no ha amonestado o sancionado a medio alguno?. La única explicación racional, para tanta dejadez, es que la televisión que miramos el resto de la población es distinta a la que miran las autoridades competentes.

De igual forma se contempla en la Ley orgánica de Protección al Niño y al Adolescente (LOPNA), en los artículos: 28,29,32,35,50,63,65,70,71,72,73 y 75 abundante información que pretende regular el contenido de los mensajes que han de ser expuestos a la tele audiencia. A manera de ilustración, en el artículo 73 de ésta ley se establece: “El Estado debe fomentar la creación, producción y difusión de materiales informativos, libros, publicaciones, obras artísticas y producciones audiovisuales, radiofónicas y multimedia dirigida a los niños y adolescentes, que sean de la más alta calidad, plurales y que promuevan los valores de paz, democracia, libertad, igualdad entre las personas y sexos, así como el respeto a sus padres y representantes o responsables y a su identidad nacional y cultural”. Del texto se puede derivar la preocupación, en teoría, que tiene el Estado, de garantizar que la información que le llegue a los niños y adolescentes contribuya a la formación de valores, sin embargo, desafortunadamente la realidad es totalmente contraria al texto.
Regulaciones similares se pueden constatar en la Constitución Nacional, en los artículos: 2, 57 58. En Ley de telecomunicaciones, artículo 1. En el Proyecto de Ley sobre Responsabilidad Social en Radio y Televisión en los artículos: 1,5, 9, 10 y 11 y, en el Código de Ética del Colegio de Periodista en los artículos 1,4,6,7 y 8. Toda esta normativa está dirigida a garantizar una información de calidad, que contribuya a la formación y consolidación de ciudadanos ejemplares que posibiliten una mejor convivencia social. Lamentablemente hasta ahora, ha sido letra muerta, tal vez por la ausencia de un auténtico compromiso social que haga posible, por parte de la población afectada a exigir sus derechos y cuestionar a quienes nos atropellan, pretendiendo deformar lo más preciado y sagrado que tiene toda sociedad, como lo son sus niños y adolescentes.
Finalmente quisiera hacer dos comentarios adicionales en relación a la normativa. El primero de ellos con respecto al Proyecto de Ley sobre Responsabilidad de la Radio y la Televisión; en principio, por la controversia que ha generado en el gremio y en la propia asamblea nacional donde se introdujo para su discusión y, luego, por el contenido del proyecto, en donde se contempla un conjunto de definiciones, tales como, sexualidad, horario restringido para los niños y las regulaciones, entre otras, en torno a la calidad del contenido informativo a presentar, que sentimos tienen que ser sometidos a discusión en otros escenarios y con otros actores(padres, representantes y educadores), para que al final, pueda ser aprobado el texto que resulte de esa consulta ampliada.
El otro comentario, está dirigido a los dueños de los medios, periodistas y otras personas que tienen la responsabilidad de editar la información y programación que ha de exponerse al público. Es necesario que haya conciencia en relación a la extraordinaria influencia que ejerce la televisión en la población televisiva y, que se aproveche ese inmenso potencial para que asuman la responsabilidad que tienen en la construcción de mejores ciudadanos, por cuanto definitivamente ese es el camino para forjar una sociedad más justa, humana y con sólidos principios éticos y morales.

Consideraciones Finales



Con base en los planteamientos y reflexiones precedentes y a manera de conclusión, quisiéramos puntualizar la necesidad de:
Alertar a los padres y representantes para que estén atentos y vigilantes en cuanto a la programación televisiva que a diario reciben sus hijos a través de los medios de comunicación.
Invitar a los educadores para que se involucren mucho más en la influencia nefasta que significa, para los sujetos en formación, recibir una programación sin censuras.

Alertar a las autoridades correspondientes apara que hagan valer su autoridad y que de una vez por todas se cumpla lo que establece la normativa.
Reflexionar en cuanto a las implicaciones que tiene para todos los sectores de la sociedad, el denominado compromiso de responsabilidad social, por cuanto a todos, sin excepción, nos afecta y compete la participación en ese asunto.


Referencias



Código de Ética del Periodista Venezolano. Colegio Nacional de Periodista, Junio 30, 1988.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial No 5453 (Extraordinario), Marzo 24, 2000.
Ley Orgánica de Educación (Decreto No 975). (1986, Enero 22), Gaceta Oficial de la República de Venezuela, No 2635 (Extraordinaria), Julio 28,1980.
Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente. Gaceta Oficial de la Republica de Venezuela, No 37335 (Extraordinaria), Octubre 11, 1998.

Ley Orgánica de Telecomunicaciones. Gaceta Oficial de la Republica de Venezuela, No 36970, Julio 12, 2000.
Proyecto de Ley sobre la Responsabilidad Social en Radio y Televisión. Introducido en la Asamblea Nacional por iniciativa Legislativa, Enero 23, 2003.
Yegres, A. (1998). Ética y formación docente. Caracas: Ediciones del Instituto Universitario Pedagógico Monseñor Áreas Blanco.


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