Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez




descargar 258.17 Kb.
títuloPopulistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez
página10/11
fecha de publicación03.01.2016
tamaño258.17 Kb.
tipoDocumentos
p.se-todo.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11

Eduardo López Betancourt


elb@servidor.unam.mx
De pronto en este país, dado nuestro sentido de imitación, se han puesto de moda los llamados juicios orales.

Todo mundo habla de ellos, se asegura son la solución a los graves males de la administración de justicia, como es la corrupción y la ineptitud de los jueces; inclusive algunos medios de comunicación, de esos que se meten en todo y por todo, han realizado foros para demostrar las bondades de estos procesos.

Supuestamente han tenido mucho éxito en varios lugares del mundo, principalmente se habla de Chile, Costa Rica y Colombia.

¿En qué consisten los tan traídos y llevados juicios orales? En síntesis, que en una o dos sesiones se resuelve y/o sentencia sobre la responsabilidad penal, siendo además que el desahogo de pruebas, particularmente de los testigos, se efectúa de manera abierta, esto es, en sesiones públicas.

Hasta hace poco existía rechazo por estos sistemas en la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, inclusive una ministra aseguró eran inoperantes y altamente complejos. De pronto empezó a darse un entusiasmo inesperado y aun quienes no son especialistas en el derecho punitivo, aplauden este tipo de procedimientos y afirman que con los mismos se acabará la corrupción, auguran el logro de la imparcialidad y sobre todo, de la justicia.

La apreciación anterior es totalmente falsa, en efecto, los juicios orales han dado cierto resultado favorable en algunos países, pero sólo se han aplicado para delitos menores, no se ha tenido experiencia en crímenes, como pueden ser el narcotráfico y en general la delincuencia organizada; tengamos presente que para estos casos se ha considerado y puesto en marcha otros procedimientos como son los jueces sin rostro, mismos que tampoco han sido eficaces.

Lo que debemos tener en claro es que en México la severa dificultad en materia de justicia es la incapacidad de los juzgadores, su proclividad a la venta de resoluciones y sobre todo a la siembra de pruebas, al manejo inmoral de testigos y no digamos al manejo sucio de las medidas y pruebas periciales; nuestros pícaros jueces son capaces de hacer negro lo blanco y convertir la noche en día. El arbitrio judicial en México es ilimitado y sin duda en la actualidad las sentencias obedecen bien a la consigna o a sumas impresionantes de dinero que en forma descarada y hasta abierta se les entregan a los juzgadores; los juzgados y no digamos las agencias del Ministerio Publico son auténticas cuevas de Alí Babá, otorgarle la libertad a un culpable es tema exclusivamente de dinero y lo peor, meter a la cárcel a un inocente resulta cotidiano tanto por “mordidas” como por consigna.

Por supuesto, hay casos de excepción, hay hombres de la toga honestos y respetables, pero son los menos y frente a las pillerías de la mayor parte de magistrados, la labor de los decentes es casi imperceptible.

Dejemos en claro, el juicio oral no es panacea, sobre todo tenerse presente que tal sistema reclama largos meses de preparación, lo que hace de los mismos sumamente costosos y si tenemos presente que es para asuntos menores, al final de cuentas resultan incosteables.

El problema de México radica en la desvergüenza con que los jueces se venden al mejor postor, es por tanto que la solución debe orientarse por buscar togados decentes, ajenos a la corrupción, cuya conducta y conocimiento sea ejemplar.

Más que juicios orales pensemos en procuradores que se marginen del poder público, que no sean como en la actualidad, empleados de los gobernantes; de igual manera se deben buscar juzgadores capaces, decentes, equilibrados, alejados de la consigna y la pillería; este planteamiento no es inalcanzable, sólo falta voluntad política para lograrlo.
Índice
Al final del camino

Natura Olivé Olivé


revistaforum@prodigy.net.mx
Aquellos niños de Morelia hoy tienen más de 70 años, algunos llegan ya a los 80. Son abuelos y hasta bisabuelos, y no faltará entre ellos algún tatarabuelo.

En esa vida indudablemente difícil que les tocó vivir se han formado personas honorables y prósperas, podrían situarse en términos generales, y con muy pocas excepciones, en un nivel económico de clase media.

Son vidas construidas a partir de los valores que proporciona el entorno familiar de los primeros años, momento que se sabe es definitivo en la formación de la persona. Externamente de ese tiempo poco puede conocerse pues la información es de hecho nula, poco se sabe de su origen social, y en la memoria de un niño el recuerdo que queda es siempre borroso.

Un dato comprobable es que provienen, en su gran mayoría, de familias numerosas, llegan en grupo de dos, tres, cuatro hermanos, algunos hasta cinco, los menos vienen solos, y muchos dejan hermanos en España.

Aunado al ámbito personal, el contexto histórico que en los inicios de su vida les tocó vivir de manera muy directa les deja también una profunda huella. Ambos aspectos los marcan de por vida.

Cuando las circunstancias lo permitieron, algunos padres vinieron a México, el encuentro resultó, en la mayoría de los casos, conflictivo, los lazos que se crean en la convivencia diaria ya no existían, algo fundamental se había roto en la relación familiar. El tiempo y la distancia habían hecho su trabajo, padres e hijos se habían convertido en extraños. Era necesario comenzar de nuevo y no sabían cómo porque el ámbito familiar con su jerarquización y su disciplina era un espacio que les resultaba desconocido. La autoridad paterna se convertía en una imposición difícil de aceptar, su vida se había encauzado por otros derroteros, les había exigido mucho, muy jóvenes, de hecho adolescentes, debieron ejercer su autonomía, enfrentar su realidad con más esfuerzo que años.

A través del matrimonio fueron insertándose de manera directa en la sociedad mexicana, algunos se casaron dentro del mismo grupo. Todos en el vivir de cada día fueron construyendo su condición de mexicanos.

Los más han formado una familia unida, estable, con hijos profundamente solidarios con las vivencias de sus padres, vivencias que han hecho suyas por el impacto que ocasionan los recuerdos transmitidos en la cotidianidad del día a día. Si los logros de los hijos reflejan generalmente la actitud de los padres profesionistas, algo que para cualquier padre se considera un éxito.

De aquellos niños españoles que la guerra expulsó de su patria, muchos, la inmensa mayoría han quedado en el camino. En la actualidad viven aproximadamente 25% de los que llegaron. Hay que señalar que son muy pocas las muertes ocurridas por accidente; en los primeros tiempos murió en la escuela un niño electrocutado, muchos años después, ya adulto, Pedro Dobla quien nunca había dejado Michoacán, encontró al México bronco por los caminos de Apatzingán. Puede haber algunas más pero no son cuantitativamente significativas. Hecho que evidencia que han llevado una vida tranquila.

La inmensa mayoría pues, ha fallecido por enfermedad, es notorio el número de casos de muerte producida por cáncer. Con todo lo que esto pueda significar, es un dato seguramente interesante para los estudiosos del tema.

Sin contar con estadísticas y por lo tanto sin que sean datos contundentes, podría decirse que el mayor número de fallecimientos ha ocurrido entre los 50 y los 60 años de edad, probablemente más cerca de los 50 que de los 60.

La longevidad, las enfermedades y la salud de estas personas son indicadores que permiten conocer el impacto que en la cotidianidad de los individuos producen las situaciones extremas. Son pautas para entender la relación sicosomática que se da en el existir del ser humano.

La vida de quienes vivieron su niñez en el exilio, lejos de su entorno familiar, se da dentro de parámetros muy semejantes, las vivencias comunes generan lazos solidarios. El drama que acompaña su existencia les proporciona una identidad especial, los identifica como grupo, son los niños de Morelia, esos que a lo largo de su vida han repetido con insistencia: “No debiera haber nunca más niños de Morelia”, es decir “No debiera haber nunca más guerra”. Anhelo de paz que en este caso es un grito emanado de lo más profundo del dolor humano.
Índice
Guatemala: emergente cultura de violencia política
Carlos Cáceres R.

ccaceresr@prodigy.net.mx
El significado de la paz se encuentra en la actitud de quienes integran una sociedad para lograr que prevalezca la vida, como derecho fundamental de los seres humanos pero, cuando se anula –como sucedió con el reciente asesinato del diputado Mario Pivaral Montenegro–, entonces se rompe la estructura de la civilidad.

La violencia política contra la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), el partido del diputado Mario Pivaral, es la acción desesperada de un grupo que, en forma consciente, ha asumido la imposibilidad de ganar el próximo proceso electoral a través de las elecciones y trata de imponer su proyecto político utilizando la violencia. Su posición se enfrenta a la población guatemalteca que no piensa como ellos. No han comprendido que ciudadanos y ciudadanas hacen esfuerzos para desarrollar una política democrática sin violencia, la cual se inició desde la firma de los Acuerdos de Paz.

El asesinato de un dirigente político, como es el caso de Mario Pivaral, es un ejemplo más de cobardía y degradación moral. Se equivocan quienes asumen que con ese acto amedrentan a su organización. Se presenta un efecto contrario, de fortalecer a sus miembros. Sus dirigentes denuncian el hecho y llaman a consolidar la unidad para enfrentarse a un enemigo sin argumentos racionales. Los militantes y quienes apoyan a la UNE no van a esconderse ante el terror.

Guatemaltecas y guatemaltecos expresan de diferentes maneras su inseguridad y perciben la impotencia gubernamental para detener la violencia y el crimen organizado. Estos factores se traducen en críticas contra la ineficiencia de las autoridades. Pierden confianza en las instituciones responsables de la seguridad ante su ineficacia para actuar contra los criminales, como lo demuestra el hecho de no efectuar una adecuada investigación ante los asesinatos de miembros de la UNE y otras organizaciones políticas y sociales.

Los diversos sectores sociales en Guatemala tienen como principal característica vivir con temor: el asesinato de políticos (no se descubre a los responsables), cadáveres con señales de tortura (lo denuncian casi a diario los medios de comunicación), balaceras (con armas modernas de grueso calibre), narcotráfico (un ejemplo se encuentra en el antiguo barrio de El Gallito –venta a cielo abierto de la droga– y las declaraciones del ministro de Gobernación señalando la relación de diputados con el tráfico de drogas), víctimas de asaltos y secuestros (en las casas, calles de las ciudades y las carreteras), entre otros

A la situación de violencia generalizada se debe incorporar, en la actualidad, el incremento de la violencia política relacionada con la lucha por el poder. Es una forma de acción no desconocida (presencia del conflicto armado interno) y se presenta en forma deshumanizada con un gran desprecio a la vida. Los impulsores del asesinato contra un ser humano –como Mario Pivaral–, pretenden evitar el desarrollo de la democracia anulando los valores que permiten la convivencia pacífica porque tratan de crear incertidumbre, desesperanza y fragmentación social. El propósito es crear un conflicto más en un país saturado de conflictos, para señalar las dificultades de la solución institucional y justificar la anulación del adversario electoral por medio de la violencia. Son elementos reales que permiten afirmar la presencia de una emergente cultura de violencia política (se sustenta en la intolerancia al no aceptar la presencia divergente de ideas y concebir soluciones a través de la eliminación del otro), con el propósito de anular la paz, negarse al diálogo y la negociación, actuar sin respeto a las leyes, anular la dignidad de las personas y restringir la libertad.

Los impulsores de la violencia política en Guatemala serán derrotados en el campo de la propia lucha política y esto sucederá con la participación de hombres y mujeres haciendo uso todos de sus derechos, impulsando la democracia como una forma de vida, desarrollando y defendiendo –según las leyes del país– el proceso electoral, debatiendo ideas y propuestas, pero nunca con la violencia.
Índice
La cultura quedó excluida de este sexenio,

pero también de las campañas electorales

1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11

similar:

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconTodo lo que esta a la derecha de la izquierda, es derecha

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconTodo lo que esta a la derecha de la izquierda, es derecha

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconDe izquierda a derecha de arriba abajo: tropas de la Commonwealth...

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconFigura 1: Distribución de la población en edad de trabajar en Andalucía...

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconMexico: Gabino Cué: “Quedé en medio de los duros de la izquierda...

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconPrologo
«casi testamentario»— como un hombre de izquierdas («por lo tanto siempre he dado al término izquierda una connotación positiva,...

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconAcuerdos, tareas y pronunciamientos emanados de la asamblea estatal...

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconAcuerdos, tareas y pronunciamientos emanados de la asamblea estatal...

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconAcuerdos, tareas, pronunciamientos y plan de acción emanados de la...

Populistas de izquierda a derecha Arturo Jiménez iconTaller de Lectura y Escritura
«imperio», como se lo llama ahora. Un imperio que mantiene el apellido «yanqui» y que, de la mano de algunos líderes populistas,...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
p.se-todo.com